Freud y Lacan el fraude

Freud (1856-1939) y Lacan (1901-1981), el fraude

freudlacan

Alejandro Vázquez Cárdenas/Colaboración especial

Miércoles 28 de Marzo de 2007

Extractado

Dicho artículo cita, como si tuvieran valor científico, las opiniones de reconocidos farsantes como el señor S. Freud y señaladamente J. Lacan, uno de los mayores embaucadores que ha dado el mundo de la medicina.

La lectura de este artículo me ha hecho recordar la tragedia que ha significado para una parte de la sociedad el éxito que en su momento tuvieron esas fantasías producto de la imaginación de Sigmund Freud y que, afortunadamente para la humanidad y la medicina, han caído ya en el descrédito y se encuentran en el sitio de donde nunca debieron haber salido, las pseudociencias, junto con sus hermanos, la astrología y la quiromancia.

Como cualquier investigador serio lo sabe, las tesis fundamentales del psicoanálisis carecen de toda base científica, pero Freud poseía ambición, talento literario y una gran imaginación. Acuñaba neologismos y creaba lemas con facilidad hasta el punto de incorporar a su lengua palabras y expresiones nuevas: el inconsciente, el ego y el superego, el complejo de Edipo, la sublimación, la psicología profunda, etcétera.

La diferencia entre la entelequia de Freud y el trabajo de un científico es absoluta. Para el científico, la búsqueda de la verdad y la crítica constructiva es fundamental. Nada es más valioso para el científico que ver sus teorías debatidas y criticadas por sus pares. Si las críticas son infundadas, sabe que sus teorías sobrevivirán. Si están bien fundamentadas, entonces sabe que deberá cambiar sus teorías, o incluso abandonarlas. La crítica es vital para la ciencia, pero el psicoanalista se ha opuesto siempre a cualquier forma de crítica. La reacción más corriente ha consistido en acusar al crítico de «resistencias» psicodinámicas, procedentes de complejos de Edipo no resueltos y otros disparates; pero esto no es una réplica. Los puntos deben ser juzgados en términos de su relevancia fáctica y de su consistencia lógica. El uso del argumento ad hominem como réplica a la crítica es el último recurso de los que no pueden responder con hechos.

Todo en el psicoanálisis es falso, pero entre todas sus escuelas la más ridícula es la de Lacan. No hay nada, pero absolutamente nada que se pueda rescatar de las tonterías que dicen los lacanianos.

Lacan es básicamente una combinación de Freud y Saussure. Para Saussure, un lingüista suizo de principios de siglo, las palabras están constituidas por un significante y un significado. El significante es el sonido, el conjunto de fonemas que constituyen a una palabra. Mientras que el significado es la representación psíquica del objeto mencionado. Para Saussure todo lo que se debía conocer para aprender un idioma era un diccionario, él no se preocupaba por las estructuras de las palabras cuando son combinadas en oraciones. Lacan hace una modificación a las teorías de Saussure. Para Lacan no hay significados, un significante no se refiere a nada en particular, un significante es lo que es, no porque tenga un significado sino por lo que no es, se define por una relación negativa (así hablan los lacanianos). Como los significados no significan nada en particular, están constantemente cambiando, forman cadenas cambiantes de la misma forma que se forman las oraciones según Lacan y es esto lo que constituye nuestro inconsciente.

Lacan, dueño de significantes sin significado escribió una vez: «Así, calculando esa significación según el álgebra que utilizamos, a saber: S (significante) sobre s (significado) = S (el enunciado). Con S=1, tenemos s = Raíz Cuadrada de menos 1. Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce. No en cuanto él mismo, ni siquiera en cuanto a imagen, sino en cuanto parte faltante de la imagen deseada: por eso es igualable a Raíz Cuadrada de menos 1». Medalla de oro a quien descifre a la primera este galimatías.

