Corredor sin retorno (Shock Corridor)

Sinopsis:

El periodista Johnny Barret anhela alcanzar el Premio Pulitzer. Cuando se hace público un asesinato sin resolver en un psiquiátrico, decide fingir una enfermedad mental para que lo admitan como interno y así desvelar las incógnitas del caso.

corredorsinretorno

Ya dentro del centro, traza una reconstrucción del caso con la ayuda de tres testigos dementes. Entre tanto, su integración en la institución es cada vez mayor, lo cual provoca que su equilibrio emocional se deteriore por momentos.
Cuanto más se acerca al asesino, más se aleja de la cordura.
Corredor sin retorno es la más salvaje de todas las audacias con las que Fuller embistió al “establishment” hollywoodense a lo largo de medio siglo. El título presagia algo fuerte, pero es difícil imaginar lo que pudo pasar por la cabeza del público norteamericano cuando se encontró por primera vez con esta historia de locura fingida, locura real, incesto simulado, periodismo sensacionalista, números musicales reales e imaginarios, mujeres devoradoras de hombres (en la mejor escena de ninfomanía de la historia del cine), negros que creen ser miembros del Ku-Klux-Klan y tormentas eléctricas en los pasillos de un manicomio.
Todos los temas conflictivos de la sociedad norteamericana tienen su sitio en Corredor sin retorno: la intolerancia, el racismo, el peligro atómico, la guerra de secesión, la guerra fría, Corea, el lavado de cerebro, el comunismo y una larga lista adicional de temas sensacionalistas insertos de un modo deliciosamente gratuito. Un largo clip en el que la actriz Constance Towers canta frente a un telón con dibujos inocentes se adelanta dos décadas a David Lynch, pero la aparición alucinatoria de la chica, reducida al tamaño de una Barbie y bailando en la perturbada imaginación del protagonista, no se adelanta a nada: es algo cien por ciento original que sólo se le podía ocurrir a un diamante en bruto como Sam Fuller.

***
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Corredor sin retorno administra dosis de un surrealismo lisérgico al público de los años ’60, especialmente en las escenas en las que Cathy se le aparece febril a Johnny -que ya está “adentro”, tras engañar “al mejor psiquiatra del estado”- bailando literalmente alrededor de su cabeza. Pero el negro corazón de la película parece residir en los encuentros de Johnny con los tres testigos del crimen. Fuller los hace encarnar, presentándolos de uno en uno y sin mayores sutilezas, una tríada de temas norteamericanos urgentes. Por un lado está Trent, el ex estudiante negro, el primero en ser admitido en una Universidad sureña repleta de chicos blancos como parte del gran proyecto integracionista de la época, ahora convencido de ser uno de los más duros militantes del Ku Klux Klan. Por otro lado está Stuart, chico del sur con crianza a base de lecciones diarias de xenofobia, convertido al comunismo durante la guerra de Corea y luego “desprogramado”, que regresó desde el frente sólo para encontrarse con el duro destino que su país les reserva a los veteranos de guerra. Y por último, el doctor Boden, ex genio científico involucrado en el desarrollo de la bomba atómica. Fuller escribe su película con tinta roja y habla de lo que se le antoja que es importante hablar: racismo, intolerancia, hipocresía y guerra nuclear. Así de sensacionalista, de enérgica y de encantadoramente arbitraria es Corredor sin retorno.

http://www.claqueta.es/1963-1964/corredor-sin-retorno-shock-corridor-2.html

La película entera con subtítulos en Español.

Hago un comentario de que la realidad manicomial poco tiene que ver con lo que se presenta en esta película que básicamente los chiflados protagonistas son chiflados por traumas pasados como el negro que se cree blanco racista del Ku Klux Klan o el sureño capturado en Corea y convertido al comunismo a la fuerza y vuelto a desprogramar, todos chiflados por traumas ya que los demás pacientes del manicomio no tienen más papel que el de comparsa y esos sí son la realidad, la comparsa fílmica que es la muda protagonista del film es la protagonista en la realidad y la mayoría de esos pacientes tienen vidas con los mismos traumas o menos que la población media o tienen vidas simplonas pero en las películas se intenta explicar la psicosis por una explicación psicológica como un trauma.
Cosa destacar es la gran cantidad de pacientes del tipo esquizofrénico catatónico que se ven y como ya dije en esta anterior noticia, esos pacientes no son un tipo de Esquizofrenia, la catatónica, son más pacientes de tipo parkinsoniano con afecciones a la conducta y su tratamiento es diferente al de la esquizofrenia pero esto se ha descubierto y divulgado hace poco, y para finalizar nadie cambia su genoma cerebral por experiencias traumáticas como estar en un manicomio y recibir hidroterapia y electroshocks para convertirse en un catatónico, pero así la película le da al parecer más dramatismo al asunto un cuerdo conviertiéndose en un loco, pero lo que realmente esa escena se convierte en cómica debido a que la postura catatónica recuerda las posturas de un mimo, pero lo que si coincide es que al cuerdo en un manicomio se le da peor trato que al más esquizofrénico de los internos esa sería la realidad más dramática.

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