Unos 300.000 soldados de EE.UU. en Iraq y Afganistán sufre trastornos psicológicos

Además, un 19% de quienes regresan de misiones militares en la zona tuvieron algún tipo de lesión cerebral

Washington. (EFE).- Unos 300.000 soldados estadounidenses que regresan de Iraq y Afganistán, es decir uno de cada cinco veteranos de esas guerras, sufren depresión y otros trastornos psicológicos, según un estudio divulgado hoy por la Corporación Rand.

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El informe, titulado las ‘Heridas invisibles de la guerra’, indica, además, que casi el 19 por ciento de quienes regresan de misiones militares en la zona tuvieron algún tipo de lesión cerebral.

El estudio, divulgado en ‘www.rand.org’, señala que los soldados estadounidenses han mostrado síntomas de “trastorno de estrés postraumático” o de depresión grave, aunque sólo la mitad de los afectados ha solicitado tratamiento.

En el primer análisis de su tipo, los investigadores al cargo del estudio avanzaron que esos trastornos entre los veteranos de guerra costarán al país hasta 6.200 millones de dólares (3.900 millones de euros) en los dos años posteriores al desplazamiento de los soldados en concepto de cuidado médico, suicidio y pérdida de productividad.

El estudio señala que Estados Unidos podría ahorrar casi 2.000 millones de dólares (1.200 millones de euros) en un plazo de dos años si invirtiera más dinero en cuidado médico de alta calidad.

Muchos de los soldados no buscan tratamiento por estos trastornos psicológicos “porque temen que eso les vaya a perjudicar sus carreras”, y entre los que sí solicitan ayuda, casi la mitad recibe tratamiento “adecuado”, según el análisis de la organización sin fines de lucro. “Hay una grave crisis de salud entre los hombres y mujeres que prestan servicio a nuestra nación en Iraq y Afganistán”, expresó en un comunicado Terri Taniellan, encargado de la investigación.

“A menos que reciban un cuidado apropiado y eficaz para estas condiciones de salud mental, habrá consecuencias a largo plazo para ellos y para la nación. Desafortunadamente, vimos que hay muchas barreras que les impiden obtener el cuidado de alta calidad que necesitan”, agregó.

Estrés postraumático
El trastorno de estrés postraumático, conocido por su sigla en inglés PTSD, se refiere a un estado de ansiedad que puede surgir después de sufrir o haber presenciado algún trauma -violación, guerras, desastres naturales, abusos o accidentes serios- que haya causado horror extremo.

Según las autoridades médicas, la ansiedad o depresión es frecuente en dichos casos, pero las personas que sufren PTSD tienen esos síntomas por un tiempo prolongado y no pueden reanudar su vida normalmente sin la ayuda de terapia.

Desde octubre de 2001, poco después de los atentados del 11 de septiembre de ese año, casi 1,6 millones de soldados estadounidenses han sido desplazados a Iraq y Afganistán, y muchos han estado expuestos a periodos prolongados de estrés o de traumas, señaló el estudio.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080417/53455824404.html


Otro caso curioso fue la invención del llamado “trastorno de estrés postraumático”. En los años 70 los veteranos del Vietnam, constituidos en un poderoso grupo de presión, creían que sus dificultades para reintegrarse en la sociedad eran de carácter psiquiátrico y podían explicarse como resultado del trauma de la guerra: el “trauma masivo retardado” podía producir posterior “culpa, rabia, la sensación de ser un chivo expiatorio, torpeza y alienación”. Hubo una fortísima campaña nacional, y el “trastorno del estrés postraumático” fue una realidad clínica, y como tal, incluida en el DSM-III. Como alguien dijo, “el trastorno del estrés postraumático está en el DSM-III porque un grupo de psiquiatras y veteranos trabajaron consciente y deliberadamente durante años para ponerlo ahí. Estos, por fin, tuvieron éxito porque estaban mejor organizados, políticamente activos y tuvieron más suerte que sus opositores”. La experiencia de los homosexuales y de los veteranos del Vietnam dejaba claro que el diagnóstico psiquiátrico, o el no diagnóstico, era para quien se lo trabajaba.

 

El “trastorno del estrés postraumático” ha sido considerablemente ampliado en el DSM-IV, aplicándosele secundariamente a los más diversos acontecimientos traumáticos: ataques personales violentos (agresiones sexuales y físicas), atracos, robos de propiedades, ser secuestrado, ser tomado como rehén, ser torturado, encarcelamiento como prisionero de guerra o en campos de concentración, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, diagnóstico de enfermedades potencialmente graves, constancia de que el propio hijo padece una enfermedad muy grave, etc. etc. Si bien transformar las víctimas de todos estos traumas en pacientes ha permitido la consecución de pensiones o ayudas, también ha tenido consecuencias alienantes o encubridoras. El significado político y moral de un trauma como consecuencia de la violencia política o doméstica ha sido totalmente eufemizado o evitado. En su lugar, la violencia ha sido tratada como un trastorno autónomo y propio del sujeto afectado, susceptible de alguna terapia por haber sido apaleado, violado o por haber visto cómo asesinaban a sus familiares o amigos.

Fuente: http://www.geocities.com/bakuninn/antipsiquiatria.htm

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