LA PSIQUIATRÍA AYER

Locura Lúcida (folie lucide)

Si es cierto que Anna temía esa internación, podemos deducir que sabía muy bien lo que le pasaba a las muchachas como ella: primero se las amenazaba y luego eran internadas en los manicomios con el diagnóstico de histeria o de “insania  moral”,  término inventado en 1835 por el psiquiatra británico James Coles Prichard..  No tenemos certeza que Breuer o Krafft- Ebing aplicaran a Bertha Pappenheim este último diagnóstico, pero sí sabemos de muchas mujeres que, por no ceñirse a los cánones que se esperaban de ellas, fueron catalogadas de insanas morales, Aunque este término era similar al de insania a secas, se utilizaba para diagnosticar a personas, en su mayoría mujeres, que no alucinaban ni deliraban. Para Krafft-Ebing (citado por Malfatti y Salvati) esta locura lúcida no constituye una forma especial de enfermedad mental, sino un proceso particular de degeneración en el dominio psíquico, proceso que hiere al núcleo más íntimo de su personalidad y a sus más importantes elementos, desde el punto de vista sentimental, ético y moral. Por vivir de manera inadecuada, distinta de lo esperado, las mujeres así diagnosticadas necesitaban ayuda psicoterapéutica y, a veces, internación. En una carta que Freud le dirige el 13 de julio de 1883 a Martha Bernays – por entonces aún su prometida – le relata parte de un diálogo con Breuer sucedido en una calurosa noche de verano de ese mismo año: “Sostuvimos una larga conversación médica acerca de la locura moral, las enfermedades nerviosas y los casos clínicos extraños de algunos pacientes; hablamos de tu amiga Bertha Pappenheim”. Si en esa “conversación médica” primero se habló de locura moral para pasar enseguida al caso Bertha, la asociación de ideas nos confirma que Breuer y Freud le aplicaron a ella ese diagnóstico. Anna, por su parte, al tener ideales sólo permitidos para los hombres y una mente brillante y lúcida, sabía que corría el riesgo de ser internada en un manicomio.

http://www.isabelmonzon.com.ar/annao.htm

Anarquía (Anarchia)

Benjamin Rush, El padre de la psiquiatría americana descubrió varios desordenes nerviosos.  Uno de ello llamado anarchia, “El exceso de pasión por la libertad”.

Benjamín Rush invento la “silla tranquilizadora”. El paciente era confinado en este aparato, con agua fría sobre su cabeza durante horas. Creía que la locura la provocaba una inflamación en el cerebro, y de ese modo pretendía controlar la sangre que a este llegaba. Letal.

***

Ya en ocasión del I Congreso Nacional de Antropología Criminal, celebrado en Italia, Lombroso argumentaba en 1884, en sus estudios sobre el «delito político» que, entre sus variadas manifestaciones, se hallaba la personalidad de los anarquistas, exponentes de un cierto materialismo somático (1977, 24). Así, afirmaba Lombroso que entre los más tristes males de la sociedad se encontraban la criminalidad, la prostitución, el alcoholismo y la anarquía, exponentes de patologías que evidenciaban la disposición antisocial orgánica de ciertos individuos. Del mismo modo, probablemente con mayor cuidado, otro autor como Constante Amor y Naviero, calificará a los anarquistas como: «Los anarquistas de acción son hombres a quienes las continuas predicaciones o lecturas anarquistas han arrebatado toda noción religiosa, inclusa la idea de Dios, y con ella toda moral definida y fija, dejándoles sólo a lo sumo una moral vaga y acomodativa. […] Están en una situación que, aunque obedece a causas distintas, permite equipararlos en cuanto su responsabilidad, a los embriagados, por su excitación nerviosa, y a los niños, por su discernimiento incompleto de la moral» (cfr. 1917, 304 y 305).

A todo ello se le agregaba las opiniones de ciertos magistrados, como Spingardi, que le habían dicho a Lombroso: «No he visto todavía un anarquista que no sea imperfecto o jorobado, ni he visto ninguno cuya cara sea simétrica» (ibídem, 26). En otras ocasiones la percepción del sujeto anarquista como un delincuente nato va a basarse, para Lombroso, en la percepción visible de determinados rasgos físicos o defectos como pueden ser el tener una cara irregular; «lo exagerado de sus arcos suprarraciales»; la desviación de la nariz hacia la derecha; las orejas en forma de asa y/o colocadas a diferentes alturas; la mandíbula inferior grande, cuadrada y muy saliente e, incluso, determinados defectos de pronunciación (ibídem, 29). En un momento de esta obra Lombroso llega a afirmar que la «tendencia» a la insubordinación de los anarquistas es congénita y hereditaria (considerando el anarquismo como una enfermedad) y que, por tanto, surge sin causas determinantes[26] (ibídem, 61).