Y qué dice el buen Lacan sobre la curación de un paciente: «La curación, en definitiva, se realiza por medio de la restitución de las cadenas asociativas que sostienen los símbolos hasta el acceso a la verdad del inconsciente, a los significantes elementales que por metáfora y metonimia se habían propulsado a la consciencia. La curación es la reintegración en el hilo normal del discurso de una palabra, la palabra plena, que no había podido decirse más que deformada». Segunda medalla de oro al que traduzca esto.

Para terminar recordemos algo. En relación con estas teorías freudianas, el psicólogo alemán H. Ebbinghaus, que fue el único en introducir el estudio experimental de la memoria en este campo, afirmó: «Lo que es nuevo en estas teorías no es verdad, y lo que es verdad no es nuevo». Este es el epitafio perfecto, no sólo de las teorías de Freud sobre el inconsciente, sino de toda su obra.

Fuente

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Nada más hay un problema con esta teoría. Esta totalmente mal. En 1957 Chomsky probó que para poder entender el lenguaje se necesitan de estructuras que trabajen con la gramática de las oraciones, no nada más con las palabras. El significado de las palabras depende de las palabras que vienen antes y después. En términos más técnicos se necesitaba algo más que amontonar palabras (es decir un modelo de Markov) para describir la sintaxis de un lenguaje tal como lo hablamos, se necesita también contar de una memoria — se necesita algo más que una máquina de estados finitos.

Vamos a suponer que los conceptos de lenguaje que tiene Lacan son los correctos, el lenguaje esta formado de significantes y significados y a estos los juntamos usando metonimia (secuencia) y metáfora (sustitución). Esto entonces te permite usar teoría de juegos para modelar como se transmiten las ideas, puedes ver como se replican las ideas, puedes construir modelos de Markov para ver como va a cambiar la distribución de las ideas a través del tiempo.

Pero sabemos desde Chomsky que los modelos de Markov no son suficientes para modelar como adquirimos el lenguaje. Un modelo de Markov determina un autómata probabilístico de estados finitos y las gramáticas sin contexto (que es el mínimo requerido para describir la sintaxis de un lenguaje) no se pueden modelar con máquinas de estados finitos, necesitas algo con una memoria.

Las estructuras que dice Lacan forman el lenguaje son inadecuadas para describir la sintaxis del lenguaje. Peor aun, las ideas de nuestra mente son todavía más complicadas (por ejemplo, encontrar una solución para el problema del vendedor) y nunca las vas a poder describir con los significantes, significados y otras cosas que dice Lacan —necesitas de una máquina de Turing.

Desde hace 50 años sabemos que no bastan las estructuras que emplea Lacan para describir la sintaxis de un lenguaje (y mucho menos las ideas) y la gente le sigue haciendo caso. Creo que la mayoría de la gente que le hace caso a Lacan o es estúpida o son muy flojos para ponerse a averiguar si lo que dice siquiera tiene sentido.

Cuando Lacan dio una plática en la universidad donde enseñaba Chomsky, contestó una pregunta que le hizo Chomsky acerca del pensamiento diciéndole: “Pensamos que pensamos con nuestros cerebros, pero personalmente yo pienso con mis pies. Esa es la única manera por la que puedo entrar en contacto con algo solido. En ocasiones pienso con mi cabeza, como cuando choco con algo. Pero he visto suficientes encefalogramas para saber que no hay indicios de pensamiento en el cerebro”[1]

[1] Lacan, Politics, Aesthetics, eds. Richard Feldstein and Willy Apollon, p. 135.

Fuente: http://reflexionpsicologica.blogspot.com/2006/05/lacan-es-un-fraude.html

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Para sus defensores, Lacan fue quien dio rigor científico al psicoanálisis; para sus detractores, fue un charlatán. Sokal y Bricmont no dicen esto último, pero sí se permiten lanzar una hipótesis sobre su obra en conjunto: si estaremos en el comienzo de una nueva religión, debido a que los escritos de Lacan produce efectos que no son puramente estéticos ni tampoco racionales; digamos, un “Misticismo laico”. El caso es que es muy dado a teorizar en una “ciencia”, por así decirla, tan joven como el psicoanálisis, en lugar de dedicarse a buscar alguna prueba empírica de lo que dice.

