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THE DARK SIDE OF PSYCHIATRY

En esta página encontrarás enlaces a los artículos y documentos críticos sobre la biología-psiquiatría. La teoría oficial de las Biología-psiquiatría describe problemas psicológicos o personales como un origen biológico causados por los “desequilibrios genéticos o químicos” que se corregirán por las drogas y otras intervenciones como choque Electro-Convulsivo de la terapia [ECT] o de la insulina. Estos métodos ampliamente utilizados pero polémicos en medicina oficial han sido por muchos años invalidados ampliamente y demostrando claramente que son absolutamente poco científicos, que tienden a enajenar los derechos del paciente, no pueden solucionar los problemas presentados, son peligrosos para su salud, y son sumisos a las compañías farmacéuticas. La necesidad de una reducción drástica en el binomio pasillo médico-producto-industrial. Es una tarea importante asegurarse de que toda la gente tiene derecho a la salud mental positiva, y de volver a dirigir las energías de la ciencia hacia las prácticas terapéuticas que se enfocan sobre los sistemas sociales y familiares que están generando el sufrimiento personal, en vez sobre de esfuerzos erróneos y equivocados de eliminar los síntomas de la señal de socorro social generados en las personas. (En inglés e Italiano)

http://www.oikos.org/antipsicen.htm

saynotopsychiatry

Decir no a la psiquiatría:

Índice Los tratamientos psiquiátricos son dañosos. Todos los tratamientos psiquiátricos son dañosos. Drogas psiquiátricas, ECT (descarga eléctrica) cirugía del cerebro (lobotomía) hacen daño al individuo y la sociedad. Esto va a veces en contra lo que nos han enseñado o la doctrina mayoritaria, y también contra lo que quisiéramos a menudo creer. Tomar una píldora como “curación” es obviamente más fácil que enfrentarse y ocuparse de las razones personales de sus dificultades en su vida. La alternativa requiere la responsabilidad personal control y tiempo, pero los resultados finales no son de efecto inmediato (drogas, choque, etc.). De hecho, los métodos “psiquiátricos” “no curan ” nada y realmente hacen peor las soluciones. El campo de la psiquiatría se arraiga en la psicología experimental alemana, teorías racistas eugenesicas, y opiniones contra humanas que desfilan como hechos científicos. Las actividades promocionales y los enormes beneficios de las compañías y de los intereses financieros no intentan entender el desarrollo y el éxito de la psiquiatría moderna. El resultado de teorías y de métodos psiquiátricos modernos es la negación de todo que abarca la personalidad “interna” del hombre de los pensamientos, sensaciones, valores, esperanzas, sueños, intenciones, metas, y en última instancia, la vida en sí misma. Mucha de la educación moderna y todos los aspectos de las ciencias sociales se arraigan en teorías modernas dañosas de la psicología. Esto ha tenido y continúa teniendo efectos desastrosos en la gente y la sociedad. Los acoplamientos a la información aquí proveen una base formidable del conocimiento que conduce hacia una comprensión exacta y verdadera de cómo es la psiquiatría realmente. Las fuentes ofrecen mucho material de lectura sugerido en Internet y en libros. Tus psiquiatras locales nunca te referirán esta información. No basar tu opinión solamente en lo que dicen los psiquiatras. Los fabricantes de alcohol no te dirán su daño del hígado es causada por nuestros productos, son fuente de muertes relacionadas con el automóvil, y te animan a que dejes de beber el licor, por semejanza ningún psiquiatra te dirá que la psiquiatría dañe la gente y eso debes evitarlo a todo costa. Aunque conocía o sospechó el psiquiatra esto, no podría aguantar la pérdida de renta, estatus y autoridad que esto exigiría. La psiquiatría y las compañías de droga principales forman un dinero enorme que la empresa (negocio) no puede tolerar ninguna crítica. Cada psiquiatra ha ido a la escuela por muchos años, ha gastado mucho dinero en su “educación” (que considero es adoctrinamiento absurdo), y ha invertido una buena parte de su vida hacia su “profesión”. No es fácil para cualquier persona, sin importar su campo, eliminar años con un chorro de agua su educación, costo, tiempo pasado en su práctica profesional y es fuente de una renta muy buena meterla debajo del colchón, menos también en enfrentarse que lo que hace uno es fundamentalmente dañoso a la gente y a la sociedad. No discutir o aún no discutir los hechos con ellos. La mayor parte no escucharán, y en lugar de ello defenderán sus opiniones al extremo mientras que sarcásticamente y “autoritariamente” criticaran a los autores de que cuentan la verdad. La psiquiatría y la psicología moderna son sobre todo ideologías de opiniones, de teorías y de creencia con poca base en “ciencia real”. (En Inglés)

