El Parasitismo de los Arregla-Vidas

Pero un pilar básico de esto son los que yo llamo algo despectivamente salvadores de vidas, o sea los psicólogos, los psiquiatras, los educadores, trabajadores de juventud, asistentes sociales, onegeros, etc.
Respecto a los psicólogos y psiquiatras, pues me parece que tienen demasiado cuento, llaman anormalidades a cosas que son completamente normales, no enfocan la problemática de sus pacientes de un modo positivo, aparte los que trabajan en la red publica tienen mucha tendencia a tiranizar sobre el paciente y a tratarlo como si fuera menor de edad.
La opinión mía sobre ellos es que en un país en crisis y donde tener un trabajo medianamente bueno es todo un triunfo pues que evidentemente es muy cómodo ganarse la vida detrás de un mostrador escuchando a la gente.
Yo siempre he dicho que si nos interesan personas normales habrá que dar circunstancias normales y ellos lo saben y también saben que muchas veces se puede hacer muy poco por determinadas personas, pero ellos viven de eso y tira millas.
Y el ejemplo de los psiquiatras en las cárceles ilustra muy bien esto, no deja de ser cómico irle con estas historias a un preso, que suelen ser gente que ya desde pequeños han tenido problemas gravísimos en su ámbito familiar y que en ese momento están conviviendo en un sitio donde la crispación es continua, en esas condiciones ponerles un psiquiatra desde mi punto de vista es añadir el insulto a la injuria.
Respecto a los menores, acaba de aprobarse una modificación de la cagada esa que llaman ley del menor, parece ser que añade modificaciones interesantes, mayor actitud punitiva hacia las bandas juveniles, los menores que trafican con drogas o portan armas, y el acoso escolar; la participación de las victimas en los procesos, pero lo gracioso, es que en algunos casos eleva la minoría de edad a los 21, a este paso me alcanzan a mi.
Y hay que señalar que en este tipo de cosas no se busca el bien del menor, no hace falta ser muy listo para darse cuenta que tendemos a repetir los comportamientos que tienen éxito, si andas por ahí de matoncillo y nadie te para los pies seguirás igual, por lo tanto esta ley no facilita la reeducación del menor, más bien todo lo contrario.
Pero claro también en este tipo de casos hay una legión de “profesionales” viviendo de los menores problemáticos, basta con ver como por ejemplo en un barrio de Gijón por donde salían y donde daban muchos problemas, hace años la medida que se tomó fue unos cursos de algo tipo civismo, de risa.
Y otra cosa a tener en cuenta es que a esta gente por supuesto no le interesa la solución del problema, si conocéis a alguien que esté a tratamiento en la red pública de salud mental veréis la poca prisa que tienen en darle el alta, allí se busca tener pacientes de por vida, no en las unidades de internamiento de los hospitales, sino en la asistencia ya exterior, a nivel de hospital de día y sobre todo de consultas.

Otra cosa que me molesta es que se diga que tenemos que agradecer a la gente que tiene estos trabajos, hace poco alguien publicaba una nota en el periódico diciendo que en Gijón había una asistencia social muy amplia (completamente de acuerdo) y que debíamos hacer un reconocimiento público a la gente que trabajaba asistiendo a pobres y en eso último no estoy para nada de acuerdo porque esa gente cobra y muy bien por su trabajo y además es un trabajo bastante más cómodo del que hacemos o hicimos la mayoría. En tal caso los que serán dignos de elogio son los voluntarios.
En fin, que a mi, sin meter a todas las personas que trabajan en esto en el mismo saco, me parece que un porcentaje muy amplio de esta gente son una rémora y unos parásitos que no están haciendo nada positivo y viven de las desgracias ajenas.
Al final lo que está muy claro es que o eres inteligente o servirás de carnaza para los demás y no deja de ser gracioso que en este mundo de colmillos y dólares haya una gente que parecen personajes vaticanos y que su interés es el bienestar y la salud y la felicidad de los demás, me troncho de la risa.
Que eso es otra cosa que al final parece que te venden, encontrarte bien… hombre evidentemente alguna cosa que te de problemas siempre la vas a tener, yo no creo en la felicidad y creo que además pasarse la vida obsesionada con la felicidad ya es un buen motivo para no serlo.
¿Habrá alguien que entre a la consulta de un psicólogo o psiquiatra y después de hablar con él el psicólogo le diga, esta usted bien, puede irse a casa y no necesita volver?
Con el fascismo tuvimos a los curas como control ideológico y represivo, con este otro liberticida que es el socialismo tenemos a toda esta nueva corte de los milagros.

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