Esquizofrénicos Caníbales

Alberto, el descuartizador del táper: un ‘nini’ maltratador que acabó comiéndose a su madre

“¿Está María Soledad en casa?”, le preguntó la patrulla. “Sí, mi madre está dentro”, contestó Alberto. Lo siguiente fue una escena dantesca jamás vista, según la Policía.
22 febrero, 2019

Enrique Recio

Nadie imaginaba que en las tranquilas y adineradas calles del madrileño barrio de Salamanca podría suceder algo siquiera parecido. Un pensamiento compartido incluso hasta por la propia Policía cuando recibió el aviso de que una mujer de 66 años no había sido vista hacía un mes. “Será una muerte natural o algo accidental”, pensaron. Llevando a cabo el protocolo de actuación, los agentes se dirigieron este jueves al domicilio de la mujer en la calle Francisco de Navacerrada para comprobar si había algún tipo de problema. Cuando llamaron a la puerta, un joven de cara aniñada les abrió. “¿Está María Soledad en casa?”, le preguntó la patrulla. “Sí, mi madre está dentro”, contestó su hijo Alberto.

Una vez accedieron al domicilio, los agentes vieron lo que ni siquiera podría asemejarse a una escena de película de terror. Una imagen dantesca y esperpéntica que, según contaban a este diario, ni siquiera podían imaginar y, ahora, recordar. Alberto Gómez, de 26 años, que no trabaja ni estudia, había matado a su madre y después la había descuartizado en minúsculos trozos que había ido almacenando en táperes. Unos recipientes que estaban distribuidos por diferentes espacios de la casa y que según contó a los agentes se había estado comiendo con la ayuda de su perro Coque.

Con una actitud fría y distante, este joven madrileño relató a los agentes -casi de manera espontánea- cómo había acabado con la vida de su madre y cómo también después había practicado canibalismo con los restos mortales de Maria Soledad, mientras la patrulla de policías observaba la escena del crimen. Esas fueron las últimas palabras que pronunció Alberto, pues una vez admitió lo que había hecho, fue detenido y no hizo declaración alguna en sede policial. Ahora, espera en un calabozo de la comisaría del distrito de Tetuán hasta que mañana pase a disposición judicial.

El aviso de lo que parecía en un principio una desaparición llegó el jueves por la mañana a una comisaría del barrio Salamanca. Una amiga advertía de que no había visto a María Soledad hacía un mes. Si bien, ese margen no coincide con el tiempo que María Soledad podía haber estado muerta. Otra amiga suya, con la que ha hablado EL ESPAÑOL, ha asegurado que este mismo miércoles estuvo charlando con su amiga -y también vecina- a través de la terraza del edificio. Marga, así es como la denominan en la comunidad de vecinos, estaba tomando el sol sentada.

“Hola Marga, ¿cómo estás?, le dijo su amiga. “Bien aquí tomando un rato el sol en la terraza”, le contestó la víctima. Una conversación convencional y en la que Marga incluso llegó a sonreír en varias ocasiones. Nada le indicó a su amiga que poco después sucediese tan terrible desenlace. Lo que también indica, por otro lado, que Alberto Gómez, mató, descuartizó y se alimentó de su madre en un margen de dos días.
La relación madre e hijo

Lo cierto es que la relación entre madre e hijo nunca fue la ideal. Sino más bien lo contrario, según sostienen algunos de sus allegados a este periódico. Y no por cómo era su actitud de puertas hacia fuera de casa. Pues Alberto era un chico cordial y educado, al principio. Su madre, no tanto. De puertas hacia dentro, la batalla diaria estaba servida. Numerosos eran los estruendos, los portazos y los gritos entre ambos que ponían en vilo al resto de los vecinos. “¡Maricón!”, le decía ella. “¡Puta!”, le respondía él.

