El Supremo confirma la condena de 12 años y medio de cárcel por el crimen de Nagore Laffage

Hoy ha salido la sentencia desestimatoria del recurso de casación por infracción de ley, contra un delito de homicidio impuesta al pamplonés psiquiatra José Diego Yllanes por el crimen de la joven de Irún, la enfermera Nagore Laffage,  por no tomar en cuenta básicamente por todos los recurrentes de la acusación tanto particular como pública, que se había cometido alevosía en vez de una circunstancia agravante de abuso de superioridad y por tanto se debería haber calificado como delito de asesinato con pena de 15 a 20 años, que es la modalidad gravosa del delito de homicidio que tiene una pena de 10 a 15 años.

Se ha librado del delito de asesinato por el jurado

He leído la sentencia, y era de cajón, en casación nunca se entra en la valoración de hechos probados, bueno casi nunca… Si el jurado o el tribunal de instancia ha dicho que esos hechos corresponden a un abuso de superioridad y no a una alevosía, ahí se queda, ya que no se puede volver a reexaminar los hechos para darles otra valoración, ni tampoco en apelación en este caso el TSJ de Navarra, porque para que se reevalúen los hechos debe el juzgador de instancia, sea juez o jurado haber cometido una irracionalidad evidente, cosa que no se da casi nunca porque todo es interpretable si no lo quisieron ver como alevosía, no se le puede calificar la interpretación de los hechos errónea o irracional.

Es decir en apelación tenían poco que hacer, ni en casación menos ya que esta instancia se supone que no se debe ni volver a reexaminar los hechos probados, si lo ha calificado como circunstancia agravante ahí se queda. O sea prácticamente es imposible no ya en casación sino en la mima apelación, valorar los hechos probados de manera diferente al juzgador anterior, sino peca de “error o irracionalidad manifiesta”.

O como dice la misma ley, Art. 849 LECr.

Se entenderá que ha sido infringida la ley para el efecto de que pueda interponerse el recurso de casación:

  1. Cuando, dados los hechos que se declaren probados en las resoluciones comprendidas en los dos artículos anteriores, se hubiere infringido un precepto penal de carácter sustantivo u otra norma jurídica del mismo carácter que deba ser observada en la aplicación de la Ley penal.
  2. Cuando haya existido error en la apreciación de la prueba, basado en documentos que obren en autos, que demuestren la equivocación del Juzgador sin resultar contradichos por otros elementos probatorios.

Me supongo que no recurrirán al constitucional porque ya de antemano lo tienen inadmitido. Las discusiones jurídicas son cuestiones de índole bizantina, como decir ¿Cuántos ángeles pueden bailar en la punta de un alfiler?, pregunta con respuestas diversas porque las interpretaciones de la pregunta son infinitas:

Etimológicamente, filosofía significa “amor a la sabiduría”; fue cultivada por los griegos, principalmente. Cuando cae el Imperio Romano, los bárbaros que conquistaron Roma y Bizancio, hicieron que la filosofía interpretara la realidad, para analizar situaciones ligadas a la religión (so pena de ser acusados de herejes: recordemos el papel de la Inquisición). De ahí viene el término “discusiones bizantinas“, como sinónimo de discusiones estériles (en Bizancio, se analizaban hechos como cuántos ángeles cabían en la cabeza de un alfiler. En el momento en que llegaban a una conclusión, no falta quien preguntara: ¿sentados o parados? Otro tema era saber si los ángeles podían volar hacia atrás).

Una discusión típica en la Edad Media fue la cantidad de ángeles que podían bailar sobre la cabeza de un alfiler, desde a Tomás de Aquino hasta Richard Baxter se les supone esta bonita pregunta, aunque no se sepa con claridad en que punto y por parte de quien se inicio está reflexión. (Parece ser que Tomás de Aquino no la planteó directamente). De Tomás de Aquino se han escrito textos asegurando que podía enfrascarse en sesudos y trascendentales debates como los siguientes: ¿Era Jesucristo hermafrodita? ¿Hay excrementos en el Paraíso?…

Para evitar las discusiones bizantinas de esta índole, los tribunales se han puesto una bolsa en la cabeza y básicamente el que juzga es el tribunal que determina cuáles son los hechos probados y la calificación jurídica que les corresponde, muy díficil cambiar los hechos probados si no hay error patente o irracionalidad manifiesta, y como la calificación jurídica se basa en los hechos, el que determina los hechos determina la calificación jurídica.

