El Lobotomista
7 Febrero 2010
Egas Moniz: Lobotomia
La lobotomía es la ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro.
Las primeras tentativas de esta práctica en seres humanos ocurrieron a partir de 1935, cuando el neurólogo Egas Moniz se unió con el cirujano Almeida Lima en la universidad de Lisboa para realizar una serie de leucotomías prefrontales – un procedimiento que separaba la conexión entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro.
Este procedimiento comúnmente (e incorrectamente) llamado “lobotomía”, refiere a toda clase de cirugías en los lóbulos frontales del cerebro. Sin embargo, debe llamarse lobotomía a la destrucción de las vías nerviosas sin extirpación y lobectomía cuando sí haya extirpación.
Moniz y Lima afirmaron tener buenos resultados, especialmente en el tratamiento de la depresión, aunque cerca del 6% de los pacientes no sobrevivieron a la operación y con frecuencia se registraban cambios adversos en la personalidad y en el funcionamiento social de los individuos. A pesar de los riesgos el procedimiento se tomó con cierto entusiasmo, especialmente en los EE. UU., como tratamiento para las condiciones mentales previamente incurables. Moniz recibió un premio Nobel en 1949.
Walter Freeman: Lobotomias en serie
Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su “lobotomobile”, demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos del hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas. En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que solo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicóticos y hoy en día se practican procedimientos lesivos de núcleos cerebrales localizados mediante técnicas menos invasivas. La era de la lobotomía ahora se observa generalmente como episodio bárbaro en historia psiquiátrica. La última lobotomía se practicó en 1967.
Lobulo frontal: Lobotomia
Lobotomia: Walter Freeman
Este procedimiento comúnmente llamado “lobotomía”, refiere a toda clase de cirugías en los lóbulos frontales del cerebro. Sin embargo, debe llamarse lobotomía a la destrucción de las vías nerviosas sin extirpación y lobectomía cuando sí haya extirpación.
Moniz y Lima afirmaron tener buenos resultados, especialmente en el tratamiento de la depresión, aunque cerca del 6% de los pacientes no sobrevivieron a la operación y con frecuencia se registraban cambios adversos en la personalidad y en el funcionamiento social de los individuos. A pesar de los riesgos el procedimiento se tomó con cierto entusiasmo, especialmente en los EE. UU., como tratamiento para las condiciones mentales previamente incurables. Moniz recibió un premio Nobel en 1949.
El procedimiento fue popularizado en los Estados Unidos por Walter Freeman, quien ni siquiera era cirujano y que también inventó “el procedimiento de la lobotomía del “pica-hielo”: Freeman utilizó literalmente un pica-hielo y un mazo de caucho en vez del procedimiento quirúrgico estándar. En un acto espantoso, Freeman martilleaba el pica-hielo en el cráneo apenas sobre el conducto lacrimal y lo movía hasta cortar las conexiones entre el lóbulo frontal y el resto del cerebro.
Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su “lobotomobile”, demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos de hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas.
Walter freeman: Casos clinicos de Lobotomia
En noviembre del 2005, Radio Pública Nacional (National Public Radio, NPR) dio a conocer la historia de un hombre llamado Howard Dully, un sencillo conductor de bus de California de 350 libras. ¿Cuál es la historia de Dully? A la edad de 12 años era uno de los pacientes más jóvenes que estaban programados para recibir una de las infames lobotomías con “picahielo” del psiquiatra Walter Freeman.
En 1960 Howard Dully se sometió a una lobotomía con picahielo en manos de Walter Freeman. A la derecha Howard Dully sosteniendo uno de los pica hielos originales del Dr. Freeman, Enero del 2004.
Cortesía de la Librería Gelman de la Universidad George Washington
Freeman, quien era “mitad medico y mitad showman”, se especializó en lo que él llamaba “lobotomía trasorbital”. Él estaba convencido de que las enfermedades mentales eran causadas por “sobrecarga de emociones” en la corteza prefrontal, por ello ensayó la lobotomía para calmar estas emociones separando, de esta forma, las conexiones entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. Primero clavaba un picahielo a través de la órbita del ojo con un mazo de goma, y luego lo movía enérgicamente alrededor del ojo para destruir el frágil tejido nervioso.
Freeman se deleitaba con esta barbarie, la cual en su momento fue aclamada como un nuevo procedimiento milagroso, “tan simple como curar un dolor de muelas”. De acuerdo a la NPR, “Freeman era un showman e impresionaba a su audiencia de doctores y enfermeras realizando dos lobotomías a la vez: martillando un picahielo en ambos ojos a la vez. En 1952, él solo realizó unas 228 lobotomías en tan sólo dos semanas en el oeste de Virginia”.
Freeman hizo uso indiscriminado de este procedimiento y lo aplicaba al detectar el más mínimo problema emocional en sus pacientes.
Howard Dully: Lobotomizado a los 12 años
En noviembre del 2005, Radio Pública Nacional (National Public Radio, NPR) dio a conocer la historia de un hombre llamado Howard Dully, un sencillo conductor de bus de California de 350 libras. ¿Cuál es la historia de Dully? A la edad de 12 años era uno de los pacientes más jóvenes que estaban programados para recibir una de las infames lobotomías con “picahielo” del psiquiatra Walter Freeman. En 1960 Howard Dully se sometió a una lobotomía con picahielo en manos de Walter Freeman. A la derecha Howard Dully sosteniendo uno de los pica hielos originales del Dr. Freeman, Enero del 2004.
Cortesía de la Librería Gelman de la Universidad George Washington
Freeman, quien era “mitad medico y mitad showman”, se especializó en lo que él llamaba “lobotomía transorbital”. Él estaba convencido de que las enfermedades mentales eran causadas por “sobrecarga de emociones” en la corteza prefrontal, por ello ensayó la lobotomía para calmar estas emociones separando, de esta forma, las conexiones entre la corteza prefrontal y el resto del cerebro. Primero clavaba un picahielo a través de la órbita del ojo con un mazo de goma, y luego lo movía enérgicamente alrededor del ojo para destruir el frágil tejido nervioso. Freeman se deleitaba con esta barbarie, la cual en su momento fue aclamada como un nuevo procedimiento milagroso, “tan simple como curar un dolor de muelas”. De acuerdo a la NPR, “Freeman era un showman e impresionaba a su audiencia de doctores y enfermeras realizando dos lobotomías a la vez: martillando un picahielo en ambos ojos a la vez. En 1952, él solo realizó unas 228 lobotomías en tan sólo dos semanas en el oeste de Virginia”.
En que consiste la Lobotomía
Hay diferentes regiones corticales:
CORTEZA PREFRONTAL : CORT. ORBITOFRONTAL.
Está relacionada con la guía de la cognición social
-genera estados emocionales que influyen sobre la cognición (valoras las emociones de los demás)
-sirve para planificar respuestas
-dirige conductas
-conocer valores sociales
-razonamiento social
-toma de decisiones en función de lo que vemos
Se activa en caso de:
- presentación de estímulos condicionados
-Cuando una madre mira a su hijo y siente placer
-Ante estímulos táctiles ya sean dolorosos o placenteros
-olores agradables de comida
-cambios de conductas basados en el reconocimiento de expresiones
-cuando confiamos en un rostro.
Antes, hace ya unos años, se practicaron lobotomía en esta zona porques e veía que la ansiedad y la agresividad se reducía significativamente. Por ejemplo la Leucotomía de Egas Moriz (seccionaba la substancia blanca para desconectar la corteza orbitofrontal de lo demás y producía una disminución de la ansiedad).
