Ovarios que parecen sanos pero que deben estar enfermos

Leyendo el Muy Interesante de este mes en el documento Ciencia Fallida, capítulo Matasanos Natos, habla de las pifias médicas que son debidas al principo de autoridad según publicó la revista British Medical Journal en2004, una de las reglas de oro que permite aferrarse a terapias tradicionales y erróneas es hacer prevalecer su condición mediante la tan manida frase “¿cuándo se doctoró usted en medicina? . Habla de las sangrías, extirpación de las amígdalas, vesículas, apéndices, talidomida y el fracaso de la lucha contra el cáncer entre otros.

Habla también de la ovariectomía procedimiento quirúrgico que en sus inicios se utilizó para mujeres que sufrían problemas ginecológicos para pasar dicha cirugía a cualquier supuesto trastorno mental de la mujer, cuyo mal residía en los ovarios, siendo que mataban dos pájaros de un tiro aliviaban a la mujer de sus trastornos mentales con la ovariectomía, (extirpación de los ovarios) o histeroctomía (la extirpación del útero) y a su vez no podían transmitir las taras mentales a siguientes generaciones.

Hace un montón de años ví un telefilme de esos que ponen al final de la película basado en hechos reales de este problema, de las esterilizaciones forzosas a mujeres a principios del siglo XX en los Estados Unidos. Concretamente relataba la historia de niñas que eran huérfanas o abandonadas por sus padres o que habían recibido malos tratos o abusos sexuales no teniendo ningún trastorno mental e ingresaban en asilos-hospicio  manicomiales donde se ingresaba todo tipo de gente “no productiva”, los cubos de basura que hemos mencionado en infinidad de posts.

En una institución de esas había una enfermera ética que anteponía los principios morales y de enfermería, a decir amén a los loqueros que dirigían ese asilo-manicomial, esta enfermera conoce a una niña que está ingresada en esa institución por ser huérfana y sufrido abusos sexuales de familiares, y de la noche a la mañana se la llevan para realizarle la ovariectomía, debido a su “trastorno mental” queda estéril, la enfermera se pone echa una furia y va a hablar con la loquera que dirige el centro.

Tienen una conversación de que esa niña según la loquera sufre de graves enfermedades mentales no conscientes de ellos, y la operación era para curarla y que no transmitiera su locura a generaciones futuras. La enfermera no está de acuerdo y dice que la niña estaba perfectamente y los problemas que tenía era de estar encerrada en dicho recinto-pesebre con realmente enajenados. La loquera dice que ella es la que ha estudiado medicina y luego psiquiatría y no la enfermera y que sino está de acuerdo deje el puesto, que la que manda es ella.

La enfermera pide pruebas del trastorno mental de la niña, y la loquera dice que la prueba es estar en la loquería nada más.

Tienen un rife rafe la enfermera dice a la loquera que está chiflada  y que se va a ir y poniendo una denuncia de lo que pasa en ese hospicio esterilizando a personas sanas.

Retrato la perseverancia de la enfermera, que además de irse intenta denunciar el caso.

Esta enfermera acude al juez del lugar y entra en su despacho le comenta la locura de la psiquiatra que dirige el centro, las esterilizaciones en masa a todo el que pone el pie en tal sitio,  el trato vejatorio a los internos, el nulo tratamiento que se da en ese sitio.

El juez le escucha atentamente y le dice  que lo sabe TODO perfectamente, ha recibido un montón de denuncias y sabe que ese sitio es una loquería dirigida por locos, la enfermera en su ingenuidad se cree que va a cerrar el lugar y procesar a los mandos, que ingenuidad. De inmediato el juez comenta que va archivar el asunto de inmediato y no hacer absolutamente nada.

La enfermera le recrimina que es un déspota, un amoral que es peor que los que dirigen la loquería, que sabe lo que pasa y se limita a dar la callada por respuesta, el juez le invita a abandonar el despacho sino quiere ser procesada por desacato a la autoridad.

El problema psiquiátrico SIEMPRE ha sido un problema judicial.

***

Tratamiento de las enfermedades psicosomáticas

Existía una característica común en los todos los tratamientos aplicados: la pretensión de doblegar absolutamente a la paciente. En palabras de Elaine Showalter:

«English psychiatric treatment of nervous women was ruthless, a microcosm of the sex war intended to establish the male doctor’s total authority. It could be compared to a game of chess… a complex sequence of offensive and defensive manoeuvres requiring elaborate strategic planning… And the medical ideal of a full and radical cure took the form of a kind of moral checkmate: the complete submission of the patient to the physician’s authority». [38]

En los casos de histeria se recomendaban tratamientos agresivos tales como: echarles agua por la cabeza, comprimir el nervio supra-orbital, impedirles respirar, golpear en la cara y el cuello con toallas húmedas, etc. En este sentido, podemos decir, que la postura más humanitaria que reflejaba la medicina del siglo XVIII, se endurece nuevamente, en el XIX, tanto en el campo de la cirugía ginecológica, como en el del tratamiento de los trastornos psíquicos.

