Desmanicomialización

En la mayoría de países la desmanicomialización se produjo hace más de 30 años, justo después de la crisis del petróleo, cuando muchos países occidentales llevaban creciendo ininterrupidamente desde que se acabó la segunda guerra mundial y los recursos “parecían” infinitos, y sólo se habla de “desmanicomialización” cuando por esa época se estaban construyendo geriátricos enormes, que no llegaron ni a usarse se reconvirtieron a otros usos como la sede del Gobierno Vasco era un edificio destinado a geriátrico.

Sede del Gobierno Vasco en Lakua, iba a ser un geriátrico,

lo curioso es que no se habla de desgeriatricalización.

Echaron números y vieron que el departamento de sanidad se iba a llevar la mitad del presupuesto en un gran sumidero de dinero, no por otra razón manicomios como el antiguo hospital psiquiátrico Alonso Vega de Madrid ahora llamado Hospital Doctor Rodríguez Lafora,  se reconvirtieron.

En los últimos años del franquismo la atención psiquiátrica, como casi todas las estructuras estatales, se había quedado completamente obsoleta. Mientras en el resto de Europa se cuestionaba la utilidad de las grandes instituciones en las que se almacenaba a los enfermos psíquicos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaba la extinción paulatina de los manicomios, las autoridades locales españolas pugnaban por el tamaño del próximo que se iba a inaugurar.

En esto, como en el resto de las cosas, España seguía siendo diferente. La mentalidad cavernícola de aquellos políticos y los intereses personales de unos popes de la psiquiatría formados en la Alemania de los treinta servían de muro de contención a cualquier aire renovador.

Así, la muerte de Franco nos legó una red de instituciones enormes, algunas tan nuevas como el hospital Alonso Vega de Madrid o el Psiquiátrico de Sevilla, cuyo objetivo no era ni curar ni integrar a nadie en la sociedad, sino alejar de la misma a personas cuyo estado pudiera molestar a los bienpensantes.

Su definición legal y organización eran igualmente caóticas. El internamiento psiquiátrico no estaba incluido entre las prestaciones de la seguridad social de la época, razón que obligaba a elegir entre el sector privado o la beneficencia. De esta manera, la atención respondía, en primer lugar, a criterios clasistas. Los manicomios (que los tecnócratas rebautizaron con el eufemismo de hospitales psiquiátricos) dependían de las diputaciones provinciales y estaban reservados a los sectores menos pudientes.

Para los ricos quedaban las clínicas de reposo, propiedad de catedráticos y otras eminencias que contaban con la simpatías del régimen. Otro tanto ocurría en la atención primaria. Consistía ésta en las consultas privadas pertenecientes a los mismos que administraban las clínicas. Aquellos que carecían de medios económicos para satisfacer las abultadas minutas disponían de consultas ambulatorias neuropsiquiátricas, a razón de 40 ó 50 pacientes cada hora. Una tercera red dependía de la Dirección General de Sanidad y estaba compuesta por los antiguos hospitales antituberculosos, reciclados en mentales a medida en que la tisis perdía su condición de endemia nacional.

Tampoco existían criterios de admisión, ni siquiera geográficos. Como se consideraba una cuestión de beneficencia, no sanitaria, los nuevos enfermos crónicos ingresaban por caridad casi a medida que fallecían los veteranos. Algunos centros-piloto, en ciertos casos meros decorados para mostrar a las visitas importantes, así como una pequeña cantidad de dispensarios antialcohólicos completaban tan inconexo panorama. En cuanto al régimen interno por el que se regían dichos establecimientos y la consideración del paciente, baste decir que no respetaban sus derechos mínimos y estaban más próximos a un recinto penitenciario que a una institución de salud.

Fuente: http://www.entornosocial.es/content/view/113/48/

El manicomio echó el cierre no por razones humanitarias de Franco Basaglia y compañía, la época hippie de la antipsiquiatría a ésos no les hicieron ni puto caso al menos en España se cerraron porque tiraban el dinero público a espuertas sin resultado beneficioso aparente, lo que se producía era lo contrario, cronificación e institucionalización.

Sólo hay que ver que gente está metida en los pocos manicomios que quedan como el psiquiátrico de Plasencia, los autóctonos que no fueron a centroeuropa se refugiaron en el manicomio para huir del hambre y del analfabetismo, allí les dan techo, cama y comida y el analfabetismo se premia, en este régimen cuartelero, el no pensar y pasar de todo se premia con una estancia indefinida a la sopa boba.

Cómo se dice hay más locos fuera que dentro, en estos sitios sólo hay viejos o gente con enfermedades físicas que les hacían torpes para el trabajo de campo, como poliomielitis etc. no era gente productiva, y como perdieron el tren de centroeuropa, se quedaron en la institución asilar para quedarse allí hasta que la Junta de Extremadura, cierre el manicomio y les ponga un piso de protección oficial.