Alberto contaba con 12 antecedentes policiales por haber maltratado físicamente a su madre. Muestra de ello eran las numerosas veces en las que la Policía se presentaba en el domicilio, según cuentan los vecinos, una vez cada tres semanas, ante la llamada de auxilio de María Soledad. En otras ocasiones, según han revelado los vecinos a EL ESPAÑOL, vieron incluso cómo Albero se escapaba por la ventaba o por la parte de atrás del edificio para huir de los polícias.

Este joven estudió durante un tiempo, pero al poco lo dejó. Probó trabajando como relaciones públicas en algunas discotecas y después en el bar de debajo de casa, el Paseillo de Acho, pero esos empleos fueron más bien cortos. En el momento de su detención, no estudiaba ni trabajaba. Pero no fue así siempre. Al principio, revelan sus amigos a este diario, era un chico que parecía estar bien. “Era tímido, pero buen chaval”. Le encantaba cantar. De hecho todos sus amigos y vecinos le escuchaban cantar desde su casa e incluso les manifestó que se quería presentarse a Operación Triunfo. Después se fue a estudiar a Grecia, donde estuvo unos meses estudiando con una beca erasmus, pero a su vuelta, todo cambió. Parecía otra persona. “María Soledad se excusó en decir que su vuelta de Grecia había sido pronta debido a una paliza que le habían propinado allí”, cuenta una vecina.
Sus “paranoias”

En los dos últimos años, este joven se había metido en el mundo de las drogas. Cocaína, pastillas y marihuana solían ser lo que este detenido solía consumir a diario. Llegaba incluso a presentar síntomas de padecer esquizofrenia, según cuentan los que eran sus amigos. Tal era así que cuando tenía una de sus múltiples broncas con su madre y se escapaba de casa, siempre se iba a dormir con los vagabundos que había en el parque de al lado. Eran ya los únicos amigos que le quedaban. Y a los que confesó en alguna que otra ocasión, cuando dicen “se emparanoiaba”, el deseo de acabar con la vida de su madre.

Sus comportamientos habían dejado de ser normales. Tiraba botellas de cristal desde el domicilio, se metía en constantes peleas y solo pensaba en seguir consumiendo, algo de lo que se mostraba orgulloso. Su madre, en una ocasión, le confesó a su amiga que su hijo estaba enfermo por su adicción a las drogas. Tras lo que le dijo que iban a ingresarle en un centro psiquiátrico. No obstante, siguió viviendo en el domicilio con María Soledad. Solo vivían ellos dos. Su padre, Jesús Miguel, ebanista de profesión a las afueras de Madrid, había fallecido hacía cinco años y su hermano mayor apenas pasaba nunca por casa.

Uno de sus amigos, con los que hacía en tiempos pandilla, cuenta a este diario cómo le sorprendió ver a Alberto en el garaje de su casa solo y muy nervioso. “Yo siempre le saludo y el seguía siendo muy simpático conmigo, pero al verle ese día me sorprendió su actitud y como me contestó”, cuenta. Al parecer, vio a Alberto a altas horas del miércoles, muy nervioso, en una esquina del garaje, temblando, mientras se fumaba un cigarro. “!Hola Alberto!”, le dijo. “Hola”, le contesto con tono serio y de enfado. Era miércoles por la noche, un momento en el que posiblemente él ya había matado a su madre y planeaba cuál iba a ser el siguiente paso.

https://www.elespanol.com/reportajes/20190222/alberto-descuartizador-taper-maltratador-acabo-comiendose-madre/378213319_0.html

Alberto Sánchez Gómez, el hijo caníbal de María Soledad Gómez, a la que mató, descuartizó y luego se comió parte del cadáver en su piso de la calle Francisco Navacerrada de Madrid, en el barrio de Salamanca, había tenido varios ingresos en los servicios psiquiátricos de la red hospitalaria pública de la capital de España, según cuenta su entorno.