El caso es que Lacan tiene una idea sólo vaga de las matemáticas y, lo que es peor, nunca explica por qué sus analogías vienen a cuento. Por ejemplo, una de sus fijaciones parece ser la topología: así, del “corte” que se da a la cinta de Moebius, la botella de Klein, etc. nos dice: “Si se puede simbolizar el sujeto mediante este corte fundamental, del mismo modo se puede mostrar que un corte en un toro corresponde al sujeto neurótico, y en una superficie entrecruzada, a otro tipo de enfermedad mental”. (en un artículo de 1970). Por si fuera poco, nos aclara que habla de cosas que existen realmente, que “no es una metáfora”.

Otro objeto de su interés son los números imaginarios, que parece confundir con los irracionales: algunos cálculos “algebraicos” hacen comentar a Sokal que “se burla del lector”, pero lo mejor, la frase memorable, no ha llegado aún:

“Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce, no en sí mismo, ni siquiera en forma de imagen, sino como parte que falta de la imagen deseada: de ahí que sea el equivalente de sqr(-1) del significado obtenido más arriba, del goce que restituye, a través del coeficiente de su enunciado, a la función de falta de significante: (-1)” (“Posición del inconsciente”, en Ecrits, 2)

Tampoco tiene mucha consistencia su uso de la lógica y de la indución matemática, de las cuales nunca se explica a qué vienen a cuento hablando del psicoanálisis; en resumen, siempre que Lacan habla de matemáticas lo que encontramos es palabrería sin sentido.

Fuente: http://biblioweb.sindominio.net/escepticos/imposturas.html

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Portada de un comic de 1955
Gentileza de journal.davidbyrne.com

“Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas, es lo que habitualmente llamamos “rebuscado”. (…) Desde el punto de vista ético, es insostenible nuestra profesión; es por eso que me enferma , porque tengo un superyó como todo el mundo.”

Jacques Lacan se refirió con esos términos a la práctica psicoanalítica el 26 de febrero de 1977 en una conferencia que dictó en Bruselas y fue publicada por Le Nouvel Observateur, Nº 880, p.88 según atestigua en sus paginas 62 y 108″El libro negro del psicoanálisis” que hace poco salió a la venta en idioma español.

Cualquier psicoanalista podrá -seguramente- decir que “no es lo que parece”, por eso el mismo Lacan se extendió sobre la cuestión en su seminario Nº XXIV “L’insu qui sait de l’une bevue s’aile a mourré”:
“Pienso que, si ustedes fueron informados según los belgas , les llegó a sus oídos que yo hablé del psicoanálisis que podría ser una estafa. (…) El psicoanálisis puede ser una estafa, pero no es cualquier estafa: es una estafa que acierta con relación a lo que es el significante, o sea, algo muy especial, que provoca efectos de sentido” (publicado en “Ornicar?, Bulletin periodique du champ freudien” , “L’Escroquerie psychanalytique”, 17.1979,1,p.8.)

Está de más decir que vender una casa que no fuera la mía provocaría también “efectos de sentido” al que la compre creyendo que soy el propietario, pero lo verdaderamente subyugante es que “el psicoanálisis sea una estafa que acierta con relación a lo que es el significante”.

No es una estafa cualquiera, claro.

Si tenemos en cuenta que Lacan asegura que un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante, aún quedaría por dilucidar si el significante “estafa” representa a un sujeto para cual otro significante, n’est pas?