Muy buena tiene de TODO

http://www.sntp.net/main.htm

JOHN M. FRIEDBERG, M.D. (1942 – )

John_Friedberg

TESTIMONIO de JOHN M. FRIEDBERG, M.D., NEURÓLOGO,

ANTE el COMITÉ de la SALUD MENTAL de la ASAMBLEA del ESTADO de NUEVA YORK QUE PRESIDE MARTIN LUSTRE NYC, 18 de mayo de 2001

“Debido a la simplicidad primitiva de sus mentes, (las masas) caen más fácilmente víctima de una mentira grande que de una pequeña, puesto que ellos mismos mienten en pequeñas cosas; pero estarían avergonzados de las mentiras que son demasiado grandes.” Adolph Hitler. Mein Kampf, Vol.1, Ch. 10, 1924 tr. Ralph Manheim, 1943

Mi nombre es John Friedberg. Soy neurólogo que practica en Berkeley, California. Nací en Rockaway (NYC) en 1942, me gradué en la escuela secundaria de Lorenzo, la universidad de Yale y la universidad de Rochester de medicina y en los últimos veinte años he estado viendo a pacientes con problemas neurológicos , desde dolores de cabeza a Huntington, en mi oficina privada y en hospitales. Estoy en buena situación en los hospitales, sociedades profesionales y los periódicos decir que nunca me han demandado con éxito. En 1975 publiqué mi libro el “Tratamiento por electrochoque no es bueno para tu cerebro” y en 1979 “tratamientos por electrochoque, daño de cerebro y pérdida de la memoria,” un artículo publ
icado en el diario americano de psiquiatría. No creo en enfermedad mental. La depresión no es “ igual que la diabetes” que la angustia no es igual que un ataque del corazón. No creo en las enfermedades hipotéticas de la mente no hay daños visibles en el cerebro. Las drogas y el electroshock psiquiátricos infligen lesión verdadera en nombre de tratar enfermedades ficticias. Paul Henry Thomas tiene discinesia tardía y hepatitis por las drogas psiquiátricas y amnesia por el ECT. (En Inglés)

Este texto es de la web http://www.ect.org/news/newyork/friedbergtest.html

Muy buena información

ect.org

ECT.org

Encontrarás mucha información sobre terapia electroconvulsiva de manera neutra. El sitio es enorme, y he intentado organizar los artículos para hacerlo tan fácil como posible encontrar el tipo de Info que buscas. Muchos artículos se marcan con etiqueta para más de una categoría, y también encontrarás “los artículos posiblemente relacionados” en el fondo de cada página para ampliar tu búsqueda. El menú en la izquierda tienes las categorías principales referentes a terapia electroconvulsiva, y contendrá las subdivisiones. Observa por favor que este sitio ha estado en línea durante una década, y así, algunos artículos serán mucho más antiguos que otros. He reestructurado recientemente el sitio, y puedes leer más sobre los cambios en “sobre la página”. Puedes comentar respecto a cualquier artículo sin tener que ir al foro. En este tiempo, los comentarios serán sin moderación. . Para más información y discusión sobre terapia electroconvulsiva, puede ser que desees también visitar el sitio del compañero de ect.org , ZapRap.org. En este tiempo, el registro se requiere para la mayoría de los foros.

Buena web hecha con el programa WordPress. (En Inglés)

http://www.ect.org/

geneva

Geneva Initiative on Psychiatry

Iniciativa de Ginebra en la psiquiatría La iniciativa de Ginebra en la psiquiatría (GIP) comenzó originalmente como asociación internacional contra el uso político de la psiquiatría (IAPUP) en el año 80, con el propósito de combatir el abuso político de la psiquiatría dondequiera que ocurriera. El foco principal estaba en la URSS y la Europa del este/central en donde se demostró que había un uso sistemático de la psiquiatría para propósitos políticos. En 1989, el sistema del soviet fue desmontado y las medidas fueron tomadas para eliminar el abuso sistemático de la psiquiatría; sin embargo, los sistemas mentales en esta región casi solamente se transformó en hospitales psiquiátricos grandes en donde “almacenaron” a los pacientes sin ningún derecho. En respuesta a ellos muchas personas de la URSS anterior y la Europa del este/central que esperaban reformar el sistema mental de la salud en sus países respectivos quedaron defraudados,