En casi todos los países echaron la persiana, Reagan cuando era gobernador de California cuando vio el gigantesco montón de dinero que se despilfarraba 90% en pagar sueldos a los que “trabajaban” en estos sitios, el mantenimiento de la institución era un negocio para los que “viven” de él, no para los que están dentro, dio el ejemplo y casi todos los países le siguieron, pero no sólo en los manicomios sino en todas las estructuras asilares que denunciaba Erving Goffman en su libro “Internados”, todos los centros panópticos asilares, reformatorios, seminarios, geriátricos, asilos, casas de beneficiencia, casas de expósitos o inclusas o orfanatos etc. hasta el servicio militar obligatorio ha desaparecido en casi todos los países, el cuartel ya sólo lo pisa el que quiere ser soldado profesional, el manicomio no iba a ser menos.

Tuvieron que reconvertirse o echar el cierre. En el negocio de la reclusión asilar también hubo una reconversión cómo pasa en la economía no hay sector que se libre. Todo el sistema panóptico se tuvo que transformar y tuvo que reducir su tamaño y cumplir objetivos, la sopa boba a perpetuidad se les acabó, por lo que se reciclaron.

En referencia a los manicomios, lo que hay ahora son psiquiátricos forzosamente adscriptos al departamento de sanidad y a los hospitales de cabecera como secciones de “agudos” aunque la mayoría están mejor que los ambulatorios, ya no dependen de los servicios sociales de las diputaciones, pero casi siempre las plantas de psiquiatría están en edificios separados, y que aparenten al menos que siguen criterios sanitarios y no asilares, por lo que los sin techo lo tienen mal para ingresar. Los hospitales psiquiátricos tienen listas negras de gente excluída porque usan la sanidad psiquiátrica como la fonda de la pepa, ahora con los antipsicóticos atípicos es más soportable la estancia y gente que antes ni pensaba ingresar, ahora se lo piensa, hacen un mayor control.

Como ahora les mandan a la calle pronto 1 mes máximo, algunos hospitales de órdenes religiosas se han reconvertido en manicomios-negocio privados (antiguos ex-antituberculosos o generales), pero también están fuertemente controlados en la gestión por las subvenciones públicas que reciben, y ya el enfermo no está a perpetuidad, le ha librado que su estancia cuesta mucho dinero al estado y son mandados a la calle en un tiempo no superior a un año.

El dinero acabó con estas instituciones cerradas, antros de locura y marginación.

Pero como ya he dicho esto pasó hace más de 30 años en casi todo el mundo y parece que en Argentina, están viviendo esto con el cierre planeado de sus neuropsiquiátricos públicos ahora.

Se podrían dar un viaje por España, para ver cómo está organizada la “Salud Mental” en modo ambulatorio y no internación que ya ha sido explicado antes, lo que hay ahora es una malla tupida de “centros de salud mental” pública en una red pararela a la sanitaria propiamente dicha, tiene tal entidad que están separadas en la gestión. Usada profusamente por gente que no tiene ninguna patología neuropsiquiátrica, van a ver si el proceso alquímico de cambiar lo intangible por lo tangible funciona, malestar psíquico por dinero sea bajas retributivas o incapacidades laborales, hablando claro. Esto creo que sólo se da en países del primer mundo de forma pública.

Los enfermos neuropsiquiátricos la mayoría vive con pensiones no contributivas, ni revisables ni condicionadas a ningún camino terapéutico, éstos cobran la sopa boba a perpetuidad, no pisan los centros de salud mental y han convertido en mini-manicomios las viviendas que ocupan con sus familiares. Los familiares tienen la opción de apuntarse a asociaciones de familiares de enfermos mentales que organizan viajes baratos para despejarse la cabeza, eso es lo que hay 30 años después de la desmanicomialización, que en Argentina pasó de largo, y ahora lo quieren efectuar.