O la Lobotomía transorbital de Freeman y Watts (traviesan la órbita del ojo y desconectan la cort. Orbitorf. )
Pero lo que no sabían es que estaban produciendo graves efectos secundarios a parte de una reducción de la ansiedad, el estrés y al agresividad:
-dificultad para decidir sobre algo de manera ventajosa
-comportamiento infantil
-no se pueden aprender nuevos valores morales ni tampoco se saben aplicar los que ya se conocen.
-incapacidad para tomar decisiones (inhiben los marcadores somáticos que se activan en caso de que haya algún tipo de peligro)
-no tienen reacciones emocionales
-dificultades para planificar
-hay un déficit en el comportamiento social y el razonamiento social.
- caso famoso: Phineas Gage ( en el siglo XIX, trabaja de dinamista y le explota una carga haciendo que se le clave una barra de hierro que le atraviesa la mejilla y la corteza orbitofrontal. Vivirá , pero pasa de ser un capataz responsable y eficiente a comportarse infantilmente, sin inhibiciones sociales, incapaz de decidir o planificar.
Por tanto esta región se encarga de transformar los juicios en sentimientos y en conductas adecuadas.También se activará junto con la amígdala al ver caras atractivas y sonrientes. Y si además también se activa en núcleo accumbens se relacionará la representación sensorial de un estímulo con el juicio moral que se hace.
Risas en la Pecera de Fontcalent
6 Febrero 2010
Voy a contar una anécdota divertida del manicomio de Fontcalent, con varios personajes que coincidí con ellos en agudos los primeros días, en la llamada pecera, la sala acristalada de agudos, fuente y origen de muchas risas.
Antiguamente los manicomios eran además de depósito de desechos sociales, un lugar frecuentado por la alta sociedad londinense para pasar los festivos dominicales observando a los locos y a sus locuras como lo que pasaba en el hospital de Bedlam.
Scene of Bethlem Hospital from the William Hogarth’s A Rake’s Progress.
Años más tarde, a partir del siglo XVIII, se puso de moda entre los caballeros y damas ingleses acudir al hospital de Bedlam para pasar una tarde de diversión. Por apenas un penique, los ingleses adquirían un pase para el gran zoológico humano. “La visita de esa casa de locos – cuenta Leopoldo María Panero – era una de las grandes diversiones dominicales de los londinenses. Los visitantes pasaban por esas verjas llamadas “penny gates”, porque la entrada costaba muy poco. El visitante tenía derecho a recorrer todas las divisiones, las celdas, hablar con los enfermos, y burlarse de ellos. A cambio de sus agudezas dábales en ocasiones algo de comer, o bien les hacía beber alcohol para estimularles a seguir divirtiéndole”.
Fuente: fogonazos.es
La función principal de una sala acristalada en un manicomio es observar el comportamiento del loco sin exponerse a él físicamente, y otra no menos principal, es que el loco sin conciencia de enfermedad, observe el comportamiento de otros enfermos mentales, y haga una autocrítica de su estado mental para que adquiera conciencia de enfermedad, si un loco tacha el comportamiento de otro de loco, es más probable que piense que él está también loco por estar en el mismo lugar.
Pero esta función rara vez se da, el loco hace como el noble victoriano y se ríe o chanza del comportamiento de otro loco, claro que en un lugar que no hay nada más que un suelo de linóneo y dos colchonetas llenas de mierda, más unas sillas de plástico poco entretenimiento hay.
Había un sujeto que decía ser policía, que cada cierto tiempo se levantaba e intentaba comunicar con el personal penitenciario/sanitario del lugar, aprovechando que un interno salía o entraba al habitáculo ya que la puerta sólo se abría desde fuera y no desde dentro.
Dicho sujeto decía que era policía judicial, que tenía orden de internamiento penal para una magistrada ingresara en el módulo de agudos por enfermedad mental de manera inmediata, que daba un plazo improrrogable de un día para la jueza que le había metido en el psiquiátrico.
Dios santo que descojone, casi me caigo de la risa
El tio que parecía un gnomo-tirolés estaba totalmente grillado tomaba sus 20 gotas de haloperidol como si fueran lícor.
Otro día se produjo una amago de pelea, y el “policía” se apartó inmediatamente y el auxiliar de clínica echó en cara al “policía” su comportamiento pasota ante la riña, poco le faltó para echar a correr.
Al ingresar coincidí con un señor valenciano, que le perdí de vista a las pocas horas, que decía que sufría terribles dolores en la garganta que no podía tragar que le dolía al tragar, que no le entraba la comida y sufría “terribles dolores” que no le dejaban vivir, abre la boca para que le mire la “obstrucción”.
Pues este tio con pinta de anacoreta, se sienta al lado mío y coincidimos con un tío en la pecera que sufría de una evidente esquizofrenia con alucinaciones auditivas, expresadas a todo volumen, espiado por satélite, que si un modelo de marca de moto es mejor que otro, discutiendo los pros y contras con una persona invisible como si tuviera un amigo imaginario, de vez en cuando se pegaba una torta para centrarse. El tio que sufría terribles dolores al tragar observaba el comportamiento de este joven y no paraba de reírse, comentando como está de loco y descojonándose cuando oía el plaf de la autotorta.
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Un loco riéndose de otro
Había otro que no paraba de hablar que si eso era un panteón de dioses muertos (este me caló que no era un enfermo mental), que si la literatura de Machado, que si cobraba pensión contributiva y no la no contributiva, que si cataluña y andalucia, cómo freír el pescado, una logorrea bestial que los otros locos, uno llevaba una bolsa de basura todo el día colgada a la cintura, le decían que se callara de una puta vez, que era un pesado, con risas de fondo del resto de encerrados.
Calla pesado
Otro día apareció uno que parecía rambo y ya llevaba 14 años en prisión, por un asesinato que no había cometido que había sido secuestrado por la guardia civil, decía que estaba hasta los cojones de su pueblo en Huelva, que iba a secuestrar un caza militar y echar una bomba atómica en dicha comarca onubense.
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Voy a a echar una bomba atómica
Al final de la estancia en la pecera aparece un tio que dice ser el vaquilla (Juan José Moreno Cuenca) o torete el actor que interpretó al vaquilla en el cine (Angel Fernandez Franco) no sé a quién se refería (ya que son dos personas diferentes), y que es abogado del diablo (del turno de oficio), pasan los días y aparece un funcionario diciendo que el vaquilla murió de SIDA hace tiempo y que el torete murió también de lo mismo.
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Suplantación de personalidad
Había otro una persona más mayor de Burgos que era de risa como intentaba sacar cigarrillos a a la gente, el tío decía que tenía movimientos anormales en las manos, vamos que tenía discinesia tardía, lo más normal haloperidol, ganas de fumar aumentando + tembleque en las manos. Lo curioso era que le daba el baile de San Vito en las manos cuando iba a pedir cigarrillos cuando los conseguía se le quitaba la discinesia tardía en un instante, otro interno le dijo que se haría una paja aprovechando el vaivén de las manos y así de paso se calmaba y le quitaban las ganas de fumar.
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Tengo temblores dadme cigarrillos gratis
Cuando nos llevaban como borregos para dormir en las celdas de arriba había un tio murciano con pinta de retrasadillo pequeño, que como en las celdas de agudos no permiten ni mecheros ni cordones, ni objetos metálicos se hace un cacheo con un detector de metales y manual, o sea nos quitábamos el calzado y todo lo que tuviera cordones fuera, pues este tio no se le ocurre otra cosa que quitarse todo de cintura para abajo y pasearse arriba a abajo en pelotas, el funcionario se parte el culo y le dice que si le quiere provocar pesadillas con su miembro.
