Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla

Me he encontrado con este documento de la revista Rolling Stone del año 2000, sobre el hospital psiquiátrico penitenciario de Sevilla,  pero me parece que se refiere al antiguo psiquiátrico sin reformar, ahora su capacidad es de 180 personas y admite tanto hombres como mujeres,  es de tamaño como un módulo de fontcalent algo más de 1/3 del tamaño total de este último o sea es un inmundo agujero enano.

Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla

Voy a mencionar con este documento que tipo de personas acaban aquí, con tres ejemplos:

El primero

“Cuando regrese a casa trabajaré, en la hostelería, y abriré una peluquería”, cuenta F., de 27 años. Ahora está apuntado en el curso de cocina del Hospital. La receta que mejor domina: el arroz a banda. “Mi familia está conmigo. Me apoya. La echo de menos. Me quedan dos años y medio, y en febrero hará cuatro que estoy aquí. Lo que más me gusta es hablar con Ana, mi psiquiatra y con la psicóloga, que veo dos veces por semana. Yo tenía un problema y me dijo que se lo podía contar a ella. La vida aquí no es fácil pero si veo a la gente triste trato de alegrarla, si no lo logro intento sacarle una sonrisa y les doy ánimo. Esto me ayuda. De lo contrario no podría soportar estar aquí. Lo fundamental para nosotros es encontrar nuestro sitio y esto es muy difícil. Digerir donde estás y saber combatirlo no es fácil. Yo consumí drogas por problemas que arrastraba desde mi infancia. Tuve tratamientos fuertes pero ahora sólo tomo cincuenta gotas de Haloperidol (un antipsicótico) antes de dormir. Me va bien. Cuando salga, si tengo que seguir tomándolo lo haré. Todo el mundo tienen un oportunidad en la vida. Yo he cambiado. He ido adquiriendo conciencia. Dentro de lo que hay me considero una persona guay”, cuenta F. Un joven que podríamos encontrar en cualquier lugar sin sospechar que ha estado en un Hospital Psiquiátrico Penitenciario. De su delito prefiere no hablar. Quiere olvidarlo. Tras dejar la conversación uno de los responsables del Centro explica que mató a su padre siendo un crío. La razón, su enfermedad y las circunstancias que se desprenden de su testimonio.

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Diagnóstico Esquizofrénico de cajón, alguna parte de la población diagnosticada como esquizofrenia consume drogas como “automedicación” y en vez de mejorar su patología la empeora (hachís, alcohol etc.) Aquí vemos porque a los neurolépticos se les llama tranquilizantes mayores, una persona que es realmente psicótica, el neuroléptico antipsicótico actúa como pone la teoría de los manuales de psicofarmacología, les deja calmados e indiferentes les bloquea la vía indirecta dopaminérgica hiperexcitada del globo pálido externo, no tienen ningún SEP (síndrome extrapiramidal) como bradicinesia en el plano motor o bradifrenia en el plano cognitivo-intelectual, para una persona no psicótica 50 gotas de haloperidol es un camino directo al SEP y al cementerio.

Los especialistas consideran que la mayor parte de los medicamentos antipsicóticos producen reacciones desagradables en los individuos normales, es decir, no psicóticos. Entre los pacientes psiquiátricos, generan un estado similar a la indiferencia emocional sin causar trastornos perceptivos ni alteración en las funciones intelectuales. Se experimentan liberación de la ansiedad, desinterés, falta de concentración y aumento del apetito. El Dr. Simón Brailowsky lo describe en los siguientes términos:

El síndrome neuroléptico aparece como un cuadro de sedación, lentificación psicomotora y emocional, supresión de movimientos espontáneos y de conductas complejas, reducción de la iniciativa y del interés en el medio (se dice que los estímulos externos “se resbalan” o “rebotan” en el paciente, sin que esto signifique que el sujeto no reaccione ante su medio: si se duerme se le puede despertar con relativa facilidad, contesta a las preguntas directas, mantiene sus funciones intelectuales, etc., además de que se preservan los reflejos espinales. Es decir, no es que el sujeto se encuentre sedado y por esta causa se produzcan los demás efectos… la agitación y la inquietud van desapareciendo; la misma tendencia se observa en el caso de las alucinaciones, delirios y desorganización del pensamiento.

2ª Persona

Algunos, como I., se sienten impotentes ante la medicación que tienen que tomar cada día. “No tengo nada, pero los psiquiatras no solucionan mi problema. No me dan el alta. Yo discutí con mi cuñado. Le di con una piedra. Se cayó y murió el mismo día. Ya he cumplido mi pena pero me dan medicación y me hacen dormir. Se gastan mucho dinero en nosotros pero no se hace nada. Esto es un rollo. Los psiquiatras me dan medicamento como abono. El medicamento atonta. Crea impotencia. No están curando a nadie. Algunos salen, pero a los tres o cuatro años vuelven. Esto es una justificación del trabajo de los psiquiatras”, añade este recluso de más de cincuenta años. Los psiquiatras del centro dicen que no tiene conciencia de su enfermedad. Ese es el primer paso para comenzar a salir del abismo.

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Este es el otro tipo de interno el que pensaba que cumpliendo una medida de seguridad en vez de una pena, le iba salir barato una vez dentro no hay marcha atrás, en las medidas de seguridad las penas se cumplen no sólo ya íntegras no hay tercer grado, sino que se cumplen con la pena máxima del delito cometido. Cometió un homicidio y ahora se queja que ya ha cumplido la pena, sigue encerrado está drogado hasta las trancas y sufre del síndrome de la Trampa 22.

La 3º Persona

Su historia no es muy distinta de la de G. O. que causó lesiones a su padre y que saldrá en el año 2005. “Trabajaba de fontanero. Me dieron un porrillo y me trastorné. A partir de entonces me llevaron a hospitales psiquiátricos de Granada. Estuve algunas semanillas pero mi padre quería ingresarme y lo hacía sin mi consentimiento. Un día vi cómo llamaba por teléfono. Pensé que estaba llamando al hospital para internarme otra vez y cogí una muleta, pues él llevaba muletas, le agredí con ella y a mi madre también. Me cayeron diez años, pero se quedaron en siete. No quiero volver a casa. He sufrido electro-choque, inyecciones, suero intramuscular, suero intravenoso. He tomado pastillas de todo tipo. Me han atado a la cama. Me han maltratado, primero con el látigo y luego con las inyecciones. Tengo 43 años. Veinticinco de ellos los he pasado en psiquiátricos. Ahora estoy aquí y estoy mejor”

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Este es otro esquizofrénico que salió del armario al tomar cannabis le aumentó un poco la dopamina, que para una persona normal fumarse un porro le pone contento o sereno a estas personas les salen alucinaciones.

Por otro lado al final de la noticia , se afirma la enorme presión de las farmacéuticas en vender/promocionar sus fármacos en dichos manicomios penales.

http://www.rollingstone.es/asuntos/4.html

3 Respuestas a “Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla

  1. gostaria de receber algumas orientaçoes mais atuis de como esta o tratamento com doentes mentais em penitenciarias com este tipo de pacientes sou agente prisional aqui no brasil e gostaria muito de obter novas tecnicas de lidar pacientes forenses com transtornos psicoticos

  2. Me parece muy fuerte que enfermos de esta categoría acaben aquí seguro mas de uno han pedido socorro antes de acabar en este centro cuando su único delito es la locura. antes no le habían echo caso porque si tienes azúcar eres diabeto o si tienes cáncer te toman en serio y si tu locura se adueña de ti nadie te toma en serio cuando es la peor enfermedad que puede haber en el mundo,

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