Especial atención merece la práctica de la ovariotomía, como forma de control del comportamiento de las mujeres. Se aplicaba muy especialmente para controlar las manifestaciones de deseo sexual, la masturbación y la ninfomanía. Se conoce esta práctica con el nombre de Battey’s operation, pues fue el doctor americano Robert Battey quien extirpó por primera vez los ovarios sanos de una mujer, en 1872, por considerar que eran la causa de los síntomas que padecía. Al principio aplicó su operación a pacientes que sufrían trastornos ginecológicos, tales como excesivo flujo menstrual, fibromas uterinos y epilepsia menstrual, considerando que desaparecerían al provocarles la menopausia mediante la extirpación de los ovarios. Más tarde, aplicó la operación a mujeres «who were insane, hysterical, unhappy, difficult for their husbands to control, for example those who were unfaithful to their husbands or disliked running a household». [39]

Traducción

Que estaban locas, histéricas, infelices, difíciles de controlar por sus maridos, por ejemplo las que fueron infieles a sus maridos o no les gustaba llevar un hogar

¿Estamos lejos de las prácticas nazistas o inquisitoriales? La mujer que acusa un malestar psicológico, posiblemente debido a sus condiciones de vida, la mujer que rompe la norma establecida, no es ya condenada a la hoguera, pero sí es mutilada para doblegar su rebeldía.

Pese a las críticas que recibía por castrar a las mujeres, Battey presentó un informe titulado Normal Ovariotomy. Consideraba que las operaciones que él practicaba eran similares a la extirpación de ovarios con quistes, porque, aunque pareciesen sanos, los ovarios debían estar enfermos, teniendo en cuenta los síntomas que se suponía producían. Se trató de aplicar la ovariotomía con fines eugenésicos: todas las mujeres enfermas mentales debían ser esterilizadas. La operación se aplicó de forma muy extensa en Estados Unidos y en Europa. Según Ann Dally, entre 1872 y 1906 «it was estimated that… about 150,000 women had had the operation…. Most of these women were young; the average age was thirty». [40]

¿Cómo aceptaban las mujeres estas operaciones? Algunos autores interpretan que muchas mujeres pudieron considerar este tratamiento como una forma de control de natalidad, en un momento en que la mujer tenía poco acceso a sistemas anticonceptivos fiables. El ginecólogo Alfred Meadows lo propuso en 1886 como procedimiento de esterilización en casos en que un embarazo pudiera poner en peligro la vida de la madre. Debemos tener en cuenta que en ese momento el índice de mortandad consecuencia de la ovariotomía era aún del 10 por ciento y muchas mujeres se negaban a someterse a la operación.

Los doctores que practicaban ésta y otras mutilaciones genitales aseguraban siempre haber conseguido, con gran éxito, la desaparición de los síntomas manifestados por la paciente. Por otra parte, una vez pasada la época de moda de este tipo de intervenciones, se ha silenciado su existencia en la Historia de la Medicina, hasta el extremo de que cuando oímos actualmente hablar de clitoridectomía, no relacionamos tal práctica con el mundo victoriano anglosajón. Sin embargo fue ampliamente aplicada primero en Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos.

Hemos visto repetidamente a lo largo del presente capítulo la obsesión de los doctores del XIX por impedir la masturbación femenina, atribuyéndole ser una de las causas de graves trastornos psicológicos. Citemos dos libros que tratan ampliamente este tema: The Anxiety Makers, de Alex Comfort, y The Other Victorians, de Steven Marcus. Los tratamientos contra la masturbación siguen recordando prácticas de tortura y castigo: «hot water enemas, leeches applied to the vulva and cauterisation of the clitoris». [41] El clítoris era el más claro exponente del placer sexual fuera del control masculino.

