Balones Fuera: Hospital no es cárcel y tratamiento defectuoso es atención médica

Este tipo de noticias son esclarecedoras de cómo funciona este mundillo, más contradicciones son imposibles. Un enfermo supuestamente con un trastorno esquizo-afectivo, comete un crimen, matando a una persona y dejando dos heridos graves.

La Fiscalía pide internar al asesino de Padre Silverio durante 34 años
Su alteración psíquica y el abandono de la medicación le «anulaba» sus facultades

La Audiencia Provincial juzgará a O.V.R., de 43 años, el próximo 19 de febrero, acusado de matar con un cuchillo a A.S.S. en la calle Padre Silverio en noviembre de 2015, así como de herir a otras dos personas. La Fiscalía considera que el trastorno psíquico que tenía diagnosticado, así como el abandono de la medicación que tomaba hacen que el acusado tuviera entonces «completamente anuladas» las facultades mentales para comprender el alcance de sus actos.

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El acusado estaba trabajando el 11 de noviembre de 2015 en Josmy, que tiene sus instalaciones en la calle del Carmen y Padre Silverio, donde también había dos empleados. Sobre las 9.30 horas, y sin que mediara discusión, el acusado se acercó a A.M.S.M. por la espalda mientras buscaba unas cajas y le acuchilló en la zona lumbar.

Al oir los gritos, F.F.R. acudió al lugar y se encontró con el acusado, que le asestó una cuchillada en el abdomen. Pudo salir corriendo del almacén, mientras le perseguía el acusado. En el recorrido se topó con A.S.S., que entonces tenía 80 años, mientras esperaba un taxi. Sin mediar palabra, le propinó una puñalada que resultó mortal. El agresor fue posteriormente localizado y detenido por la Policía para trasladarlo al hospital, ya que presentaba heridas de arma blanca, posiblemente por autolesión.

Ver noticia: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/fiscalia-pide-internar-asesino-padre-silverio-34-anos_167011.html

La psiquiatra asegura que se atendió al acusado

Después de que la familia del acusado asegurara el lunes ante el Tribunal que O.V. R. no fue atendido por su psiquiatra en ninguna de las dos ocasiones que fueron a la consulta en día previos al suceso porque veían que «no estaba bien», la psiquiatra apuntaba ayer, en la segunda jornada del juicio, que atendió a O. V. R. y «se le ajustó la medicación que toma para la estabilización del estado de ánimo». La especialista explicó que lo hizo porque «sospechaba que O. V. R. había dejado de tomar la medicación», pero que «en ningún momento se le vio psicótico».

Sin embargo, en su informe de valoración, José Amador Martínez, psiquiatra forense que examinó a O. V. R. tras los hechos, apuntó que ese día «era evidente que estaba padeciendo un trastorno psicótico por una reagudización de la personalidad paranoide» y que tenía una «percepción autodelirante y una disolución de la realidad, así como una ausencia de conciencia de su enfermedad». http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/forense-ve-razonable-ingresar-acusado-centro-psiquiatrico_168029.html

Como vemos para la psiquiatra para determinar su estado mental, su diagnosis es que no le “vio psicótico”. Que no vio el escáner cerebral o se refiere a que no se ha enterado en años de profesión que los enfermos dicen lo que les da la gana en consulta, un enfermo de tipo psicótico es muy raro que en una entrevista diagnóstica diga algo que pueda confirmar un diagnóstico de psicosis, en fin un error médico claro que si la familia no es tonta tendrá que demandar al centro de Salud para que se haga cargo de la responsabilidad civil. El forense acierta el diagnóstico de tipo psicótico porque todo el mundo acierta a toro pasado, porque si dicho enfermo no comete ningún crimen y se va a delirar a su casa el forense habría dicho que no estaba psicótico, un perogrullo en manos de expertos.

Vamos a la segunda contradicción con la medida de seguridad a imponer al enfermo criminal, si hospital o cárcel (psiquiátrico penitenciario).

La duda principal y que deberá resolver el magistrado se centra en qué medidas se aplicarán sobre el acusado. En este aspecto, José Amador Martínez, médico forense especializado en psiquiatría encargado de la valoración psiquiátrica del acusado y que acudió a la vista en calidad de perito, considera «razonable» que O.V. R. acuda a «un centro de media estancia», espacio que presta asistencia sanitaria a personas con trastornos mentales que tienen dificultades para recuperarse en el entorno ambulatorio y que precisan hospitalización durante varios meses.

