Simulacros de Normalidad

Se han hecho experimentos de la validez científica del diagnóstico psiquiátrico y el resultado es un valor nulo, derivado de ello es tratar a enfermos como normales y viceversa, este blog trata más la versión de no-enfermo diagnosticado como enfermo mental, pero también se da la versión contraria, esto lo saben muy bien familiares de enfermos mentales. Por eso a los psiquiatras les llueven hostias por los dos lados, como vimos en el post “el suicidio y los jueces”, al no tener marcadores biológicos sus diagnósticos son completamente acientíficos, pero ellos pasan de todo, porque los que los controlan los “jueces” no saben ni que quiere decir las siglas “D.S.M.”.

A los locos no les ingreso y a los sanos los ingreso, y luego digo que no hay camas, es que soy gilipollas

Voy a exponer dos casos de prensa:

EFE. 14.01.2008

Un hombre ha denunciado a un médico del Centro Psiquiátrico de Santa Faz, en Alicante, por una supuesta negligencia médica por rechazar en dos ocasiones el ingreso en el hospital de una su mujer, que padece trastorno bipolar, quien horas después de la petición apuñaló a su esposo.

La agresión tuvo lugar la madrugada del domingo, horas después de que el denunciante, Jaime Ortuño, de 54 años, regresara por segunda vez con su esposa a su domicilio, situado en la localidad alicantina de Villena.

El sábado por la mañana Ortuño llevó a la enferma, de 42 años, al centro de salud de Villena y pidió que la ingresaran en el psiquiátrico provincial porque había empeorado de su enfermedad y no reaccionaba a la medicación, según él ha relatado a EFE. A pesar de que la psiquiatra de Villena ordenó su ingreso de urgencia en el centro de Santa Faz, el médico de guardia del psiquiátrico no lo consideró necesario.

A las siete de la tarde, Ortuño vio que su esposa reaccionaba mal a los antipsicóticos y que empeoraba, por lo que regresó de nuevo al centro de salud. El médico de guardia remitió a la enferma nuevamente al psiquiátrico provincial, pero allí el psiquiatra de guardia volvió a enviarlos a su domicilio .

Según ha explicado Ortuño, sobre las 05.30 horas de la madrugada le despertó un golpe y, al abrir los ojos, vio cómo su esposa se abalanzaba sobre él con un cuchillo en la mano, que consiguió clavarle en ocho ocasiones. Tras la agresión, el hombre presentó una denuncia contra su mujer por presuntos malos tratos para que ésta pudiera ingresar en el psiquiátrico del centro penitenciario de Fontcalent.

Según ha explicado Ortuño, su esposa, que sufre un trastorno bipolar, ha ingresado en el psiquiátrico en 30 ocasiones en los últimos veinte años, y ha intentado agredirlo en otras ocasiones, sin éxito.

