Psiquiatras Paranormales

Raymond Moody (1940)

Investigando la vida después de la vida

No hay una sola forma de vivir una NDE, aunque a menudo incorporan parámetros bastante similares: una sensación de bienestar, a menudo con concomitancias místicas; el encontrarse en un túnel al final del cual se ve una luz; experimentar algo similar a un repaso de todo lo vivido; sentirse flotar fuera del cuerpo, que a menudo se ve desde fuera, rodeado por las personas que están en la habitación… Los investigadores opinan que gran parte de esta fenomenología puede explicarse como resultado de la compleja química del sistema nervioso en situaciones extremas.

La psicóloga Susan Blackmore interpreta que sentirse dentro de un túnel oscuro con luz al final es un resultado de la manera en que el cerebro procesa la información visual en periodos en los que hay poco aporte de oxígeno al cerebro, y la función normal de las neuronas se va complicando. Esta anoxia favorece la aparición de mayor ruido neuronal, y la manera en que nuestro cortex cerebral procesa los datos sensoriales propicia esa visión. En muchas NDEs aparece un sonido en forma de zumbido o ruido que vendría explicado por el mismo fenómeno en el sistema sensorial auditivo.

Igualmente, la sensación de bienestar vendría propiciada por la acción de neurotransmisores como las endorfinas, que se liberan en situaciones de estrés importante. El psiquiatra británico Karl Jansen, que ha publicado recientemente “Ketamine: Dreams and Realities” (2001), lleva años estudiando el efecto de la ketamina, un anestésico con conocidos efectos alucinógenos y disociativos, comprobando que usando esta sustancia se pueden reproducir NDEs en las que se experimenta la sensación de estar fuera del cuerpo, se viaja por un túnel o se llega a hablar con Dios. Muchas de estas experiencias se producen en pacientes en unidades de cuidado intensivo hospitalario, donde reciben fármacos anestésicos que pueden generar sensaciones similares, posiblemente debido a la liberación del glutamato, un aminoácido que juega un papel muy importante como neurotransmisor en los procesos cognivitos radicados en el cortex cerebral: el pensamiento, la memoria y la percepción.

De esta manera, la investigación médica y psicológica apunta a causas perfectamente naturales como origen de las experiencias cercanas a la muerte. Sin embargo, en la arena de la investigación científica, no todo está resuelto. El 15 de diciembre pasado, la revista médica The Lancet publicaba un estudio del Dr. Pim van Lommel y colaboradores, cardiólogos del Hospital Rinjstate de Arnhem (Holanda), en el que se analizaban 344 casos de enfermos que habían sido reanimados tras sufrir ataques al corazón en diferentes hospitales holandeses. Un 18% de ellos informó de una NDE, siendo una fracción de ellas “experiencias profundas”. Comprobaron que se daban más en personas menores de 60 años, más intensas en mujeres que en hombres, y que ello no dependía de la duración del ataque cardiaco, ni del periodo que habían pasado inconscientes, ni de la administración de medicación, o del sentimiento declarado (posteriormente) de tener miedo a la muerte.

La conclusión, bastante sorprendente, de los autores, es que todo ello pone en duda la interpretación científica de las NDE, porque, como comentan “con una explicación puramente fisiológica como la anoxia cerebral para esta experiencia, la mayoría de los pacientes que estuvieron clínicamente muertos deberían haber informado de ella”. Según van Plim, experiencias como sentirse fuera del cuerpo fueron reportadas por personas en las que el electroencefalograma estaba completamente plano, indicando la ausencia de actividad cerebral. Sin embargo, en la misma publicación, el psicólogo de la Universidad de Londres Christopher French apunta a una explicación alternativa a los datos de van Plim: “Lo cierto es que nadie sabe si la NDE que los pacientes recordaban haber tenido realmente sucedió, ni en qué momento se dio”. Más probablemente, apunta, esas experiencias se dan en los momentos anteriores o posteriores a la parada cerebral. Y el fenómeno importante que se soslaya en el estudio es el carácter anecdótico de los testimonios: lo que una persona recuerda tras una situación de estrés máximo (como lo es un ataque al corazón) no puede ser tomado como una información correcta en los detalles. Una vez más, la memoria selectiva y las falsas memorias, mecanismos de existencia bien comprobada, están actuando. En el estudio de The Lancet no se consideraban estos parámetros, ni se comprobaba el conocimiento de estas personas sobre las NDEs, un factor que puede ser fundamental: culturalmente, todos “sabemos” que estas cosas pasan, nos han hablado del túnel y la luz, de las experiencias extracorpóreas, de toda la fenomenología implicada, y es posible que dentro de ese marco cultural, al informar de qué sucedió en ese momento tan cercano a la muerte, haya personas que acudan al estándar.

