Un chino fue encerrado en un manicomio seis años por pedir justicia

“Me hicieron mucho daño, y me llegaron a quemar la frente, porque una de las descargas eléctricas duró más de una hora”, explicó Xu.

Martes, 27 de Abril del 2010  |  07:14 hrs

EFE

Xu Lindong

Un ciudadano chino permaneció 6 años y medio encerrado en un centro psiquiátrico por pedir justicia por un vecino parapléjico que estaba siendo maltratado, un castigo común contra lo que en China se conoce como “peticionarios”.

El peticionario -figura legal de denuncia que se remonta a la China imperial-, llamado Xu Lindong, estuvo sometido durante su encierro a descargas eléctricas, medicaciones que lo mantenían adormecido y fue atado a la cama del hospital en numerosas ocasiones, informó hoy el diario “South China Morning Post”.

“Me hicieron mucho daño, y me llegaron a quemar la frente, porque una de las descargas eléctricas duró más de una hora”, explicó Xu, oriundo de Daliu, en la provincia central de Henan.

Su familia tiene previsto demandar a los funcionarios del Gobierno local de Daliu y a los dos hospitales en el que Xu fue encerrado para exigirles una compensación, según informó su abogado, Chang Boyang.

Según estas fuentes, Xu fue encerrado para evitar que persistiera en su petición, y disfrutó de su primer día en libertad el pasado domingo, gracias a que unos periodistas del diario “China Youth Daily” se introdujeron en el psiquiátrico haciéndose pasar por familiares y desvelaron el caso.

Las autoridades de Daliu enviaron a Xu, de unos 50 años, al Hospital Psiquiátrico de Zhumadian en octubre de 2003, después de que fuera obligado a regresar de Pekín, donde estaba pidiendo justicia por su vecino parapléjico desde hacía seis años.

Xu fue transferido al Hospital Psiquiátrico de Luohe en diciembre de 2009, sin que las autoridades informaran a la familia, que al enterarse se pusieron en contacto con el diario chino.

El recluso intentó suicidarse en dos ocasiones, después de fracasar en sendos intentos de huida.

Como explica el abogado Chang, el de Xu no es un caso aislado.

Un informe publicado en octubre pasado por la ONG Human Rights Watch (HRW) desveló la existencia de centenares de “cárceles negras” (ilegales) en todo el país donde se han recluido a miles de peticionarios, muchas de ellas habilitadas en centros psiquiátricos.

Una peticionaria de Pekín explicó a Efe que su hermana, ya octogenaria, continuaba recluida injustamente en un psiquiátrico desde tiempos de la Revolución Cultural (1966-76).

En el caso de Xu, uno de los funcionarios de Zhumadian reconoció al abogado en privado que no tuvo más remedio que cooperar con el Gobierno local y admitir en el centro a los peticionarios, sobre todo en la cuenta atrás de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

En esas fechas el Gobierno central presionó a los locales para que se llevaran de Pekín a los miles de peticionarios de regreso a sus provincias en una campaña de “limpieza” de imagen.

El sistema de peticiones permite a los demandantes de provincias elevar sus quejas a una instancia superior, generalmente en Pekín, cuando han agotado todas las vías legales ante el Gobierno local.

Según la ley china, sólo los familiares más cercanos pueden solicitar el ingreso de una persona en un manicomio, a menos que suponga un peligro para la sociedad, pero en el caso de Xu su familia no supo sobre su paradero hasta julio de 2007.

Los documentos médicos de Zhumadian indican que Xu padecía “un desorden mental obsesivo”.

“Hay lugares en los que se pueden tratar traumas y salvar vidas, pero estos hospitales cada vez son más cómplices de los poderosos en busca de beneficios económicos”, explicó Chang al diario.

En efecto, las autoridades de Daliu corrieron con todos los gastos médicos de Xu, de hasta 1.500 yuanes al mes (220 dólares, 165 euros), durante más de seis años.

La administración de Luohe remite a la prensa al comunicado oficial que señala que abrirá una investigación. EFE

Fuente: http://www.rpp.com.pe/2010-04-27-un-chino-fue-encerrado-en-un-manicomio-seis-anos-por-pedir-justicia-noticia_260546.html

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La policía china admite sin querer abusos psiquiátricos

Según un abogado de derechos humanos, aumentan los casos de disidentes y manifestantes encarcelados en hospitales psiquiátricos

Por Gao Zitan – La Gran Época
16.06.2010 21:49

Aunque Beijing siempre ha negado los cargos de abuso psiquiátrico contra disidentes, la Conferencia Anual de Asilos Ankang, celebrada por el Ministerio de Seguridad Pública en Wuhan, provincia de Hubei, ha admitido sin querer estas acusaciones.

