El Efecto Martha Mitchell y El Mito de Casandra

El Efecto Martha Mitchell

El efecto Martha Mitchell es el proceso mediante el cual un psiquiatra, psicólogo, u otro trabajador de salud mental efectúan errores clínicos sobre el paciente en base a la percepción de hechos reales como alucinatorios y su diagnosis en consecuencia.
Sumario

* 1 Descripción
* 2 Origen
* 3 Véase también
* 4 Referencias

Descripción

Según Bell, “A veces hechos reales, por informes erróneos se supone que son síntomas de enfermedad mental”, debido a un “fracaso o incapacidad para verificar si los hechos han tenido lugar, no importa lo improbable que intuitivamente puede parecer al clínico dicho hechos. “[1] Ejemplos típicos de este tipo de situaciones, pueden incluir:

* Personas perseguidas por la delincuencia organizada
* La vigilancia de los agentes del orden público
* Infidelidad por un cónyuge

Citando a los psicoterapeutas Joseph Berke y Sedler, los autores señalan que “incluso los paranoicos tienen enemigos”. Cualquier paciente, explican, puede ser diagnosticado por los médicos, especialmente aquellos con un historial de delirios paranoides. Debido al nulo esfuerzo de comprobación de la validez del hostigamiento o persecución y sin esa prueba el paciente le tachan con síntomas de alucinaciones y por ende psicótico

El psicólogo Brendan Maher llamó a dicha situación con el nombre de Martha Mitchell Beall. La Sra Mitchell fue la esposa de John Mitchell, Fiscal General en la administración de Nixon. Cuando afirma que funcionarios de la Casa Blanca se dedicaban a actividades ilegales, sus reclamaciones en base a informes de corrupción fueron atribuidas a enfermedades mentales y síntomas alucinatorios. En última instancia, sin embargo, los hechos fueron confirmados en el escándalo Watergate por tanto dicho caso dio el título al caso de ‘El Casandra Watergate’.

Fuentes: http://citizensoulpower.wordpress.com

http://en.wikipedia.org/wiki/Martha_Mitchell_effect


EL MITO DE CASANDRA

En la mitología griega, Casandra (“la que enreda a los hombres”) era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios.

Apolo amaba a Casandra pero, cuando ella no le correspondió, él la maldijo: su don se convertiría en una fuente continua de dolor y frustración. En algunas versiones de este mito, Apolo escupe en su boca al maldecirla; en otras versiones griegas este acto suele suponer la pérdida del don recientemente adquirido, pero el caso de Casandra es diferente. En Orestes ella promete a Apolo que se convertirá en su consorte, pero no lo cumple, por lo que desata su ira.

Aunque Casandra previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y su propia desgracia, fue incapaz de evitar estas tragedias, tal era la maldición de Apolo. Su familia creía que estaba loca y, en algunas versiones, la mantuvieron encerrada en casa o encarcelada, lo que la hace enloquecer. En otras versiones, simplemente era una incomprendida. Una vez concluida la guerra de Troya, durante el saqueo de la ciudad, Áyax, hijo de Oileo, encontró a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea. Aunque la princesa se agarró a la sagrada estatua de la diosa, (bien fuera el Paladio, bien otra estatua distinta), en el frenesí del saqueo Áyax desoyó los ruegos, y la arrastró junto con la estatua. Según algunas fuentes la violó en ese preciso lugar; para otras fuentes el sacrilegio cometido por Áyax había consistido en no respetar la sagrada estatua de la diosa. Este hecho condenó al guerrero, pues Poseidón, impelido por la humillada Atenea, hundió su barco al provocar una tormenta en las cercanías del promontorio de las rocas Giras, donde Áyax muere ahogado o clavado a las rocas por el tridente de Poseidón, según otra variante de la leyenda.

Más tarde fue entregada como concubina al Rey Agamenón de Micenas. Éste ignoraba que mientras guerreaba en Troya, su esposa Clitemnestra había comenzado un romance con Egisto. Cuando Agamenón y Casandra regresaron a Micenas, Clitemnestra le pide a su marido que ande por encima de una alfombra morada, el color que simboliza a los dioses. A pesar de que Casandra le avisó que no lo hiciera reiteradamente, el Rey la ignoró y cruzó la alfombra, cometiendo un sacrilegio. Clitemnestra y Egisto asesinaron a ambos. En algunas versiones, Casandra y Agamenón habían tenido gemelos: Telédamo y Pélope. Ambos fueron asesinados también por Egisto. Télefo, hijo de Heracles, también amaba a Casandra. Sin embargo, ella se burlaba de él y le ayudó a seducir a su hermana Laódice. Hay versiones alternativas de la historia en las que pasa la noche en el templo de Apolo con su hermano gemelo Héleno y las serpientes del templo chupan y limpian sus orejas, por lo que es capaz de oír el futuro. Este es un tema recurrente en la mitología griega. Otras versiones sugieren que Casandra consiguió la habilidad de entender el idioma de los animales, en lugar de conocer el futuro. Adaptaciones modernas [editar] Casandra aparece en el quinto libro de Geoffrey Chaucer Troilo y Crésida como la hermana de Troilo. Éste sueña un día que su amada Crésida está enamorada de un cerdo y pide consejo a Casandra. Ésta interpreta correctamente el sueño y le dice que Crésida ya no lo ama porque ahora quiere a Diomede, un guerrero griego (uno de cuyos ancestros era famoso por haber matado un cerdo). Debido a la maldición, Troilo no cree a Casandra.

