Psiquiatría enloquecida

Un extracto sintetizado de la última parte de “The illusions of psychiatry” de Marcia Angell publicado en «The New York Review of Books» para el que lo quiera leer entero.


Marcia Angell M.D.

Psiquiatría enloquecida
Para la doctora Marcia Angell hay una peligrosa alianza entre médicos y casas farmacéuticas

En diciembre de 2006, en una pequeña localidad cerca de Boston, moría Rebecca Riley, una niña de cuatro años. La causa del fallecimiento fue la combinación de algunos fármacos que le habían sido prescritos para curar el síndrome de déficit de atención e hiperactividad (ADHD) y el trastorno bipolar, que le diagnostiaron cuando tenía sólo dos años de edad. Pero, ¿por qué a una paciente tan pequeña se le prescribieron fármacos que la Food and Drug Administration (FDA) no ha aprobado ni para el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, ni para un uso de largo tiempo en el trastorno bipolar, ni para niños de la edad de Rebecca?

El suceso es emblemático de lo que la combativa doctora estadounidense Marcia Angell (1939) denuncia desde hace años. Médico especializada en medicina interna, autoridad reconocida en campo sanitario, defensora de la necesidad de una reforma médica y farmacéutica en Estados Unidos, primera (y hasta hoy única) directora mujer de «The New England Journal of Medicine», Marcia Angell es docente de medicina social en Harvard. Autora de numerosas publicaciones, entre ellas The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It (2004), Angell ha entablado ya desde hace tiempo una batalla contra el excesivo poder de las casas farmacéuticas y su capacidad de influir funestamente en la práctica psiquiátrica.

Marcia Angell ha escrito a menudo interesantes ensayos en «The New York Review of Books», come Drug Companies & Doctors: A Story of Corruption (2009). En 2010, en cambio, escribió FDA: This Agency Can Be Dangerous, en el que Marcia Angell, aun partiendo del presupuesto de que la FDA tiene «una misión importantísima», denunció sin tapujos que el Center for Drug Evaluation and Research (la parte de la agencia que regula la prescripción de fármacos) «se ha convertido en servidora de la industria que regula».

«The New York Review of Books» publica ahora en dos entregas (Why There Is an Epidemic of Mentall Illness? 23 de junio-13 de julio; The Crazy State of Psychiatry 14 de julio-17 de agosto) un dossier en el que la doctora denuncia la degeneración de la psiquiatría estadounidense al tratar la enfermedad mental. Una enfermedad mental que, como muestran los datos, en Estados Unidos se ha convertido en una auténtica epidemia: si en 1987 un estadounidense de 184 presentaba una discapacidad vinculada a trastornos mentales, en 2007 se cuenta uno de 77. Entre los niños el aumento es aún mayor.

Desde los años cincuenta, la psiquiatría estadounidense ha cambiado: por la convicción de que la enfermedad mental se debe achacar en su totalidad a razones químicas, se dejó de escuchar el historial del paciente, teniendo ya como única preocupación eliminar con fármacos los síntomas presentes. Tomando en cuenta la conversión de los psiquiatras, la industria farmacéutica la ha asumido como un terreno de conquista, especialmente apetecible ya que, más que en otras ramas de la medicina, en psiquiatría no existen elementos objetivos con que catalogar la enfermedad mental, lo cual hace posible ensanchar a placer los confines de un diagnóstico o crear nuevos. Se ha llegado a tal punto, escribe Angell, que son las mismas casas farmacéuticas las que deciden qué constituye un trastorno mental (y cómo se ha de tratar). Las ventajas, por lo demás, son inmediatas para los médicos mismos: si hoy en una hora el psiquiatra logra visitar a tres pacientes por un total de ciento ochenta dólares, con la terapia tradicional en los mismos sesenta minutos hubiera podido visitar sólo a un paciente, ganando menos de cien dólares.

