El negocio de los neurosiquiátricos en Argentina

La década del noventa del siglo pasado, o más precisamente el gobierno encabezado por Carlos Saúl Menem, nos reintegró todas las plagas que intentó propagar en suelo Argentino el gobierno de facto, durante la década del setenta, y con insuficiente éxito.

Los hijos de puta que estuvieron bien guardados en el barco durante el, sanguinario, gobierno de las corporaciones de Martínez de Hoz y Videla. Llámense Menem o Lorenzo Miguel, por dar dos ejemplos entre miles, fueron entrenados y adoctrinados para dar el golpe final en el momento indicado por los Macri, Yabrán, Fortabat, Roca, Hanley, etc. Es sólo cuestión de repasar la historia de los últimos 37 años para comprender la magnitud de la empresa que se propusieron los “patrones argentinos”, junto al imperialismo yanqui y los capitales europeos, en conjunto, para aniquilar la resistencia de uno de los pueblos más combativos de América del sur y pionero en el mundo, en cuanto a derechos sociales.

Con la globalización, la caída del muro de Berlín (final de los países del este como bloque opositor) y la supuesta entrada de la Argentina al primer mundo, se agudizaron las diferencias sociales en el país y se incrementó el sector de marginados con el ingreso de gran cantidad de obreros, que se quedaron sin fábrica ni patrón, a quien reclamar, por la decisión del gobierno y los capitales extranjeros de volver al país a su estadio primitivo, como proveedor mundial agrícola-ganadero.

El capitalismo no ofrece salidas humanitarias a ninguna crisis social, y en el caso Argentino no fue la excepción, sólo se limita a paliar los efectos negativos en sus cuadros principales, siempre y cuando cuenten con una obra social pre-paga con solidez económica y una buena distribución de clínicas privadas por todo el país (OSDE; IOMA; DOCTOS; MEDICUS; GALENO, son el claro ejemplo de estas corporaciones de la salud, verdaderos monopolios de la psiquiatría vernácula, aunque IOMA pretenda tener el rótulo de estatal, fue creada durante el gobierno de facto del Gral. Aramburu -1957- y atiende sectorizando y discriminando clases sociales). La secuela negativa de la aplicación de la economía de mercado sobre su personal jerárquico y sus cuadros dirigentes consiste en:

1) Que el efecto de prescindibilidad e inseguridad laboral que se crea sobre empleados y obreros repercute, invariablemente y a corto o a largo plazo, en los encargados directos de producir este efecto sobre sus subordinados.

2) Que para soportar las presiones a las que son sometidos, estos cuadros acuden a drogas como la cocaína y el alcohol, que los sostienen anímicamente, para cumplir con tareas sobre exigentes e inhumanas.

3) La necesidad de dedicación absoluta al trabajo que realiza el operador o personal técnico, por parte de los dueños o ejecutivos de empresas o fabricas, que se limitan a delegar responsabilidades en sus subordinados inmediatos y a disfrutar de las ganancias increíbles que producen sus empleados y obreros, termina con las nuevas enfermedades laborales, de sus representantes, que desembocan en crisis existenciales de diferente magnitud.

4) La condición intrínseca del capital de provocar la competencia constante y destruir los vínculos afectivos entre sus subordinados, los lleva a un shock psicológico que termina en conductas extremadamente abusivas o sumisas, que a su vez desembocan en sicopatologías graves.

5) La necesidad de ordenar a sus cuadros represivos (policías, agencias privadas de vigilancia y militares) la creación de las famosas olas de crímenes de distinto calibre, que atemorizando con la inexistente seguridad de lo público, ensalza los beneficios de lo privado, y logra el efecto country en la mentalidad pequeño burguesa del mediano o pequeño comerciante, personal jerárquico de empresas y fábricas y todo aquel que, con el capital económico necesario, pueda internarse en estos verdaderos monobloques de lujo.

