De la Neurosis de Renta al Trastorno Adaptativo caso Tekniker

Condenan a Tekniker a pagar 101.000 euros a una empleada por mal ambiente de trabajo

Un juzgado de Eibar cree que el centro tecnológico «debería haber actuado» al conocer el conflicto, que sumió a la afectada en una larga depresión.

IVIA UGALDE
Jueves, 3 agosto 2017, 07:52

El centro tecnológico IK4-Tekniker, con sede en Eibar y presencia institucional, ha sido condenado por el juzgado de lo social número 1 de la citada localidad guipuzcoana a pagar 101.046 euros a una empleada porque el mal ambiente en el trabajo le provocó serios problemas de salud. V.S.C. -las iniciales con las que prefiere ser identificada la afectada- fue víctima desde 2010 de «un conflicto laboral» con su jefa, la directora de Recursos Humanos, lo que le llevó a «realizar funciones para las que no había sido contratada» y continuos cambios de puesto de trabajo, según explicó ayer el letrado de la empleada, Juan Ignacio Marcos, que a su vez es el coordinador del Observatorio Vasco de Acoso y Discriminación.

La «existencia» de la «mala relación» entre la trabajadora y la responsable de Personal era conocida por la dirección de Tekniker, subraya la sentencia, del pasado 10 de julio. A partir de esa constatación, la jueza considera que la «situación de conflicto debería haber provocado la actuación de la empresa a fin de proteger el derecho de la demandante a la salud». Por ese motivo, responsabiliza a la compañía de la baja laboral que cursó la empleada en octubre de 2011 «por un trastorno adaptativo con ansiedad y reacción depresiva prolongada». A ello se sumó que, un mes después, fue despedida de forma «improcedente», como reconoció el propio centro tecnológico en la carta que remitió a V.S.C.

Aunque según Marcos estas situaciones «son frecuentes», lo peculiar de la sentencia es que se trata de «una indemnización poco común», a la que también deberá hacer frente la aseguradora Mapfre, con la que el centro tecnológico firmó una póliza que excluía las «alteraciones psicofísicas de la salud». La explicación de tan alta cuantía estaría en que es un caso «prolongado y sabido por la dirección, que no hizo nada para remediarlo». La «gravedad» de las consecuencias se constata en las secuelas que ha dejado en la trabajadora: seis años después «continúa con seguimiento médico y tratamiento farmacológico», apunta la jueza. Todo ello sin contar que, además, le acarreó una «incapacidad temporal» durante 17 meses.

Marcos, que tipifica lo ocurrido a V.S.C. como «accidente laboral», cree que la sentencia refleja una mayor «sensibilidad judicial», ya que «la protección al trabajador va más allá de que se produzca un caso de acoso», en línea con el hecho de que Euskadi es la comunidad «más avanzada» en la «doctrina de riesgos psicosociales». Y como prueba, agrega, están otras dos sentencias en firme de las que de hecho parte el juzgado de Eibar para su fallo. Una de ellas contra la UPV «por situaciones similares» y otra contra Osakidetza por el caso de una enfermera a la que el Servicio Vasco de Salud debió pagar 144.000 euros tras concedérsele la «invalidez absoluta» por falta de seguridad laboral.
Sin protocolos

Para el coordinador del Observatorio Vasco de Acoso, es significativo que la condena sea contra Tekniker, al que considera «buque insignia» de Euskadi. De hecho, la propia sentencia señala que el centro contribuye con sus más de 270 empleados a «incrementar la capacidad de innovación del tejido industrial», lo que contrasta con la circunstancia de que «carecía de evaluación de riesgo psicosocial de la trabajadora» y se habría limitado «a poner en marcha un protocolo de acoso en fase de borrador».

El fallo puede ser recurrido, aunque Marcos ve «difícil modificarlo» porque es «muy completo». Su intención es hacerlo para que se reconozca el «daño al honor» de la empleada y se responsabilice también de lo ocurrido a la directora de Recursos Humanos y no solo a Tekniker.

http://www.diariovasco.com/economia/condenan-tekniker-pagar-20170803075120-nt.html

Este es un caso parecido que ya lo comentamos en el post Un juez da la invalidez absoluta a una enfermera de Osakidetza por el mal ambiente de trabajo surrealista es poco como se puede coger una persona 17 meses de baja al límite de un mes para acceder a la incapacidez laboral permanente por esto: «un conflicto laboral» con su jefa, la directora de Recursos Humanos, lo que le llevó a «realizar funciones para las que no había sido contratada» y continuos cambios de puesto de trabajo», que es causa del diagnóstico psiquiátrico trastorno adaptativo con ansiedad y reacción depresiva prolongada.

Vamos a suponer lo que ha pasado, esta persona a diferencia de la enfermera que iba con un diagnóstico psiquiátrico de trastorno adaptativo con ansiedad (que no dura más de 6 meses) iba acompañado por el diagnóstico reactivo de depresión prolongada, vamos más fundamentado que el anterior, pero agota los 12 meses de incapacidad temporal y me supongo que le dan una prórroga de 6 meses para a ver si se cura en ese tiempo como se ve estuvo a punto de conseguir una incapacidad permanente por solo un mes estuvo 17 meses de IT, por la chorrada comentada anteriormente. Algo hay que no se menciona porque estos casos en sus totalidad se demanda a la S.Social para conseguir una incapacidad permanente, ¿se llegó a juicio para obtener la incapacidad permanente sea total o absoluta y se perdió dicho juicio o no se hizo nada? no lo comenta pero es una cosa muy rara porque en la misma noticia se dice que siguió con tratamiento psiquiátrico por la depresión prolongada, y la S. Social le dio el alta, y solo se da el alta si ha habido mejoría o curación para incorporarse al trabajo o a otro trabajo porque ya había sido despedida de ése, un ligero análisis de la noticia y se constatan varias contradicciones.