Eliminar el placer sexual femenino permitiendo la reproducción era transformar a la mujer que se rebelaba contra la asfixiante norma social en el ideal femenino victoriano. Un cirujano londinense fue el primero en decidirse a llevarlo a la práctica. Isaac Baker Brown, fue un estudiante de medicina destacado en el “Guy’s Hospital” de Londres, y más tarde uno de los fundadores del St. Mary’s Hospital, del que fue cirujano y ginecólogo. En 1854 publicó una obra titulada «On Surgical Diseases of Women», la primera obra dedicada exclusivamente al tratamiento quirúrgico de las enfermedades de la mujer. En 1858 abrió una clínica privada en Notting Hill, llamada «The London Home for Surgical Diseases of Women», cuyo nombre cambió un año más tarde por el de «London Surgical Home for Diseases of Women». En 1865 fue elegido presidente electo de la Medical Society de Londres. En Marzo de 1866 Baker Brown publicó un informe sobre cuarenta y ocho casos de peripheral excitement (eufemismo por masturbación), titulado «The Curability of certain forms of Insanity, Epilepsy, Catalepsy, and Histeria in Females». Baker había llegado a la conclusión de que

«many diseases of females “depend on loss of nerve power, and this was produced by peripheral irritation, arising originally in some branches of the pudic nerve, more particularly the incident nerve supplying the clitoris, and sometimes the small branches which supply the vagina, perinaeum, and anus» [42]

Traducción

Muchas enfermedades de las mujeres “dependen de la pérdida de energía nerviosa, y esto se produce por irritación periférica, que surgen por primera vez en algunas ramas del nervio púdico, más concretamente el nervio incidente del clítoris, ya veces las pequeñas ramas que irrigan la vagina, el perineo y el ano

Según Baker, la enfermedad, que él mismo diseña para aplicar su cura perfecta, recorre ocho estadios:

«histeria, spinal irritation (with reflex action on uterus, ovaries, etc.) and giving rise to uterine displacements, amaurosis (blindness), hemiplegia (paralysis down one side), paraplegia (paralysis on both legs), epileptoid fits of hysterical epilepsy. Other conditions held in these systems of belief included cataleptic fits, epileptic fits, “idioticy”, mania and death». [43]

Traducción

histeria, irritación espinal (con acción refleja sobre el útero, ovarios, etc) y dando lugar a desplazamientos uterinos, amaurosis (ceguera), hemiplejía (parálisis en un lado), paraplejía (parálisis de ambas piernas), se adapta al epileptoide de epilepsia histérica . Otras condiciones se incluyen ataques catalépticos , ataques epilépticos, “idiocia”, la manía y la muerte ».

El trastorno aparecía en la pubertad, cuando las muchachas se mostraban inquietas, excitadas e indiferentes a las exigencias de la (monótona) vida doméstica. Manifestaban depresión, pérdida de apetito, dificultad para mirar a los ojos, y solían tener deseos de abandonar la casa familiar y trabajar, hacerse enfermeras o hermanas de la caridad. ¡Un síntoma fundamental en el diagnóstico era el descontento de la joven y sus deseos de independencia personal! En cinco de los casos que aparecen en el informe, un síntoma de la enfermedad era el deseo de obtener el divorcio según la ley de 1857. Todas estas mujeres, fueron curadas tras serles extirpado el clítoris, y «“became docile and returned to her husband. He removed the clitoris of a twenty year old woman because she “was disobedient to her mother’s wishes”, sent visiting cards to men she liked and spent “much time in serious reading”. [44]

Las características de las pacientes de Baker Brown eran variadas, incluyéndose entre ellas, niñas de diez años, mujeres que padecían problemas de la vista y enfermas aquejadas de histeria. Su libro fue inicialmente muy bien acogido. El mismo mes de su publicación, los príncipes de Gales entregaron una donación económica para el mantenimiento de la clínica de Baker. El Times publicó una alabanza en su honor, diciendo que «Isaac Baker Brown had “successfully brought insanity within the scope of surgical treatment». [45]

El “Church Times” del 29 de abril de 1866 proponía al clero que sugiriesen la clitoridectomía a sus feligresas, en casos de epilepsia. Este artículo fue reproducido en el British Medical Journal bajo el título de “Spiritual Advice”. [46]

Muchos doctores, sin embargo, criticaron a Baker. El 28 de abril de 1866, el British Medical Journal publicó una revisión de tres páginas de su nuevo libro altamente crítica. El 3 de diciembre de 1866 se celebró en la Obstetrical Society de Londres un amplio debate sobre el tema, tras la lectura de un informe del Dr. Hawkes Tanner sobre «Excision of the clitoris as a cure for hysteria». Finalmente, el 3 de abril de 1867, la Obstetrical Society celebró una reunión para tratar la expulsión de Isaac Baker Brown, en la que dos terceras partes de sus miembros votaron contra él, publicándose a continuación un amplio informe de quince páginas en el British Medical Journal. Pero la mayor acusación hacia Baker no fue la práctica de la clitoridectomía en sí, sino el hecho de que la aplicase con excesiva frecuencia, sin consentimiento de la paciente o del marido. El engaño de la paciente parece ser el problema fundamental, no el tipo de operación a que la sometía. Con la expulsión de Baker y su dimisión en la Medical Society de Londres, la excisión de clítoris quedo desprestigiada y pocos doctores continuaron aplicándola. Sin embargo, se extendió a Estados Unidos, donde se practicó durante muchos años. Todavía en 1925, aparecía en los libros de texto americanos, junto con la cauterización de la espina dorsal y los genitales.