IAPUP se convirtió en iniciativa de Ginebra en la psiquiatría (GIP)en 1991. Desde ese tiempo, GIP trabaja con los profesionales de salud mental, abogados, oficiales del gobierno, los parientes de los enfermos mentales y los usuarios de los servicios médicos mentales, en la reforma de estos sistemas anticuados. Hay evidencia que el gobierno de la República Popular de China (PRC) está utilizando la psiquiatría como medio de la represión contra sus ciudadanos. La iniciativa de Ginebra está implicada activamente en la campaña para terminar estos abusos y trabaja de cerca junto con otras organizaciones, tales como la Asociación Psiquiátrica Mundial (En Inglés)

Fuente: http://www.geneva-initiative.org/pages/home/default.asp

mdri-logo

Mental Disability Rights International (MDRI)

Misión

Mental Disability Rights International (MDRI) está dedicada a la promoción de los derechos humanos y la plena participación en la sociedad de las personas con discapacidad mental en todo el mundo.

Historia

Mental Disability Rights International (Derechos Internacionales sobre los discapacitados mentales) fue creada en 1993 por el abogado Eric Rosenthal. Con sede en Washington DC, MDRI , publica informes sobre la observancia de los derechos humanos, y promueve la supervisión internacional de los derechos de las personas con discapacidad mental. Basándose en las habilidades y experiencia de abogados, profesionales de la salud mental, defensores de los derechos humanos, las personas con discapacidades mentales y los miembros de sus familias, MDRI apoya la búsqueda de defensores jurídicos y la reforma del sistema de servicio y ayuda a los gobiernos a desarrollar leyes y políticas para promover la integración en la comunidad y de los derechos humanos de las personas con discapacidad mental.

La organización está forjando nuevas alianzas en todo el mundo para desafiar la discriminación y el abuso que hacen frente las personas con discapacidad mental, así como el trabajo con base local aboga por la creación de nuevos proyectos y actividades de promoción para promover la participación ciudadana y derechos humanos para niños y adultos.

Robert Castel (1933 – )

castel

Robert Castel es sociólogo, director de Estudios de la École d’Hautes Etudes de Sciences Sociales de París. Ha sido, desde hace tres décadas, un analista riguroso y brillante de los movimientos sociales. En los años 70 se ocupó de las vicisitudes de la psiquiatría y del psicoanálisis como prácticas hegemónicas, entonces, en el campo de la salud mental. Posteriormente, a principios de los 80, introdujo el concepto de “la gestión de los riegos” para definir las nuevas políticas sociales que se estaban introduciendo en ese momento. En la actualidad sus investigaciones giran en torno a la exclusión y la desafiliación social. La vinculación de estos conceptos con la crisis del trabajo y la protección social son los temas que aborda en su último libro, recientemente publicado en Francia: Les métamorphoses de la question sociale, en Ed. Fayard, París 1996. Otros títulos suyos disponibles en castellano son El orden psiquiátrico, La sociedad psiquiátrica avanzada y La gestión de los riesgos

Erving Goffman (1922 – 1982)

ervinggoffmanLa obra de Erving GOFFMAN (1922-1982) Asylums: Essays on the Social Situation of Mental Patients and Other Inmates (1961) es, con toda seguridad, uno de los precedentes más importantes de las corrientes críticas.

Como el propio autor expone en el prefacio de la obra, entre 1955 y 1956 realizó un año de trabajo de campo, en una investigación amparada por el National Institute of Mental Health, en el Hospital St. Elizabeth de Washington, institución federal que contaba con más de 7.000 internos. El objetivo era tratar de aprender algo sobre el mundo social de los pacientes hospitalizados según ellos mismos lo experimentaban subjetivamente. La forma de realizarlo consistió en someterse personalmente a la rutina diaria de las contingencias de los internos procurando una aproximación diferente a la de los restantes ensayos que, hasta entonces, se habían realizado sobre esta materia, escritos desde el punto de vista del psiquiatra. El propio autor expresaba, respecto a los límites de su investigación, que, probablemente, su punto de vista correspondía demasiado al hombre de clase media, que quizá sufrió más, sustitutivamente, ciertas situaciones, que los pacientes de clase baja expuestos a ellas y que, a diferencia de algunos pacientes, no le inspiraba gran respeto la disciplina psiquiátrica ni las instituciones que se limitaban a su práctica consuetudinaria