Fuente: 20 minutos

Otro caso más

El hermano del acusado denuncia que un psiquiatra rechazó ingresarlo
Juan Manuel J. S. provoca un incidente con los familiares de la joven Loli Amaya, que lo recibieron con insultos en el juzgado
12.05.10 – 00:15 –
MIGUEL DOMINGO GARCÍA | CÁDIZ.
Esposado y, esta vez, con la cabeza descubierta, Juan Manuel J. S. llegó ayer a la Audiencia Provincial con la intención de provocar a los familiares y amigos de Loli Amaya, la conileña de 25 años a la que supuestamente mató a cuchilladas en febrero de 2008, durante el atraco a la colchonería de Chiclana donde ella trabajaba. Minutos antes del juicio, el acusado comenzó a gritar que «él no era un asesino» y que era inocente, mientras era conducido por los pasillos de la Audiencia, donde esperaban los familiares, inflamando la rabia contenida que habían tratado de controlar hasta el momento.
Los allegados de la joven contestaron indignados con insultos y gritos de «asesino, asesino», pero no trataron de atacar a Juan Manuel, que entró en la sala de vistas escoltado por varios policías. El enfrentamiento acabó ahí y la calma volvió a reinar en el juicio, que celebraba ayer su segunda sesión sin más incidentes, e incluso, con la presencia de amigos de la joven entre el público.
La vista oral concluyó bastante rápido, a pesar de que estaban citados para declarar una decena de guardias civiles (que participaron en la detención de Juan Manuel J. S.) y dos personas más citadas a petición de la defensa, uno de ellos, el hermano mayor del procesado. Éste último denunció que el 13 de febrero de 2008 (un día antes del crimen) los psiquiatras que trataban a su hermano rechazaron ingresarlo en un centro médico, «porque no había sitio», a pesar de que éste lo había solicitado en varias ocasiones. Para colmo, acusó a los psiquiatras de retirar a Juan Manuel el tratamiento de pastillas que seguía desde 2006 para mantener a raya el trastorno paranoide que sufre, aunque admitió que no podían demostrarlo. Por último, el testigo trató de convencer al tribunal de que su hermano «bebía hasta ocho litros de cerveza al día» y que la tarde del atraco «estaba borracho y muy mal».
Se queda sin coartada
El otro testigo de la defensa era un «conocido» del acusado apodado ‘El Grande’, con el que éste tomó unas cervezas después del primer atraco que se le imputa, en la tienda de moda Fighter Street Wear, de Chiclana. El hombre -que matizó «no ser su amigo»- debía servir de coartada frente al asesinato, pero no cumplió con su papel, pues indicó que abandonó a Juan Manuel a las 19.30 horas, una hora y media antes del atraco de la colchonería. Además, dijo que Juan Manuel volvió sobrio.
Antes de que ambos testigos declarasen, los guardias civiles que arrestaron al acusado, relataron ante el tribunal los detalles de su interrogatorio y cómo Juan Manuel desveló detalles sobre el crimen que sólo el asesino podía conocer, como el lugar en el que apuñaló a la víctima. Con todo, los agentes emplearon casi todo el tiempo en negar las supuestas coacciones que el procesado les había achacado un día antes, según él, para obligarle a reconocer el asesinato. El procesado denunció, además, que le habían roto un dedo en los calabozos, pero los agentes recordaron que los interrogatorios se hicieron ante un abogado y que fue el propio acusado quien se autolesionó. Hoy concluye el juicio con la pericial de los forenses.

Fuente: Lavozdigital

Como decía este blog ha citado multitud de casos de no enfermos mentales simulando enfermedad mental, pero también se da el caso contrario, personas que están como cabras, simulan lo que creen que es la “normalidad”. Son simulacros vivientes y con este premisa se pueden hacer experimentos, como se han hecho con los primeros.

El experimento del sombrero

Un experimento sería por ejemplo con un esquizofrénico que niega su patología, decirle que lo normal es llevar sombrero por la calle, y el psiquiatra le muestra el sombrero que lo ha dejado encima de una silla desocupada, que el está cuerdo y llevar sombrero es cosa de cuerdos, y no llevarlo es signo de enfermedad mental. El psiquiatra le advierte al esquizofrénico que si dice que no tiene ninguna tara mental, qué hace que no lleva sombrero, el esquizofrénico advierte la lógica del razonamiento por absurdo que sea, el psiquiatra le da la cita para dentro de dos semanas, para comprobar si está cuerdo o es un enfermo mental.

El esquizofrénico buscará una sombrerería de inmediato pero advierte que no hay sombrererías en su pueblo, que de haber alguna la habrá en la capital, no vale un gorro o visera, tiene que ser un sombrero. Se va a la capital, y tampoco encuentra sombreros, le dice el dependiente que han dejado de hacerlos porque no se llevan, le pregunta si ve al alguien con sombrero en la calle, el esquizofrénico no capta ese razonamiento porque quiere ser “normal” a ojos de un “profesional” no de un mero dependiente. El dependiente dice lo más que tiene son boinas, el esquizofrénico dice “mecachis, no es exactamente un sombrero, pero yo tampoco estoy cuerdo, la boina será un simulacro de sombrero como yo soy un simulacro de normalidad”, entre medias una voz le dice, “te voy a matar, si no haces lo que te ordeno”.

