¿Se puede considerar vicio oculto tener un vecino esquizofrénico?

Hola, hace unos meses alquilé un piso y ya desde el prinicipio advertí ruidos ocasionales que hacía un vecino, gritos por las noches, golpes, portazos,… eran molestos pero ocasionales por lo que eran “llevaderos”. Desde hace unas semanas, lo ocasional ha pasado a ser continuo, a todas horas, tanto de día como de noche, y ya no se tratan de ruidos o golpes aislados, son insultos, amenazas (incluso de muerte), gritos hacia los vecinos, a los usuarios de la piscina,… a todo lo que se mueve o hace un mínimo ruido. Por los mensajes de los gritos entiendo que el vecino tiene algún problema mental porque no tienen sentido alguno. Investigando, he averiguado que a los anteriores inquilinos les hizo la vida imposible y que se tuvieron que ir.

La pregunta es: ¿puedo anular el contrato de alquiler en base a vicios ocultos conocidos por el arrendador?

Gracias a todos.

vivienda_desperfectos

Respuesta:
No existe una respuesta obvia y directa para su caso. Cuando suceden cosas de este tipo, siempre puede haber dos escenarios distintos:

1) O su arrendador es consciente del problema y buena persona y le permite marcharse, en cuyo caso no habría más problema.

2) O su arrendador dice “y a mi que me importa”, en cuyo caso dependerá de que un juez considere que puede entenderse que eso es un vicio tal que le permita anular el contrato, lo que supondrá mucho tiempo y dinero.

Intente resolver el contrato por las buenas y, si no le deja su arrendador, espere el plazo mínimo para irse sin abonar indemnización y desista anticipadamente del contrato.
Un saludo.

http://www.enalquiler.com/comunidad-alquiler/dejar-piso-alquiler/se-considerar-vicio-oculto-vecino-esquizofrenico_69482.html

La esquizofrenia también ‘desahucia’
Rosario, enferma mental pero legalmente capacitada, fue desalojada este lunes de su vivienda porque decidió dejar de pagar en marzo de este año

Antonio Sánchez | GRANADA 26 noviembre 2014

Rosario Villafranca tiene 69 años y este lunes se quedó sin hogar. Es esquizofrénica, aunque ningún juez ha decidido incapacitarla legalmente a pesar de las solicitudes de varios familiares. Cobra una pensión de aproximadamente 1.500 euros, pero en marzo de este año decidió dejar de pagar la vivienda en la que llevaba viviendo alquilada en la calle Fray Leopoldo desde hace varias décadas.

Este lunes por la mañana cuatro agentes de la Policía Nacional echaron la puerta de su casa abajo para ejecutar una orden de desahucio por impagos. Durante varios minutos intentaron que abriera la puerta para hablar con ella, pero fue imposible.

Sus voces resonaban en toda la cuarta planta del edificio. Ella quería que todo el mundo se fuera y la dejaran tranquila. A base de golpes su puerta cayó. Para entonces ya se encontraba, asustada, en su habitación. Un equipo médico la sedó y consiguió calmarla para poder bajarla e ingresarla en la unidad de salud mental del Hospital de Traumatología.

Fue un desahucio atípico. Los gritos no llegaban desde fuera, sino desde dentro de la casa. Y no eran de protesta, eran de lamento y desesperación. Las voces de una esquizofrenia que hablaba por boca de Rosario.

Los vecinos de su vivienda de la calle Fray Leopoldo respiraban aliviados con el desahucio. Reconocen que el edificio poco a poco se ha ido despoblando, ya que nadie quería convivir con los gritos de Rosario. Ahora el bloque podrá descansar tranquilo, pero su escasa familia no.

Rosario es hija única, no está casada y no tiene hijos. Tres primos han tratado durante años de demostrar su incapacidad en los tribunales, pero no han podido. Hace aproximadamente una década, un juez determinó que si se tomaba su medicación no había motivo para incapacitarla y no lo hizo.

La enfermedad de Rosario se ha ido agravando con el paso de los años, hasta que en marzo consideró que no tenía sentido seguir pagando por su vivienda, por la cual abonaba un alquiler de renta antigua.