Los Asilos Ankang son hospitales psiquiátricos especiales gestionados por la policía. Según un documento emitido por el Ministerio de Seguridad Pública el 29 de enero de 1988, estos hospitales tienen dos funciones: mantener el orden social y proporcionar tratamiento médico. El documento también señala que los Ankang, como métodos especiales de mantener el control social, son una parte integral de los servicios de seguridad pública.

A día de hoy, hay 22 hospitales de este tipo en China, y el ministro ha pedido que se construya uno al menos en cada provincia, según un reportaje del diario estatal China Daily el 29 de mayo.

La reciente Conferencia señaló que los Ankang deberían jugar un papel más importante en la vigilancia y control social, y deberían trabajar estrechamente con las oficinas de seguridad, las comisarías de policía, y las unidades de investigación criminal. También se hizo hincapié en que estos hospitales no deberían admitir a nadie que no esté mentalmente enfermo “sin la aprobación de las oficinas de seguridad pública”.

La gente de China continental lee esto como un reconocimiento indirecto de que los Ankang pueden detener perfectamente a gente cuerda mientras sea aprobado por la policía. La gente comenta que, en el pasado, la policía ha encarcelado a manifestantes mentalmente sanos en hospitales psiquiátricos sin mediar palabra. Ahora envían una advertencia.

Persecución clandestina

Zhang Ningzan, renombrado abogado de derechos humanos declaró a La Gran Época que la persecución, especialmente de disidentes políticos y manifestantes, bajo el disfraz del tratamiento psiquiátrico sucede más a menudo actualmente.

El pasado 25 de abril salió la noticia de que un agricultor llamado Xu Lindong, de la provincia de Henan, estuvo encerrado en un hospital mental durante seis años y medio por apoyar a su vecino en una disputa por las tierras de éste contra el gobierno local. Estuvo esposado 48 veces y le dieron descargas eléctricas 54 veces durante su encarcelamiento.

Ding Hongyun, subdirector del hospital psiquiátrico de Luohe, provincia de Henan, explicó que Xu fue encarcelado por su insistencia en ir a Beijing para interponer querellas contra el gobierno local, alterando de este modo el orden social, según un reportaje del diario China Youth Daily.

Yangcheng Evening News informó el 9 de abril que Peng Baoquan y Deng Fuhua, dos residentes de Shiyan, ciudad de la provincia de Hubei, fueron detenidos en un hospital mental porque tomaron fotos de una protesta.

Según la organización Civil Rights and Livelihood Watch, el 22 de abril de 2009, Pan Xiang, ciudadano del condado de Baoying, provincia de Jiangsu, fue secuestrado por la policía local y estuvo detenido en el hospital psiquiátrico de Yangzhou durante casi dos meses. Pan había pedido a las autoridades que le dieran una carta supuestamente escrita por Wen Jiabao en respuesta a una carta previa enviada por él. Fue obligado a tomar medicación, y desarrolló un edema en sus piernas como resultado de una reacción alérgica.

Control social por el régimen

El 11 de marzo, durante la 13ª Conferencia del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la organización Falun Gong Human Rights Working Group (FGHRWG) presentó el Informe sobre la tortura psiquiátrica contra los practicantes de Falun Gong por parte del régimen comunista chino, que incluye 1.088 casos de tortura psiquiátrica, incluyendo inyecciones de drogas que dañan el sistema nervioso, y los nombres de más de 200 hospitales que han participado en tales torturas médicas. Al menos 10 practicantes de Falun Gong murieron en hospitales psiquiátricos, además de ocho practicantes más que fueron gravemente heridos y murieron poco después de ser liberados.

El libro Psychosis: The Social Disorder of China’s Mental Disease (Psicosis: El trastorno social de la enfermedad mental de China), publicado por Civil Rights and Livelihood Watch en febrero de 2009, documenta 81 casos de abuso psiquiátrico a más de 100 personas mentalmente sanas, manifestantes chinos en su mayoría.

Chang Boyang, abogado de derechos humanos de la provincia de Henan que se ha hecho cargo del caso de Xu Lindong, declaró que “este no es un caso aislado, sino un fenómeno común que se ha convertido en algo especialmente grave en los últimos años”. En su consejo judicial al Procurado Popular Supremo, comentó que el internamiento psiquiátrico es una medida común adoptada por los gobiernos locales para perseguir a los manifestantes, y un número no pequeño de ciudadanos cuerdos han sufrido tales abusos.

Más de 100 abogados chinos han apoyado al abogado Chang en una petición firmada.

Fuente: http://www.lagranepoca.com/articles/2010/06/16/4749.html

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