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Toda la polla y el culo al aire
Pues eso los propios enfermos se ríen de las locuras de los otros enfermos, aunque claro hay que distinguir los que aprovechando la situación sueltan una coña de ordago para quedarse con el personal.
Respuesta diversa: Refractarios o no a la medicación ejemplos (Otros Péptidos, Polimorfismo metabólico y anatómico)
6 Febrero 2010
Cualquier persona leyendo los posts de este blog, se da cuenta que en el aspecto psicofarmacológico poniendo de ejemplo los neurolépticos (fármacos por antonomasia psiquiátricos) se dan efectos desde la muerte (un síndrome neuroléptico maligno), pasasando por graves efectos extrapiramidales (distonías, discinesias, acatisias), o efectos extrapiramidales, hormonales, cognitivos moderados a leves hasta nada.Violando las leyes de la farmacodinamia y farmacocinética elementales y trastocando el juicio psiquiátrico de la peligrosidad de estos medicamentos.
Lo he comprobado yo mismo junto con la observación de enfermos mentales directamente.
He observado esquizofrénicos que toman flufenazina (modecate), sí un neuroléptico típico antiguo una fenotiazina piperazínica que se sigue administrando actualmente; por una persona que padece esquizofrenia, y el tio ni un efecto extrapiramidal, ni malestar alguno, no tomaba ningún anticolinérgico para evitar distonías.
Otra persona que este tomaba un coctel de haloperidol, zyprexa, risperdal, clozapina todo mezclado y totalmente refractario, sin efectos extrapiramidales, y con un delirio claro de alucinaciones auditivas (que le perseguían mediante satélites) que en vez de disimularlo lo decía en voz alta para todo el que estuviera cerca, pero por todo lo demás el tio como una rosa de sano y racional menos en ese delirio.
Luego hemos visto psicópatas que toman medicación neuroléptica como un cerdo camino al matadero, y no les hace ni un efecto, y otros psicópatas pasan su estancia en psiquiátricos como en una cámara de tortura.
En su visita a la enfermería, los miembros de la APDH comprobaron la existencia de fármacos de potente acción antipsicótica, tales como Largactil, Haloperidol, Meleril o Luminal, que venían a confirmar los testimonios de los reclusos sobre los intensos estados parkinsonianos o las crisis de ansiedad posteriores a la inyección, y demostraban la utilización de los psicofármacos “con fines exclusivamente represivos”.
Fuente: EL País 1983
El mismo neuroléptico que tomaba yo (Arapiprazol, neuroléptico atípico quinolinona) con una acatisia (inquietud de no parase quieto, como estar enchufado un aparato en vez de una corriente de 220 V a 360V) de un par de cojones, un malestar de la ostia con sialorrea (abundante babeo) incluida, otra persona con esquizofrenia tomando el mismo medicamento ni un puñetero efecto iatrogénico. Otra persona que no manifestaba signo alguno de enfermedad mental, tomaba quietapina (dibenzotiazepina) y no le producía ni una ligera somnolencia, ni siquiera el efecto contrario que suelen producir por efecto paradójico de las drogas, o sea inquietud. Mientras que otra persona que estaba ahí también sin signo alguno de enfermedad mental, le producía pánico y terror tomar este neuroléptico sedativo, lo escupía más que tragaba según manifestaba cuando se lo tragaba se convertía en un zombi.
Haciendo un juicio posterior del puñetero aripiprazol habría preferido tomar quetiapina, estar tirado somnoliento por ahí, bueno también observé los efectos de este medicamento en otra persona que parecía un boxeador grogui o noqueado, pero con la suerte que tengo yo con estos fármacos seguramente que vez de estar atontado y somnoliento estaría inquieto.

Boxeador a la lona
Cuando veía a un enfermo mental tomar haloperidol como si fuera un vaso de agua me recorrían escalofríos y sudor por la espalda, con el recuerdo que tengo de esta butirofenona.
Qué explicaciones científicas se pueden dar a estas paradojas ¿Por qué hay gente que toma los mismo fármacos y unos están totalmente hechos piltrafas y otros como una rosa?

Neurolépticos para algunos es como tomar anís del mono
Hemos visto estudios psicofarmacológicos, que normalmente un fármaco neuroléptico produce mucho más efectos iatrogénicos a la persona que no padece la patología para la que se ha creado ese fármaco, los neurolépticos todos se han creado para la esquizofrenia esa es su indicación principal y en contra de lo que la gente cree generalmente la única; pero actualmente los atípicos se dan para todo como antidepresivos, ansiolíticos, eutimizantes lo que se llama prescripciones fuera de indicación.
Una explicación totalmente convicente y razonable, un fármaco sana al enfermo y enferma al no enfermo. Por eso los depresivos que tomaron aripiprazol en el ensayo sextuplicaban los efectos secundarios como la acatisia que al otro grupo de control con placebo (El 26% de los pacientes con ABILIFY frente al 4% con placebo, tuvieron acatisia, y el 10% frente al 1% había inquietud.)
Pero nos queda la pregunta sin contestar de este post, porqué hay refractarios, sean sanos (los menos) o insanos.
Esta pregunta la psiquiatría no le busca explicación alguna.
Vamos a intentar encontrar la posible explicación:
- Barrera hematoencefálica (este dispositivo biológico de protección, divide la farmacología en dos, los fármacos diseñados para el SNP (Sistema nervioso periférico) o el SNC (Sistema nervioso Central), receptores de dopamina, acetilcolina, histamina, noradrenalina, serotonina, existen en todo el cuerpo humano, según donde va a ser su actividad principal en el cerebro o en el cuerpo humano se diseñan de una manera o de otra para que pasen o no la barrera.
- Interacción de otros péptidos-neurotransmisores en la regulación dopaminérgica
- Poliformismo genético del Metabolismo farmacocinético (Isoenzimas Citocromos P-450), podría ser que hay personas que eliminan el fármaco de manera muy rápida, por tener una variante fenotípica minoritaria de dichas familias de isoenzimas.
- Variantes anatómicas, lo vemos en el caso de la lobotomía o leucotomía prefrontal.
1- Bloqueo de la barrera hematoencefálica
La primera explicación yo la desecho por una observación directa, la persona que tomaba ese coctel monstruoso de neurolépticos, que no le hacían efecto alguno ni terapéutico ni iatrogénico “comentó que no se podía pajear” aún dándole a la manivela dos horas. Con ese simple comentario el psicofármaco ha pasado la barrera hematoencefálica pero en vez de actuar en los ganglios basales ha actuado sobre la circuitos dopaminérgicos del estriado ventral (ATV y núcleo acumbems) los circuitos del hipotálamo nivel (tuberoinfundibular) aumento de prolactina por inhibición de la dopamina, y no del dorsal y el globo pálido interno con el efecto teórico antipsicótico.
2- Otros sistemas de péptidos neurotransmisores interactuando
Podrían existir péptidos que interactúen con sus receptores y estos a su vez en proporción inversa con los receptores D2, como pasa con la serotonia y dopamina en el nigroestriado con una relación inversa cuanto más bloqueo del receptor 5HT2 más dopamina existe disponible, cuando el antagonista (haloperidol, flufenazina) bloquea ese receptor péptido deconocido eleve la cantidad de dopamina a similitud con los receptores opioides y el péptido CCK.