***

De la intervención distraccionista al cierre de los neuropsiquiátricos

La intervención dispuesta por Spaccavento es la pantalla de una maniobra liquidacionista, destinada al cierre de los hospitales neuropsiquiátricos Borda, Moyano y Tobar  García.
Al asumir como interventor Berretoni admitió que en la ciudad no se cumple la Ley 448 de Salud Mental y al mismo tiempo se acaba de fundar en la Universidad Popular de las Madres el Movimiento Social de Desmanicomialización
Para los integrantes de este novel agrupamiento “transversal” el problema radica en que  los  hospitales psiquiátricos …”funcionan como embudos adonde van a parar pacientes para cronificarse, sostenidos por entidades de profesionales y por los intereses de la industria farmacéutica”.
La concepción de la salud mental y de las  personas  con trastornos mentales en el  régimen capitalista no es cuestionada…tampoco el accionar inescrupuloso de los pulpos farmacéuticos.
El  deterioro sistemático de los hospitales neuropsiquiátricos, sin presupuesto, sin personal, sin innovaciones terapéuticas adecuadas, es la expresión mas acabada de esta política liquidacionista de la salud  mental estatal y de privilegio y transferencia de recursos del estado a los privados. Mientras la  demanda  de atención y las personas  con trastornos mentales aumentan la inversión en salud  se reduce. Ejemplo de esta política es la reducción sostenida de personal. El Moyano contaba  con 1250  trabajadores del escalafón general  en 1976, 1050 en 1984, 900 en 1990 y 700 en el 2001.
La resolución  Nº 2002, del secretario de salud del 09/11/05 (Boletín Oficial Nº 2328) se orienta en  esta concepción ideológica, apunta al cierre de los neuropsiquiátricos y establece la creación del …Programa de atención comunitaria de pacientes con trastornos mentales  severos”… trasladando la atención de los pacientes con graves trastornos mentales a los CESAC (centros de salud y acción comunitaria barriales) y la internación hasta un máximo de 20 días, solo de casos agudos o re-agudizados en hospitales  generales de agudos (10 a 20 camas por hospital) o en el Alvear, orientado al paciente psicótico  agudo (100 camas).
Es  necesario aclarar que el sistema de salud  mental de la ciudad cuenta actualmente con 2425 camas de internación ocupadas en un 100%, y el programa propuesto plantea solo la atención y tratamiento de nuevos casos, es decir la patología mental aguda y no da ninguna solución para los crónicamente internados.
Defensa de los derechos de los pacientes o profundización de la política privatizadora
El camino de la desmanicomialización se inicio con el traslado de las primeras 112 internadas del Moyano, el cierre de 9 de los 20 pabellones del hospital y el negocio de los capitalistas, 24 clínicas privadas que facturan $ 3000.- por mes  por  paciente (sic)
Detrás de toda la  verborragia pequeño-burguesa se oculta este objetivo estratégico,  disminuir el presupuesto de salud mental y organizar todos los negocios rentables de la re-inserción del paciente para beneficio de las ONGs, fundaciones y los centros privados (clínicas, hospitales de día, talleres, hostales, granjas, empresas sociales).
El programa va a fondo. No solo ajusta el presupuesto (mal “gastado” para el secretario de salud), fundamentalmente reduce los planteles de trabajadores, de los casi 1400 profesionales (psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales y terapistas ocupacionales) solo podrían ser reubicados el 50 % en los  CESAC y del personal  del escalafón general  menos del 30% de los 1700 con que cuentan los tres hospitales. Además no han sido incluidos los miles de que  se desempeñan ad honorem y que con su  esfuerzo individual sostienen al sistema  público de salud de la ciudad.
La desmanicomialización encuadra como anillo al dedo en los planteamientos de ajuste del  gasto estatal y privatización de la salud que impulsan los usureros internacionales, el FMI y el Banco Mundial y toma la hipócrita forma de “integración” comunitaria y “defensa” de los derechos de los pacientes en los programas de la OMS y OPS.

Los neuropsiquiátricos municipales son verdaderos cromañones sanitarios y las paupérrimas condiciones en las que son alojados los pacientes allí internados, son consecuencia de las políticas de ajuste presupuestario, flexibilización laboral, falta de personal y déficit de insumos y medicamentos…es decir de las  políticas de salud del gobierno del ex jefe comunal A. Ibarra, sus antecesores y sus herederos. Es la concepción ideológica de un régimen, que concibe a los hospitales de salud mental como asilos y a los pacientes neuropsiquiátricos como marginales y excluidos…

Por otra parte cerrar los  neuropsiquiátricos es un viejo anhelo de la Corporación del Sur que se relame con los beneficios de la explotación inmobiliaria de esos  predios. Proyecto Corredor Verde Sur -áreas vacantes hospitalarias- que incluye los terrenos de los actuales hospitales Borda, Moyano, Tobar García y Rawson, 30 hectáreas del sur de la ciudad para el lucro de los capitalistas…

Fuentes:

2 Respuestas a “Desmanicomialización

  1. Precisamente sobre este tema, estrenamos un documental “DIFERENTS” sobre este tema, la psiquiatria franquista y su relación con la psiquiatria nazi, para demostrar la relación de la discriminación y estigma social actual, con la eliminació sistemática y la segregación de los años 30.
    Para más información: documentaldiferents.blogspot.com
    Un fuerte abrazo y felicidades por el artículo
    Grup Caliu http://www.grupcaliu.com

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