El tratamiento standard para la neurastenia era la cura de descanso de Silas Weir Mitchell’s:

«Mitchell’s rest cure, which he first described in 1873, depended upon seclusion, massage, electricity, immobility and diet… For six weeks the patient was isolated from her family and friends, confined to bed, forbidden to sit up, sew, read, write, or to do any intellectual work, visited daily by the physician, and fed and massaged by the nurse». [47]

De nuevo el tratamiento médico reproduce el ideal victoriano de la mujer pasiva, inactiva y sometida a una voluntad ajena a la suya. Dos escritoras nos han dejado dos visiones diferentes de la denominada rest cure. La inglesa Elizabeth Robin, ofrece una visión positiva en su novela “A Dark Lantern”, en que la protagonista supera su neurastenia obedeciendo las prescripciones del doctor quien se convertirá en su marido al final de la obra; la norteamericana Charlotte Perkins Gilman, que fue sometida durante un mes a la cura de Weir Mitchell, nos ha dejado una visión dura y realista de la angustia provocada por el encierro, el aislamiento y la inactividad de la cura de reposo, en su relato “The Yellow Wallpaper”.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las mujeres se convierten en las principales pacientes psiquiátricas, siendo sometidas a cirugía, curas de reposo, curas de agua, mesmerismo y siendo recluidas en manicomios. Todavía en 1845, los hombres internados en hospitales psiquiátricos sobrepasaban a las mujeres en un treinta por ciento. Sin embargo, durante la década siguiente la población femenina recluida era ya superior a la masculina.

En los años 1890, «the predominance of women had spread to include all classes of patients and all types of institutions; female paupers and female private patients were in the majority in licensed houses, registered hospitals, and the county asylums». [48]

Traducción

El predominio de mujeres se había extendido para incluir a todas las clases de pacientes y todo tipo de instituciones; mujeres indigentes y pacientes privadas de su libertad son mayoritarias en las casas de la licencia, hospitales registrados, y asilos del condado

No parece difícil comprender las causas sociales del malestar psicológico de la mujer del siglo XIX. Pero no podemos olvidar que las mujeres siguen siendo las principales consumidoras de medicamentos y terapias psiquiátricas. ¿Sigue la sociedad sometiendo a la mujer a condiciones de vida desequilibrantes? ¿Se sigue considerando desequilibrio psíquico en la mujer la expresión de deseos e impulsos que en el hombre se admiten como aceptables?

Al mismo tiempo se producía otro cambio. Entre 1854 y 1870, la mayoría de las casas de reposo estaban dirigidas por mujeres, concretamente una de cada cinco casas en provincias y una de cada cuatro en la ciudad. Poco a poco los doctores toman el monopolio del tratamiento psiquiátrico, al tiempo que se niega el acceso de las mujeres a los estudios que les permitirían obtener una formación similar a la de los hombres. Se desplaza a la mujer de cuidadora de la salud a paciente, receptora pasiva del cuidado médico. Se la relega a actividades auxiliares, se la desplaza de aquellos campos que le habían sido habitualmente confiados (comadronas, atención a enfermos mentales), aduciendo su falta de preparación. Aumenta la importancia social del médico, se exige una mayor preparación y la pertenencia a las distintas corporaciones profesionales y al mismo tiempo se le niega a la mujer el acceso a la consecución de esa misma formación cuando intenta obtener los conocimientos y las titulaciones que la permitan ocupar un puesto activo en el cuidado de la salud. Ello será objeto de estudio en capítulos posteriores.

Fuente del Extracto:

http://www.ciudaddemujeres.com/articulos/La-mujer-segun-la-ginecologia-del

***

En este extracto podemos saber porque no se hacen pruebas objetivas en psiquiatría (Resonancias, Tomografías, análisis de sangre específicos, péptidos etc.) si los ovarios o el cerebro parecen sanos y el paciente cumple criterios psicopatológicos del DSM-IV, CIE-10 o códigos nosológicos anteriores, es que realmente debe estar enfermo el cerebro aunque no lo sepa y necesita una leucotomía prefrontal como los ovarios necesitan una ovariectomía o actualmente neurolépticos.

Anuncios

Una respuesta a “Ovarios que parecen sanos pero que deben estar enfermos

  1. Pingback: La Psiquiatría y la Religión « Psiquiatría NET·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s