6) Los medios de comunicación, factor preponderante a la hora de convencer a los más escépticos, son manejados por los mismos grupos económicos que producen la enfermedad y el supuesto antídoto que la combate. La publicidad es el golpe final de la estrategia de estos grupos para atraer incautos por millones. Luego es cuestión de esperar el quiebre psicológico de aquellos que acudieron al alcohol y a las drogas, para hundirlos en el callejón sin salida de los psicofármacos. En este punto se produce el negocio más rentable: La enajenación de la criatura humana.

En el dieciocho Brumario de Luis Bonaparte escribía C. Marx: “Sobre las diversas formas de propiedad, y sobre las condiciones sociales de existencia se levanta toda una superestructura de sentimientos, ilusiones, modos de pensar y concepciones de vida diversos y plasmados de un modo peculiar. La clase entera los crea y los forma derivándolos de sus bases materiales y de las relaciones sociales correspondientes”

En un régimen capitalista estas condiciones, que menciona Marx, son las que degradan moralmente al individuo y mutilan brutalmente las emociones humanas.

“La alienación o enajenación es la enfermedad fundamental del hombre, pues constituye el punto de partida de todos sus males” definía Karl Marx, cuando se lo consultaba sobre el retraso de las masas en comprender sus propuestas. La salud mental se basa en “poder amar y trabajar” sintetizó Sigmund Freud en 1935 y luego agregó, como para que no quedasen dudas de su posición política, hecho pelota por un cáncer de mandíbula: “La lucha de clases es histeria masiva, energía sexual no sublimada, que la sociedad civilizada no pudo encauzar debidamente”. Al manicomio con todos ellos.

Erich Fromm, a quién cita habitualmente mi amigo chileno, Alberto Quilapán, proponía una doble mirada sobre la cuestión: desde lo social “una persona será ‘normal’ si es capaz de desempeñar en la sociedad la función que le atañe, es decir, si es capaz de participar en el proceso de la producción económica de dicha sociedad”; desde lo personal, se trata del “óptimo desarrollo y la felicidad del individuo”.

No crean que esto que voy a relatarles está descolgado del resto del artículo, pero tiene que ver con esas decisiones que toman las clases privilegiadas en nombre de sus congéneres, sin consultar a nadie, y que terminan haciendo añicos la felicidad del individuo:

A mediados de febrero de este año (2007) se concretó el golpe de Estado en OSDE (la obra social más importante del país): Rodolfo González fue reemplazado por Tomás Sánchez de Bustamante, hijo de aquel general antiperonista homónimo, como director general del grupo. Intentando emular a su padre, el pichón de gorila se hizo del puesto deseado por todos, y en la sociedad privada de los represores.

Existía un profundo debate entre los directores acerca de la creciente autonomía o no en el manejo de la prepaga de 1 millón de afiliados, que gestiona las operaciones de la AFJP Arauca Bit, las aseguradoras de vida y de retiro Binaria, un sistema de urgencias en Rosario, y una empresa de turismo, Interturis. Estas empresas son las que están blanqueadas por el grupo, la investigación que estamos realizando sobre las “otras” actividades sorprenderá a más de un desprevenido lector, cuando salgan a la luz.

OSDE nació en 1970, días en los que Juan Carlos Onganía y su Revolución Argentina se iban a la mierda y Lanusse se disfrazaba de Perón, cuando se crearon por ley las mutuales del personal de dirección, y en respuesta al surgimiento de APS, que estuviera fuertemente vinculada a la Confederación General Económica (CGE).

OSDE creció bajo el control de la entonces Unión Industrial Argentina, que ya se alineaba a la línea de Videla para comenzar, juntos, el proceso de reorganización nacional, en inmejorable posición -y así llegó a ocupar el subsuelo de la emblemática torre de la zona de Catalinas donde estaba la UIA, por invitación del nunca bien ponderado Roca, presidente de Techint-, la corporación gremial empresaria tuvo injerencia en el manejo de la entonces mutual, acaparando sus centros asistenciales en beneficio propio.

