Abbott pagará en EE UU una multa de 1.600 millones de dólares por fraude

Los laboratorios farmaceúticos comercializaban el medicamento neurológico Depakote para usos no aprobados por la FDA
Es la segunda sanción más alta desde que Pfizer pagara 2.300 millones por un caso similar

Carolina García Washington 8 MAY 2012

Los laboratorios farmacéuticos Abbott han sido condenados a pagar una multa de 1.600 millones de dólares (1.225 millones de euros) por incluir en el prospecto de un medicamento neurológico (Depakote) usos para los que no estaba indicado ni habían sido aprobados por el Gobierno de Estados Unidos, según han informado los reguladores de salud a comienzo de semana.

La compañía de fármacos se ha declarado culpable de una acusación penal de falsa rotulación -práctica abusiva-. “Lo que ha hecho Abbott ha sido intencionado. No se ha tratado de una estrategia de marketing o de algún representante sin escrúpulos que ha actuado por cuenta propia”, ha asegurado Timothy Heaphy, abogado del estado de Virginia a la agencia Reuters.

Durante una década, Abbott ha vendido Depakote para una amplia variedad de usos no autorizados. “Entre las prescripciones falsas del medicamento estaban su uso para el control de la agitación y la agresividad en pacientes de edad avanzada que sufrían demencia y para el tratamiento de la esquizofrenia u otros trastornos psiquiátricos graves. Todo esto a pesar de la ausencia de evidencia científica que lo respaldara”, ha subrayado James M. Cole, miembro de la Fiscalía en rueda de prensa.

El caso contra Abbott surgió tras la denuncia que presentaron varios afectados, que ahora recibirán unos 64,3 millones de euros (unos 100 millones de dólares). Depakote, aprobado en 1983, es un fármaco anticonvulsivo y estabilizador del ánimo que está aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) solo para el tratamiento de la epilepsia, trastorno bipolar y la prevención de la migraña. El resto, 800 millones de dólares (casi 500 millones de euros) se repartirán entre distintas agencias estatales y 700 millones de dólares (430 millones de euros) serán propiamente de multa, según informa la propia compañía en su web.

Lo que ha hecho Abbott ha sido intencionado. No se ha tratado de una estrategia de marketing”, ha asegurado Timothy Heaphy, abogado.

“Además existen pruebas de que dicha compañía ofreció dinero y en algunos casos pagó a profesionales de la salud y farmacias para alentarlos a promover y prescribir dicho medicamento”, ha dicho Cole. Esta empresa también animaba a los asilos a burlar las regulaciones impuestas por la ley y así poder suministrar este fármaco a los ancianos. Por esta razón, Abbott se verá obligado a publicar online los pagos que hace a los médicos.

Según el acuerdo, la compañía pagará 1.600 millones de dólares, la segunda multa más cuantiosa desde que en 2010 Pfizer fuera condenada a pagar 2.300 millones en un caso similar por la venta y falsa prescripción de su analgésico Bextra.

Esta resolución no es solo importante por su cuantía económica, también es significativa por lo que representa en cuanto a la protección de la integridad de los programas como Medicare y Medicaid, de las cuales millones de estadounidenses dependen cada día, según ha explicado Cole.

En mayo de 2009, el Fiscal General, Eric Holder, y la consejera de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, anunciaron la creación de un equipo de aplicación de acción para la prevención del fraude (conocida como HEAT, por sus siglas en inglés) renovando así su compromiso de lucha contra este delito que afecta a la salud pública.

Desde la creación de HEAT, el Departamento de Justicia ha recuperado más de 8.850 millones de dólares de los juicios, multas, restituciones y confiscación de material fraudulento conforme a la Ley de Reclamos Falsos y la Ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos. “Sin duda esta resolución muestra el compromiso del Gobierno de los EE UU para combatir este tipo de fraude”, ha concluido Cole.

“Estamos aliviados de resolver este asunto y estamos seguros de que tenemos los programas adecuados para satisfacer las exigencias de este acuerdo”, dijo Laura Schumacher, consejera general de Abbott, en un comunicado. Aunque en Estados Unidos los médicos tienen total libertad para prescribir medicamentos, no es así para las compañías, que deben regirse siempre por lo que dispone la FDA.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/08/actualidad/1336429824_632471.html

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