China disidente chino ingresado en hospital psiquiátrico

Agencia EFE Miércoles, 8 jun. 2011, 12:57h

El disidente chino Li Jinping muestra un cartel pidiendo ayuda a través de una ventana de la tercera planta de la unidad psiquiátrica del hospital Chaoyang No.3, en Pekín (China), hoy, miércoles 8 de junio de 2011. Li permanece recluido en el centro psiquiátrico desde hace casi ocho meses, sin que haya sido notificado a su familia, según afirma su hermano. En el cartel que sostiene Li se puede leer: “Dolores de cabeza y dolor interior. Ven a verme cada semana”.
Fuente: Noticias Terra

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china-tiananmen 16-03-2006

Un informe revela la tragedia de los disidentes políticos chinos recluidos en manicomios

Un informe ha demostrado que uno de los más famosos manifestantes de Tiananmen (1989), Wang Wanxing, recluido en un psiquiátrico militar durante 13 años, no estaba loco, y que Pekín recurre a este tipo de aislamiento con los disidentes políticos.

El informe, de la organización Global Initiative on Psychiatry (GIP), con sede en Holanda, demuestra que Wang, de 56 años y liberado en agosto del 2005, nunca debió ser aislado.

GIP, que investiga las acusaciones de demencia contra presos políticos, usará el informe para denunciar otros casos en China.

‘No había razón para recluir al señor Wang en un hospital forense especial ni en ningún centro psiquiátrico. No sufría ningún desorden mental que justificara dicha admisión’.

El informe revela, según Robert van Voren, secretario general de GIP, que ‘Wang no fue detenido porque tuviera una ‘enfermedad mental peligrosa’, como dijeron las autoridades, sino por expresar de forma pacífica sus opiniones disidentes’.

La historia de Wang es un calvario desde su adolescencia debido a la convicción de sus ideales. Ya durante la tragedia ideológica y humana que supuso la Revolución Cultural (1966-76), fue denunciado por la escuela de secundaria a la que asistía por decir que ‘el presidente Mao Zedong tiene cosas buenas y malas’.

Durante la década de 1970 fue detenido en diversas ocasiones y en la de 1980 se implicó en el movimiento prodemocrático de estudiantes que fue aplastado violentamente por el Ejército de Liberación Popular en la plaza de Tiananmen en 1989 con el resultado de varios centenares de muertos.

En el tercer aniversario de la matanza, Wang fue detenido cuando estaba a punto de desplegar una pancarta para honrar la memoria de los muertos y fue acusado de ‘disturbios del orden público’.

Fue ingresado en el hospital Ankang de Beijing, donde se aisla a los criminales desequilibrados, en una sala comunal con otros 70 reclusos, después de que el informe oficial diagnosticara: ‘Sufre paranoia, y su peligroso comportamiento se debe al delirio’.

El disidente fue tratado con medicamentos y ‘acupuntura eléctrica’, un tratamiento que produjo la muerte de un interno por paro cardíaco y de la que Wang fue testigo, al igual de cómo ataban a la cama a otro que había decidido iniciar una huelga de hambre.

‘Mi principio mientras estuve dentro fue: no cometer suicidio, no escaparme, no provocar al personal. Mientras saliera con vida, me daba por satisfecho’, explicó Wang desde Alemania al ser liberado en agosto de 2005, donde se reunió con su mujer y su hija.

La liberación de Wang fue producto de las presiones del gobierno alemán, aprovechando la visita del presidente chino, Hu Jintao, al país europeo. ‘Hay que presionar al gobierno chino de una forma racional, no emocional’, recomendó entonces el disidente.

Los periodistas que lo entrevistaron entonces se sorprendieron de su lucidez, ya que esperaban que Wang estuviera realmente desequilibrado después de 13 años de confinamiento.

‘Estoy totalmente sano y cuerdo. Siempre. Tengo una gran confianza en mí mismo. Incluso cuando estuve arrestado, sabía que estaban condenados al fracaso’.

El informe psiquiátrico de Wang fue difundido hoy por la organización Human Rights Watch (HRW) en un comunicado enviado a EFE. ‘La conclusión de un equipo de expertos confirma lo que sospechamos durante mucho tiempo’, señala Brad Adams, director de la organización en Asia.

‘China ha estado utilizando motivos psiquiátricos como un arma para la represión política, pero hasta que Wang no abandonó China, fue imposible demostrarlo’, añade Adams.

Según esta organización, Pekín utilizó con profusión esta práctica en la década de 1990 con los seguidores de la secta Falungong. En total, 3.000 disidentes y sindicalistas han sido aislados en estas condiciones según un informe de GIP de 2002.

La práctica se inició durante la Revolución Cultural, como revela la película ‘Erzi’ (‘Hijos’, 1995), de Zhang Yuan, una cinta que fue censurada en China y que explica lo fácil que era entonces acabar en un manicomio.

Un caso contrario es el del periodista Yu Dongyue, recluido durante 17 años en una cárcel por arrojar un bote de pintura contra el retrato de Mao durante las protestas de Tiananmen. Fue liberado en febrero: ‘Está psíquicamente traumatizado. No se entiende nada de lo que dice y sonríe a todo el mundo’, dijo su hermano.

Fuente: http://terranoticias.terra.es/articulo/html/av2787380.htm

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