Culpable el siquiatra Alfonso Madrid

Por Mariana Cobián 01/29/2015 |05:18 p.m.

Después de dos horas de deliberaciones, el jurado informó que llegó a la determinación por unanimidad.

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Tenso y sonrojado, el siquiatra Alfonso A. Madrid Guzmán escuchó de pie el veredicto de culpabilidad que emitió un jurado por rendir tres informes falsos a la Oficina del Programa de Compensación a Trabajadores (OWCP, por sus siglas en inglés) como parte de una reclamación de incapacidad para una paciente que fingió condiciones con la intención de no volver a trabajar.

Luego de dos horas deliberando, el jurado –compuesto por seis mujeres y seis hombres– informó que llegó al veredicto unánime en los tres cargos que pesaban en su contra.

Madrid Guzmán emitió los informes luego de atender a una “paciente” que había sido referida por el fisiatra Luis Faura Clavell, pero que en realidad era una agente encubierta de la Oficina del Inspector General (OIG) del Servicio Postal de Estados Unidos.

Una vez fue encontrado culpable, el juez federal Daniel R. Domínguez preguntó a las fiscales María Domínguez y Amanda Soto si tenían alguna petición en cuanto a las condiciones de libertad bajo fianza de Madrid Guzmán, y solicitaron reunirse en el estrado con los abogados Juan Matos de Juan y Edgar Sánchez Mercado.

Acto seguido, el juez pautó una vista de revisión de condiciones de libertad bajo fianza para este lunes a la 1:00 p.m. La lectura de sentencia fue pautada para el 28 de mayo a las 10:00 a.m.

Madrid Guzmán se expone a una pena de hasta cinco años de prisión por cada uno de los tres cargos.

“Estoy muy complacida con el veredicto, que envía un mensaje contundente a los médicos de este país a ejercer su profesión de manera honesta”, reaccionó la jefa de fiscalía federal, Rosa Emilia Rodríguez.

“El jurado fue muy atento y dedicado, a pesar de que el acusado se sentó (a testificar) y se perjuró de manera clara, el jurado no permitió que eso los desviara del norte de lo que era la verdad y de la prueba contundente. El testimonio del acusado estuvo repleto de inconsistencias, incoherencias y como dijo (la fiscal) Soto, intentó justificar lo que era injustificable y eso le minó credibilidad ante el jurado“, manifestó, por su parte, a subjefa de fiscalía federal y fiscal del caso, María Domínguez.

Mientras, el director del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), Carlos Cases, indicó que estaba “sumamente complacido” con la labor de todos los agentes en este caso, que incluía de las OIG del Servicio Postal, del Departamento de Salud federal y del Departamento del Trabajo federal.

“Lo sigo diciendo y lo repito, es triste y lamentable que personas como el doctor Madrid, un profesional con su propio consultorio, tuviera que recurrir a violar la ley para echarse dinero al bolsillo de forma fraudulenta e ilegal. Más triste aún en este caso en particular, donde la prueba fue sólida y contundente, y pudimos demostrar que falsificó tres formas diferentes con información médica falsa comprobada con vídeo por unos míseros $900″, destacó Cases.

El agente especial a cargo de la región noreste del OIG del Servicio Postal de Estados Unidos, Rafael Rico Medina, indicó que: “Este es un caso muy importante para nuestra oficina. Tomamos muy en serio cualquier alegación de fraude y trabajamos en conjunto con agencias federales para asegurar que no se abuse o trate de usar los programas federales para beneficios personales”. Agregó que las investigaciones relacionadas continúan porque “cada vez son más y más” los que incurren en este delito.

Madrid Guzmán salió a toda prisa sin hacer comentarios, pero sus abogados adelantaron que apelarán el veredicto.

“Respetamos el veredicto del jurado. (Pero) Estamos en desacuerdo con el mismo. No creemos que haya sido apoyado por la prueba. Ahora trabajaremos con la sentencia, luego indudablemente con el proceso apelativo”, señaló Matos de Juan, quien dijo que su cliente “está decepcionado con el veredicto (porque entiende que) atendió a una paciente bajo los mejores estándares aplicables”.

