PSYCHIATRIC DRUGS

De la web recopilatoria de Anuncios Antiguos

 

 

 

 

Antiguamente las mayor parte de drogas psiquiátricas eran de venta libre, se fue acotando su venta poco a poco siendo sustituidas drogas por otras, hasta su total restricción de venta sin necesidad de receta médica y otras declarándolas ilegales.

Los farmacéuticos tenían el mismo poder que los psiquiatras, el consumidor sin necesidad de pasar por el loquero o usándolo como simple recetador, llevando la iniciativa de prescripción el cliente, consumía la droga que quería. La publicidad farmacéutica iba dirigida principalmente al público y a las oficinas de farmacia, el psiquiatra se quedaba con un pedazo mucho menor del reparto de dinero de la tarta publicitaria.

Hoy las cosas han cambiado mucho no existe casi publicidad de drogas psiquiátricas de manera generalizada en los medios, y todo el mercado publicitario se ha dirigido al loquero mediante los visitadores médicos o publicidad en revistas médicas con subvención de congresos, simposios etc. porque es el que prescribe tal fármaco de tal casa farmacéutica (por eso tienen el nivel tal alto de ánimo sin necesidad de antidepresivos, ni aumentar los niveles de monoaminas). O sea que la sociedad se ha infantilizado todavía más dejando su consumo o no consumo a una casta de vividores.

Lo que antes era publicidad a secas, anuncios como el primero que dice que tomando torazina (clorpromazina) “se siente mucho mejor y que no tiene que tomar la medicina todos los días “. El que lo tomaba se dejaba engañar una vez, en cambio hoy en día la publicidad psicofarmacológica es tomada como “información objetiva científica”, siendo la mayor parte propaganda pasto para el público loquero, añadiendo que el que lo toma no es el loquero éste se lleva el dinero sino el “enfermo” que traga con lo que otros quieren.

Como se ve abajo también existía la publicidad sin mascaradas de ningún tipo que hoy sólo lo hacen grafistas en internet a modo irónico

Drogas a viejos para que no den la lata

Para niños sería Ritalin para que su hijo deje de joder

O Risperdal para que el anormal se vaya a tomar vientos

 


21 de Febrero de 2008 | Antonio Martínez Ron

Drogar al abuelo

Durante los años 50 y 60, se comercializó en EEUU un potente ansiolítico llamado Torazina, calificado posteriormente por los propios médicos como una “lobotomía química”. Ya sea por desconocimiento o por interés económico, los médicos de la época recetaron este medicamento con profusión a pacientes con problemas psiquiátricos e incluso para prevenir las náuseas y los vómitos en los niños.

Por si fuera poco, y tal y como cuenta El Blog Ausente, la empresa llegó a promocionar el uso de esta droga entre los ancianos, con campañas en las que recomendaba abiertamente drogar al abuelo para que dejara de “molestar”.

“¿Tiene un tirano en casa?” – decían los anuncios – “Torazina puede ayudarle a controlar a los ancianos agitados y seniles, y proporcionarles una vida más tranquila”. “Para el control preventivo de la agitación senil”.

Este tipo de campañas que hoy nos parecen tan escandalosas fueron frecuentes en los primeros años de la industria farmacéutica, los tiempos en que los médicos fumaban Camel y los niños se curaban con jarabe de heroína.

Enlace: Sedad al anciano (El blog ausente)

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