Antagonistas CCK
Muchas son las causas de la incompleta analgesia con opiáceos en el dolor neuropático. Entre las causas se encuentra la elevación del péptido anti-opioide colecistoquinina (CCK) (90-92). La injuria neural produce una elevación en plasma de los niveles de CCK (93) y si se administra un antagonistas CCK, la sensibilidad al opiáceo en el dolor neuropático puede volver a aparecer. La obsoleta droga antiulcerosa el proglumide, un antagonista CCK no específico (94), ha demostrado que aumenta el efecto analgésico de la liberación sostenida de morfina en el dolor neuropático (95,96). Así como reduce los efectos de los opiáceos, el CCK se encuentra también elevado con la administración crónica de opiáceos y por lo tanto se requieren más opiáceos para lograr el mismo nivel de analgesia con el transcurso del tiempo (tolerancia) (97-103).
Los antagonistas CCK como el proglumide pueden revertir esta tolerancia. Por lo tanto podría ser que los opiáceos se utilicen para tratar el dolor neuropático crónico administrados junto con los antagonistas CCK, sin embargo el debate continuará con respecto a sí se debe colocar una dosis límite en la preparación de morfina de liberación sostenida.
Es decir en vez de fármacos que antagonicen los receptores CCK, para potenciar los opioides, sean los mismo antipsicóticos que bloquean un receptor de un péptido que hace bajar la dopamina, aumentando a su vez el nivel de dopamina en los puntos críticos del nigroestriado y sustancia negra.
¿Hay diferencias bioquímicas, niveles dispares de péptidos en el plasma sanguineo, entre los esquizofrénicos que desarrollan discinesia tardía, por aumento del número de receptores D2 (aumento de sensibilidad de receptor por no tener dopamina) que los que toman el mismo fármaco y no desarrollan nigún extrapiramidalismo (ni aumento D2 ni bajada D1)?
¿Se podría explicar la no existencia de una discinesia tardía por ese receptor del neuropéptido bloqueado que interactúa con el sistema dopaminérgico en % inversa?
Claro que esto no explica porqué algunos con el mismo fármaco tienen aumentos terribles de peso y otros adelgazan (haloperidol), o están somnolientos y otros completamente despiertos (queatipina), se debería explicar ad hoc con un péptido-receptor diferente para todos los neurotransmisores.
3- Existencia de polimorfismo genético en el metábolismo de las drogas. El gen que regula la expresión de un determinado enzima del CIT-P450 puede expresarse en forma de dos fenotipos: metabolizadores normales y metabolizadores lentos. Cuando el porcentaje de una población que expresa el fenotipo minoritario supera al 1 %, se dice que es un gen polimórfico. Genes polimórficos han sido demostrados en varias familias de CIT-P450, lo que implica que un % de la población eliminirá muy lentamente el fármacos y el riesgo de toxicidad o de efectos secundarios es mayor.
El problema que tiene esta teoría es que sólo se ha identíficado la variante genética polimórfica lenta, no la rápida, porque el peligro de los fármacos es por intoxicación por metabolización lenta. Los que tienen polimorfismo rápido, si existen quedan sin identificar por no representar ningún peligro, todo psicofármaco que tomaran sería como un placebo sin efecto ninguno en su organismo.
4- Variantes anatómicas de los circuitos neuronales, un ejemplo la lobotomía de Howard Dully
Lo vamos a ver en el post El Lobotomista
A este señor le libró ser un alienado mental y estar ingresado en manicomios de por vida como le pasó a la hermana del presidente Rosemary Kennedy (se le practicó la lobotomía por que sufría un leve retraso mental, y cuyo padre solicitó que la operaran, cuando la joven empezó a mostrar interés por los chicos), al que en el momento de ser operado era un niño, y circuitos neuronales adyacentes se encargaron de hacer las mismas funciones de la región de los nervios seccionados y para más inri la lobotomía empeoró su excitación y su no planificación de conductas que es los que se quería evitar.
Esto explica porque hay cirugías fracasadas, o recidivas puede estar un nervio seccionado pero la función de ese nervio, es relevado por otro nervio que el cirujano no lo puede identificar anatómicamente, se conserva la función aunque el nervio original haya sido extirpado o seccionado.
La última lobotomía se practicó en 1967, después de que casi 50.000 personas sufrieran esta espantosa tortura. Freeman acabó sus días en el ostracismo cuando, tras realizar una tercera lobotomía a la primera paciente con la que inauguró su técnica, ya que no conseguía los efectos perseguidos, ésta murió, por lo cual se le retiró la licencia. Volvió a recorrer el país, pero esta vez tratando de localizar a sus desgraciados pacientes. Murió en 1972.
Por otra parte también podríamos hacernos estas preguntas derivadas de la diferencias morfológias macroscópicas neuronales, irnos a nivel de estructura molécular.
¿Por qué existe un efecto diferencial de bloqueo D2 en los ganglios basales y no en la sustancia negra de los atípicos cómo sabe la molécula que tiene que bloquear el receptor D2 a nivel del estriado dorsal y no a nivel de la sustancia negra o a nivel tuberoinfundibular?
¿Existen diferencias estructurales entre un receptor D2, de la sustancia negra, o del estriado dorsal (caudado y putamen), o a nivel hipotalámico?
Fuente, Wikipedia
Lanzo posibles explicaciones que debido a la total falta de investigación los escáneres PET-TAC (la tomografía computerizada por emisión de positrones), SPECT (por emisión de fotón único) y las analíticas específicas de sangre buscando péptidos con valores anormales en los psiquiátricos deberían ser tan comunes, como los escáneres de reconocimiento de texto (OCR) en las casas. Hoy en día la psiquiatría prescribe psicofármacos como el juego de la piñata, le das a un chaval con un palo (el psicofármaco) y a ciegas que rompa la piñata (el cerebro).

Tan ciego como un psiquiatra
Escenas de Psiquiatría
2 Febrero 2010
Escenas de psiquiatría de famosas películas ahí van dos videos de seis películas
Escenas de Psiquiatría 1: Terminator 1, Terminator 2 y Desafío Total
Escenas de Psiquiatría 2: Las Dos Caras de la Verdad, Análisis Final yTiempo de Matar
Retirada de Sibutramina (Reductil)
23 Enero 2010
Están tirando abajo poco a poco todos los anorexígenos o adelgazantes del SNC, ahora le toca a la sibutramina
La Agencia Europea del Medicamento asegura que Reductil puede provocar ataques cardíacos y apoplejías

23.01.10 – 02:24 -
Donde no hay psiquiatras, Dr. Vikram Patel
20 Enero 2010
Este psiquiatra natural de la India afincado en Gran bretaña ha expresado lo evidente
“Personas con preparación profesional mínima puedan atender partos con adecuada seguridad y tratar enfermedades potencialmente mortales como la neumonía infantil. ¿Es que acaso para ellos los tratamientos psiquiátricos serían más difíciles de suministrar? Tal pareciera que no. Un conglomerado de investigaciones y experiencia clínica en algunos de los países más pobres del mundo demuestran que varios tipos de personal no-especializado pueden prescribir una serie de tratamientos psiquiátricos, obteniendo buenos resultados y a una mínima fracción de costo. El rol de los psiquiatras consistiría en diseñar los planes de salud mental, entrenar y supervisar a los no-especialistas, además de auditar los procedimientos clínicos y proveer vías de referencia. La psiquiatría sin psiquiatras es una realidad para la vasta mayoría de personas viviendo con trastornos mentales hoy en día.”
The British Journal of Psychiatry 2009; 194: 520.