González afirmó cierta vez: “Varias veces el Grupo OSDE tomó decisiones que fueron a contra corriente de la competencia, dejándose guiar por sus propias convicciones”. Por ejemplo, armar un fondo de pensión no asociado a ningún banco o eliminar los vendedores a comisión en el año 1991, adoptando el formato de Call Center con empleados en negro y sin la mínima cobertura, mientras declaraba a los medios: “El trabajo a destajo nunca fue algo elogiable. El individuo vive estresado y es obligado a mentir porque de ello depende su subsistencia y la de su familia”.

¿Cómo pudo expandirse tanto el grupo empresario, si no contaba con el famoso grupo de vendedores a comisión, estresados? Se expandió, y mucho, gracias a los call center, que nunca fueron declarados como pertenecientes al grupo.

Según allegados a la empresa, Sánchez de Bustamante se aprecia de ser más práctico y de contar con el, nunca desestimado, asesoramiento del papi. De lograr una buena interlocución con los funcionarios, ya que conoce los secretos inconfesables de más de uno. Por ejemplo, con Capaccioli (más abajo les mostraré quién es este tipo, actual súper intendente del servicio de salud en capital federal).

De tal palo tal astilla: declaraciones del papi de don Sánchez.

“El control del aparato judicial fue fundamental para realizar el proyecto del proceso: La reorganización nacional, y de acuerdo a la estrategia trazada. El general Tomas Sánchez de Bustamante declaró en el diario La Capital, de Rosario, el 14 de junio de 1980: Hay normas y pautas políticas que son de aplicación en este caso. Por ejemplo el derecho de “Habeas corpus”. En este tipo de luchas el secreto que debe envolver a las operaciones especiales hace que no deba divulgarse a quien se ha capturado y a quien se debe capturar, debe existir una nube de silencio que lo rodee, todo esto no es compatible con la libertad de prensa(…)”. Frontalini y Caiati, 29.

Capaccioli aparentemente tiene en su foco el dinero de algunas empresas de salud. Es el caso, concreto, de OSDE.

El 31 de julio de 2007 a las 11:00, se realizó la Asamblea Ordinaria de OSDE, que presidió Marcos Vaisman, para aprobar la Memoria y Balance, auditada por Horwath Argentina (Cánepa, Kopec y Asociados).

En la página 14 del estado contable puede apreciarse que en el ítem: Resultado Operativo, aparece una cifra importante: $188 millones, imputados a Contigencias Judiciales Preexistentes, y remite a la Nota 4.

La mencionada Nota 4 afirma: “Este rubro refleja el potencial impacto que podría derivarse de un resultado negativo en la evolución de la causa ‘Superintendencia de Servicios de Salud c/Obra Social de Ejecutivos y del Personal de Dirección de Empresas s/cobro de aportes’, Expte. Nº 36.667/98, originado en el reclamo de aportes al Fondo Solidario de Redistribución relacionado con los asociados voluntarios”.

Sin embargo, el Juzgado de 1ra. Instancia del fuero de la Seguridad Social falló a favor de OSDE, tal como señala la propia Nota 4, considerando la existencia de falta de legitimación activa para obrar por parte de la Superintendencia para ejercer el mencionado reclamo, confirmando los argumentos legales oportunamente esgrimidos por OSDE acerca de la improcedencia del reclamo judicial por la Superintendencia. Queda claro el interés económico de Capaccioli, que fue capaz de sacudirse a Ibarra de su espalda, sobar los huevos de Telerman durante un par de años y alinearse al lado de Macri para este nuevo periodo, que inaugura otro hijito de puta, junto al intendente de la capital Argentina.