Para GOFFMAN, el hospital psiquiátrico era un tipo de «institución total». La definición del concepto es la siguiente: Un lugar de residencia y trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un período apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente. El autor las clasificó en cinco grupos, aunque matizó que la clasificación no era precisa, exhaustiva, ni tampoco para su inmediata aplicación analítica; no obstante, aportaba una definición puramente denotativa de la categoría, como punto de partida concreto:

1) Instituciones erigidas para cuidar de las personas que parecen ser a la vez incapaces e inofensivas (hogares para invidentes, ancianos, huérfanos e indigentes). 2) Instituciones erigidas para cuidar de aquellas personas que, incapaces de cuidarse por sí mismas, constituyen además, una amenaza involuntaria para la comunidad (hospitales de enfermos infecciosos, los hospitales psiquiátricos y los leprosarios). 3) Instituciones erigidas para proteger a la comunidad contra quienes cons- tituyen intencionalmente un peligro para ella y que no se proponen como finalidad inmediata el bienestar de los reclusos (las cárceles, los presidios, los campos de trabajo y de concentración). 4) Instituciones deliberadamente destinadas al mejor cumplimiento de una tarea de carácter laboral, y que solo se justifican por estos fundamentos instrumentales (los cuarteles, los barcos, las escuelas de internos, los campos de trabajo, diversos tipos de colonias y las mansiones señoriales desde el punto de vista de los que viven en las dependencias de servicio). 5) Instituciones concebidas como refugios del mundo, aunque con frecuencia sirven también para la formación de religiosos: entre ellos las abadías, monasterios, conventos y otros claustros.

La obra está formada por cuatro ensayos que abarcan las características de las instituciones totales, los efectos de la institucionalización sobre las relaciones sociales de los internos antes y después del ingreso, la adhesión que se espera del individuo a la actividad y fines del establecimiento y la forma en que los nternos se ajustan a los mismos (bien cooperando o bien apartándose de ese ol). Voy a centrarme únicamente en el último de los ensayos en el que el autor analiza las características fundamentales que separaban al hospital psiquiátrico de os servicios médicos ordinarios. Muy resumidamente, eran: Se trataba de una red destinada a dar alojamiento a varias categorías de personas socialmente perturbadoras . El carácter generalmente involuntario que tenía el ingreso en un hospital psiquiátrico

A diferencia de la mayor parte de la hospitalización médica, la estadía en el hospital psiquiátrico era demasiado prolongada y sus efectos demasiado estigmatizantes para que el individuo tuviera un apacible regreso al lugar social de donde partió . El problema de acomodar la actitud del paciente a la sociedad, se con- fundía con el problema de acomodar su actitud a la reclusión involuntaria. La vida del paciente se regulaba y ordenaba conforme a un régimen de disciplina elaborado para que un personal reducido manejase una gran cantidad de internos involuntarios. El personaje clave dentro de este régimen resultaba ser el asistente que era quien informaba al interno sobre los castigos y las recompensas que habían de regular su vida, y quien obtendría la autorización médica necesaria para imponer penas y conceder privilegios . Se establecía un nexo entre dos aspectos de la situación: ser declarado enfermo o sano y estar dentro o fuera del hospital .

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Erving_Goffman

http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_1213_1.pdf

Thomas J. Scheff (1929 – )

scheffEn 1966, Thomas J. SCHEFF publicó la primera edición de su obra Being Mentally Ill. En el mencionado trabajo se propuso la formulación de una teoría sociológica para la comprensión de la enfermedad mental crónica . SCHEFF estimaba que todavía no existía, en la época de la publicación, un cuerpo de conocimiento riguroso sobre los trastornos mentales y no va a partir por ello del modelo médico (desarrollo de una enfermedad) sino de una perspectiva sociológica de análisis de los síntomas psiquiátricos que considere dos aspectos: la transgresión de las reglas (vulneración de las normas aceptadas socialmente) y la desviación . SCHEFF partirá de la idea de que los síntomas psiquiátricos son casos de desviación residual.