Traducción del blog Desde el Manicomio
Viene a afirmar lo obvio lo que dijo Ivan illich hace décadas concretamente en 1975 en su libro Némesis Médica
La mayoría de las enfermedades curables hoy en día se pueden diagnosticar y tratar por profanos. A la gente le resulta muy difícil aceptar esta declaración, porque la complejidad del ritual médico les ha ocultado la simplicidad de sus instrumentos básicos. Ivan Illich – Némesis médica


En el 2003 publicó su libro “Donde no hay psiquiatras – Manual para el cuidado de la Salud Mental”, que aborda didácticamente el tema de la capacitación en salud mental y psiquiatría en comunidades donde no hay presencia de psiquiatras, dejando la labor de éstos últimos para la formulación de estrategias de intervención y atención de casos complejos y complicados.
La India tiene aproximadamente 4.000 a 5.000 psiquiatras para mil millones de habitantes, una proporción quizás una cuadragésima parte de los nuestros en los EE.UU. Si nos falta personal psiquiátrico adecuado para poder atender a las personas con trastornos psiquiátricos en nuestro país podemos imaginar lo difícil que es para el indio promedio acceder a la atención psiquiátrica. Las camas de hospital son escasas, son relativamente pocos los hospitales generales. Oí un animado debate sobre si debe darse especial importancia a la ampliación y mejora del número de camas disponibles o al desarrollo de servicios comunitarios. ¿Suena familiar?http://pn.psychiatryonline.org/content/38/4/3.full
A ver, ¿dónde empezar?. Hace años que la psiquiatría no da abasto, y la lista de pacientes esperando una visita con el psiquiatra crece cada año, resultando en la necesitad de derivar la mayoría de los casos psiquiátricos al médico de cabecera. En los mejores de estos casos el paciente encuentra a un médico que intenta diagnosticar y tratar enfermedades fuera de su especialidad y, en el peor de los casos, por ejemplo en las comunidades rurales, el paciente no encuentra médico alguno. En contraste, hay psicólogos dispuestos y disponibles a tratar pacientes con todos los diagnósticos psiquiátricos; y un creciente número de ellos se han «reciclado” para poder recetar medicamentos, cursando varios años de formación de postgrado que superan en sí la preparación médica de los mismos psiquiatras en materia psicofarmacológica. La falta de psiquiatras, especialmente psiquiatras infantiles, no es sólo un fenómeno de los Estados Unidos, sino es más bien global. Un ejemplo lo es Francia, donde el 80% de los psicofármacos son recetados por médicos de cabecera (Le Monde, 29.06.06)1; la preparación de psicólogos para rellenar este vacío y hacer frente a las necesidades de millones de pacientes psicológicos/psiquiátricos comienza a ser un movimiento que supera un solo país.
Dicho movimiento se hizo público en 1984 cuando el senador de Hawai, Daniel Inouye, instó a los psicólogos a prepararse para poder responder a la demanda creciente de psicofármacos. La American Psychological Association (APA) respondió en 1989 adoptando la posición oficial de que los psicólogos están particularmente preparados para diagnosticar y tratar enfermedades psíquicas y, con una preparación adicional, son expertos en recetar los fármacos relevantes al tratamiento de síndromes emocionales. A continuación, la APA desarrolló el currículo necesario para preparar al psicólogo en la especialidad de psicofarmacología. Por consiguiente, diferentes facultades de Psicología, en colaboración con facultades de farmacia, definieron estudios posgraduados que conforman a los criterios especificados por la APA. Al mismo tiempo, el Departamento de la Defensa Norteamericana inició un programa homogéneo de formación para los psicólogos, y los Estados de New Mexico y Louisiana y en el Territorio de Guam aprobaron legislación que autoriza a psicólogos con estudios posgraduados en psicofarmacología a recetar. En este momento hay casi una cincuentena de psicólogos autorizados a recetar en los Estados Unidos, y entre ellos se han prescrito miles de recetas médicas sin incidente alguno. Hay cientos de otros psicólogos que están cursando los necesarios años posgraduados para obtener el título de «psicólogo médico”, una nueva especialidad en la profesión de psicología.
1 Véase también: American Journal of Psychiatry (volumen 163, nº 7, 2006) «Changing Profiles of Service Sectors Used for Mental Health Care in the United States”, en el cual se remarca que la mayoría de los norteamericanos reciben cuidados profesionales para problemas de salud mental de su médico de cabecera, y que cada vez más hay un incremento en el uso de fármacos y un descenso en la utilización de la psicoterapia.
* Los originales en inglés de esta sección
Fuente:http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1468

La Trampa 22, Catch 22 y la Diagnosis Psiquiátrica
19 Enero 2010

Trampa 22 es una sátira antibelicista de historia ficción escrita por Joseph Heller y publicada en 1961.
El libro, narrado en tercera persona por un observador anónimo, gira en torno al capitán Juan Yossarian, quien intenta pasarse por loco para evadirse del conflicto bélico, y se convierte en bombardero en los aviones B-25 del ejército de Estados Unidos.
La mayoría de los acontecimientos ocurren mientras forma parte del Escuadrón de Combate 256 en la isla de Pianosa, al occidente de Italia. Los acontecimientos son narrados desde múltiples puntos de vista y como si el lector supiera ya todo sobre ellos. Mezcla un humor absurdo con momentos de crudo realismo. Aborda asimismo temas políticos como la sinrazón bélica o el avasallamiento burocrático. Muchos críticos lo consideran como un clásico imprescindible del siglo XX.
La novela se trata del caso de un bombardero de las fuerzas aéreas del ejército americano, que desea ser excusado de realizar un vuelo del combate. Para ser excusado de tal deber, tiene que someterse a una diagnosis médica oficial del cirujano de vuelo de su escuadrilla, demostrando que no sirve porque está loco.
Según regulaciones del ejército, ninguna persona cuerda querría volar misiones de combate porque son peligrosas. Pidiendo el permiso para no volar misiones de combate, sobre la base de locura, el bombardero demuestra que él, de hecho está cuerdo y por lo tanto está en condición para volar.
Inversamente, cualquier aviador que deseara volar en funcionamientos del combate demostraría implícitamente que está loco y es inadecuado para volar y debe ser excusado, y para ser excusado esta persona necesitaría solamente someter una petición. Naturalmente, tales aviadores nunca sometieron tales peticiones. Por supuesto, si lo hicieron, el “catch” (en este contexto mejor traducido como “trampa”) se afirmaría, arruinando cualquier tentativa de escaparse de deber del combate.
De acuerdo con esta regla, todo piloto que quiera volar demuestra que no está en sus cabales y debe ser relevado, pero para ello debe enviar una solicitud de revisión. En el momento en que lo hace, la trampa se cierra sobre sí misma y el aviador pasa a ser considerado como cuerdo, puesto que ningún loco presentaría una queja. En definitiva, no hay elección posible ni manera de salir del sistema.
http://es.wikipedia.org/wiki/Trampa-22_%28libro%29
Merece la pena leer este pdf on line en scribd (darle a ampliar que se ve borroso en pequeño), es un extracto que escaneé en 2006 del libro “La muerte de la Psiquiatría” ya subido a este blog en bibliografía en Español, el mejor libro de psiquiatría que se ha escrito nunca, no tiene una palabra desperdiciada, le dais a ampliar y veis el relato de la trampa 22 original.
En psiquiatría la trampa se traduce en lo siguiente:

Psiquiatra: ¿Tiene algo mal en la cabeza?