Más allá de la vida…

La popularidad de Raymond Moody y sus diversos libros sobre las NDE (el primero se titulaba “Vida después de la vida”, editado en nuestro país por EDAF, al igual que los títulos posteriores de la serie “Más sobre vida después de la vida”, “Reflexiones sobre vida después de la vida” o “Más allá la luz”) han convertido este fenómeno en materia muy querida por el mundo paranormal. De hecho, el propio Moody se presenta más como parapsicólogo que como médico, acudiendo a congresos de estas pseudociencias como uno de los actuales santones de la vida tras la muerte.

Se trata de un tema muy querido por las publicaciones pseudocientíficas, que rápidamente han acogido el artículo de The Lancet como una corroboración de sus creencias, obviando las críticas hechas desde la misma revista. De hecho, se encuentra que en este tipo de revistas, nunca se informa adecuadamente del hecho fundamental: la ciencia lleva años estudiando las NDE y gran parte de las afirmaciones de Moody quedan desmanteladas por el conocimiento de cómo funciona nuestro cerebro en situaciones traumáticas.

http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=913&autor=3&tema=97

John Mack (1929-2004)

El Psiquiatra de los Extraterrestres

Gurú apocalíptico. Primero, Harvard le dejó las manos libres. “Mack tenía el derecho de investigar cualquier tema, sin importar lo raro que fuese. Después de todo, Galileo sonaba raro a muchas personas de su tiempo. Pero sí creíamos que debía emplear métodos académicos”, explicó Arnold Relman, director del comité de revisión de Harvard. ¿Acaso los libros de Mack ponían en peligro el prestigio de la institución? A mediados de 1995, el comité pareció tener esto en cuenta, porque le inició un sumario informativo en el cual le reclamó “acompañar con evidencias físicas concretas” sus casos. También le cuestionó que “animara a creer” a quienes aseguraban haber sido secuestrados por extraterrestres. Su obligación, le dijeron, era “desalentar la creencia”. Nada más lejos de las intenciones de Mack: cuando en 1993 entrevistó a 80 personas que afirmaban (casi todas bajo hipnosis) haber sido abducidas por alienígenas, él no sólo estaba religiosamente convencido de su realidad sino que ella también encubría un “programa de hibridación”, el mismo que pronto hizo famoso la serie X-Files.

Presos de una obsesión. Para ese año, Mack había fundado el PEER (Programa de Investigación de Experiencias Extraordinarias), acunando a sus propios “grupos de autoayuda”. Si bien sostenía que “la ciencia no alcanzaba” para estudiar a las abducciones, para Mack los extraterrestres no eran mala gente. Y les recriminaba a los ufólogos que ellos “sacaban de sus abducidos lo que ellos mismos querían ver”. Mack, claro, se excluía de esa crítica. Para el psiquiatra, los alienígenas estaba “cruzando especies” para crear una raza capaz de sobrevivir el Apocalipsis.

Varios sucesos probaron su falta de rigor. El más escandaloso ocurrió en 1993, cuando la periodista Donna Bassett se infiltró en sus grupos de apoyo y representó a una “abducida” narrando una historia absolutamente surrealista. Mack no sólo no descubrió el engaño: tampoco aceptó la confesión de Basset, considerando que ésta obedecía a sus “mecanismos de represión”. Basset le quiso hacer pasar un papelón. Pero se conviritó en prisionera de las obsesiones del psiquiatra.