Fuentes:

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La prueba más rigurosa del uso del psicoanálisis para ameliorar problemas sociales fue efectuada entre 1937 y 1945 en Boston. Mas de 600 niños que tenían alto riesgo de convertirse en delincuentes juveniles fueron asignados aleatoriamente a una combinación de psicoanálisis y psicoterapia rogeriana por 4 años o a un grupo control que no recibió tratamiento. Estudios efectuados a los 3 y 10 años después de que terminó el tratamiento de los jóvenes revelaron que no había ninguna diferencia en el número de arrestos entre los dos grupos. Sin embargo a los 30 años se encontró que en la gente que había recibido tratamiento psicoanalítico una mayor proporción había cometido más de un crimen y que la diferencia era significativa estadísticamente. Análisis posteriores revelaron que cuando el psicoanálisis fue más intenso y tuvo mayor duración, era mayor la probabilidad de que los jóvenes cometieran un crimen. La evaluación subjetiva de los sujetos que recibieron psicoanálisis fue positiva y sugería que los efectos del tratamiento fueron positivos. La realidad fue otra. La comparación entre el grupo de tratamiento y el control indicó que el programa tuvo efectos negativos. El decir que validaste tus teorías por la subjetividad de los pacientes cuando era perfectamente razonable diseñar un experimente para ver si estas eran verdaderas te convierte en un pseudocientífico. El psicoanalisis es una teoría acientífica, sin evidencia que la respalde y ha sido abandonada por la psicología moderna. Si Sigmund Freud cometió fraude en su libro La interpretación de los sueños, extorcionó a Horace Frink y mintió en el historial clínico de Anna O., que otro resultado se podía haber esperado.

Cuando Lacan dio una plática en la universidad donde enseñaba Chomsky, contestó una pregunta que le hizo Chomsky acerca del pensamiento diciéndole: “Pensamos que pensamos con nuestros cerebros, pero personalmente yo pienso con mis pies. Esa es la única manera por la que puedo entrar en contacto con algo solido. En ocasiones pienso con mi cabeza, como cuando choco con algo. Pero he visto suficientes encefalogramas para saber que no hay indicios de pensamiento en el cerebro”[1] [1] Lacan, Politics, Aesthetics, eds. Richard Feldstein and Willy Apollon, p. 135.

Fuente: http://antieleia.blogspot.com/2005/11/lacan-es-un-fraude.html

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41 Respuestas a “Freud y Lacan el fraude

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Pero si solo fuese un pequeño fraude. Lamentablemente esto no solo tuvo repercusiones a nivel individual en aquellas personas que han pasado por estos “tratamientos psicoanalíticos” sino que también la impronta psicoanalítica dejo sus miserias a nivel social. Y es fácil ver las consecuencias y secuelas de estas teorías e ideas disparatadas, que además con los avances verdaderamente científicos no tienen posibilidad de sostenerse. Sin mencionar la inexistente casuística de ambos autores.

  2. Pingback: Anónimo·

  3. Alejandro:
    Lo que muestra tu escrito es que no los has leído y, por tanto, articulas razones sin fundamento . Tus juicios carecen de rigurosidad, los de Sandra se basan en tus suposiciones y afortunadamente ya hay versiones electrónicas bastante accesibles, por si algún día quieren hacer una colaboración más que “especial”.

    Si no lo escribiste y simplemente lo copiaste del enlace que citas (que por cierto, ya no existe), confirmarás lo que te escribo.

  4. Estoy de acuerdo contigo, si los pinches lacanianos se entienden entre ellos ha de ser porque conocen los conceptos de su master y los usan para hablar rebuscadamente de asuntos que pueden ser lo más banal del mundo. Y sobre los freudianos, he conocido gente que ha estado en psicoanálisis y lo único que veo es egos inflados y desconsideración por los sentimientos de los demás. Ha de ser por eso que los chamacos del estudio que aparece en tu post cometían más crímenes que los otros: ¿menos sentimientos de culpa? Ahí se ve cómo una pseudociencia tiene efectos cuantificables y estadísticamente significativos.