Transcurrido dos semanas entra en la sala de espera del C.S.M. y ve una cosa extraña, la mitad de la gente lleva boinas o sombreros viejos de su abuelo y otros llevan gorros o viseras, y un espabilado lleva un sombrero méxicano, cómo no se me ha ocurrido eso a mí, un sombrero méxicano es más sombrero que una boina, ahora no puedo ir a una tienda de carnaval y la otra mitad no lleva nada. El esquizofrénico dice joder cuánto enfermo mental hay en la sala de espera, los que llevan gorros o viseras, serán enfermos mentales leves, los que no llevan nada serán psicóticos. Le toca el turno para entrar en la consulta, y el psiquiatra le pregunta que deje la boina sobre el colgador, que le va a contar una cosa interesante.

Has sido objeto de un experimento, quise comprobar cuantos enfermos mentales psicóticos negáis la enfermedad al exterior ya sé que sois muy conscientes de ella, y lo hice  basándome en experimentos para detectar el caso contrario no enfermos queriendo pasar como psicóticos y es dar ideas sobre conductas o hacer cosas que caracterizan una patología de enfermedad mental, inventándose tal conducta patológica; el simulacro de enfermo mental, ha seguido la simuló y se descubrió el pastel. Contigo he hecho lo mismo pero de signo contrario, te dije que harías una cosa atípica como llevar sombrero para ser normal y ha seguido lo hiciste porque eres un simulacro de sanidad mental, por ningún momento pensaste que te pedía una cosa extraña, que no se necesita llevar sombrero para ser normal, eres un jodido psicótico farsante. Cómo ves hemos detectado un montón de simulacros de normalidad, todos los que lleváis sombrero o boina estáis como cabras, y los del gorrito son más leves.

O vienes sin ocultar tu patología o vete a timar a otro lado “cabrón”.

***

Esta historia inventada lo saben muchos familiares de enfermos mentales, son caricaturas de la “normalidad” como son anormales, su aproximación a la normalidad se basa en suposiciones e imitaciones conviertiéndose en caricaturas.

  • Si un psicótico no tiene higiene ellos se ducharán todos los días de la semana, hasta varias veces aunque no hagan ni una actividad física.
  • Si un psicótico huele mal, ellos se vacían el bote de colonia en la cabeza.
  • Si un psicótico oye voces, ellos dirán que no oyen ninguna
  • Si un psicótico dice que tiene psicosis, ellos dicen que tienen depresión
  • Si un psicótico no trabaja, ellos dicen que cobran una pensión por depresión y si trabaja lo hará en un trabajo o sinecura sin estrés.

y un larguísimo etc.

Esto tan de cajón, no se les pasa por la cabeza hacerlo y siguen con las “entrevistas diagnósticas” que la mayoría son una retahíla de mentiras y medias verdades, por eso se dice el dicho de que hay más locos fuera que dentro y la industria farmacéutica no le salen las cuentas, por eso me atrevo a decir que hay más no psicóticos tomando antipsicóticos que psicóticos tomándolos y por eso el DSM-V los ítems de enfermedad mental se van ampliar muchísimo, porque lo que son enfermos no van a los C.S.M. y menos a consultas privadas, entonces no hay más remedio que abrir el tamiz para que entre la mayor parte de población en las “enfermedades mentales”.

Han llamado de Farmaindustria, nos han dicho que o abrimos el tamiz de enfermedad mental o nos quitan los congresos médicos en el caribe, vale con el DSM-5 no habrá problemas.

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