Esta persona no obtuvo la Incapacidad Permanente ya sea porque no se la concedieron en la S.Social o en el juzgado de lo Social, es dada de alta, y  a continuación demanda a la empresa mediante un juicio laboral por despido improcedente porque es despedida al mes de la baja, es normal dicha actuación para conseguir una indemnización además del finiquito, pero lo raro del asunto es que le demanda más tarde también porque le ha provocado un «un trastorno adaptativo con ansiedad y reacción depresiva prolongada». Pero no hemos quedado que la Seguridad Social le ha dado el alta por mejoría o cura de dicho trastorno. Lo que me supongo que esta persona ha hecho un rizo doble cosa creo pionera en este mundo; al no conseguir la incapacidad permanente ya sea en su modalidad total o absoluta, debido a un accidente de trabajo, por los motivos que sean demandó a la empresa laboralmente para que le indemnizara, o sea fue a un psiquiatra público o privado y seguió con lo que se denomina Neurosis de Renta: En las neurosis de renta existen dos componentes: a) la neurosis (un trastorno mental) y b) la actitud de renta, expresión de reivindicación del sujeto y consecuencia de legislaciones que protegen y amparan las secuelas de los accidentes o de las enfermedades. La actitud de renta es la interpretación y la postura del sujeto ante una eventualidad que estima ha sido el origen de determinados síntomas y debe ser compensado.

Cómo hemos pasado de la Neurosis de Renta al Trastorno Adaptativo. Esto se ha dado por una única razón si un paciente que por su Neurosis de Renta quiere sacar una indemnización y va a un psiquiatra y le expide dicho diagnóstico, el enfermo no volverá a su consulta nunca y hará caso omiso, como dijo el ginecólogo abortista Carlos Morín si no te lo hace un psiquiatra te lo hace otro el informe psiquiátrico que quieras, un psiquiatra que haga dicho diagnóstico erróneo tiene paciente que le puede sacar dinero durante años pero si el psiquiatra le dice de buenas maneras que se olvide de semejantes chorradas, que agua pasada no mueve molino y que empiece a buscar otro trabajo, el enfermo hará caso omiso y se buscará a otro que diagnostique lo que diga el enfermo.
La defensa legal ante esta gente es oponer siempre el diagnóstico psiquiatrico del trastorno adaptativo, depresión etc. con el siguiente según CIE-10:
F68.0
Elaboración psicológica de síntomas somáticos

Trastorno en el que síntomas somáticos compatibles con un trastorno, enfermedad o incapacidad física confirmadas y originalmente debidos a uno de ellos, son exagerados o prolongados debido al estado psicológico del enfermo. Así se desarrolla un síndrome comportamental de búsqueda de atención (histriónico) que a menudo incluye también quejas que no son de origen somático (y por lo general no específicas). El dolor o la incapacidad física producen malestar y a menudo preocupación, a veces justificada, por la posibilidad de padecer un dolor o incapacidad prolongados o progresivos. El trastorno puede justificarse a ojos del que lo padece por la insatisfacción con el resultado del tratamiento o investigaciones realizados o la decepción con el grado de atención personal recibida en medios sanitarios. En algunos casos parece existir una clara motivación derivada de la posibilidad de obtener indemnizaciones consecutivas a accidentes o lesiones. Sin embargo, el síndrome no remite necesariamente con rapidez cuando el litigio ha sido exitoso.

Incluye: Neurosis de renta.

http://www.psicomed.net/cie_10/cie10_F68.html


La neurosis de renta

Definición

En las neurosis de renta existen dos componentes: a) la neurosis (un trastorno mental) y b) la actitud de renta, expresión de reivindicación del sujeto y consecuencia de legislaciones que protegen y amparan las secuelas de los accidentes o de las enfermedades. La actitud de renta es la interpretación y la postura del sujeto ante una eventualidad que estima ha sido el origen de determinados síntomas y debe ser compensado.

Las neurosis de renta se incluyen en la clasificación internacional de enfermedades de la OMS (CIE 10) dentro de la elaboración psicológica de síntomas somáticos (F68.0). Se describen como un trastorno en el que síntomas somáticos compatibles con un trastorno, enfermedad o incapacidad física, confirmados y originalmente debidos a uno de ellos, son exageradas o prolongadas debido al estado psicológico del enfermo. Así se desarrolla un síndrome comportamental de búsqueda de atención (histriónico) que a menudo incluye también quejas que no son de origen somático (y por lo general no específicas). El dolor o la incapacidad física producen malestar y a menudo preocupación, a veces justificada, por la posibilidad de padecer un dolor o incapacidad prolongados o progresivos. El trastorno puede justificarse, a ojos del que lo padece, por la insatisfacción con el resultado del tratamiento o investigaciones realizadas o la decepción con el grado de atención personal recibida en medios sanitarios. En algunos casos parece existir una clara motivación derivada de la posibilidad de obtener indemnizaciones consecutivas a accidentes o lesiones. Sin embargo, el síndrome no remite necesariamente con rapidez cuando el litigio ha sido exitoso (CIE-10).

Las neurosis de renta surgen allí donde un marco legislativo ampara con indemnización cualquier tipo de sufrimiento sobrevenido a un ser humano.

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2010000100009

https://es.scribd.com/doc/213015715/La-neurosis-de-renta-y-la-simulacion

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