Constante Amor y Naviero considera que el castigo más justo y eficaz a aquellos declarados anarquistas que cometieran delitos sería: «ser condenados a estar en un manicomio judicial a perpetuidad en los casos en que habría de imponérseles la pena de muerte, y por el tiempo en que habrían de sufrir cadena o reclusión en los que las leyes actuales señalan estas penas», para pasar a examinar la forma de ejecución de esta pena propuesta: «En esos manicomios vestirían camisa de fuerza por un período que no bajaría de diez meses ni subiría de 2 años, y no recibirían visitas sino de personas escogidas y taxativamente señaladas, que pudiesen influir en el saneamiento del loco y en la corrección del criminal» (1917, 305)

Fuente

Dysaethesia Aethiopica

Fue una[1] enfermedad psiquiátrica descrita por el médico americano Samuel A. Cartwright en 1851, que propuso una teoría para la causa de la pereza entre los esclavos. Hoy, dysaethesia aethiopica se considera un ejemplo de pseudociencia, [2] y parte de la estructura del racismo científico. [3]

Encontradas exclusivamente entre la población negra, dysaethesia aethiopica – “llamado por expertos’ rascado ‘” – se caracteriza por la falta de sensibilidad parcial de la piel y ” siendo habitual que las facultades intelectuales, se asemejen a una persona medio dormida.” [4] Otros Síntomas incluían “lesiones del cuerpo detectable a la observación médica, que están siempre presentes y suficiente para tener en cuenta los síntomas”. [5] [6] Cartwright señaló que la existencia de dysaethesia aethiopica fue “claramente establecido por la forma más directa y positiva el Testimonio “, pero otros médicos no lo habían advertido, porque su” atención no [ha] sido suficientemente dirigidas a los males de la raza negra. “[4]

Según Cartwright, dysaethesia aethiopica era “mucho más frecuente entre los negros libres que viven en grupos entre sí, que entre los esclavos de nuestras plantaciones, tales como vivir como esclavos negros libres en lo que respecta a la alimentación, las bebidas, el ejercicio, etc” – De hecho, de acuerdo con Cartwright, “casi todos [libre negros] están más o menos afectados por él, por que no han conseguido que alguna persona blanca dirija y cuide de ellos.” [7]

Cartwright consideró que dysaethesia aethiopica era “fácilmente curables, de ser tratadas en sólidos principios fisiológicos.” [8] Insensibilidad de la piel es un síntoma de la enfermedad, de modo que la piel debería ser estimulada:

El mejor medio para estimular la piel es, en primer lugar, el paciente lavarse con agua tibia y jabón y, a continuación, ungir todo en petróleo aplicado con una amplia tira de cuero a golpes, luego de poner al paciente en cierta clase de duro trabajo al sol. [8]

Vanessa Jackson ha señalado que las lesiones son un síntoma de dysaethesia aethiopica y “el siempre ingenioso Dr Cartwright determinó que la flagelación … podría curar este trastorno. Por supuesto, uno se pregunta si los azotes no son la causa de las’ lesiones’ que confirman el diagnóstico. “[9]

Según Cartwright, tras el “curso del tratamiento” el esclavo “tiene mirada agradecida y esta agradecido de que el hombre blanco le obligue a saber cual es su lugar subordinado… ha restaurado su sensación y disipado la bruma que ensombreció su intelecto.” [8]

Fuente: Wikipedia

Drapetomanía

Se conoce por drapetomanía (del griego δραπετης (drapetes, “fugitivo [esclavo]”) + μανια (mania, “locura”) a la supuesta enfermedad que padecerían los esclavos negros del siglo XIX, consistente en unas “ansias de libertad” o expresión de sentimientos en contra de la esclavitud. Fue acuñada en 1851 por el médico Samuel A. Cartwright, perteneciente a la Louisiana Medical Association.

Se trata, pues, de un caso de racismo científico, típico de épocas donde se aceptan presupuestos sociales sin base empírica demostrable (tal y como ocurrió con la inclusión de la homosexualidad como una enfermedad, hasta que la OMS aclaró el error).

El diagnóstico apareció en un artículo publicado en el New Orleans Medical and Surgical Journal donde el Dr. Cartwright argumentaba que la tendencia de los esclavos a tratar de escapar de sus captores o dueños era en verdad un desorden médico necesitado de estudio. Añadía además que con “el consejo médico adecuado y estrictamente seguido, esta práctica podría prevenirse”.

Cartwright, asimismo, describió otro tipo de desorden, la Dysaethesia Aethiopica.

Fuente: Wikipedia

Recurriendo a la brevedad, la drapetomanía es el término psiquiátrico que intentaba explicar la tendencia de los esclavos negros a huir de sus amos. Es curioso (e inocente, de una forma bastante retorcida), el deseo de darle explicación científica a lo injustificable.

En realidad, se ha suavizado, porque en su origen venía a decir que los negros (esclavos) al huir escapaban de la voluntad de Dios.
Que fuerte!!

Fuente

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