Primo de Rosario Jesús Alguacil

«Mi prima no es consciente todavía de que no podrá volver a su casa nunca más»

A lo largo de los últimos años han sido varios los procesos que se han abierto para conseguir el diagnóstico de la incapacidad mental de Rosario, aunque ninguno ha dado resultado. Jesús Alguacil, primo hermano de Rosario, propuso hace un lustro hacerse cargo de ella; sin embargo, los tribunales decidieron que no era necesario.

Este lunes por la mañana fue el encargado de coger las llaves de la casa de Rosario. Dispondrá de quince días para poder retirar todas las pertenencias personales de su prima y liberar el inmueble para que el dueño de la misma puede disponer de él. Por la tarde la visitó y confesó que ella no era consciente todavía de que no volverá a su hogar nunca más.

Esta anciana jubilada tiene concedida la ayuda a la dependencia desde 2010 y los servicios sociales del Ayuntamiento de Granada han tratado de visitarla -la mayoría de veces sin éxito- en su domicilio. El 23 de octubre de este año, los servicios sociales municipales enviaron a la fiscalía un informe para que procediera a su incapacitación. Durante los últimos meses han tratado de hacerle un seguimiento a Rosario, pero sin la colaboración de ella ha sido complicado.

Ahora se abre una fase más de una ‘batalla’ entre la familia y las administraciones públicas para que se determine cuanto antes que Rosario sufre una enfermedad incapacitante y se le pueda ingresar en una residencia.

El enésimo proceso abierto por los familiares se encuentra en marcha, pero no está previsto que se resuelva hasta dentro de, como mínimo, tres meses. Son demasiados para sus primos de entre 50 y 70 años, que no se ven capaces de poder asumir su cuidado sin que su vida corra peligro. «No nos quiere ver. He tenido que desconectar el teléfono fijo durante las noches porque llamaba gritando sin sentido», cuenta Jesús Alguacil, quien teme acercarse a Rosario por la reacción que pueda tener.

Concejal de Bienestar Social Fernando Egea

«Los informes que tenga de salud mental pueden agilizar los trámites para su incapacidad»

Los primos de Rosario consideran que ya han dado todos los pasos que se les permiten para ayudar a esta anciana, pero que ahora son las administraciones públicas las que tienen que asumir su responsabilidad social. La familia reclamó este lunes auxilio a los políticos, pero a día de hoy nadie es capaz de garantizar que Rosario tenga la asistencia que necesita en una residencia cuando sea dada de alta.

El Ayuntamiento de Granada apuntó que las ‘viviendas’ sociales son competencia de la Junta y el Gobierno andaluz aseguró que mientras que Rosario o un familiar con capacidad legal para ello -algo que ahora mismo no existe- no lo solicite no se podrá tramitar su ingreso en una residencia pública.

La Junta afirmó que es la propia Rosario la que debe pedir la ‘vivienda social’, dado que se encuentra capacitada -legalmente- para hacerlo. «Si no lo hace ella, no podemos darle una plaza en una residencia», informaron este lunes fuentes de la Junta.

El Consistorio municipal solicitó al hospital que sea flexible con este caso. «En el hospital ellos tienen que poner de su parte. Conocen las circunstancias», señaló el concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Granada, Fernando Egea.

En este limbo jurídico se mueve Rosario Villafranca sin saberlo. Los familiares se la juegan hoy en el hospital. A mediodía tienen una reunión con los trabajadores sociales de la unidad mental de Traumatología, que serán quienes decidan en los próximos días si Rosario está capacitada para volver a la calle. En sus manos está que esta anciana se quede ingresada hasta que la justicia cumpla esos plazos que la esquizofrenia no entiende.

http://www.ideal.es/granada/201411/26/esquizofrenia-tambien-desahucia-20141125205640.html

Elda
´Han sido cinco años de puro terror´
Una mujer huye de su casa porque un vecino esquizofrénico la tenía atemorizada.

En primera persona. La dueña de un piso del edificio de Elda donde un joven esquizofrénico tiene atemorizado al vecindario ha relatado a este diario los cinco años de “puro terror” que asegura haber pasado. En agosto ya no pudo aguantar más y huyó. Ahora sufre depresión y ansiedad.

