El porvenir es largo

Octubre 3rd, 2007 at 1:43 pm

Althusser ha pasado a la historia de las ideas por haber intentado aplicar el estructuralismo a la filosofía y haber teorizado desde el punto de vista marxista sobre la economía del mismo modo que Levy-Strauss hizo con la antropología al hallar la “estructura comun” a todas las culturas y que identificó con la prohibición del incesto.

Lo que poca gente sabe de este pensador es que era un paranoico que asesinó a su mujer y que escribió un libro El porvenir es largo, un curioso alegato a favor de su responsabilidad en el crimen. Efectivamente se trata de un hecho insólito que un criminal se niegue a que el juez considerara su locura como un eximente de su delito porque para Althusser el asesinato de su esposa debía de ser castigado con independencia de su “paranoia” en la que naturalmente no creía.

culpableHenrik Stangerup escribió una novela que parece calcada de esta historia real de Althusser. La novela transcurre en un futuro próximo. En ella un hombre mata después de una discusión a su esposa. El Estado del bienestar de aquella sociedad “perfecta” no puede tolerar que en su seno existan crímenes por lo que se dedicará a intentar convencer al asesino de que el crimen fue en realidad un accidente. Las instituciones psiquiátricas, de bienestar social y sociosanitarias omnipresentes y con ciertas funciones policíacas intervienen para intentar convencer al tipo que está loco cuando en realidad no es más que un crimen doméstico como los que ahora se cometen a diario. Pero el estado no puede aceptar ese malestar en su seno y le aplicarán todo el peso de la “ciencia” para convencerle de su “error”. Naturalmente el héroe no capitula y termina sus dias en un manicomio. Lo mismo le sucedió a Althusser, más allá de que estuviera o no loco, su alegato acerca de la responsabilidad del hombre en todos los casos merece hoy ser rescatada y reivindicada por todos aquellos que creemos en la libertad. El crimen no está en la enfermedad mental porque pertenece a un tipo de patologia ética que nada tiene que ver con lo mental. Lo que hace asesino a un paranoico no es su paranoia, será por eso que la mayor parte de los paranoicos aunque deliren no asesinan a nadie.

Hoy precisamente ha saltado a la prensa esta noticia: una sentencia sobre un hombre probablemente esquizofrénico que atentó contra la vida de una persona al azar precipitándola a la vias del metro en Madrid.

Los jueces han aplicado el manual y le han “condenado” a 11 años en una institución psiquiátrica. Esta sentencia merece al menos dos comentarios:

  • No existen instituciones psiquiátricas cerradas por lo que este hombre tendrá que compartir -con el resto de pacientes psiquiátricos- un entorno normalizado y abierto donde se supone que seguirá un tratamiento. Si es un enfermo y debe seguir tratamiento, ¿qué sentido tiene la condena de 11 años?¿Es que el médico que le trate sólo tiene 11 años para curarlo? ¿Será suficiente ese tiempo o excesivo?
  • La sentencia parece decirle al enfermo “no fue usted sino su locura la que cometió el crimen”. Este tipo de leyendas son peores que la propia enfermedad porque al irresponsabilizar al paciente se le aliena aun más sobre su propia subjetividad.

El castigo de cárcel es mucho más benéfico para los pacientes mentales graves que las condenas en esos lugares que llamamos manicomios, de manera que si aseguráramos que en las cárceles esos pacientes fueran a recibir tratamiento (cosa que no sucede) estariamos en condiciones de afirmar que el loco delincuente debe de cumplir su pena de reparación en el mismo lugar que el resto de ciudadanos que delinquen. Nadie puede rectificar o reparar una conducta si antes no la ha incorporado o asumido como propia. El loco debe saber que fue él y no otra persona quien precipitó a aquella mujer a las vias del tren, es verdad que el motivo fue absolutamente enajenado pero asi y todo es su responsabilidad y por eso se le debe condenar y no absolver de la pena permutándola por el tratamiento psiquiátrico.

Es imposible curar a una persona que no se hace responsable de sus actos y mucho menos cuando esta irresponsabilidad nos viene por sentencia. Althusser lo sabía y por eso peleó toda su vida por el derecho a ser culpable.

Sólo los sujetos pueden ser culpables.

Por el contrario la no imputabilidad nos sustrae de nuestra condición de sujetos y nos aliena de por vida sin posibilidad de redención.

Fuente: http://pacotraver.wordpress.com/2007/10/03/el-porvenir-es-largo/#comments

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