A partir de estas primeras ideas, SCHEFF formulará un conjunto de proposicio- nes. La primera de ellas estima que la transgresión de las reglas residuales surge de fuentes diversas (orgánicas, psicológicas, estrés externo y actos volitivos de innovación o desafío) . La segunda estima que la incidencia de enfermedades mentales tratadas es muy inferior a la de transgresiones de reglas residuales , dicho de otra manera, la mayoría de los casos de enfermedad mental nunca reciben atención médica. En tercer lugar, la mayoría de transgresiones de las reglas residuales no se reconocen o se pretende buscar una explicación racional a las mismas y aquí es donde el autor cuestiona el momento en que surgen las condicio- nes para que se estabilice la transgresión y una situación se defina como prueba de enfermedad mental, ubicando al transgresor en un status desviado.

A diferencia de SZASZ, SCHEFF no considera el juego de roles como un sistema individual de conducta sino que estima que el individuo juega su rol articulando su conducta con las señales y acciones de otras personas implicadas en su relación . El público presenta una serie de imágenes preconcebidas sobre el rastorno mental que se aprenden desde la niñez , arquetipos que son distintos a los conceptos médicos y que son reforzados de forma habitual e inconsciente en la interacción social corriente, hecho que puede demostrarse en la visión que presentan los medios de comunicación. En muchos casos la transgresión pasa desapercibida o es transitoria pero, en un pequeño porcentaje, la reacción de a sociedad se exagera y distorsiona, pauta que el autor denomina «rotulación» labeling). Según SCHEFF la transgresión se vuelve uniforme y estable mediante os procesos sociales que mantienen el status de insano, alcanzando su culminación cuando el individuo desviado acepta dicho rol como marco para organizar su propia conducta .

De hecho, a las personas que aceptan dicho rol se les recompensa, no sólo por el estamento médico sino también, incluso, por otros pacientes y reciben sanciones sociales cuando intentan regresar a roles convencionales. De hecho, el propio transgresor de las reglas cuando recibe públicamente el cartel de desviado puede aceptar como única alternativa la aceptación de este rol . Todo lo anterior conduce a la última proposición y más importante: «la rotulación es la causa más importante de las carreras de desviación residual» .

Si la transgresión no se convierte en motivo para ocupar el rol de enfermo, no se producirá una carrera desviada. Son varios los factores que pueden incidir en lo anterior como el grado, la frecuencia y la visibilidad de la transgresión, o el poder del transgresor y la distancia social entre este y los agentes encargados del control social y, finalmente, el nivel de tolerancia de la comunidad y de la disponibilidad de roles alternativos no desviados en la cultura de la comunidad . Hay una interrelación recíproca entre el transgresor y la sociedad de forma que cuando más se identifica este con su papel, más la sociedad lo identifica con el mismo, en un círculo vicioso. El propio SCHEFF reconoce que la prueba ofrecida como apoyo de la teoría es irregular y fragmentaria pero puede servir como inicio de posteriores trabajos que permitan seguir caminos distintos a los seguidos hasta ahora para el análisis del trastorno mental. Junto con la teoría, SCHEFF entra en una parte práctica en la que estima que, a diferencia del campo legal, las decisiones en medicina entienden que, en caso de duda, es preferible sospechar la existencia de enfermedad .

La idea parte de los presupuestos de que, desde el punto de vista convencional del médico, es preferible aceptar esta posición que la contraria dado que no se ocasiona daños irreparables y que es necesario agotar todas las posibilidades para averiguar si existe o no la enfermedad. Sin embargo, parece que esta posición se está cuestionando en psiquiatría debido a que la consideración de enfermo mental produce un problema relativo al status social del individuo que aproxima al médico al juez a la hora de dar un fallo legal. El diagnóstico organiza y activa la reacción de la sociedad y permite la segre- gación y aislamiento de quienes son así considerados . SCHEFF demuestra como los procesos judiciales son estereotipados y las funciones de los tutores ad litem ciertamente dejaban mucho que desear, estimando que, tras un examen de 116 audiencias judiciales, las evidencias solían ser arbitrarias, en algunos casos sin prueba, generalmente se tendía a prejuzgar y los exámenes se caracterizaban por el descuido y el apresuramiento, girando la mayoría de las preguntas sobre las circunstancias que determinaron la hospitalización y sobre el grado de orientación y pensamiento abstracto, realizándose de forma muy rápida y sin dejar tiempo prácticamente a los pacientes para contestarlas, siendo las interpretaciones de las respuestas francamente discutibles. SCHEFF considera que las doctrinas acerca del peligro para sí o para los demás, el tratamiento temprano y la evitación del estigma se invocaban en parte porque los funcionarios creían en su validez y en parte porque justificaban en forma adecuada una política preexistente de acción sumaria, investigación mínima, evitación de la responsabilidad y, una vez que el paciente se hallaba en el hospital, de indecisión y demoras.