Las declaraciones de Capaccioli no dejan lugar a dudas, en una entrevista para el programa Asteriscos, por Canal Metro, dijo: “La medicina prepaga debe ser un prestador también. Tenemos que convivir. No es que un sistema compra al otro o lo hace desaparecer, sino que estamos en una convivencia civilizada donde debe haber reglas de juego claras”.

Solo un idiota puede creer, hoy en día, en la colaboración de clases. Por ese motivo me dan más temor las actividades de los idiotas que las de los hijos de puta que pretenden destruirnos moralmente.

Volviendo al punto que más nos interesa, sumando psicólogos y psiquiatras, la Argentina tiene la tasa más alta del mundo en profesionales de salud mental por habitante. Algo descabellado si lo analizamos teniendo en cuenta la alta taza de pacientes psiquiátricos que los profesionales no pueden o no quieren encauzar, o rescatar de su deambular por infinidad de instituciones mentales. Aquí se introduce el interés de los laboratorios, dueños de las patentes de los psicofármacos utilizados para este tipo de afecciones, y que marcan otro record a nivel mundial: la Argentina tiene la taza más alta de venta de benzodiazepinas.

Un trabajo de Marcela Giménez, terapista ocupacional en el Borda, señala que “un paciente internado en el Hospital Borda tendría asignado un presupuesto de 2200 pesos mensuales, de los cuales el 70 por ciento está destinado a la masa salarial de aquellos que tratamos a los internos”.

Agrega: “Si a esto sumamos el aparato del Poder Judicial vinculado con los ‘insanos incapaces, discapacitados o aquellos que están bajo la ley de internación, integrado por jueces, curadores, trabajadores sociales, peritos, forenses, policías, etcétera, tanto en el ámbito público como el privado (espacio este de mayor impunidad todavía), la locura, en su forma medicalizada, representa una importante fuente de trabajo”.

Entonces, “puede inferirse que cualquier movimiento que represente alguna modificación respecto de la forma tradicional de tratamiento de la locura sea resistido no sólo por temores primitivos, sino porque el modelo asilar representa una fuente de riqueza, en consecuencia, en la Argentina de hoy, de corrupción”.

En esta línea, podríamos tener en cuenta el poder de la industria farmacéutica, y el influjo en el incremento del consumo de los psicofármacos, y de su adhesión incondicional a resistir cualquier intento de transformación de la atención en los neuropsiquiátricos. Para saber lo que se vive dentro de alguna de estas instituciones, se tuvo que haber tenido colocado, en algún momento, un chaleco de fuerza y haber sido drogado hasta perder completa noción de tiempo y espacio.

Factor corporativo

Algunas asociaciones de profesionales y gremiales están dificultando el desarrollo y la aplicación de diversos lineamientos de la Ley de Salud Mental. Entre ellos, se destacan las impugnaciones a los concursos para cargos de conducción en los que se presenten profesionales que no son médicos. Esta actitud intenta hegemonizar un campo que, como el de la salud mental, es multirreferencial, abierto y dinámico, y se sostiene en el concepto de interdisciplina. Una presentación judicial, impulsada por la Asociación Gremial de Psiquiatras de la Capital Federal, la Asociación Argentina de Psiquiatras, la Confederación Médica de la República Argentina y la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires promovía demanda de inconstitucionalidad de diversos artículos de la Ley 448 de Salud Mental: esta acción tuvo su desenlace con el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de Buenos Aires, en octubre de 2004, donde “declara inadmisible la acción de inconstitucionalidad planteada por esas cuatro asociaciones”.

En Italia, la desinstitucionalización psiquiátrica se llevó efectivamente a cabo por medio de la ley 180. Franco Rotelli -quien, junto con Franco Basaglia, fue uno de sus más relevantes actores de la reforma- sostuvo: “La ley 180 ha activado todos los ‘juegos de la implementación’ conocidos en los tratados de la política: maniobras políticas, boicots administrativos, resistencias e intereses económicos y profesionales que se sentían amenazados”. Esto se derivaba de uno de los postulados de la reforma: “Invertir mucho menos en los aparatos y mucho más en las personas, menos para alimentar las instituciones y su burocracia y más para potenciar la autonomía de las personas”.