Paciente: No, pero si digo que no soy un enfermo mental, entonces es que lo soy pero aún más grave porque un enfermo mental grave el primer síntoma es no tener conciencia de enfermedad, y si digo que sí entonces es que realmente lo soy.
Psiquiatra: Exactamente
Capítulo sobre On Being Sane on Insane Places (Siendo Sano en lugares Insanos) de Rosenhan
19 Enero 2010
De The Times
27 de julio 2009
¿Los Pabellones psiquiátricos han cambiado?
Un psicólogo de la década de 1970 causó indignación fingiendo los síntomas de la enfermedad mental para un estudio. ¿Pero han sido las lecciones aprendidas?
La psicóloga Claudia Hammond
Si usted se ha encerrado contra su voluntad en un hospital psiquiátrico, es probable que no es lo mejor para salir. Pero en 1969 un grupo de personas hicieron exactamente lo contrario trataron de entrar; un joven psicólogo norteamericano llamado David Rosenhan convenció a siete amigos (dos psicólogos, un psiquiatra, un médico, un ama de casa, un pintor y un estudiante) para ver si podrían convencer a los médicos que eran enfermos mentales, simplemente por pretender oír voces. Ahora las notas inéditas del archivo privado Rosenhan revelan lo que la experiencia fue realmente.
Entre 1969 y 1972 el equipo de “pseudo-pacientes” se presentaron en 12 diferentes hospitales de los EE.UU. en cinco estados de la costa este y oeste. ¿Qué haría una persona sana para convencer a un médico de que estaban locos? No mucho, parece.
Después de haber mencionado que escuchaban las palabras “ruido”, “vacío” y “hueco”, palabras seleccionadas porque nunca se habían registrado en la literatura psiquiátrica, todos los pseudo-paciente ingresaron en el hospital por períodos de tiempo variables, de 7 a 52 días. Se les dio el diagnóstico de esquizofrenia y se prescribió un total de 2.100 pastillas (sólo dos de los cuales ingerieron, en preparación para el estudio los pseudo-pacientes había aprendido esconder cualquier medicamente en la “mejilla” ).
Aparte de dar nombres falsos e inventarse voces, los pacientes respondieron a todas las otras preguntas con sinceridad. Si ingresaban en el hospital iban a decir que se sentían mejor y que las voces habían desaparecido. Ningún miembro del personal hospitalario sospechaba que estaban fingiendo.
No sólo los médicos podían ser engañados, pero una vez que Rosenhan había sido diagnosticado, el personal del hospital comenzó a leer en sus acciones. Su estudio le obligaba a mantener observaciones detalladas, por lo que el personal a menudo le veía escribiendo notas. Esto fue descrito como “el comportamiento de la escritura”. Cuando uno de los pseudo-pacientes un pintor profesional, se sentó un día y comenzó a pintar, esto fue considerado “el comportamiento de la pintura”.
Ahora a los 79 años apenas puede hablar después de un derrame cerebral, Rosenhan que vive en un hogar de ancianos en Palo Alto California, me permite mirar a través de las cajas en su archivo de documentos. Sus notas no publicadas describen sus propios viajes repetidos a los hospitales psiquiátricos bajo el seudónimo de David Lurie. Encontró la experiencia impactante, no porque él fue capaz de engañar a los médicos a admitirlo, pero por la forma en que fue tratado en el momento en que había sido calificado de enfermo mental. “Todavía puedo recordar mi propio impulso de subir donde las enfermeras y decirles, ‘¿Crees que soy David Lurie y no lo soy, soy David Rosenhan, profesor de psicología. Sólo era mi previsión de la probable respuesta – “¿A menudo piensa que es un profesor de psicología?” – Lo que me impidió hacerlo “.
Mirando a través de las notas de Rosenhan, es claro que toda la experiencia ha tenido un efecto duradero en él. “Meses pasados como un pseudo-paciente han evocado en mí pasiones que casi no creía que yo sabía que existían”, dice. Se encontró en una situación Catch-22: aun cuando le dijo a los médicos que se sentía mejor, todavía no se le permitió salir. “La única salida era señalar que eran correctas. Me dijeron que había sido una locura, yo estaba loco pero que estaba mejorando. Se trataba de una afirmación de sus puntos de vista. “
Incluso los pseudo-pacientes cuyo trabajo significaba que estaban familiarizados con los hospitales psiquiátricos encontraron sus experiencias como paciente de inquietantes. Algunos llevaron a cabo el experimento muchas veces, cada vez más nerviosos con cada nuevo hospital que visitaban. También mencionaron que los funcionarios eran reacios a salir del garito de enfermeras conocida como la “jaula”, y estimaron que el tiempo en hablar con los pacientes era apenas de seis minutos y medio al día.
La publicación del artículo Rosenhan sobre “El ser sano en lugares Insanos” en la revista eminente Science en 1973 aseguró su lugar en la historia de la psicología. El momento en que el estudio se realizó no podría haber sido mejor, a raíz de las críticas de la práctica de la psiquiatría por el psiquiatra escocés RD Laing y libros influyentes sobre el tema de Thomas Szasz y Erving Goffman.
La profesión reaccionó con furia, quejándose de que el hecho de que podían ser engañados no socavaban sus métodos de diagnóstico. No era su trabajo la busca de falsificadores. Los pacientes pueden presentar síntomas falsos en cualquier campo de la medicina y prescribir un tratamiento innecesario. Los médicos confían en los pacientes a decir la verdad y no esperan que inventen síntomas. Después de todo, una persona que va a su médico quejándose de fuertes dolores de estómago se tomaría la palabra y posiblemente incluso en un hospital.
Pero Rosenhan argumentó que no obstante la psiquiatría por mucho que desee ser considerada como cualquier otra rama de la medicina, la diferencia fue la falta de más pruebas para confirmar un diagnóstico. Ninguna de las decisiones para el diagnóstico de esquizofrenia en el pseudopacientes se invirtió, incluso para el paciente que se había observado durante 52 días. Rosenhan preguntaba cómo un médico que ni siquiera podía decir que los pacientes tenían problemas de salud mental nunca podía esperar a distinguir entre diferentes tipos de enfermedad mental.
Rosenhan amigo y colega, el psicólogo de la Universidad de Stanford, Lee Ross cree que disfrutaba de la controversia: “No creo que le importaba ser atacado. No tendría sentido hacer el estudio si no creía que había de obtener el resultado que tuvo”. Tras el estudio un hospital impugnó a Rosenhan para que enviara a más pseudo-pacientes, insistiendo en que los médicos pueden detectar los farsantes, si sólo ellos se ponían a buscarlos. Para los próximos tres meses, un seguimiento de sus ingresos descubrió 41 falsificadores. Travieso como siempre, Rosenhan no había enviado a ninguno.
El estudio demuestra algo mucho más amplio sobre la naturaleza humana, algo que la investigación psicológica ha confirmado muchas veces: una vez que tengamos una opinión sobre una persona, buscamos todo lo que respalda nuestras ideas y explicamos cualquier prueba en contrario. Ellen Langer, profesor de psicología en la Universidad de Harvard, dice que en el ámbito de la salud que esto puede tener consecuencias de largo alcance, “cuando un paciente entra a ver a un terapeuta que la persona se ve a través de una lente de los pacientes. Comportamientos muy comunes ahora van a parecer como algo extraordinario o patológico “.