Inicialmente el diagnóstico de ADHD se manifestaba en hiperactividad, falta de atención e impulsividad en los muchachos en edad escolar, pero a mediados de los años noventa se avanzó la idea de que muchos niños afectados por este síndrome tenían en realidad el trastorno bipolar ya desde muy temprana edad, lo cual llevó a la multiplicación de diagnósticos de trastorno bipolar infantil. Pero, ¿es fácil encontrar un niño de dos años que no sea irritable en ocasiones? ¿O un niño de tercer año de primaria que a veces no se distraiga? El dato dramático es que el diagnóstico no es objetivo: depende de quiénes son los niños, de su familia, de las presiones que los psiquiatras ejercen sobre los padres. A agravar la cuestion contribuye también el hecho de que, en la crisis económica actual, para muchas familias estadounidenses el hecho de que su hijo sea clasificado como discapacitado mental significa la supervivencia, pues pueden beneficiarse del SSI (Supplemental Security Income) o del SSDI (Social Security Disability Insurance). Según el economista David Autor «esto se ha convertido en el nuevo bienestar» («this has become the new welfare»).

La psiquiatría, por lo tanto, debería cambiar de registro. Debería dejar de creer que los fármacos constituyen el único medio para curar el trastorno y la enfermedad mental. Y es urgente volver a pensar en los tratamientos que reservamos a los niños: con mala fe o por distracción, se buscan las causas del malestar en el cerebro de los pequeños, mientras que con mucha frecuencia el verdadero problema es «sólo» el hecho de que viven en familias sumamente pobres. «Sobre todo, concluye, deberíamos recordar siempre el sencillo imperativo médico: primum non nocere».

Extracto por Giulia Galeotti en L’ Osservatore Romano

5 Respuestas a “Psiquiatría enloquecida

  1. ADVERTENCIA PUBLICA:
    Las peligrosas drogas psiquiátricas para la depresión, estrés, ansiedad, trastornos del comportamiento, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), etc., alimentan en todo el planeta a una industria psiquiátrica de 235 mil millones de euros sin una sola cura y con un alto coste en vidas humanas, matando más de 42.000 personas cada año y dañando a muchísimas más. Si necesitas ayuda, infórmate a conciencia antes de destrozar tu vida o la de uno de los tuyos con estos peligrosos tratamientos que alteran la mente. ¡Consigue más información en: ccdh.es

  2. Yo me voy a leer este articulo y me encanta que una medico ademas americana que es el origen de este negocio y ademas mujer en un periodico de gran tirada y repercusion nacional e internacional tenga la valentia,entereza,honradez y decisión de hablar de lo que esta ocurriendo.

    Y gracias a quien hace esta página por publicar noticias como esta que no salen a la luz..

  3. LAS PSIQUIATRIA DEBERIA DE ERRADICARSE DEL SISTEMA SANITARIO,YA QUE NO TIENE VERDAD CIENTÍFICA COMPROBADA,LO QUE NOS CUESTA EN TÉRMINOS DE VIDAS HUMANAS,ZOMBIES EN POTENCIA Y DERROCHE ECONOMICO MUNDIAL ES DISPARATADO.
    EL ESTADO DEBE DE CUESTIONARSE ESTA PSEUDOCIENCIA,INVESTIGARLA A FONDO Y DESTERRARLA DE LA FAZ DE LA TIERRA.
    MIS PALABRAS SUENAN TAJANTES Y CONTUNDENTES,PERO LO QUE COMUNICO ES CIERTO EN SU ANÁLISIS EXHAUSTIVO.
    JUANJO,PRESIDENTE CCDH.

  4. Desde el punto de vista de que cada cual debe poner su granito de arena en el abordaje de la enfermedad mental grave, mi blog nace con el deseo de poner al alcance de todos, los conocimientos actuales en torno a la dieta y la enfermedad mental.

    Os invito a registraros y participar en él.

    http://dieta-cerebro.blogspot.com/

    Dr José Antonio Villegas
    Catedrático de Fisiología
    Miembro de la Academia de Medicina de Murcia

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