El equipo paraolímpico de básquet de España recibió la orden de devolver sus medallas doradas

El equipo paraolímpico de básquet de España recibió la orden de devolver sus medallas doradas, ya que se supo que casi todos los jugadores del equipo son personas sin ninguna discapacidad.

El Comité Paraolímpico de España, informó que la medallas serán devueltas luego de que una investigación concluyó que diez de los doce participantes del seleccionado carecen de cualquier impedimento.

El escándalo ya llevó a Fernando Martín Vicente -vicepresidente del comité, y presidente de la Federación Deportiva Española para Disminuidos Mentales- a renunciar a sus cargos. Carlos Ribagorda, miembro del equipo, informó que ni él ni sus colegas fueron sometidos a ningún test médico o psicológico tendiente a establecer su condición física o mental. España le había ganado a Rusia la final del mundial de discapacitados mentales 87 a 63. Los Juegos de Paraolímpicos de Sidney fueron los más exitosos para España, ya que ganaron un total de 107 medallas y terminaron terceros en cantidad de distinciones, debajo de Australia y Gran Bretaña.

España no es el único país investigado. Atletas de Rusia, Portugal y Brasil habrían podido incurrir en el mismo fraude deportivo.

Fuente: http://www.noticiaslocas.com/EpuEAyylly.shtml

HACE 10 AÑOS
El oro más indigno

A finales de noviembre de 2000, un periodista infiltrado en la selección de baloncesto paralímpica de discapacitados intelectuales desvela que diez de los doce jugadores que ganaron el oro en Sydney eran “normales”.

T.O.
– Lunes, 29 de Noviembre de 2010 – Actualizado a las 04:17h.

La selección paralímpica, celebrando su oro en Sydney.

En la historia de las golfadas en el deporte, uno de los capítulos más impresentables lo escribió la selección española de baloncesto de discapacitados intelectuales.

Dicha selección logró el oro en los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, algo que no se consideró sorprendente en el altísimo nivel de la representación española.

Pero a finales de noviembre estalló el escándalo: Carlos Ribagorda, periodista de la revista Capital, desveló que nueve jugadores (y él mismo) habían competido con la selección sin tener minusvalías, y denunció que varios atletas, nadadores y jugadores de tenis de mesa tampoco eran discapacitados. “Al menos cinco de las 107 medallas logradas en Sydney no son limpias”, resumió.

El Comité Paralímpico Español (CPE), que agrupa cinco federaciones de deportes adaptados con más de 13.000 afiliados -físicos, intelectuales, ciegos, paralíticos cerebrales y sordos-, montó en cólera, porque el escándalo daba una penosa imagen de todo el colectivo. Y no le tembló el pulso: apenas dos meses después, obligó a dimitir a Martín Vicente, presidente de la Federación Española de Discapacitados Intelectuales y presentó una querella criminal contra la selección y el propio Vicente, poco después inhabilitado de por vida por la Federación Internacional de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual.

Todo ello, tras haber comprobado el CPE que, en efecto, diez de los doce jugadores no eran discapacitados y ni siquiera habían pasado los controles médicos, que la Federación presidida por Martín Vicente había falseado.

En el mundillo del deporte adaptado, el enfado era monumental por lo que se calificaba como una triple canallada:

– El fraude deportivo de alinear a jugadores normales contra discapacitados.

– Privar a los verdaderos discapacitados intelectuales de ir a unos Juegos Paralímpicos al fichar a normales.

– Introducir en el deporte adaptado, que nace para la integración social y la normalización, la trampa y la mentira.

El fisioterapeuta Tomás Esparza, que era el único clasificador internacional navarro, explicaba al conocer el escándalo: “Los discapacitados intelectuales han competido en Sydney por primera vez de forma oficial en unos Juegos. Su problema es que no cuentan con métodos precisos para medir el coeficiente intelectual. Con los ciegos no hay dudas, porque cuentan con máquinas que detectan con exactitud la ceguera o las dioptrías. En las minúsvalías físicas también están claras amputaciones, lesiones medulares o malformaciones congénitas. Y tampoco la parálisis cerebrales crea dudas… Pero lo más sorprendente es que Carlos Ribagorda dice que lleva tres años jugando en la selección sin haberse hecho un solo test. Eso es imposible en las otras federaciones”.

Por todo ello, el movimiento paralímpico expulsó a los discapacitados intelectuales, que no estuvieron en Atenas 2004 y Pekín 2008, y participarán sólo en cuatro deportes en Londres 2012 con un sistema de control mucho más exhaustivo, para evitar nuevas indignidades.

Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/2010/11/29/deportes/otros-deportes/el-oro-mas-indigno

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