  5. no se como una pseudo ciencia puede ser objeto de atencion y de critica, y causar efectos a nivel psiquico, o mejor en otras palabras, efectos a nivel neurologico, tanto que evoca conexiones interneuronales que provocan, un razonamiento y una critica.

    lo cierto es que existe un total desconocimiento de lo que es el psicoanalisis, y lo que escribire es lo sigiente solo con el objeto de que sea analizado.

    las ciencias se dividen en ciencias reales y formales, las primeras incluyen a las positivas que son por ejemplo la fisica, y las sociales que son por ejemplo la psicologia o la sociologia. las ciencias formales son creadas por el hombre, no existen en la realidad, pero son de suma importancia, o mas bien vitales para demostrar y dar estructura a las ciencias reales.

    las matematicas, la linguistica, y presisamente el psicoanalisis pertenecen a esta parte de la ciencia, porque tienen una estructura y posee la capacidad de TRANSMISIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO SIN IMPORTAR LAS CIRCUNSTANCIAS NI LAS VARIABLES DEL ESPACIO NI EL TIEMPO. cosa que si sucede con el metodo cientifico o el fenomenologico usado por las ciencias sociales.

    aunque yo mismo no estoy totalmente deacuerdo con esto que dire, pero solo lo hare para aclarar un poco el tema, el proposito de toda ciencia es contribuir en si a la humanidad, causando bienestar a la misma, por tanto ambas partes ciencias reales y formales contribuyen de una u otra forma al proposito, y el psicoanalisis no escapa a tal.

    otro punto es que el aporte de lacan consiste en darle la estructura necesaria al psicoanalisis, formalizandola con enunciados y ecuaciones algebraicas (algebra lacaniana, ya que freud no lo hizo asi por la epoca en la que vivio, y ademas porque los psicoanalistas norteamericanos al emigrar a Estados Unidos por la segunda guerra mundial, estos se tuvieron que adaptar al modo de vida de los americanos, y por consiguiente tergiversaron los enunciados freudianos, a tal punto de transformar al psicoanalisis en una psicologia del yo, y recordemos que Estados Unidos influye politica, economica, e ideologicamente en los paises de America Latina, y dicha influencia tambien la hace en la universidad, o sea en el material cognoscitivo que quiera que se aprenda y se establezca como verdad, y dicha verdad es aquella que sigue estrictamente los pasos del metodo cientifico.

  6. Amigo, respetable tu punto de vista, se ve que no has leído o no has leído bien a Lacan. No basta con las opiniones de otros. El rigor científico que tanto pregonas en este artículo exige que vayas a las fuentes originales (en francés) para evitar malentendidos y meras elucubraciones. Lo que tú haces es lo mismo que criticar a Nietzsche a partir de la lectura de Lukács “El asalto a la razón”, que es un texto claramente panfletario de idiología marxista declarada. Por eso, pienso que respetando tu punto de vista, estás absoluta y profundamente equivocado sobre Freud y Lacan…

  7. El psicoanalisis de Freud y Lacan es un simple timo, lo mas que te pueden hacer en una psicoterapia es dejar sin dinero a los ingenuos. Lo grave es la psiquiatria, que te droga con psicofarmacos peligrosos que te arruinan la vida. Eso si que ademas de un fraude es un crimen grave.

  8. FRAUDES HAY EN TODOS LADOS…PODES ESTAR DE ACUERDO O NO PERO POR TU LECTURA POBRE Y LIMITADA PUEDO ENTENDER Q SOS UN EX ESTUDIANTE DE PSICOLOGIA FRUSTRADO Q NO PUDO RECIBIRSE PORQUE NO LE DIO LA CABEZA PARA ENTENDER A FREUD Y A LACAN. EL PSA AYUDA A MUCHAS PERSONAS…CREO QUE PARA CRITICAR HAY Q SABER Y EVIDENTEMENTE DEJAS MUCHO Q DESEAR SUERTE!

