¿Médico… o dispensador?


Un psiquiatra de EE.UU. cuenta cómo, pagado por la industria, participó
en numerosos seminarios médicos donde explicaba, con medias verdades, las virtudes de un nuevo antidepresivo. Un año después, renunció.

Hace un tiempo, un amable informador científico del fármaco de  la Wyeth Pharmaceuticals entró en mí despacho de Massachusetts y me hizo una gran oferta: hablar a otros médicos del uso del Effexor para la depresión. La Wyeth me daría diapositivas y me pagaría un seminario. Luego empezó el baile de cifras: 500 dólares por presentación, 750 si tenía que conducir durante una hora… Hasta un avión me llevaría a Nueva York; me alojaría, además, en un hotelazo, con paga extra.
Pensé en la propuesta. Conocía el Effexor y había leído estudios que demostraban que era ligeramente más eficaz que los SSRI. Yo ya lo había recetado. Si lo ‘representaba’, no faltaría a la ética, pensé. […] En la conferencía, había un centenar de psiquiatras. Reconoci a uno al que no veía desde hacia tiempo. sabia que ganaba mucho dinero. Le pregunté cómo. Me dijo que había hecho muchas presentaciones para la Warner- Lambert sobre el Neurontin, un fármaco aprobado para la epilepsia. […] En 2004, la farmacéutica fue condenada por haber promocionado un uso no autorizado. […] El Effexor podía provocar hipertensión. […] Hoy comprendo que se podría decir que el Effexor causa un 50 por ciento más de casos de hipertensión que un placebo. […] Sabía que no era un seminario médico imparcial. Pero cuando te tratan como a una divinidad, no puedes menos que poner en stand by tu capacidad crítica. Al final repartieron sobres a todo el mundo: cheques de 750 dólares.

[…] Creía que me habían elegido por
mis cualidades. […] Resaltaba los pros y quitaba valor a los contras. Pero ¿y si el fármaco hacía daño a alguien?
Al día siguiente, me telefoneaba el informador de la Wyeth para felicitarme. Llegué a tener presentaciones cada semana, me citaban con médicos particulares. Me pasmó la cantidad de datos que las industrias farmacéuticas pueden manejar. […] Siempre ponía el acento en la remisión, pero no todas las novedades eran posítivas. Había otro problema. Los pacientes que interrumpían el tratamiento sufrían vértigos y mareos, insomnio, trísteza. […] En mi última presentación dije que los datos hacían referencia a breves periodos de tratamiento. Abandoné sintiéndome íntegro.

D. CARLAT

Fuente: El semanal 4 de Mayo de 2008


Nota del webmaster:

Esta es la ralidad diaria de los psiquiatras y sus altos egos, la industria farmacéutica les da dinero a espuertas, no necesitan antidepresivos para que les suba la serotonina, ganando 500 $ presentación, ¿quén no estaría con el ego por las nubes?. Una máquina de vending cobra menos que 3000€ netos al mes, ¿cuándo pondremos dichas máquinas en los Centros de Salud Mental?, con dos variedades de productos uno fármacos y otro de informes médicos con sus correspondientes botones a elección del usuario, de la droga que quiere consumir y un informe diagnóstico para justificar su vida

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Una respuesta a “¿Médico… o dispensador?

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