PÉREZ GIL Prefiere mantener en secreto su identidad y su actual paradero porque teme las represalias del joven que le ha “amargado la vida” y le ha hecho pasar “cinco años de puro terror” indicó ayer llorando. De los propietarios de los cuatro pisos y el entresuelo del edificio de Elda sito en la calle Pedrito Rico ella es la que más ha sufrido las iras del veinteañero que vive solo en la cuarta planta.

“Este chico no es culpable de lo que hace. Tiene una esquizofrenia declarada y cobra una pensión del Estado como incapacitado pero vive solo y no sigue ningún tratamiento médico, y eso hace que se desestabilice; entonces se pone muy nervioso y actúa de forma agresiva y amenazante pegando golpes a las paredes, a las puertas, a los muebles e incluso a su perro”, explicó recordando que ella le ha interpuesto dos denuncias en la Comisaría de Policía y también le pidió al departamento de Servicios Sociales de Elda que interviniera en este asunto. Algo que no se puede hacer si no existe una orden judicial que ordene un internamiento psiquiátrico a instancias del fiscal.

La primera denuncia se remonta a febrero pasado cuando, después de romper las manivelas y arrojar en varias ocasiones aceite y escupitajos a la ropa que la denunciante tendía en el patio de luces, esparció por toda la escalera botellas que había llenado durante días con su propio orín. La segunda denuncia fue pocos meses después cuando se lo encontró al salir de su piso inmóvil en el rellano, mirándola de forma fija y amenazante con una botella de butano en las manos. Una escena que, tal y como relataba la víctima con la voz quebrada, no puede quitarse de la cabeza. “Al final se celebró un juicio rápido pero no pedí ninguna indemnización. Sólo le pedí a la jueza que tomara medidas con este joven porque está enfermo, nadie cuida de él y supone un peligro para sí mismo y para los demás”. Pero todo siguió igual así que en agosto ya no pudo aguantar más el miedo y se marchó a otro piso. “Cuando reventó la puerta de la entrada a golpes y me dijo que me iba a chafar la cabeza si me veía por la escalera, y que se iba a comprar un mazo y cuando estuviéramos durmiendo iba a echar la puerta abajo y nos iba a matar a todos, entendí que tenía que huir porque la situación estaba llegando al límite y yo ya no podía más”, añadió nerviosa. El resultado de vivir cinco años en una situación de continuo temor ha sido un cuadro de crisis de ansiedad y depresión. “Es muy triste que pese a las denuncias y las quejas vecinales nadie haga nada. Lamentablemente -subrayó por último- habrá que esperar a que ocurra una desgracia”. El joven, por su parte, ha rehusado hablar con los medios de comunicación.

“Pensé que en ese piso viviría tranquila”
La vecina con la que este diario contactó ayer vivía diez años en el piso hasta que en agosto se buscó una vivienda de alquiler “para huir” pese a que está en el paro. “Firmé una hipoteca -a la que sigue haciendo frente- y pensé que viviría tranquila, pero el día a día se convirtió en un infierno porque daba golpes a todas horas y sin motivo”, recuerda. De hecho, los vecinos de los inmuebles colindantes de la calle Pedrito Rico también han avisado en varias ocasiones a la Policía alarmados por el escándalo. La mujer todavía tiene ropa y objetos personales en el piso pero no se atreve a volver para recoger sus cosas. “Entiendo el pánico que sufre la vecina del entresuelo porque yo también he pasado por ahí”, comentó en alusión a la noticia publicada el viernes por este diario.

http://www.diarioinformacion.com/elda/2012/10/23/han-sido-cinco-anos-puro-terror/1307526.html
Un comentario a destacar de esta noticia:

Un tema problemático y legalmente, poco se puede hacer. Entiendo a esa mujer ya que yo vivo una situación similar. Tengo un vecino esquizofrenico y el patrón es el mismo. Tiene martirizado a todo el edificio, se viste en plan militar, va por la calle en plan Rambo, vive solo, no se medica y tiene un odio visceral hacia las mujeres. Se pasa el día hablando solo de matar. Hace un par de semanas uno igual mató a su padre a un par de manzanas, en Nou Alacant Mis vecinas, la mayoría mayores, viven con miedo. Un día llamamos a la policía y nos dijeron que si no nos ha hecho algo, no pueden actuar. Y así estamos. Hasta el día en que si pase algo. Claro que entonces, ya no se puede hacer nada mas que poner la noticia.

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