    • Obvio que ayuda a muchas personas. Ayuda a cada psicoanalista que cobra por ello como la astrología ayuda a los que trabajan escribiendo el porvenir de cada signo. Así también las religiones lo hacen, se llaman servicios pagos de placebos. Mira que facil es sacarle al psicoanálisis su primer cimiento. La primer experiencia de satisfacción deja una huella mnémica en un cerebro que no tiene la capacidad de tener huellas mnémicas porque aún no se ha formado del todo para eso bajo la clara evidencia del monismo psico-neural. Por lo tanto, no hay comienzo del aparato psíquico, ni principio de placer, ni insconciente, ni prácticamente nada psicoanalítico en el estado de organización de la materia definido como humano. Y si no te importa mucho la evidencia científica para convalidar las cosas, es muy bienvenido que también niegues la teoría de la gravedad y saltes por algún balcón. Quizás hasta salgas volando.

  9. Ayer hice una consulta con un especialista que se basa en el tratamiento en la medicina Lacaniana.Me pareció patético, sin sensibilidad. Creo que siendo una persona acostumbrada a tratar con problemas, que hacen sufrir mucho a los enfermos y a sus familias debia de acercarse un poco más a la persona que sufre. Lacan basaba su teoría en aplicaciones matemáticas , etc. Puro charlatanerismo. Basense en los sentimientos.

  10. Me has hecho mucha gracia.

    Dos o tres párrafos y listo: es evidente que no sabéis nada de ciencia. “Que el científico debe buscar la verdad” es algo que ya el mismo Popper negó en absoluto semejante pretension.

    No defiendo a Freud para nada. A Lacan, mucho, porque es el único que se ha tomado el trabajo de hacer aportes par que el psicoanalisis tuviera la “esperanza de ser una ciencia”. no lo habéis leído, o si lo leísteis, no te tomaste el trabajo de buscar referencias sobre los conceptos que usaba, que son bien dificiles. Sabéis qué es un grafo, sabéis qué es el esquema optico, etc.? Vais a venir a decir que se los invento en un viaje fantastico? Que ignorante eres

  11. Leopoldo dijo: “El psicoanalisis de Freud y Lacan es un simple timo, lo mas que te pueden hacer en una psicoterapia es dejar sin dinero a los ingenuos. Lo grave es la psiquiatria, que te droga con psicofarmacos peligrosos que te arruinan la vida. Eso si que ademas de un fraude es un crimen grave.”

    Aplausos de pie, Leopoldo, no pudiste haberlo dicho mejor.

  12. Yo llevo mucho tiempo leyendo la obra de Freud y Lacán y aún no me siento listo para hacer semejante crítica porque para poder algo así tendría que conocer toda la obra de estos grandes analistas y después aventurarme a criticar. Obviamente el psicoanálisis también está hecho de fallas y el discurso de Lacan nunca ha sido con pretenciones científicas empíricas-metodológicas sino más bien, parece ser un discurso asociado libremente bajo otros sistemas que no son la lógica formal que todos conocemos. Para leer a Lacan hay que ponerse los lentes lacanianos. Y sí, el psicoanálisis no es la verdad de la psiquis y Lacan a veces es muy críptico, y tampoco es una gran teoría, pero son los fundamentos de las demás psicoterapias.

  13. como se nota que los que han comentado estupideces criticando, no tienen ni la más remota idea de las aportaciones de Freud y ni de chiste han leído alguno de su artículos, sólo lean uno, uno y salgan de la ignorancia es por su bien leer no hace daño y a ese tal alejandro cuando haya leído las obras completas de Freud(para lo que se necesita muuuucho dinero y un especialista que le explique), entonces que haga un artículo, pero un artículo de verdad.

  14. Alfredo dijo:
    14 agosto 2011 a 18:24
    Leopoldo dijo: “El psicoanalisis de Freud y Lacan es un simple timo, lo mas que te pueden hacer en una psicoterapia es dejar sin dinero a los ingenuos. Lo grave es la psiquiatria, que te droga con psicofarmacos peligrosos que te arruinan la vida. Eso si que ademas de un fraude es un crimen grave.”