“Al menos, tres”, dice un amigo que lo conoce desde la infancia, cuando ambos jugaban a fútbol en el mismo equipo. “El primero fue en el hospital La Princesa. El segundo, creo que en el Gregorio Marañón. Hubo un cuarto intento, pero le dijeron que no estaba para ingresar en un centro público. ¡Pues vaya si no lo estaba: se ha comido a su madre!”.

https://www.elespanol.com/reportajes/20190224/canibal-volvio-alberto-erasmus-grecia-descuartizador-taper/378712171_0.html

Problemas de salud mental, la causa principal

En España no se han registrado casos de comportamientos caníbales a causa de consumos de drogas. Ni aquí ni en ninguna parte. “No existe un solo caso de ataques caníbales documentado en toda la literatura científica mundial que se atribuya al MDPV”, aseguran en Energy Control, que sí destaca que “el 46% de los usuarios tenían antecedentes de problemas de salud mental”.

https://www.elespanol.com/reportajes/20180409/droga-canibal-consume-madrid-peligro-inminente-desmontar/298470188_0.html

https://www.elespanol.com/reportajes/20190225/videos-raps-descuartizador-taper-no-existe-locura/378962504_0.html

Aquí tenemos otros casos de canibalismo por esquizofrénicos:

El caso de canibalismo que conmueve a Canadá: mutiló y se comió a un desconocido, pero quedó libre por sufrir esquizofrenia
El acusado fue declarado libre de responsabilidad y ya no estará sujeto a monitoreos. Las autoridades confían en que el sujeto, que acuchilló y retiró los ojos, nariz, lengua y orejas de su víctima, seguirá tomando sus medicinas.

12 de febrero de 2017

Un hombre en Canadá que padece esquizofrenia y estaba acusado de decapitar al pasajero de un autobús fue dejado definitivamente en libertad después de que las autoridades declararon que el individuo no tenía responsabilidad penal.
will-baker

Will Baker, previamente conocido como Vince Li

La Junta de Revisión del Código Penal en Manitoba informó el viernes que concedió a Will Baker, previamente conocido como Vince Li, su libertad absoluta, lo que significa que ya no estará sujeto a monitoreo.

Baker mató a Tim McLean, de 22 años, a quien no conocía, abordo de un autobús Greyhound en 2008. Los investigadores determinaron que el atacante cortó la nariz, lengua y las orejas de su víctima, y retiró los ojos de las cavidades oculares. Además, comió porciones de su piel.

Un año más tarde fue declarado sin responsabilidad criminal debido a su enfermedad mental.

Carol de Delley, madre de la víctima, se oponía a que liberaran a Baker, diciendo que no hay forma de garantizar que siga tomando sus medicamentos.

En un inicio, Baker quedó recluido en un ala de seguridad de un hospital siquiátrico, pero cada año recibía más libertad de movimiento.

Desde noviembre, a sus 48 años, vive por su cuenta en un apartamento en Winnipeg, pero estaba sujeto a monitoreo para garantizar que tomara sus medicinas.

Su médico, el doctor Jeffrey Waldman, le dijo a la junta esta semana que estaba confiado en que Baker seguirá tomando sus medicamentos y trabajando con el equipo de tratamiento si quedaba en libertad. Declaró que Baker sabe que el medicamento es lo que mantiene controlada su enfermedad.

En una decisión escrita, la junta dijo que tiene “la opinión de que la evidencia no substancia que el señor Baker represente una amenaza significativa para la seguridad del público”.

Waldman dijo que Baker planea visitar China, su país natal, si quedaba en libertad, pero vivirá en Winnipeg por los próximos dos o tres años. Está en la lista de espera para un programa de entrenamiento y planea establecer una carrera en la ciudad. Baker emigró a Canadá en el 2001 y se hizo ciudadano hace cuatro años.

https://www.infobae.com/america/mundo/2017/02/12/el-caso-de-canibalismo-que-conmueve-a-canada-decapito-y-se-comio-a-un-desconocido-pero-quedo-libre-por-sufrir-esquizofrenia/