Creyó la mentira

Por la mañana, las partes ofrecieron sus argumentaciones finales del caso.

La fiscal Soto resumió los tres cargos que enfrenta el acusado por emitir tres informes de la agente –que se hizo llamar Elisa Fernández– el 27 de febrero, 27 de marzo y 24 de junio de 2013, en los que establecía que la joven de 29 años padecía de depresión mayor severa con ansiedad.

Según el reporte, su condición era resultado de una lesión lumbar y cervical que sufrió al tener un accidente en el trabajo por cargar un paquete en el Servicio Postal de Estados Unidos en Nueva York en octubre de 2011, a pesar de que la “paciente” le dijo en enero de 2013 que no había ocurrido tal incidente.

Fernández le indicó que fue referida por el fisiatra Faura Clavell para hacer su caso “más fuerte” para que no tuviese que regresar a trabajar porque quería mudarse a la Isla con sus hijas, ya que estaba en planes de divorcio.

El abogado Matos de Juan argumentó que su representado “honestamente creyó la versión de la agente encubierto”. Destacó que el hecho de que la “paciente” estuviese en proceso de divorcio y de mudanza, son factores estresores que el siquiatra tomó en cuenta al evaluarla.

“Tiene ante sí una paciente con un referido de otro doctor que dice que tiene ansiedad y depresión. No es una carta en blanco que entra por la puerta. Es una paciente con algún problema de salud mental. Ya tiene un diagnóstico inicial”, manifestó Matos de Juan.

Agregó que “Fernández” nunca le planteó que estaba mintiendo y que lo que quería era cometer fraude para recibir dinero del gobierno federal, y cuando Madrid Guzmán testificó, aclaró que nunca habló con el fisiatra y coacusado en este caso relacionado a esta “paciente”.

Destacó además que, si Madrid Guzmán iba a cometer fraude, por qué hacer un expediente del caso y tomar notas de progreso en cada una de las cinco citas médicas que tuvo Fernández, las que grabó en audio y vídeo.

“Si va a cometer fraude, no escribe nada… Él creía que estaba tratando una paciente real”, señaló el abogado del siquiatra de 60 años de edad y 29 años de experiencia, cuya práctica privada es en Guaynabo.

Matos de Juan añadió que el siquiatra le cobró a la “paciente” como a cualquier otro, y que el único incentivo que hubiese tenido para cometer fraude era monetario, lo que entiende no ocurrió.

“Hubiese pedido mucho más dinero porque sería poner su licencia en riesgo, por lo que no tiene sentido”, indicó, al tiempo que solicitó al jurado un veredicto de no culpabilidad.

Por su parte, la fiscal Domínguez reiteró que en las visitas médicas, la agente de la OIG del Servicio Postal de Estados Unidos le dijo en todo momento que estaba bien, que no estaba triste, que estaba durmiendo bien y compartiendo con su familia, mas Madrid Guzmán escribió en los informes que tenía insomnio, aislamiento, pobre concentración y la diagnosticó con el tipo de depresión más severo basado en un accidente laboral que sabía no ocurrió.

“Si es tan buen siquiatra, por lo que la trató y diagnosticó tan mal es porque sabía que Elisa Fernández no estaba realmente enferma”, dijo Domínguez, quien recordó que Madrid Guzmán dijo que hizo el diagnóstico basado en observaciones, porque tenía el pelo y la cara grasosa, los zapatos sucios y porque se pasaba tocando su cartera, y nunca le preguntó sobre su historial médico o de salud mental.

La fiscal destacó que Madrid Guzmán nunca llamó a Faura Clavell para preguntarle “qué está pasando aquí, que ella dice que está bien pero quiere que mienta en los informes”, porque “él sabía lo que estaba pasando”.