O sea en apelación el TSJ, podría haber cambiado la calificación de hechos probados y por tanto la calificación jurídica, si el jurado hubiera determinado que en vez de abuso de superioridad, le hubiera puesto como hecho probado una provocación de la víctima y por tanto una circunstancia atenuante por parte del tribunal juzgador y el Tribunal Supremo hubiera podido cambiar la calificación del delito si el tribunal de apelación hubiera calificado un hecho probado de alevosía por parte del jurado como una circunstancia agravante de abuso de superioridad, pero como fue justamente al revés, el TS no entra en ello, de manera general, aunque el TS tiene jurisprudencia contradictoria en multitud de asuntos.  Sentencia la de este caso, que ya estaba fijada desde que calificó los hechos el jurado porque no había pruebas documentales claras que afirmaran el error, y dos instancias más TSJ de Navarra, apelación y TS casación no han movido una coma, de la sentencia.

¿La pregunta es porque las partes recurrieron en casación, si la cuestión es tan simple? porque el caleidoscopio jurídico en la jurisdicción penal, tendrá alguna sentencia en casación que vuelve a reexaminar los hechos de manera excepcional, por interés legal.

El Supremo confirma la condena de 12 años y medio de cárcel por el crimen de Nagore Laffage

El alto tribunal desestima los recursos presentados y mantiene que la muerte de la joven de Irún en los Sanfermines de 2008 fue un homicidio

AMAIA ARRARÁS – Pamplona – 27/12/2010

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la condena a 12 años y 6 meses de cárcel por un delito de homicidio impuesta al pamplonés José Diego Yllanes por el crimen de la joven de Irún Nagore Laffage, cometido durante los Sanfermines de 2008 en un piso de la capital navarra.

Tras deliberar el pasado 25 de noviembre a puerta cerrada sobre los argumentos presentados contra la sentencia dictada en marzo pasado por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), la Sala de lo Penal del alto tribunal ha rechazado finalmente todos los recursos (de la acusación particular, las cuatro acciones populares -Instituto Navarro para la Igualdad, el Ayuntamiento de Pamplona, el consistorio de Irún y las Juntas Generales de Guipúzcoa- y la defensa) y ha confirmado el delito de homicidio y no el de asesinato, como pedía la familia de la víctima.

En la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Francisco Monterde Ferrer, se confirma la resolución que impuso tal condena al acusado y contempló dos atenuantes, la de reparación del daño, ya que Yllanes entregó a la familia de Laffage 126.853 euros, y la de embriaguez leve, mientras que desestimó aplicar las de arrebato y confesión del delito, tal y como había solicitado la defensa del psiquiatra.

Los hechos se remontan al 7 de julio de 2008 cuando Yllanes, que entonces tenía 27 años, y Laffage, con 20, coincidieron de forma casual en la calle y acudieron a casa del joven, donde iniciaron un contacto físico “apasionado”. La brusquedad del joven, según el fallo del TSJN, fue interpretada “erróneamente” por Laffage como un intento de agresión sexual y le amenazó con “destruir su carrera y denunciarle”. Yllanes reaccionó golpeando y estrangulando a Nagore, “e intentó descuartizarla llegando a seccionar su dedo índice”.

Posteriormente, Yllanes envolvió el cadáver, limpió el piso, requirió la ayuda de un compañero de trabajo y trasladó el cadáver hasta una localidad navarra junto a varios efectos personales de la víctima, que dejó en un paraje, cerca de donde fue finalmente encontrado el propio condenado.

El juicio se celebró en Pamplona en noviembre de 2009 y ante un jurado popular, que finalmente resolvió el polémico fallo de homicidio. La familia, junto al resto de acusaciones populares personadas en la causa, recurrió la sentencia ante el Tribunal Superior de Navarra, que, sin embargo, rechazó las peticiones de asesinato y confirmó la pena el pasado mes de marzo. La sentencia contó con un voto particular, el del magistrado José Antonio Álvarez, quien estimaba que el jurado debió apreciar en el crimen la alevosía, que “la víctima se hallaba indefensa”, y, en consecuencia, el tribunal popular tenía que haber declarado a Yllanes culpable de un delito de asesinato. Basándose en este voto particular, el abogado de la familia Laffage pidió la revocación del fallo al entender que Nagore se hallaba en clara indefensión y que el acusado actuó de manera alevosa.