    Aplausos de pie, Leopoldo, no pudiste haberlo dicho mejor.

  15. Tito
    Invitado

    : historias Jugosas
    Estas si son historias Jugosas.
    Por lo que veo en la mayoría de las practicas terapéuticas ( y un poco confirmado con los comentarios de invitado psicologa) es ese sabor a moral que tiene la terapia psicologica. Un análisis un poco mas profundo y mas implacable revela que la mayor preocupación de la psicologia, no es el bienestar del individuo sino la preservación del bien común y la red de seguridad de la sociedad. Por lo que el proceso psicologico y el marco usado para hacerlo esta destinado a moldear al individuo para que tenga un papel productivo en la sociedad y no la ponga en peligro.
    El sacrificio de uno por el bien de todos.
    Menos mal que no habían psicólogos en el tiempo de Buda, de Lao Tse y de jesus.
    El lema de la psicologia parece ser “traiganlo de vuelta y callenlo que está poniendo en riesgo nuestro sistema de creencias y estilo de vida tan querido. Denle un trabajo pesado y una familia para que se entretenga, así no altera el orden social”

  16. k777

    nose,,,con respeto de los sicologos de hoy dia,,,pero so nun verdadero asco, una mierda, no pueden ni con sus propios problemas, no resuelven nada, no proponen nda, solo hacen alegatos idiotas y las sicologas al primer viejo que las deja se vuelven borrachas y aun asi disque tratan pacientes,,,,el verdadero PSICOLOGO, ya se perdio, si no nomas chekar la lista como Adler, Jung, y otros que si dejaron algo interesante pero aun asi no ahondaron mucho que digamos,…si los sicologos y las religiones sirvieran de algo, el mundo no estaria como esta,,,incluso ni lso chamanes urbanos sirven aunqeu se aderezan entre chamanes y sicologos ala new age
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    tito
    Invitado

  17. Dr Milton Erickson
    Luquitas Querido.Mil gracias por ese estupendo dato. ¿Tu entiendes lo de Erickson bien? Su historia es increible. Si entiendes esto, voy a tener algunas preguntas para ti. Ya conseguí hipnotic realities y Phoenix. Esta medio cabron para entender porque el lenguaje es muy especifico de su area de Milwakee pero todavia puedo ver su habilidad.

    Poliomielitis, increible.

  18. @ingeneratus hace más de 3 horas -1
    Siempre hemos insistido en el carácter de impostor y ladrón de Freud, de cuánto y cómo metió mano en los libros de la biblioteca de su maestro, de tasawuff e hinduismo, de los que dedujo como mono con navaja su teoría y método que, en gran parte, sólo es una parodia de la confesión y absolución de los consagrados según La Orden de Melkisedec…El tipo, tal cual lo aclaró muy bien Jung había logrado poder y era celoso de su prestigio ( por eso se entregaba , en secreto, a las boludeces más grandes, como la parapsicología, berreteada en la que creía realmente, pero ocultaba para no perder prestigio) y no creía para nada en su tesis de la LIBIDO ( le confesó a JUNG que lo había inventado para crear una nueva religión, la del sexo para competir con el auge de la pseudoespiritualidad que el confundía con espiritualidad); se quemó las pestañas estudiando la literatura de JOYCE y éste lo recontraninguneó; lo visitó a GURDJIEFF y éste ni si quiera lo miró… Ouspensky lo consideraba un chanta y no obtuvo de Gurdjieff ni siquiera una opinión sobre Freud: sólo una ironía: ¿Psicología? ¿Psicoanalizar a las máquinas? De lo que hay hablar es de mecánica no de psicología…

    Logró encandilar a los dadaístas, los surrealistas y a Aleister Crowley y a otros que le hicieron propaganda y hasta le brindaron a él métodos y estrategias que creyeron aprender de él… Fue burlado y esquilmado por Salvador Dalí…