Concluye señalando: La presunción de enfermedad es, probablemente, causa y efecto de la presión política que la comunidad ejerce sobre el tribunal. El juez —funcionario elegido por votación— corre el riesgo de que lo censuren con mayor severidad por dar el alta erróneamente que por mantener internados injustamente a los pacientes. Por último, señalar que SCHEFF estima que se puede considerar que existe una barrera de status entre las personas llamadas sanas y las que presentan trastorno mental, definiendo el status como conjunto de derechos y deberes que se dan por sentados al ciudadano corriente . La segunda edición de 1984 no difirió sustancialmente de la primera. La tercera edición (1999) sí que ha recogido cambios . El autor reconoce que la teoría original, aunque limitada a ser una teoría contestataria, tuvo su auge en los años 70 y su peso cayó en la década de los 80 y principios de los 90.

Las razones fundamentales de su declive fueron, principalmente, el auge de las teorías biológicas en psiquiatría y las críticas de GOVE sobre la carencia de estudios empíricos que corroboraran la teoría . En el primer apartado del trabajo hace una revisión de las teorías biológicas estimando que, sin pretender que las restantes teorías deban ser reemplazadas por la suya, el comportamiento humano es un problema mucho más amplio y abarca más factores . SCHEFF incidirá en la teoría del control social del comportamiento desviado a la hora de definir la «rotulación» . Hará especial hincapié en los factores emocionales y relacionales. Por último, reseñará el impacto que tuvo la edición de 1966 en el cambio legislativo que se produjo en California (Lanterman-Petris-Short Act) que supuso una nueva generación de leyes en el conjunto de los Estados Unidos.

Fuente: http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_1213_1.pdf

Félix Guattari (1930 – 1992)

guattariOisy, Francia, 1930. En el nombre de Félix Guattari se conjugan militante político, escritor y psicoanalista. Muere en Francia, a los 62 años, la noche del 29 de agosto de 1992. Su formación es inclasificable. Luego de tres años abandona los estudios de Farmacia e intenta una licenciatura en Filosofía en la Sorbona que interrumpe al poco tiempo. Concurre a cursos de Merleau-Ponty y de Bachelard. Como muchos jóvenes de su época siente admiración por Sartre.

En 1964, unos años antes de iniciar su trabajo con Gilles Deleuze, Félix Guattari presenta un informe que titula La transversalidad. Afirma allí que en toda existencia se conjugan dimensiones deseantes, políticas, económicas, sociales e históricas. Critica la reducción de esta multiplicidad. Alerta contra la psicologización de los problemas sociales. Entiende que los padecimientos psicopatológicos (o los malestares individuales, o las fracturas familiares) no se pueden pensar por fuera del universo social. Sugiere, por ejemplo, que el fantasma de castración es fantasma de castración y es modo de regulación capitalista. Deseo que muerde en el fruto prohibido e interiorización de la represión burguesa. Propone la idea de coeficiente de transversalidad para ilustrar las situaciones de ceguera institucional. Describe cómo las condiciones sociales intervienen en la producción del malestar.

Pero el pensamiento de Guattari no se propone (como se dijo) introducir la política en el psicoanálisis sino revelar que la política es condición de producción del inconsciente mismo. Guattari supone que el inconsciente no sólo tiene relación con las coordenadas míticas y familiares invocadas tradicionalmente por algunos psicoanalistas, sino que es (también) formación entre texturas sociales, económicas y políticas. Piensa que los contenidos sociopolíticos del inconsciente intervienen en la determinación de los objetos del deseo. O, en otras palabras, no concibe las relaciones sociales como un más allá o un más acá o un después de las cuestiones individuales, familiares o institucionales. Piensa que las relaciones sociales son los flujos maquínicos con los que el inconsciente hace su trabajo.