Ellos son como yo. Es que John Mack aceptaba los relatos de aquellos abducidos que se ajustaban a su área de intereses. En su libro Passport to the Cosmos: Human Transformation and Alien Encounter (1999) dice que las abducciones “ofrecen un camino revolucionario para comprender la realidad y nuestro lugar en el universo” ya que los alienígenas “estrenan una nueva era en la conciencia humana”. Nada de lo que descubría era ajeno a su historia personal: a fines de los ’70, Mack se asoció con Werner Erhard en sus seminarios sobre técnicas terapéuticas colectivas (que inducían a sus pacientes alcanzar revelaciones místicas); en 1987 conoció en el Instituto Esalen a Stanislav Grof, el famoso psiquiatra que usaba sustancias psicodélicas para alcanzar visiones del “otro lado” de la mente. Más tarde fundó el Centro de Psicología y Cambio Social, fue miembro de la organización internacional Médicos Internacionales por la Prevención de la Guerra Nuclear y formó parte de Médicos por la Responsabilidad Social. “La experiencia del encuentro extraterrestre casi parece un programa que llega desde el cosmos a quienes se encuentran afectados espiritualmente”, declaró una vez.

Los extraterrestres de Mack siempre se parecieron demasiado a él mismo.

http://www.pensar.org/2005-01-pastillas-02.html

Fernando Jiménez del Oso (1941-2005)

El Icono de la Parapsicología en España

“Con un poco de suerte, confío dentro de poco entablar contacto personal con seres de Ummo, planeta que gravita en torno a la estrella Iumma, situada a 14,6 años-luz de la Tierra, codificada por nosotros como la estrella Wolf 424”. A finales de 1979, Fernando Jiménez del Oso, por aquel entonces director del programa de televisión Más Allá, confesaba su más íntimo deseo a un reportero de la revista Garbo mientras rodaba en Alcoy un episodio de la serie de TVE dedicado a un contactado. El actual director de Enigmas consideraba “muy digno de crédito” a un joven de 16 años que, según él, estaba en “contacto físico y telepático con seres de la constelación de Andrómeda, Anthar Serac, Adoniesis, Woodok, Link y otros, e inclusive conoce cómo son sus naves por dentro”. El psiquiatra, quien quería seguir los pasos del contactado, lo ha tenido más difícil para conocer en persona a los ummitas, extraterrestres que sólo han existido en la mente de José Luis Jordán Peña.

Fernando Jiménez del Oso en la revista ‘Garbo’ en 1979.

Jiménez del Oso tiene a gala ser “muy cauto” en sus declaraciones y se ha ganado entre la opinión pública una inmerecida fama de riguroso investigador. Por desgracia para él, en determinadas ocasiones no puede evitar soltarse la melena y mostrarse cómo lo que es. En enero de 2000, por ejemplo, aseguró en una entrevista publicada por La Vanguardia que durante años había compartido piso en Madrid con un fantasma. Y es que a este psiquiatra le han pasado cosas de lo más extrañas. Convencido de la existencia de los platillos volantes como naves extraterrestres y de que “existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias”, reconocía en 1980 que había visto en Madrid dos objetos volantes no identificados, “que se movían a una velocidad de 5.600 kilómetros por hora”.

Firme defensor de la convivencia de civilizaciones tecnológicas con los dinosaurios, a raíz de las críticas hechas por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico -en aquella época, Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP)- cuando fue invitado en 1988 por la Universidad del País Vasco a dar una conferencia en Bilbao, Jiménez del Oso admitía en El Correo que la ciencia nunca ha sido lo suyo. Interrogado sobre el hecho de que los parapsicólogos eviten el método científico, decía: “¿Que no he utilizado una metodología científica? Y a mí qué narices me importa”.

http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/7/28/jimenez-del-oso-espera-desde-1979-entrar-contacto-con-los

Ian Stevenson (1918-2007)