El médico puso como ejemplo el hospital burgalés de Fuente Bermeja y apuntó que «podría estar ingresado durante un tiempo sin determinar y si a través del control psiquiátrico se valorar una evolución positiva se podría plantear un régimen ambulatorio con supervisión psiquiátrica y el compromiso de la familia».

El especialista se basó en el comportamiento del acusado durante estos dos últimos años para hacer su propuesta. «Mientras ha estado en prisión no ha tenido ninguna recaída gracias a una vida estable y ordenada, la toma de la medicación y una revisión periódica del tratamiento». La evolución de O. V. R. en estos dos años «ha sido favorable» y es que mientras que el primer año se le administraba la medicación bajo vigilancia, desde hace un año «es él quien se la toma y no ha tenido conflictos ni recaídas».

Preguntado por la acusación particular por la posibilidad de que se repita lo ocurrido, el médico señaló que «con un tratamiento adecuado y un seguimiento del mismo es cierto que hay posibilidad de que vuelvan a ocurrir brotes como el de 2015, pero también es cierto que es muy improbable». Añadió el especialista que «como cualquier persona con un enfermedad mental grave hay riesgo de abandono de la medicación, especialmente en momentos en los que experimentan un sentimiento de bienestar por encima de la realidad».
En cualquier caso, el experto apuntó que el objetivo de un internamiento en un hospital como Fuente Bermeja es lograr «la rehabilitación del paciente y su reinserción social, en este caso, sin un límite de tiempo». Sin embargo, ni la Fiscalía ni la acusación particular vieron clara esta medida. Más aún tras las declaraciones del jefe de psiquiatría del HUBU, Jesús de la Gándara, quien recordó que Fuente Bermeja «es un hospital y no una cárcel» y como tal «no tiene medidas de retención o contención de los pacientes, al margen de unas medidas normales de control». Reconoció además que, «aunque no ocurre frecuentemente, se ha dado algún caso extraño de fuga o algún paciente que, tras un permiso de fin de semana, no quiere volver». Además, confirmó a la Fiscalía que «el tratamiento que tiene O. V. R. podría llevarse sin problemas en un centro psiquiátrico penitenciario». http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/forense-ve-razonable-ingresar-acusado-centro-psiquiatrico_168029.html

El tema es claro a este enfermo criminal le piden 34 años de internamiento por parte de la fiscalía, y como se ha dicho muchas veces ningún enfermo en el mundo cumple una medida de seguridad sino una pena. Se puede visualizar con este ejemplo tenemos un tratamiento que garantiza al 100% la curación o control de un trastorno psicótico, si la medida de seguridad se impone por la peligrosidad del paciente y no por la retribución penal del hecho cometido estaría unos meses hospitalizado y saldría de inmediato, pero eso no sucedería. La medida de seguridad es una pena encubierta por eso Jesús de la Gandara lo dice bien claro un hospital no es una cárcel, y no se puede tener a este sujeto decenas de años ocupando una cama hospitalaria, y que cumpla la medida en una cárcel (psiquiátrico penitenciario). Lo de las fugas es una excusa, las fugas son rutinarias en los psiquiátricos penitenciarios en las salidas terapéuticas y nadie las prohíbe:

Las fuentes consultadas indicaron que en este tipo de fugas muchos internos acaban volviendo al centro, aunque en otras ocasiones han sido localizados y detenidos antes por la Policía o la Guardia Civil.

http://www.diarioinformacion.com/sucesos/2014/07/29/interno-psiquiatrico-mato-novia-fuga/1529768.html

El trasfondo real es que ningún psiquiatra que no sea carcelario va a hacer el paripé de estar año tras año firmando que se mantenga la medida de seguridad a un enfermo completamente estable y sabiendo que las entrevistas diagnósticas el enfermo dice lo que le da gana, no quieren por ejemplo que un enfermo esté 5 años salga cometa un crimen y se vea que el psiquiatra del centro lo daba por curado y luego el forense del juzgado diga que evidentemente se ha producido un grave error y que el sujeto mantenía la peligrosidad. O algo que ni se menciona en sentido contrario que un sujeto totalmente estable o no sufra ninguna enfermedad se pase años encerrado y nadie se haga cargo de ese error. Es decir se falla continuamente en confimar la peligrosidad predelictual como la peligrosidad postdelictual y esta noticia es un ejemplo de ello.

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