En Guattari la pregunta por la psicosis lleva al problema del inconsciente y la cuestión del inconsciente lleva al problema político. En la serie psicosis, inconsciente y política dibuja los problemas que hacen a la condición deseante de la subjetividad. La cosa en cuestión es qué es eso que (más allá de las voluntades y los consensos) hace enganche en cada uno de nosotros. Para Guattari eso, que nos deja colgados como peces del anzuelo, se llama deseo. Hambre de subjetividad. Sed de una existencia que no se llena. Potencia que muerde en los extraños objetos que se ofrecen en el mercado capitalista. Al respecto escribe (junto con Deleuze, en 1972) que el problema fundamental de la filosofía política sigue siendo el que Spinoza supo plantear (y que Reich redescubre): “¿Por qué hombres y mujeres combaten por su servidumbre como si lucharan por su salvación? ¿Cómo es posible que se llegue a gritar: ¡queremos más impuestos! ¡menos pan!? Lo sorprendente no es que la gente robe, o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. ¿Por qué soportamos desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlas no sólo para los demás, sino, también, para nosotros mismos?”. Guattari se rehusa a invocar un desconocimiento o una ilusión de las masas para explicar ese misterio. Pide una explicación a partir del deseo. Concluye: “No, las masas no fueron engañadas, ellas desearon el fascismo en determinado momento, en determinadas circunstancias, y esto es lo que precisa explicación, esta perversión del deseo colectivo.”

La militancia política y el trato cotidiano con la psicosis modela estas teorizaciones. Así como ausculta el pulso político en los estados psicóticos, también advierte los límites explicativos del psicoanálisis ante esas constelaciones existenciales desamarradas de las estructuras neuróticas. Escribe: “Más allá del yo, el sujeto estalla en todo el universo histórico, el delirante comienza a hablar lenguas extranjeras, alucina la historia; los conflictos de clase o las guerras se convierten en los instrumentos de la expresión de sí mismo”. La palabra desquiciada de los locos no sólo expresa el sufrimiento por un desorden psíquico individual. En cada una de esas voces solitarias gime (también) el mundo social.

Sin embargo, esta posición frente a las psicosis no debe confundirse con los postulados de la antipsiquiatría inglesa (Cooper y Laing). En Guattari siempre reaparece la distinción entre alienación mental y alienación social. Su valoración de la locura no es elogio de la enfermedad mental. Por el contrario, el pensamiento de Guattari está empeñado en la pregunta: ¿Cómo liberar a la locura de la enfermedad mental? O, dicho en sus palabras, ¿cómo restituir la potencia del sin-sentido a resguardo del dolor? Guattari advierte que los estados psicóticos ponen a la vista que en la subjetividad reverbera un murmullo de multiplicidades históricas. Murmullo acallado, a la vez, por ataduras neuróticas y por disciplinamientos sociales. Las psicosis nos enseñan esa locura de flujos y simultaneidades, cierto. Pero, la paradoja es que los psicóticos viven ajenos en ese mensaje del que son portadores. Por esa capacidad de locura pagan el precio atroz de la enfermedad mental.

Para Félix Guattari escribir es luchar, escribir es resistir y escribir es cartografiar. Pero ¿cómo dibujar planos de la subjetividad? ¿Cómo sujetar intensidades que no permanecen? ¿Territorios que mudan? ¿Trazos de una sola vez? Se pregunta Guattari (1989) si las mejores cartografías de la subjetividad o, si se quiere, los mejores psicoanálisis, no han sido hechos por Goethe, Kafka, Proust, Joyce, Artaud y Beckett, más bien que por Freud, Jung y Lacan. Escribe: “Después de todo, la parte literaria en la obra de estos últimos constituye lo mejor que subsiste de ellos (por ejemplo, La interpretación de los sueños de Freud puede ser considerada como una extraordinaria novela moderna)”. Guattari no se interesa por el análisis como asunto que concierne a especialistas. Una profesión que ejerce un psicoanalista y que controla un grupo o una escuela analítica. Se interesa por otra cosa: la producción de lo que llama dispositivos de enunciación analíticos. En ese sentido considera, por ejemplo, a Samuel Beckett, uno de los más grandes analistas de todos los tiempos. Explica que, aunque a primera vista no parece involucrado en las luchas políticas y sociales o preocupado por los problemas del inconsciente, sus exploraciones tienen el efecto de una intervención analítica. Porque revelan las mutaciones micropolíticas de nuestros estados de subjetividad y, a la vez, ponen en crisis los modos colectivos de semiotización.