En la sentencia, el Tribunal Supremo coincide con el TSJN y dice que con los hechos declarados probados “no cabe apreciar alevosía, que precisamente se caracteriza por el empleo de medios, modos o formas de asegurar la ejecución del delito, eliminando las posibilidades de defensa del agredido”. En este sentido, el TS explica que si el jurado consideró no probado que, “tras la paliza recibida, Nagore se encontraba desvalida, como tampoco estaba en esa situación cuando la apretó el cuello hasta causarle la muerte por asfixia, difícilmente puede sostenerse que se produjo cualquiera de los supuestos de alevosía que determinan la absoluta indefensión de la víctima”, como es el ataque “en emboscada” que se realiza de modo súbito o por sorpresa, o el que deriva de la condición de la víctima por ser un niño, un anciano o inválido, o por encontrarse accidentalmente privada de sentido.

Fuente: El País

***
El Tribunal de Navarra -recuerda el Supremo- hizo un exhaustivo análisis del veredicto del jurado “tropezando constantemente con la imposibilidad de apreciar la situación de indefensión en que naturalmente tuvo que quedar la víctima después de la brutal agresión, pero la vinculación a los hechos probados por el jurado (…) le impidió ir más allá”.
Abuso de superioridad
El alto tribunal rechaza también los argumentos esgrimidos por el acusado en su recurso y confirma que se ha aplicado debidamente la agravante de abuso de superioridad: es claro -dice- que existió un desequilibrio de fuerzas derivado de la envergadura física del acusado frente a la víctima y tampoco cabe duda de que se aprovechó de esa situación dado que la víctima acababa de recibir una fuerte paliza que le causó múltiples lesiones y, por ello, se encontraba disminuida físicamente.
Esta circunstancia permite sostener que el médico era “consciente de su superioridad y de la inferioridad de la víctima”, resalta la sentencia que también desestima la pretensión de la defensa de que se le aplicara la atenuante de arrebato.

Fuente: El Diario Vasco

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4 Respuestas a “El Supremo confirma la condena de 12 años y medio de cárcel por el crimen de Nagore Laffage

  1. El jurado sí peca de “error o irracinalidad manifiesta” tal y como lo expresa en su voto particular el magistrado José Antonio Álvarez. Es más que lamentable que las leyes obstaculicen la aplicación del sentido común (cuando se tiene, porque cuando se tiene no sé qué es peor), y en el caso del Código Penal lo obstaculiza hasta llegar a ridículos. Lo triste es que tras esas sentencias ridículas hay personas.

    No sé en cuánto tiempo saldrá, pero a este chico de “todo sobresalientes y buena familia” le han salido más caros 12 años de homicidio que 20 de asesinato a un toxicómano. Al menos es algo a valorar en la búsqueda de justicia por parte de la familia de la joven asesinada, pues la misma sentencia para idénticos crímenes puede diferir enormemente en función muchos factores del condenado. En este caso, si el asesino tuviera 70 y poco o nada que perder la impotencia de la familia sería mucho mayor. A este psiquiatra le han arruinado un futuro muy prometedor; eso sí, merecidamente.

    • Efectivamente, ya está en la calle pero el haber arruinado su carrera para toda la vida es una pena terrible y, de paso, un consuelo para la familia de la infortunada Nagore. No podrá ejercer la psiquiatría porque a ver quién va a ir a la consulta de un médico que mató alevosamente. Llevará mientras viva la carga de esta muerte, y le persiguirá como su sombra. Quizá tenga que emigrar a Perú, de donde proviene la familia del padre. Porque aquí en España lo va a tener crudo.

  2. Antes de 10 años está en la calle.
    Tercer grado 2/3 de la condena: 8 años y 4 meses.
    Libertad condicional 3/4 de la condena: 9 años, 4 meses y 15 días.

    Su víctima en el cementerio.

    • Enhorabuena por tu pronóstico. Hoy, agosto de 2017, el psiquiatra homicida (asesino para gran parte de la sociedad), ya está en la calle.

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