Muchos creen que esto sigue siendo el caso hoy en día. Rufus May es un psicólogo clínico británico que salva la brecha entre los usuarios de servicios y profesionales de la salud, después de haber pasado algún tiempo en un hospital psiquiátrico después de un diagnóstico de esquizofrenia a la edad de 18 años. “El personal ve a los pacientes de una manera compasiva, pero también los ven con miedo, porque los ven como un diagnóstico”, dice. “Es aún muy claro el caso. Hay un montón de buena gente trabajando en el sistema, pero el papel habitual es de simple gente “.
Así que los psiquiatras todavía se dejen engañar si el pseudo-estudio del paciente ¿se repite hoy en día? Los comités de ética es poco probable que permitan a los psicólogos académicos repetir el estudio, pero ha habido intentos de periodistas de hacer algo similar. Como la mayoría de la salud mental, ahora se lleva a cabo en la comunidad, sería difícil conseguir ser ingresados en el hospital sólo por afirmar oír voces.
Los métodos de diagnóstico han mejorado – de hecho, ahora no hay un movimiento en contra de las personas etiquetadas con un diagnóstico en absoluto. Algunos médicos prefieren hoy en día describir y tratar los síntomas en lugar de dar un diagnóstico formal. Si bien la profesión psiquiátrica toma nota del estudio del pseudo-paciente, es triste que se juzgue a las personas de saludables a través de la experiencia que antes nadie escuchó.
Usted puede saber más sobre el estudio en el programa de Claudia Hammond’s Mind Changers de hoy a las 11 en la BBC Radio 4. También puede escucharlo aquí.
Una respuesta de una lectora a esta noticia que enlazamos con que los psiquiatras no tienen ni idea de medicina también en referencia al hipotálamo y sistema adrenal.
¿Se puede engañar a los psiquiatras? Me temo que se tienden a engañar ¡a sí mismos!
¿Por qué? Bueno, es complicado, pero voy a explicar un ejemplo de una enfermedad física que se presenta con síntomas psiquiátricos y por lo tanto, aunque una enfermedad rara es frecuentemente confundida con muchas enfermedades diferentes psiquiátricas en su lugar. Fui mal diagnosticada durante 13 años con trastorno bipolar, una enfermedad depresiva. Después de 13 años he pagado en privado para pruebas bioquímicas completas del sistema endocrino y el resultado fue que tenía una enfermedad llamada enfermedad de Addison (insuficiencia suprarrenal). Esta enfermedad provoca falta de cortisol producida por las glándulas suprarrenales y el cortisol es una hormona que produce cambios de humor y psicosis que en algunos casos puede ser el resultado, aunque la enfermedad de Addison es conocida como “el maestro del disfraz” puede presentarse como casi cualquier trastorno físico también. Una vez que la terapia de reemplazo de cortisol se inicia las otras enfermedades secundarias psiquiátricas o físicas desaparecen, a veces se tarda unos meses aunque todas finalmente desaparecen. El mal diagnóstico psiquiátrico en realidad se debe a que en primer lugar, es casi imposible saber la diferencia entre la verdadera enfermedad y la presentación secundaria, porque en realidad son exactamente lo mismo, pero diferente la causalidad. Los psiquiatras no realizan pruebas para la enfermedad de Addison u otros trastornos del eje hipotálamo-suprarrenal o trastornos de la glándula tiroides. ¿Cuántos pacientes psiquiátricos están ahí diagnosticados por otros trastornos endocrinos? Tuve que luchar con uñas y dientes para hacerme la prueba y finalmente tratada volviera a la normalidad. Estoy luchando por las secuelas en 2 países cómo la profesión médica todavía está tratando de desafiar mi nuevo diagnóstico de hace 3 años. ¿Por qué? Basta pensar en las consecuencias de negligencia médica si mi caso se utiliza como referencia para validar el diagnóstico erróneo médico o una campaña para obtener pruebas adecuadas para los pacientes psiquiátricos. No es de extrañar aún estoy luchando por mi vida. Si tengo éxito muchas vidas en todo el mundo ¡serán restauradas!
De guardianes de la moralidad a proxenetas
19 Enero 2010
Tomando este extracto de la entrevista al psiquiatra Enrique González Duro por su libro “Los rojos no estaban locos”
¿En qué sentido?
Pregunté por qué estaba ingresado cada paciente. ¡Había casos en que ni los psiquiatras lo sabían! Abrí las puertas. Los psiquiatras de la vieja guardia se opusieron. Y descubrí que una mujer llevaba allí 14 años encerrada… ¡por haber sido madre soltera!¿Con la connivencia de su familia?
Sí, y el argumento psiquiátrico de que en libertad “se hará prostituta”. Para evitar que se condenase su alma… ¡Era una psiquiatría inquisitorial! De hecho, Vallejo-Nágera sugirió seriamente resucitar la Inquisición.
Vamos que los psiquiatras la tenían encerrada por el evidente peligro futuro de hacerse prostituta.

Comparándolo con esta noticia
Crónica escalofriante de violaciones y abusos a las internas del Moyano
Una investigación periodística reveló las humillaciones que padecen las enfermas mentales. Una red de abusos sexuales funciona bajo la mirada de los enfermeros, los médicos y las autoridades del neuropsiquiátrico
Detrás de las paredes del Hospital Braulio A. Moyano se esconden las historias más desgarradoras de abusos y violaciones. Enfermeros, médicos y autoridades armaron con las internas una red de prostitución que funciona fuera del neuropsiquiátrico.
Esta situación salió a la luz gracias a un informe realizado por Andrés Klipphan para Telenueve. Allí se denunció esta red de prostitución y se declaró que el Gobierno de la Ciudad va a denunciar esta situación ante la Justicia.
Las internas están arregladas con la guardia para poder entrar y salir en horarios no convenidos, en busca de clientes. Utilizan las instalaciones del Hospital para trabajar. Esto sucede ante la mirada de los vecinos.
“No denunciaban por miedo a represalias”, explicó Klipphan con respecto a los testigos de la situación.
El periodista relató a Radio 10 las condiciones en las que viven los internos del neuropsiquiátrico. Allí existen “muchísimas irregularidades”. “Adentro no falta ninguna atrocidad”, recordó.
El doctor Néstor F. Marchant, el director del hospital, se negó a hablar con Telenueve. “Tiene una guardia pretoriana encabezada por su mujer, quien tiene un cargo directivo”, sostuvo el periodista.
La investigación contó con los testimonios de varias internas. Muchas de ellas coincidían en que habían comenzado a prostituirse después de haber sido violadas en el neuropsiquiátrico. Se sabe que hay personas que abusan de las internas desde hace años, pero nadie hace nada para detenerlas, afirmó Klipphan.
En la edición de las 19 de hoy, Telenueve presentará la segunda parte del informe. Allí se mostrarán las condiciones en las que se vive en el hospital, al igual que varias historias de las internas.
Los enfermos mentales y los chicos “son el eslabón mas débil y el Estado debería velar por su seguridad”, concluyó Klipphan.
http://www.infobae.com (20-12-05)
Psiquiatras y personal sanitario en conveniencia con las autoridades haciendo de proxenetas, tenían montado un prostibulo en el psiquiátrico con las internas haciendo de prostitutas.

Locos por estar Envenenados de Tóxicos Químicos
18 Enero 2010

Volviendo a la indignación de las pacientes de estas neo enfermedades o enfermedades ambientales, el citado estudio alemán concluye que las afectadas por el SQM tienen problemas psiquiátricos más que otra cosa. “Los diagnósticos psiquiátricos estandarizados (…) demostraron que los pacientes en general, y el subgrupo con SQM en particular sufrían más a menudo de desordenes mentales comparados con una muestra comparables en edad y sexo de la población general y que en la mayoría de pacientes estos desórdenes empezaron muchos años antes de las quejas de salud relacionadas con el entorno”. Traducido al lenguaje coloquial: los enfermos de SQM son más bien personas con antecedentes de problemas mentales que ya tenían esos problemas antes de comenzar a quejarse de las posibles afecciones que les causa vivir en medio ambientes contaminados.
