Creating Mental Illness

Crear enfermedad mental
por Allan V. Horwitz
Prensa de la Universidad de Chicago, 2002 Profesor de sociología, universidad de Rutgers Allan V. Horwitz ganó un grado doctoral en sociología de la Universidad de Yale en donde lo entrenaron en epidemiología psiquiátrica y en desvianza y control social. Fue a Rutgers en 1975 como profesor adjunto y es actualmente profesor de la sociología en el departamento de sociología y de instituto para la salud, la política del cuidado médico, y la investigación del envejecimiento.
Revisión de George Graham, Ph.D. el 8 de abril de 2002

Imagínese que, por cualesquiera razones y por cualesquiera medios, usted podría mantener su mente/cuerpo vivos bastante tiempo para experimentar vida en, por ejemplo, el vigésimo tercero siglo. ¿Cuántas clases de tipos clasificados de enfermedades mentales y de desordenes usted encontraría allí? ¿Los casi cuatrocientos de DSM-IV? ¿Solamente alguna docena? ¿O quizás varios miles?

Si Horwitz tiene su manera, solamente alguna docena, y quizás incluso menos.

Según Horwitz demasiadas “enfermedades mentales” existen. Todas las angustias del ser humano y disturbios se clasifican en DSM y taxonomías comparables como enfermedades mentales y desordenes. Sin embargo, dice Horwitz, la etiqueta la “que enfermedad mental” se aplica mal a la mayor parte de ellos. Algunos “desordenes” son reacciones normales y apropiadasde tensión. La gente reacciona al dolor o infelicidad a las circunstancias sociales o individuales. Otro es las forma de desvianza social que reflejan las prácticas de refuerzo de subgrupos, los impulsos de individuos incorrectamente socializados, o los metabolismos de la pobreza y del desempleo. Necesitamos menos “enfermedad mental”. Mucho menos. Alguna docena quizás. Fuerza médico y económico han creado camiones falsos de ellos.

La metafísica de la señal de socorro o del disturbio psicologico en el estilo Horwitz considera dos dominios sin traslado de la señal de socorro que sean desiguales en la situación metafísica y se deban tratar desigual o diferentemente en práctica médica y el orden público. Apenas enfermedades genuinas comparten cierta característica esencial que sea con éstas por las condiciones que son dolorosas o que disturban, en un cierto sentido, pero que no son enfermedades.

La característica esencial de lo mental con los disturbios que son enfermedades que consisten en algo que es incorrecto con — disfuncional alrededor — la mente/el cerebro y el tal que, consecuentemente, el comportamiento exhibido es social irregular o inadecuado. Muchas condiciones miradas por DSM como desordenes no pueden poseer esta característica esencial rigurosa. La esquizofrenia hace; los ataques de pánico no hacen. La depresión bipolar hace; la consumición pesada del alcohol no hace.

Horwitz incorpora discusión vigoroso sobre cómo interpretar la naturaleza de la enfermedad mental. Sin embargo desemejante de muchos otros partidos la discusión no está para defender realismo (las enfermedades mentales son verdaderas) contra anti-realismo (las enfermedades mentales no son enfermedades genuinas) o anti-realismo contra realismo. Él ocupa un lugar en el centro sobrio. Algunas “enfermedades” son verdaderas; algunas (muchos) no lo son. Este centro, este ecuador es denso con follaje conceptual y resistente pasar a través de el. La mejor manera de la cual decir algo que otros leerán es decir algo visiblemente limpio y simple: para ser un realista o un anti-realista no-sobrio, con pocos detalles, distinciones, estudios de caso, matices o calificaciones como sea posible. El centro sobrio, por la comparación, puede parecer grueso y laborioso.

Este libro puede parecer denso y laborioso. La impresión es pequeña. El tipo es pálido. Los títulos del capítulo, con los gustos del `la extensión de enfermedades mentales en la psiquiatría de diagnóstico de la comunidad y de la terapia, aparecen como títulos en una disertación doctoral. Y aunque el título del libro esté tentando, este libro está no sobre crear enfermedad mental como tal, sino sobre extender demasiado la etiqueta “enfermedad mental”. Sin embargo si usted despide este libro debido a tales calidades superficiales usted incurrirá en una equivocación grande. Para muchos lectores de este servicio de revisión este es un libro leído de necesidad.

La escritura no puede ser medio-atención, pero el contenido es magnífico. Se llena de penetraciones en las fuerzas sociales, históricas, y económicas responsables del sobrermedicalization de la infelicidad y de la señal de socorro humanas. Ofrece los análisis cuidadosos de los métodos de la investigación y de los resultados de varios diversos armazones teóricos para entender y tratar trastorno mental. Aprecia compasivamente y desaprueba prudente el uso de productos farmacéuticos en el tratamiento de la enfermedad mental. Explora las pretensiones de las demandas para la determinación genética de la enfermedad mental. Amonesta el reconocimiento de cómo las vicisitudes de la vida social humana producen absolutamente a menudo apropiadamente mucha depresión, pena, y ansiedad. Impulsa templanza y el alojamiento de parte de los profesionales de salud mental que ven de otra manera demasiado con impaciencia los aumentos financieros y al social que se hará tratando las condiciones que no son enfermedades como enfermedad.

Todas las clases de asuntos que han recibido mucha discusión recientemente en la literatura en la mención y el uso del hallazgo de la enfermedad mental aquí.

· Subida y caída del Freudianismo.

· Inicio dramático de la psiquiatría de diagnóstico.

· Enfermedad como enfermedad.

· Desinstitucionalización mentalmente – de la enfermedad.

· Fuerzas competentes de la investigación y de la práctica clínica en la evolución de esquemas de la clasificación psiquiátrica.

· Énfasis excesivo en confiabilidad en la justificación de las categorías de la enfermedad mental.

· Papeles apropiada de síntomas, del contexto, y de la etiología en diagnosis.

· Construcción social del desorden de personalidad múltiple.

· Estado de la esquizofrenia.

· Tensión y vulnerabilidad.

La lista se extiende.

En la recomendación de este libro no estoy dando cobertura a cada uno de las actitudes o de los juicios de Horwitz, por supuesto. El filósofo, y uno de sus confidentes intelectuales, Jerónimo Wakefield ha contribuido, los informes de Horwitz, a su confianza en la noción de la disfunción interna (algo mal con la mente/el cerebro) para ayudar a distinguir genuino de enfermedades mentales no-genuinas. Esfuerzos de Wakefield en la definición de “enfermedad mental” están entre lo mejor en la literatura, pero sigo siendo escéptico sobre la noción de una disfunción interna a la cual apela. Horowitz, tiene también condolencia para la realidad de la esquizofrenia como enfermedad discreta o la enfermedad que es parte segura del daño cerebral.

No obstante estando de disposición sobria, y no propenso idealice mis gustos al punto de la impecabilidad, los defectos en este libro – su `Wakefieldism’, su bajo-aprecio del carácter multicolor de la esquizofrenia – ayudan a hacerle un libro para llevar a la playa este verano. La decepción suave es parte del interés de un libro de otra manera tan iluminada y penetrante.

 

© George 2002 Graham

George Graham es profesor de la filosofía y de la psicología en la universidad de Alabama en Birmingham. Es el co-autor de cuando la timidez se rompe. Su trabajo reciente del ` psicopatología en filosófia aparece en la aplicación del abril de 2002 el Quarterly filosófico americano.

Fuente: http://www.mentalhelp.net/poc/view_doc.php?id=1069&type=book&cn=21

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