Juicios Psiquiátricos

Normalmente un juicio psiquiátrico la opinión que menos vale es la del acusado, el testimonio del acusado en su defensa no vale nada, no tiene valor probatorio si no va acompañado de otras pruebas mientras que el simple testimonio de la acusación ya es prueba para el castigo.

Los juicios de psiquiatría son juicios parecidos a los procesos inquisitoriales no tiene que demostrar la culpabilidad del acusado eso ya está determinado a priori el acusado es el que tiene que probar su inocencia o adhesión al canón o al dogma, si el acusado confiesa “ser hereje” y la prueba es la confesión “voluntaria” (aunque haya sido previamente torturado), si no confiesa y niega los cargos ser “enfermo mental” o ser hereje la pena es mucho mayor, si confiesa sería reclusión perpetua en un convento en el segundo ser quemada viva.

Normalmente el proceso es una carrera llena de obstáculos y zancadillas, para que el acusado no se defienda o que en las actas del juicio aparezca como cierto algo que ni se ha mencionado por el acusado

El proceso es hirperígido y formal, lo cierto a priori es la culpabilidad del acusado y lo único que se dirime es el tipo de pena a imponer hoy para más ironía, la culpabilidad es a priori exculpada sustituida por el eufemismo medida de seguridad en la antigüedad no se andaban con florituras de lenguaje políticamente correcto, ya sea régimen ambulatorio o reclusión en psiquiátrico, ya que el acusado nunca puede probar su “cordura” el proceso no va si lo que dice es “cierto” o “no”, sino que las afimaciones que dicen van en contra de la “autoridad psiquiátrica” si intenta probar por otro lado que sus afirmaciones son ciertas está quitando autoridad médica a los acusadores que son juez-parte-perito a la vez.

Sólo se puede librar de la mayor pena si al final confiesa su “locura” ante el tribunal médico loquero, sino es lo mismo “no conciencia de enfermedad” o persistencia pertinaz en la idolatría, será el resultado de la sentencia-diagnóstico.

Para saber como funcionan la diagnosis en psiquiatría y los juicios que tocan la enfermedad mental. No hay más que leer novelas históricas medievales para constatar que dichos procesos legales torticeros, anormales, cuyo resultado se sabía de antemano y toda defensa era inútil o se ridiculizaba o se declaraba extemporánea el material probatorio de defensa. Jueces-Fiscales-Inquisidores todos actuaban de la mano para “averiguar la verdad procesal”.

Cuando el poder civil o estatal no podía encausarla de nada, se le pasa a la jurisdicción eclesiástica, y cuando la jurisdicción eclesiástica le ponía una pena de muerte se la volvía a mandar al brazo secular estatal para cumplir con la pena de muerte. Estos viajes del brazo judicial al brazo psiquiátrico y viceversa, cuando el brazo judicial obtiene el visto bueno del psiquiátrico , ejecuta la sentencia-diagnóstico.

Juana De Arco, fue abandonada por el rey francés a los ingleses, y los ingleses como no le podían acusar legalmente de nada, se le acusó de hereje y mandado a los tribunales “especiales” de la inquisición

Luego ambos brazos se lavan las manos o que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda y como ambos brazos se creen independientes nunca se hacen responsables de nada porque actuaron por mandato del otro brazo.

Son dos partes que se echan la pelota de un lado a otro en un partido sin que el acusado tenga más derechos que una pelota.

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2 Respuestas a “Juicios Psiquiátricos

  1. Pingback: La Psiquiatría y la Religión « Psiquiatría NET·

  2. Hola, mi nombre es Elías Romano, tengo 33 años, hace 3 años me dió una fuerte depresión con confusión mental de tipo mixtico-religioso (con pensamientos recurrentes) y ansiedad, sin alucinaciones ni delirios de persecución, me recluyeron en un psiquiatrico en un mes dos veces y segun el juicio clinico me han etiquetado con una “esquizofrenia paranoide”, pese a que no tengo ni he tenido alucinaciones ni delirios de persecución, ni hablo solo ni pierdo el hilo de la conversación, tampoco tengo dificultades cognitivas, me empesaron a administra muchisimas drogas, antipsicóticos, ansioliticos, pastillas contra el insognio, para los temblores, etc…en el transcurso de estos 3 años me fueron reduciendo la dosis al mínimo segun mi mejoria, me tenian una inyección de rispeldal consta de 25 mg cada 14 dias, pero me revelé y dije basta ya, asi que suspendí la medicación y me recetaron a cambio abilify de 10 mg, como ya me sentia bien y con el abilify , estaba en muchas actividades como cocina y teatro me fuí a ser una revisión para que me valoraran el grado de discapacidad, segun mi entrevista no me querian dar el mínimo requerido de discapacidad psiquica porque me veian muy coherente y respondia las cosas con claridad, demostrando que no tenia dificultades cognitivas y tengo dominio de las emociones e impulsos, finalmente me dieron 33º de discapacidad con revisión dentro de unos dos o tres años, me dieron una etiqueta menos agravante “trastorno de la afectividad” ahora ya no tomo medicacion desde hace meses y estoy respondiendo bien a todo con la ayuda de mi fe católica, pienso que los psiquiatras cometieron un error al etiquetarme de esa forma y de mantenerme bajo medicación y seguimiento, pero he optado por no ir mas a consultas aunque si a psicoterapia, buscaré mas ayuda en la iglesia y en Dios, me siento mucho mejor y cada tropieso procuro levantarme y ofrecerlo a Dios en reparación por los pecadores, esa es mi historia, soy venezolano y vivo en fuenlabrada sur de madrid.

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