El Psiquiatra de la Reencarnación

Las más de 2.500 historias que Stevenson recogió a lo largo de su vida le llevaron a concluir que “la reencarnación no sólo es la única explicación, sino que, además, es la mejor para los casos más documentados en los que un chico realiza un considerable número de afirmaciones correctas -20 o 30- sobre otra persona que vivió en un lugar distante y con la cual ni él ni su familia han tenido contacto”. ¿Realmente es así?
La transmigración, un favor exclusivo para creyentes
Según se desprende de sus documentos, todo suele comenzar cuando un niño o una niña de dos a seis años empieza a contar situaciones que parecen haber sido vividas en una existencia previa. En algunos casos, la familia se esfuerza por comprobar si lo que relata está relacionado con la vida de algún muerto; en otros, los parientes castigan al pequeño porque creen que recordar una vida anterior le hará morir joven. Sin embargo, toda esa chachara sobre el pasado se va atenuando con el tiempo, y el reencarnado cada vez habla menos de ello hasta que al final deja de hacerlo, como si se hubiese desvanecido de su memoria.
Curiosamente, estos recuerdos espontáneos se dan de manera casi exclusiva en personas pertenecientes a determinadas culturas, pero nadie ha podido aclarar porqué. El propio Stevenson comparó 52 testimonios de reencarnaciones en Turquía con 28 de Sri Lanka y 47 en la tribu de los tlingit de Alaska. Todos los reencarnados turcos ; provenían de la secta chií de los alevíes, cuyo sistema de creencias niega la posibilidad de que se produzca un cambio de género de una vida a otra. Y qué casualidad, el psiquiatra no encontró en Turquía ningún caso que contradijera esta regla, cosa que sí sucedió en los otros pueblos. Lo cierto es que las características del renacimiento son diferentes según las convicciones del sujeto implicado. Esta es una importante objeción que ningún reencarnacionista explica.
La única respuesta que ofrece Stevenson es que “quizás nuestras creencias determinan nuestro destino. Si crees que regresarás como miembro de tu fe, lo harás” No resulta nada convincente. Es mucho más probable que bajo esta dependencia cultural subyazca una variante de lo que en psicologia se conoce como profecía autocumplida: lo que nos ocurre está influenciado por nuestras expectativas y predicciones. Es decir, la percepción de la realidad se transforma por los propios deseos y miedos. Esto explica por qué la Virgen María se aparece sólo a católicos y no a sintoístas, musulmanes o budistas. El mismo mecanismo de sugestión se puso de manifiesto en 1979, cuando el antropólogo David Barker y la psicóloga Satwant Pasricha entrevistaron a 91 personas en el estado de Uttar Pradesh, donde creció el joven Jagdish, y encontraron que el 21% recordaba una existencia pasada. Entre ellos, la mayor parte eran hombres de religión hindú, pertenecientes a las castas más bajas y, además, los hermanos pequeños de la casa. Como Jagdish, todos decían que provenían de una conocida familia acomodada. ¿No tendrá algo que ver con esto el interés de los padres por mejorar el futuro de su hijo? En opinión del mago e investigador de fenómenos paranormales canadiense James Randi, es evidente que si un niño pobre demuestra ser la reencarnación de un difunto de buena cuna, tiene muchas más posibilidades de que sus ricos parientes lo adopten. Otro punto flaco de la hipótesis reencarnacionista es el de la proximidad espacial: la distancia máxima que separa al muerto del nuevo dueño de su alma raras veces supera los 50 kilómetros. El caso de Jagdish es una excepción; lo normal es que la recorporación ocurra entre miembros del mismo poblado. Un patrón tan constante sólo se puede explicar por el carácter cultural del fenómeno: la única forma de que el niño obtenga información sobre su supuesta vida previa es que le llegue de su entorno. De hecho, algunos psicólogos explican esos recuerdos como fantasías de la infancia -es el caso del amigo imaginario- modeladas por padres y familiares mediante preguntas y sugerencias que terminan por conseguir que el pequeño elabore la imager espuria de una persona muerta Si en ese momento aparece un investigador con prejuicios positivos, supondrá que se enfrenta a una reencarnación.
• Graves anomalías en los estudios basados en entrevista
Pero los principales problema de los estudios de Stevenson so metodológicos; por ejemplo, fuerte dependencia de los interpretes. El libro más famoso del psiquiatra, Veinte casos que hace pensar en la reencarnación, tuvo que ser publicado por su propia universidad porque el editor original se retiró del proyecto al descubrir que el traductor empleado por Stevenson le había engañado. De hecho, su trabajo no cumple los estándares de los métodos de investigación propios de la etnografía y la antropología, disciplinas en las que el trabajo científico involucra el modo en que las personas se ven a sí mismas y a su mundo.
En estudios como los de Stevenson, basados en los datos que se extraen de las entrevistas, es esencial tener en cuenta que estas “son susceptibles de producir las mismas falsificaciones, engaños, exageraciones y distorsiones que caracterizan el intercambio verbal entre cualquier tipo de personas”, señalan Steve J. Taylor y Robert Bogdan, de la Universidad de Syracuse, en EE UU. “Es posible que haya una gran discrepancia entre lo que los entrevistados dicen y lo que realmente hacen”, apostillan estos científicos sociales.