Presentó nuevamente algunas transcripciones de las citas grabadas, como cuando en la primera visita el 10 de agosto de 2012, el siquiatra le dijo a la paciente: “Tenemos que hacer algo, te tengo que dar un medicamento, algo al menos, aunque no te lo tomes, pero por lo menos lo tengo que justificar”.

Era mejor crear un récord para cubrir su trasero que tratar a Elisa Fernández… El doctor Alfonso Madrid Guzmán sabía que esto era un fraude. No pensó que lo atraparían, pero así fue. Les pido que hagan justicia, que encuentren culpable al acusado Alfonso Madrid Guzmán por su conducta vergonzosa en este caso”, concluyó Domínguez.

Faura Clavell hizo alegación de culpabilidad y fue sentenciado a año y medio de prisión, pero tiene hasta el 15 de abril para entregarse voluntariamente y comenzar a extinguir la pena.

Madrid Guzman y Faura Clavell fueron arrestados el 5 de septiembre de 2013 por “emitir informe médico al Departamento del Trabajo de Estados Unidos falso y fraudulento”, según la pesquisa del operativo denominado “Hurting for money” o “Dolencias por dinero”. La acusación indica que le diagnosticaban a pacientes condiciones que no padecían para obtener los beneficios de OWCP a cambio de compensación económica.

Otras 10 empleados del Servicio Postal Federal fueron acusadas en este caso por reclamar dinero al programa federal alegando que sufrieron alguna lesión y no podían trabajar, recibiendo un 75% de su salario. Algunos recibieron el beneficio, por lo que se estima se agenciaron en total $3.5 millones.

http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/culpableelsiquiatraalfonsomadrid-1062285/

http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/agenteencubiertadeclaraenjuiciocontrapsiquiatraalfonsomadrid-1060764/

http://elvocero.com/culpable-psiquiatra-alfonso-madrid-por-fraude-federal/

Las diferencias entre EE.UU y otros países en materia penal son evidentes.

En España por ejemplo nunca puede la policía incitar a un psiquiatra cometer un delito como un fraude a la seguridad social. ¿Por qué se hace así en EE.UU y no en España?
La respuesta más clara aparte de que está prohibido legalmente, es que el estado se queda sin médicos psiquiatras, otro tema es que un % no despreciable de las fuerzas de seguridad en España visitan asiduamente a psiquiatras en consultas privadas para obtener bajas (licencias médicas) por trastornos mentales, muchos agentes cogen bajas por motivos psiquiátricos desde ansiedad-depresión y son inutilizables como cebos psiquiátricos.
Otro motivo es la mayoría de psiquiatras privados también son empleados públicos, no existe incompatibilidad público-privado, y raro es que un funcionario denuncie a otro funcionario, esto también es extensible al poder judicial.
La fiscalía en Estados Unidos acusa a psiquiatras a decenas de años sin pestañear, investiga sin cortapisas, utiliza todos los medios de investigación posibles, en España un fiscal o juez cuando se entera de quién es el denunciado, asume su defensa y cierra el asunto al canto.
Los juicios en Estados Unidos siempre son por jurado, un conjunto de ciudadanos elegidos al azar, que dictamina la culpabilidad o inocencia del acusado después de haber presenciado y valorado todos los hechos que se hayan mostrado en la sala, se le pregunta al jurado “es culpable o inocente de tal delito, sí o no”, simplemente y la decisión del veredicto es por mayoría. El juez mediante sentencia solo le impone la pena de los delitos hallados culpables por el jurado.
Otra cosa en Estados Unidos el dinero público destinado a los programas MEDICAID (personas de bajos ingresos) y MEDICARE (ancianos y personas con discapacidad) viene financiado de los impuestos de los ciudadanos estadounidenses y está destinado para gente que está realmente enferma; en España la Seguridad Social es financiada mediante cotizaciones y la Sanidad de impuestos de todos, pero ese dinero público no es de nadie, a ningún fiscal o juez le importa un comino que se despilfarre, porque el dinero público es del viento.

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