Todo intento de llevar adelante un proceso de desmanicomialización debe efectuar un trabajo de esclarecimiento en la sociedad, respecto de la conceptualización que el propio imaginario social tiene sobre el padecimiento psíquico. Mientras el pueblo no reconozca el flagelo sufrido por sus hijos legítimos durante la dictadura militar, la guerra de Malvinas y el desmantelamiento del sistema social, por parte del gobierno de Carlos Menem y sus socios, no se darán por aludidos en la responsabilidad que les cabe. El enfermo mental se crea y se termina de formar en una familia enferma, dentro de una sociedad que no reconoce su culpabilidad.

Emiliano Galende (De un horizonte incierto, ed. Paidós) escribió que “desmanicomializar es más que la abolición del manicomio; supone acciones de liquidación de sus modelos de relación humana, de poder disciplinario. La ideología asilar, la que segrega, encierra y custodia al enfermo mental, no es sólo la del psiquiatra alienista: forma parte de la conciencia y el comportamiento social y requiere para su abolición definitiva actuar sobre los conjuntos humanos y las configuraciones de poder. Esto es clave, ya que cualquier política de salud mental que se proponga alternativas a la institución manicomial debe actuar simultáneamente sobre el aparato estatal, la conciencia social espontánea y su producción imaginaria, y el dispositivo psiquiátrico-profesional”.

OSDE tiene una cantidad envidiable de campos de concentración para enfermos mentales, IOMA y DOCTOS otros tantos, pero a diferencia de los enfermos que sufren en el Moyano o en el Borda, en estos campos, los diferentes (burgueses o pequeños capitalistas), son despojados del capital que acumularon durante sus vidas como seres “normales”.

En la clínica del Parque, ubicada en Parque Leluar, partido de Ituzaingó y tierra de un conocido ladrón: el intendente Alberto Descalzo, se lleva a cabo un negocio de gran magnitud por la obra social OSDE. Una habitación simple, para dos personas, tiene asignado un precio de $ 180. La habitación en la que estuvo internado Diego Maradona se cobra entre $ 300 o $ 500. La clínica lleva de paseo de “rehabilitación” a sus pacientes, al centro de compras de la estación de servicio ESSO (propiedad de un testaferro de Descalzo), situada sobre la colectora de la autopista Gaona. La clínica es una mina de oro como se maneja actualmente, es decir, como un aparato carcelario. Por ese motivo todo intento de llevar adelante un proceso de desmanicomialización, debe ser precedido de la liberación política de los hombres que deben tomar el gobierno en sus manos. Cualquier dependencia hacia los grupos de poder establecidos en el país, con más poder desde la década del setenta, frenará la liberación definitiva del pueblo trabajador.

La practica revolucionaria es la única capaz de modificar el ambiente y a los hombres, produciendo la interacción dialéctica: La participación activa del hombre en los cambios revolucionarios del medio social transforma al propio hombre, y el pulimento y enriquecimiento moral durante dicho proceso, ayudan al hombre a transformar el medio social en el cual habita.

¡La revolución socialista para el cambio definitivo! Cualquier otra propuesta sólo le otorga un plazo de vida más largo a los explotadores.

Juan Romero
http://juanromero.blogdiario.com/i2007-10/

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3 Respuestas a “El negocio de los neurosiquiátricos en Argentina

  1. Buenas tardes, quisiera saber si el señor Romero puede dar una charla en nuestro centro social. Agradecería que me facilitasen la forma de comunicarme con él. Muy buen escrito.

  2. Pingback: Cárceles privadas de EE. UU. pagan a los jueces para que les envíen más prisioneros « Psiquiatría NET·

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