• ¿Por qué nadie recuerda lo sucedido entre dos vidas?
Esta es sólo una primera fuente de ruido informativo, a la que se une la barrera del idioma. Si el investigador desconoce la lengua del sujeto al que estudia, debe ponerse en manos de un traductor. Todos los datos que recibe pasan por dos filtros: el del entrevistado y el del intérprete. Esto introduce una importante incertidumbre en la calidad de los datos recogidos. A todo esto debemos añadir la imposibilidad de contrastar la información. Como procede de una única fuente -la familia del menor- resulta complicado discernir qué parte del relato es real y cuál es una construcción. Stevenson afirmó que ese punto debía decidir lo el propio investigador. El hecho de que un paso tan determinante como este dependa de criterios subjetivos anula cualquier intento de sacar algo en claro.
Por otro lado, todos los trabajos a favor de la reencarnación están teñidos por el prejuicio de confirmación: el investigador está tan interesado en corroborar su hipótesis que cierra los ojos ante cualquier dato que pueda invalidarla. Así, todos los casos positivos hallados por Stevenson le sirvieron para demostrar la reencarnación, pero nunca llegó a cuestionar sus ideas ante las evidencias proporcionadas por los casos negativos. Un ejemplo es la historia de un niño que nació un día antes de que el anterior propietario de su espíritu muriera. El psiquiatra jamás lo consideró una prueba contra su hipótesis de partida, simplemente descartó el detalle porque creyó que era irrelevante. Desde luego, con este sesgo es imposible obtener ninguna conclusión científica. Multitud de cuestiones sin resolver ponen en evidencia que el supuesto misterio de la reencarnación hace aguas por todas partes. ¿Por qué casi nadie rememora lo sucedido entre dos vidas? Peor aún, ¿por qué no recordamos todas nuestras existencias, sino sólo la inmediatamente precedente? ¿Qué razón hay para que este fenómeno se dé sólo en la población de una extracción social y cultural específica? Son preguntas para las que nadie ofrece una respuesta sólida, quizás porque estamos ante un constructo social y no frente a un hecho objetivo. Tampoco Stevenson y sus colegas han podido aclarar por qué los niños dejan de hablar de sus otras vidas a medida que llegan a la adolescencia. ¿No será porque dejan de jugar con sus amigos imaginarios?
Resulta importante señalar que el recuerdo espontáneo estudiado por Stevenson es propio de países asiáticos. Pero los occidentales no se podían quedar fuera de esta fascinante corriente espiritual y en la década de 1970 encontraron el camino para transportarse al pasado: la regresión hipnótica.
• Occidente se deja hipnotizar por farsantes y gurús
Según sus adeptos, la hipnosis estimula el resurgimiento de nuestra personalidad previa, ¡y sin tener que viajar a la India! La precursora de la moda fue una tal Virginia Tighe, de Pueblo, en Colorado, que en 1952 fue hipnotizada por Morey Bernstein. Al entrar en trance, Tighe empezó a relatar con todo lujo de pormenores una vida anterior en la ciudad irlandesa de Cork bajo el nombre de Bridey Murphy. Durante la hipnosis, hablaba incluso con acento irlandés. Pero pronto salieron a la luz detalles que revelaron una realidad mucho más prosaica y la incompetencia de Bernstein. La primera. pista fue clave: Tighe había tenido una vecina que pasó su juventud en Irlanda y solía contarle historias de allí. Se llamaba… Bridey Murphy. También se descubrió que Tighe había participado en obras teatrales y recitado monólogos irlandeses con el acento apropiado durante su época en el instituto.
Este vergonzoso engaño no arredró a los nuevos expertos en regresiones hipnóticas. Uno de ellos fue Arnall Bloxham, un psicoterapeuta gales que en la década de los 70 defendía ideas tan acientíficas como el origen psicológico del reumatismo. De los 400 casos de reencarnación que Bloxham analizó, el más llamativo fue el de su compatriota Jane Evans, una mujer que dio detalles de seis vidas previas. En una había sido doncella de Jacques Coeur, un rico comerciante francés del siglo XV que fue conocido como el hombre más poderoso del reino de Carlos VII. Precisamente, Coeur era citado en el best seller de 1926 El misterio de las catedrales, de un autor no identificado que firmó como Fulcanelli. El libro habla del personaje como un “maestro alquimista” y asegura que podía conventir metales en plata. Según declara Bloxham, Evans describió “el ¡nterior y exterior de la magnífica casa de Coeur, e incluso dio detalles de las esculturas que había sobre chimenea en el salón de banquetes”. Realmente impresionante salvo por el insignificante detalle de que el palacio de Coeur, en ciudad gala de Bourges, es una de las casas más fotografiadas c Francia. No obstante, el error más llamativo y sorprendente es que la doncella Evans dijo que Coeur no se casó nunca ni tuvo descendencia, cuando en realidad sí lo hizo y fue padre de cinco hijos. Quizá sus errores se deban a que recopilo los datos sobre el comerciante francés de la novela de Thomas B. Costain The moneyman, que no mencionaba su matrimonio.