El mito de Casandra también fue abordado por la escritora alemana Christa Wolf en Kassandra. El libro cuenta la historia desde el punto de vista de Casandra en el momento de su muerte. La autora Marion Zimmer Bradley escribió una novela histórica llamada La Antorcha que también presenta la historia desde el punto de vista de Casandra. En la novela de Markus Sedwick The Foreshadowing, Alexandra, el personaje principal, tiene el don de ver el futuro, aunque principalmente ve la muerte y el sufrimiento ajeno. Además, al crecer en la Inglaterra de la Primera Guerra Mundial, su poder es temido y puesto en duda. En la novela, ella lee el mito de Casandra y se da cuenta del paralelismo con su propia existencia.

En la novela de Clemence McLearn Inside the Walls of Troy, Casandra tiene una gran amistad con la reina Helena de Esparta cuando llegó a Troya con el príncipe Paris. Casandra odiaba a Helena con toda su alma, pero se rindió a su alegría y felicidad continua y se convirtió en su confidente. Al final de la historia, Casandra no es violada ni se va con Agamenón. Simplemente se queda con sus hermanas Políxena y Laódice en el templo de Atenea. El resto de la historia no se cuenta.

En la literatura moderna, Casandra es a menudo usada como modelo de tragedia y romance, y a menudo simboliza el arquetipo de alguien cuya visión profética es oscurecida por la locura, convirtiendo sus revelaciones en cuentos o afirmaciones inconexas que no son comprendidas plenamente hasta que ocurre lo vaticinado.

Eric Shanower tiene una perspectiva psicológica moderna de Casandra en el libro Age of Bronze: Sacrifice. En él, la niña Casandra sufre un abuso por parte de un hombre que se hace pasar por dios. Este la amenaza diciéndola “¡Nadie te creerá!”. Una situación similar ocurre en la novela de Lindsay Clarke The Return from Troy en el que un sacerdote de Apolo intenta violar a Casandra, pero para cuando ésta le escupe en la boca. El sacerdote usa su reputación intachable para convencer a Príamo de su inocencia y Casandra enloquece.

Casandra es el título de un episodio de la serie británica de ciencia ficción Enano Rojo. En él, un ordenador del futuro, Casandra, consigue el don de prever el futuro. Ella predice una serie de conversaciones y sucesos que más adelante suceden en la realidad, excepto un momento en el que Lister mata a Rimmer en medio de un ataque de celos. Posteriormente se ve que esta mentira es un castigo a Lister por ser el responsable de la muerte de la propia Casandra, que acertadamente predice que él va a causar accidentalmente. El episodio no es muy fiel al mito, dado que hay gente que sí cree a Casandra. El tema de la futilidad en el intento de cambiar el futuro es un tema recurrente en varios tramos del episodio El síndrome de Casandra es un concepto ficticio, usado para describir a quien cree que puede ver el futuro, pero no puede hacer nada por evitarlo. En la película Doce Monos la Doctora Kathryn Railly investiga este síndrome y a aquellos que lo sufren.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Casandra

“En la mitología griega, Casandra era hija del rey de Troya, Príamo, y de Hécuba.
Igual que su hermano gemelo Héleno, tenía el don de la adivinación, cualidad atribuida, según una versión del mito, al hecho de que ambos hermanos fueron lamidos por dos serpientes en el templo de Apolo, donde habían sido abandonados una noche por sus padres.

La versión más conocida, sin embargo, atribuye a Apolo tal concesión a Casandra a cambio de los favores que ésta le había prometido al dios. Al no cumplir éste la promesa, Apolo, irritado, le escupió en la boca, lo que provocaba que, aunque profetizara acertadamente, no fuese creída por nadie. Este castigo convirtió a Casandra en un angustiado personaje en lucha continua por ser creída.

Ejemplos de las acertadas premoniciones que nadie creyó fueron:
– El anuncio de que Paris, hijo de Príamo, sería el causante de la ruina de Troya,

– O el vaticinio de que sería funesta la introducción en la ciudad del caballo de madera que los griegos habían dejado en la playa cuando simularon retirarse.

Todo fue inútil. Nadie le dio crédito a la adivina, y cayó la ciudad, refugiándose Casandra en el templo de Atenea. Hasta allí la persiguió Áyax, quien, sin respetar el lugar, la arrastró violentamente.
A la hora de repartir el botín, fue asignada a Agamenón, quien, enamorado profundamente de ella, le hizo concebir dos gemelos: Pélope y Teledamo.
Ante el regreso a Grecia con Agamenón, una vez más profetizó, sin ser creída, que en Argos les esperaba la muerte a Agamenón, a sus dos hijos y a ella misma, pese a lo cual tuvo que hacer el viaje.

Y esta es la triste realidad de aquéllos condenados a no ser oídos y escuchados. Mala elección de muchos que se dejan guiar por falsos ídolos; manipulables e influenciables por una imagen carismática y demagoga; impresionables por letreros pomposos y rebuscados que buscan atraer a los sencillos. Escucharán a éstos y reducirán a cenizas a personas con grandes ideas y opiniones, cuyas recomendaciones y consejos merecen ser tenidos en cuenta (estupidez humana que en política y publicidad han sabido reconocer y utilizar). Nadie les hará caso; y se demostrará miles de veces que tenían razón, que su opinión era la cierta y su consejo debía ser llevado a cabo; pero será tarde, porque ya no le será reconocido, no habrá humildad que le diga “perdona, nos confundimos”. Y son Casandras en vida, que sabiendo la verdad serán desplazados una y mil veces. ¿Acaso puede haber frustración mayor que no ser tenido en cuenta cuando tienes la razón?

Fuentes: http://roxacris.blogspot.com/2007_12_01_archive.html

http://www.solonosotras.com/archivo/21/cult-mitol-200202.htm

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Una respuesta a “El Efecto Martha Mitchell y El Mito de Casandra

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