Canibalismo en esquizofrenia paranoide: a propósito de un caso

En 1999, un varón de 42 años de edad, soltero, sin profesión conocida, fue acusado de actos de canibalismo en Venezuela. La policía encontró cerca del lugar donde vivía los restos de varios cuerpos humanos diseccionados y mutilados, así como carne humana cocida y vísceras humanas. En el examen psiquiátrico el paciente no presentaba conciencia de enfermedad mental y reconoció haber cometido los actos de canibalismo explicando a su vez la manera cómo asesinaba a sus víctimas y posteriormente preparaba los cuerpos, describiendo este proceso de una forma detallada.
A los 38 años de nuevo se solicita una valoración psiquiátrica;
en esta ocasión se le relaciona con un homicidio. El paciente desmiente los hechos y dice que es una historia que se han inventado. Se realiza el examen mental en presencia de la policía, presentando pobre higiene y descuido en su aseo personal; se muestra colaborador, con desorientación temporal; su juicio está alterado y el pensamiento disgregado. Refiere lo siguiente: «… es un cuento que me inventaron, un muerto que apareció y me lo quieren achacar a mí, ¿cuánto vale?, ¿cuánto hay que pagar?, uno almuerza y come, en ese sentido es que me llama la atención la gente. Usted me quiere decir de la invasión del organismo que a uno se le incorpore un espíritu malo…»

En 1999, a los 42 años, es detenido por la policía al ser acusado de asesinar a varias personas y comer su carne. Tres cazadores habían descubierto momentos antes dos pies y una mano entre la vegetación cerca de una choza que había construido el paciente bajo un puente de una autopista y donde vivía desde hacía 3 años. Cerca de allí se encontraban dos recipientes con los restos de la víctima. Al entrar en la choza encontraron restos humanos cocidos y un recipiente con vísceras humanas y piel cortados en trozos. El paciente se encontraba armado con una lanza de fabricación casera y con un aspecto de «hombre de la selva». En su investigación la policía encontró partes de un cuerpo descuartizado en diferentes lugares, carne humana preparada y vísceras separadas en latas de mantequilla u otros recipientes; incluso en la choza se encontró harina, pan y sal. Posteriormente fueron halladas las cabezas de las víctimas, al igual que sus manos y sus pies, los cuales se encontraban enterrados cerca del lugar donde residía el paciente.

Durante el examen mental el paciente no experimentaba ningún arrepentimiento y justificaba el hecho porque decía que tenía hambre. Presentaba ideas delirantes y alucinaciones, las cuales refería de la siguiente manera: «… hay una invasión de espíritus que no me deja dormir, me gritan, se me aparecen en la noche…», «… los espíritus me quieren hacer daño, la invasión es en contra mía…», «… los espíritus que se meten conmigo son de los malos, son demonios enviados por el diablo…». Presentaba una nula conciencia de enfermedad mental, constató con gran frialdad los actos de canibalismo y manifestó que los malos espíritus lo llevaban a matar humanos.

Durante la entrevista relató con precisión la forma en la que preparaba la carne humana:
«… Sí, yo me comí a unas personas; me he comido a 10 en 2 años, pero hasta ahora estoy comenzando… Comérmelos me da poder; los espíritus me invaden… Comencé una vez que comí mucha miel y con el dulce me dio mucha hambre, entonces me dieron ganas de comer gente. Me fui a mi rancho y encontré por allí a un tipo, me puse a beber licor con él y cuando se emborrachó lo maté… con un eje de un camión.

Yo les daba por la cabeza y se morían. Después preparé un caldo muy nutritivo. Yo lo preparo con los ojos, la lengua y las piernas (músculos gemelos) y le pongo también hierbas (cilantro, perejil, etc.), Yo me comí a un colombiano y a un español que era agente viajero; a ése lo maté con una piedra… Las vísceras no me las como, las entierro, y no me gustan tampoco las manos ni los pies, sólo lo que le he dicho, que es con lo que hago el caldo, entonces me los como guisados…. A las mujeres y a los niños no me los como porque ellos no se meten con nadie; además las mujeres son como las flores… Ahora que estoy preso me hace falta la carne; quiero salir de aquí porque quiero volver a comer mi guiso, que es lo que me da fuerza; yo veía cómo salía el espíritu y lo agarraba…»

http://www.madrid.org/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s