Para leerlo entero Muy interesante Nº 344

Los estudios de Ian Stevenson son un fraude.
El niño lama se hace agnóstico:
– Con 14 meses el lama Zopa lo identificó como la reencarnación del lama Yeshe
– El Dalai Lama ratificó la reencarnación en mayo de 1986
– Desde los seis años y hasta los 18 vivió sometido a la disciplina monacal
– A los 18 años dijo basta, se quitó la túnica granate y azafrán y cruzó los muros del monasterio

Fuente(s):

Brian Weiss (1944)


Otro Psiquiatra de la Reencarnación

Quien diariamente trabaja en un oficio de 8 a 12 hs (contando el transporte) seguramente sabrá que no es nada fácil vivir. Prácticamente vivimos para trabajar, pagar impuestos, seguros sociales, alquileres, y comida. ¿Se puede aprender algo de una tan básica rutina? Seguramente: a que no nos falte el dinero.

Pero los Brian Weiss de turno prefieren verle, desde sus cimas intelectuales y económicas, un sentido a todo ello: no, sufres porque has hecho algo en una vida anterior, yo te lo soluciono de inmediato, son 1000 dólares por sesión.!

Por eso, los New Age, espiritualistas sin profundidad, se deleitan vendiendo velas para rituales, CD de relajación, libros de reiki o cursos de milagros. Lo hacen porque, más allá que creen que están contribuyendo a su causa, en realidad se están consolidando un oficio.

Quizá el mismo que antaño hacían los hechiceros, charlatanes y vendedores de ferias, que siempre sacaban una poción nueva para el amor, el rejuvenecedor de cabellos milagroso o la bola de cristal que te adivina el destino. El ser humano, tan proclive a estos delirios, siempre le fascinó jugar con las posibilidades y el afán de creencia del ser humano.