Fuentes:

header_logoLa Comisión de los ciudadanos en los derechos humanos

La Comisión de los ciudadanos en los derechos humanos (CCHR) es una organización no lucrativa, pública dedicada a investigar y a exponer violaciones psiquiátricas de derechos humanos. También se asegura de que los actos criminales dentro de la industria psiquiátrica estén divulgados a las autoridades competentes y actuar sobre ellos. CCHR fue fundada en 1969 por la iglesia de Cienciología y el autor in
ternacionalmente aclamado, el Dr. Thomas Szasz, profesor Emerito de psiquiatría en la universidad de estado de Nueva York, Siracusa

En aquel momento, las víctimas de la psiquiatría eran un grupo muy minoritario y olvidado, almacenado bajo condiciones aterrorizantes en instituciones mentales alrededor del mundo. Debido a esto, CCHR redactó una declaración de derechos humanos en la salud mental que ha servido como guía para la reforma mental de la salud. Reconocido por el ponente especial de las Naciones Unidas de derechos humanos

Comisión responsable de “muchas grandes reformas” que protejan a gente contra el abuso psiquiátrico, CCHR ha documentado millares de casos individuales que demuestran que las drogas psiquiátricas y las prácticas psiquiátricas a menudo-brutales crean locura y causan violencia. Una causa importante del problema de la droga por todo el mundo es el psiquiatra, que por décadas ha utilizado su influencia como doctor para prescribir drogas psicoactivas que extremadamente han sido peligrosas y adictivas en personas de todo edad y condición.

Desde 1969, el trabajo de CCHR ha ayudado a preservar la vida de millones y del sufrimiento innecesario para millones más. Muchos países ahora han asignado el consentimiento informado para el tratamiento psiquiátrico y al derecho a la representación, a la defensa, al recurso y a las indemnizaciones legales para los pacientes.

En algunos países, el uso del psicocirugía y el electroshock en niños está prohibido. Una de las preocupaciones primarias de CCHR con la psiquiatría es su sistema de diagnóstico poco científico.

La diagnosis médica de los siquiatras es categorizar síntomas solamente, no la causa de la enfermedad. Jeffrey A. Schaler, Ph.D., dice, “la noción de la validez científica, aunque solo sea en un acto, se relaciona con el fraude. La validez refiere al grado de lo que algo representa o mide lo que pretende representar o medir. Cuando las medidas de diagnóstico no representan lo que pretendieron representar, decimos que las medidas carecen validez…. El manual de diagnóstico y estadístico (DSM-IV) publicado por la asociación psiquiátrica americana… es notorio por la baja validez científica. Entendiendo esta premisa de diagnóstico fraudulenta, podemos ver porqué la psiquiatría y la psicología, subvencionadas con mil millones de dólares en vez de suprimir los problemas de la mente, los han creado y han perpetuado.

La panacea de la droga, ha echo aumentar los casos de violencia, suicidio, disfunción sexual, daño nervioso irreversible, de alucinaciones, de la apatía, de irritabilidad, de ansiedad, de psicosis y de muerte.

Con la narcosis psiquiátrica de muchos de nuestros alumnos, no es ninguna sorpresa que la edad más grande de asesinos es hoy de 15 a 19 años. Los miembros de CCHR incluyen a representantes y a profesionales prominentes de todos los ámbitos educadores, abogados de derechos civiles y humanos de ldoctores, de artistas, que lo ven como su deber “para exponer y para ayudar a suprimir cualesquiera prácticas todas físicamente perjudiciales en el campo curativo de la salud mental.”

Trabajan para lograr estos objetivos con muchas personas semejantes , incluyendo políticos, a profesores, profesionales de salud, del gobierno y de la ley. Hoy, con 133 secciones en 34 países, CCHR ha establecido un grupo de gran alcance en la defensa de los derechos humanos y presenta cada año en sus homenajes de los derechos humanos a las personas que exhiben valor ejemplar en la lucha mundial para la restauración de derechos humanos básicos en el área mental de la salud.

(Varios Idiomas)

La más famosa de todas las webs críticas contra la psiquiatría y con el socio actor Tom Cruise criticando a la psiquiatría en cualquier momento.

http://www.cchr.org/index.cfm

Una filial méxicana:

http://www.infomex.com.mx/

Artículos de muestra en Español muy documentados críticos con la Psiquiatría

(MUY INTERESANTES)

http://www.ccdh.es/index.htm

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