Ya ven, la SQM, concluye este estudio, no es orgánica y se duda incluso que exista como enfermedad ambiental. A la espera de que profesionales médicos especializados lo analicen punto por punto para los lectores de esta web, entre otros, las reacciones entre las personas afectadas por SQM; SFC o fibromialgia no se han hecho esperar. “Se nos trata de enfermos psiquiátricos”, opinan desde una asociación de enfermos de fibromialgia. En Canadá varios expertos en estos síndromes analizan el trabajo alemán pues no lo conocían y hay personas que ya lo califican de “chapucero”. Una investigadora para el gobierno canadiense indica: “Yo diría que el análisis de las SQM en este estudio es muy limitado y más bien una opinión. ¿Qué son sustancias de control? ¿la selección de los pacientes es rigurosa? ¿y los controles? ¿qué tipo de clínicas eran estas? ¿quién va a estas clínicas?”. Otra mujer canadiense, escritora, periodista y especialista en SQM, entre otros motivos por padecerlo, se manifiesta en la misma línea.
¿A quién interesa catalogar como enfermos mentales a las personas que sufren fibromialgia, SQM o SFC? A los gobiernos no les interesa reconocer que hay millones de personas enfermas (y más que va a haber) por vivir en una sociedad del “bienestar” como la nuestra. Esto implica reconocer el fracaso del modelo económico social, un modelo que enriquece a los productores de sustancias químicas tóxicas y que enferma a todos. Pero también implicaría un gasto sanitario enorme pues son muchas las víctimas, con afecciones multisistémicas, y de difícil e individualizado tratamiento.
http://www.migueljara.com/2008/06/19/locas-por-estar-contaminadas-con-quimicos/
Me llamo Isabel Ariño, tengo 43 años, estoy enferma de Sensibilidad Química Múltiple y me gustaría compartir mi experiencia con la enfermedad con los lectores de Discovery DSALUD.
Hace seis años, coincidiendo con el embarazo de mi hija pequeña, empecé a encontrarme muy cansada. La verdad es que no podía entender qué era lo que me pasaba. Tenía 38 años, acababa de casarme y era muy feliz pero mi cuerpo no podía con nada más. Pasé como pude el embarazo pensando que cuando diera a luz todo volvería a ser como antes pero nada más alejado de la realidad: mi estado físico fue a peor. Me despidieron del trabajo por haber bajado el rendimiento (lo que era cierto) y empecé a tener graves problemas cognitivos y ataques de pánico. Llegué a perderme dentro de casa y sufría diarreas constantes, terribles dolores de cabeza que duraban días y días y que no se pasaban con medicación. Mi vida empezó a desmoronarse. Tenía un bebé que no podía atender, una hija adolescente, un marido abandonado… Un desastre. Y yo sin poder levantarme de la cama. Había días en que sólo podía darle el biberón a la niña. No podía hacerme cargo de más.
Los médicos a los que iba sólo me decían que era ¡psicosomático! ¡Y YO SABÍA QUE NO! Yo quería hacer cosas pero mi cuerpo no me dejaba. Un día me hablaron casualmente de unas jornadas sobre Fibromialgía y Síndrome de Fatiga Crónica. Allí conocí al doctor Ferrán y pocos días después me fui a Barcelona. Fue un viaje horrible porque mis fuerzas eran ya escasas pero tuve la suerte de conocer al Dr. Pablo Arnold. Él me devolvió la vida. Yo no creía tener SQM. De hecho me costó entenderlo y a mi entorno mucho más. Creo incluso que aún no son conscientes del todo de lo que me empeora.
He tenido que dar un vuelco total a mi vida: ingerir comida ecológica, limpiar con agua y bicarbonato toda la casa, no dejar que ninguna sustancia química entre en mi hogar y aceptar vivir detrás de una mascarilla. Después de tres años sin poder salir de casa sola ahora ya me atrevo. Os puedo asegurar que es muy duro llevarla por las miradas descaradas de la gente. Duele mucho pero si no salgo con ella vuelven los síntomas y empeoro con lo cual llega un momento en que tienes que decidir entre no salir de casa o utilizar la mascarilla habitualmente… y yo ¡quiero vivir! ¡Tengo tantas cosas que hacer, tantos sitios a los que llevar a mi niña! Ella me da besos en la mascarilla y le explica a la gente y a sus compañeros mi enfermedad. ¡Lo tiene tan claro! Ojalá los demás lo tuvieran igual de claro que ella y se reconociera la enfermedad para que pudiéramos tener las ayudas necesarias. Lo explico con un solo ejemplo: un purificador de aire como el que necesito cuesta 1.800 €. Y los médicos que nos atienden son privados. Y es algo que la mayoría de los enfermos no pueden sufragar porque o no tienen pensión o éstas son muy bajas. Y como no podemos trabajar… Yo necesito a alguien que me ayude cuando sufro una crisis -desencadenada no sé muy bien por qué sustancia- porque puedo llegar a estar cuatro días en la cama sin moverme.
En fin, ¡son tantas las cosas que me gustaría pedir en nombre de todos los que padecemos esta dolencia! Necesitamos que las administraciones sean conscientes de la enfermedad, nos ayuden y habiliten sitios donde recuperarnos de las crisis, espacios libres de químicos, que reconozcan nuestros derechos a ayudas, subvenciones, préstamos y descuentos fiscales como cualquier otro paciente crónico o que se destinen terrenos y se permita la construcción de proyectos de viviendas especiales y adaptadas en zonas medioambientalmente limpias dentro de cada provincia. Pero sobre todo necesitamos que los médicos nos entiendan, no nos tachen de locos, estudien la enfermedad y aprendan los tratamientos que ya se utilizan en otras partes del mundo. Hoy somos nosotros pero mañana quizás haya muchos más afectados por el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple.
http://www.dsalud.com/numero108_3.htm
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Aislamiento e incompresión
La vida de María José, como la de tantos otros enfermos de SQM, está rodeada de aislamiento e incomprensión. Sus primeros síntomas importantes se produjeron hace tres años cuando trabajaba en la biblioteca de una institución, cuyo nombre no quiere desvelar, situada en un sótano, adosado a un garaje de coches, sometida a varias fumigaciones y rodeada de obras.
Problemas cardiacos, vértigos, mareos, visión borrosa, trastornos cognitivos… son algunos de los síntomas que presentaba y que, después de intentar otros trabajos, le han llevado a abandonar toda actividad laboral.
“Esta enfermedad cuando se desencadena no tiene vueltas a atrás. El organismo se vuelve loco, y cada vez reaccionas a más cosas. Además supone la muerte social. No eres útil socialmente y nadie quiere saber nada de ti”, se lamenta.
Los médicos a los que acudió en primera instancia le diagnosticaron fibromialgia, pero ella se daba cuenta de que había algo más, que la medicación no le sentaba bien. De ahí al psicólogo o al psiquiatra, un camino que conocen bien estos enfermos, y adonde son desviados por médicos con dificultades para identificar la dolencia.
Descartados los trastornos psicológicos, Internet la puso en la pista del Hospital Clinic de Barcelona, único centro de referencia de esta enfermedad en España, donde le diagnosticaron un SQM.
Para saber más del Síndrome Químico Múltiple