La realidad es que ahora con la crisis mundial a estos adivinos les va bien, y muy bien. La gente hace más consultas, compra más velas para rituales, y se meten en cursillos mediocres que lo único que hacen es sacarles dinero.

Pero no nos desviemos.

Dije, Errores de la reencarnación. ¿Por qué?

Pues a simple vista la teoría fascinante de la reencarnación seduce a muchos (me incluyo) Pero uno no puede dejar de ahondar en sus paradojas.

Por ejemplo: ¿Cómo se explica que si al principio de la creación de los seres humanos éramos un puñado de, por decir algo, 5000 individuos, y ahora somos 6 mil millones, de donde vinieron las almas para albergar tantos cuerpos nuevos?

En otras palabras: éramos menos de lo que somos ahora, ¿de donde procede el resto de supuestas almas ?.

Brian Weiss en su conferencia habló de almas que se dividen o que pueden provenir de muchos mundos o dimensiones. Pero aquí esta el punto flojo del asunto. No voy a detenerme a escribir lo que personas como Carl Sagan que, además de Astrónomo era Biólogo, escribieron en su día sobre la imposibilidad de que el ser humano, la especie humana, se haya repetido en otros mundos. Muy probablemente la especie humana sea única en todo el universo. Lo que no quita que haya otras formas de vida, pero no al menos con las características singulares que tiene la vida en la tierra, con la cultura, historia, tecnología, dos ojos, boca, etc.

Entonces, suponiendo que vienen almas de otros mundos ¿Cómo se explica que, siendo de otras esferas, continúen el 80% de la humanidad presentando características animaloides? Me refiero a los instintos básicos de la especie humana, donde predomina la ley del más fuerte en todo momento (incluido en un taller espiritualista con el gurú famoso y una silla como detonante).

¿Acaso esas almas que probablemente albergaron antes cuerpos sin ojos, o con otro tipo de mentalidad y/o cultura se adaptaron tan velozmente al vorágine terricola sin revelar sus conductas heredadas de sus anteriores vidas extraterrestres?.

Si el surtido o – por decirlo para que se entienda- repuesto de almas vienen de otras dimensiones y mundos, ¿cómo seguimos siendo tan primitivos y tan consumistas y tan superficiales, tan egoístas y mentirosos con el prójimo?. Sólo lo entiendo a través de la genética y lo que Richard Dawkins dio en llamar El Gen Egoista.

Diariamente leemos las noticias. Sabemos que más de 200 millones de seres están muriéndose literalmente de hambre. ¿Y qué hacemos? Nos preocupamos por nuestra evolución y al carajo ellos.! Vamos al cursillo de Brian Weiss y que me haga viajar a la época de los templarios así olvido todo!.

No me satisface, para nada, la explicación de que el surtido de almas provienen de otros mundos o dimensiones. Mucho menos esa misteriosa fragmentación para que cada cuerpo tenga un poquito de cada quien. La teoría de la “migaja de pan” es aborrecible.

Brian Weiss se llena la boca diciendo que estamos todos unidos, que somos inmortales y que brilla el amor dentro nuestro. Y es tan convincente que le creemos. La realidad es que la única conexión que he visto de esta persona ha sido con el dinero y con Susana Giménez, el resto, éramos como invitados invisibles de una feria de pruebas psicológicas.

Además, y pensando como un reencarnacionista, considerando que estamos para aprender en esta vida enseñanzas, alguien que en alguna vida haya sido un Rey por ejemplo, ha vivido una existencia a la cual ninguno de nosotros podremos aspirar. Al menos no todos nosotros. La razón es sencilla: hubo menos reyes y emperadores en la tierra de lo que almas y/o seres humanos han existido en la historia. Dirán que tendremos la experiencia en otro mundo, y yo vuelvo a la explicación sobre la evolución de la vida de Carl Sagan.

En otras palabras: si el sentido de vivir aquí es acumular y acumular nuevas experiencias y aprender diferentes significados de compasión, bondad y amor, ante ciertas vivencias a enfrentar, muy pocos, ( tal vez un 10% de la especie humana) podrían haber ocupado un puesto de Rey para vivir y sentir lo que es ser Rey, cargar con los problemas y desafios que todo reinado tiene. Y si no todos podemos ocupar tales “cargos”, porque no hay tantas “vacantes” desde luego, ¿donde queda todo eso de la igualdad?.

Bueno, Brian Weiss afirma que en varias de sus vidas se vio como un sacerdote o personaje poderoso y de gran influencia. Al parecer nunca fue un desdichado aborigen oloroso que vivió en cavernas o en templos con miedo, siempre se vio como todo un señor. Y hasta se jacta, – en su libro “Muchos cuerpos una misma alma”, de haber ayudado a los discípulos de Cristo luego de la pasión (con su falso orgullo intelectual, claro).

El otro problema de la reencarnación es este: ¿Por qué, bajo el nombre de Karma, debo pagar mis errores por algo que no recuerdo que hice y que, encima, fue ejecutado como un error implícito en la supuesta creación de la raza humana por el Hacedor?

En otras palabras: yo pagó mis pecados de otras vidas, no recuerdo qué fue lo que hice mal, y si lo hice mal, fue porque así me crearon, con imperfecciones.

Hoy día, luego del experimento de la cárcel de Stanford y otros más, se sabe que el ambiente donde nos criamos tiene amplia relación con la forma como nos desarrollamos ante la vida, y con la forma en que pensamos lo que está bien y lo que está mal. Ni hablar de nuestra genética.

Un niño que nace en una villa miseria sin recursos, sin poder alimentarse, probablemente vea natural que cuando pueda sacar una billetera de algún ricachón lo haga. ¿Es por esto imperfecto o menos evolucionado?. No olvidemos que nuestros antepasados mataban literalmente por comida, no les quedaba otra solución ¿También deberán pagar deudas kármicas?

Si es así, argumento que nadie pidió que nos pusieran en la tierra. Y si lo hicieron a sabiendas que deberiamos matar para sobrevivir para luego castigarnos por esos actos es una completa contradicción reencarnacionista.

Y volvamos al número de los 200 millones de personas que mueren de hambre en el planeta. Probablemente como va la cosa sean más. Pero dejemos ese número como indicador. Me pregunto y les pregunto a los reencarnacionistas ¿Es que esas personas han venido a la vida a sufrir miserablemente desde otros planetas y/o dimensiones?.

Y unos dirán que si. Que pagan sus Karmas. O que son ejemplos para inspirarnos amor a los demás ¿Realmente inspiran amor? ¿Acaso no inspiran compasión, misericordia? Y esos sentimientos sólo los tenemos porque nos vemos por encima de ellos de una forma superior, nos engañamos pensando que somos mejores. Lo peor de todo el asunto es que a la mayoría del planeta le importa un bledo lo que les pasen a estas personas; sencillamente no forman parte de sus ecuaciones, y son variables a descartar con la salida de las amigas a ver al bueno de Brian Weiss.

Entonces, si no llegan a generar empatía, compasión ni nada de lo que tanto gusta referirse Brian Weiss, ¿Para qué sufren ahí? . No voy a poner las archiconocidas fotos de los niños desnutridos de África para que se me entienda, no juego con los sentimientos tal y como una foto expresa, porque ya todos lo sabemos, y las fotos sólo generan lástima.

Y concluyo que, si Dios es amor, como dicen todos, ¿por qué sufrimos en la Tierra y pagamos las acciones de otra vida sin siquiera recordarlas? Insisto: Dios nos creó y nos puso con errores ímplicitos en la Creación. Por tanto, sometidos a la carne y a las viscitudes de la vida, es natural que a veces obremos mal y otras veces bien. Pero un castigo –o autocastigo, como gustan definir los New Age – infligido por esto lo veo para nada coincidente con los conceptos sobre un Dios cariñoso, bondadoso, y como un Padre.

Fuente

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