    Los que con gran claridad y energía le bajaron el pulgar fueron RENÉ GUÉNON ( de un modo muy abstracto) y SRI AUROBINDO GOSH ( de un modo muy concreto, muy argumentado y ejemplificado. La carta – que no reencuentro por internet. en la que refuta lo freudiano como a cualquier otra psicología como REHABILITACIÓN SOCIAL y ESTERILIZACIÓN ESPIRITUAL es formidable)

  19. Los desmanes del psicoanálisis, de René Guénon.

    FUENTE: http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t950-siempre-volviendo-al-faro-oriental-y-occidental?highlight=metaf%C3%ADsica+oriental

    Siempre volviendo al faro oriental y occidental.

    Y el pneuma providencial galo tenía razón…

    La ininteligibilidad egomaníaca del sacramento del diablo…

    Uno de los casos más graves de contrariar a PARMÉNIDES que nos advirtió de la esterilidad de toda indagación contingente, fenoménica, de toda dirección hacia el misterio ininteligible de la substancia tenebrosa, es el del psicoanálisis, pantomima de rehabilitación social esterilizadora espiritualmente; pneumáticamente denunciado por Guénon, exahustivamente rechazado por Sri Aurobindo Gosh…

    Los desmanes del psicoanálisis, de René Guénon

    CAPÍTULO XXXIV del libro El reino de la cantidad y los signos de los tiempos (1945) de René Guénon.

    Si de la filosofía pasamos a la psicología, constatamos que en ella aparecen las mismas tendencias, en las escuelas más recientes, bajo un aspecto mucho más peligroso todavía, ya que en lugar de no traducirse más que por simples opiniones teóricas, encuentran en ellas una aplicación práctica de un carácter muy inquietante; los más «representativos» de estos métodos nuevos, desde el punto de vista en el que nos colocamos, son los que se conocen bajo la designación general de «psicoanálisis». Por lo demás, hay que destacar que, por una extraña incoherencia, ese manejo de elementos que pertenecen incontestablemente al orden sutil continua acompañándose no obstante, en muchos psicólogos, de una actitud materialista, debida sin duda a su educación anterior, y también a la ignorancia en la que están con respecto a la verdadera naturaleza de esos elementos que ponen en juego[1]; ¿no es uno de los caracteres más singulares de la ciencia moderna no saber nunca exactamente con qué está tratando en realidad, incluso cuando se trata simplemente de las fuerzas del dominio corporal? Por lo demás, no hay que decir que una cierta «psicología de laboratorio», conclusión del proceso de limitación y de materialización en el que la psicología «filosófico-literaria» de la enseñanza universitaria no representaba más que una etapa menos avanzada, y que ya no es realmente más que una suerte de rama accesoria de la fisiología, coexiste todavía con las teorías y los métodos nuevos; y es a ésta a la que se aplica lo que hemos dicho precedentemente de las tentativas hechas para reducir la psicología misma a una ciencia cuantitativa.

    [1] El caso de Freud mismo, el fundador del «psicoanálisis», es completamente típico desde este punto de vista, ya que jamás ha cesado de proclamarse materialista. —Una precisión de pasada: ¿por qué los principales representantes de las tendencias nuevas, como Einstein en física, Bergson en filosofía, Freud en psicología, y muchos otros todavía de menor importancia, son casi todos de origen judío, si no es porque hay algo ahí que corresponde exactamente al lado «maléfico» y disolvente del nomadismo desviado, el cual predomina inevitablemente en los judíos desvinculados de la tradición?

    Ciertamente, hay mucho más que una simple cuestión de vocabulario en el hecho, muy significativo en sí mismo, de que la psicología actual no considera nunca más que el «subconsciente», y no el «superconsciente» que debería ser lógicamente su correlativo; sin duda, eso es efectivamente la expresión de una extensión que se opera únicamente por abajo, es decir, por el lado que corresponde, aquí en el ser humano, como por otras parte en el medio cósmico, a las «fisuras» por las que penetran las influencias más «maléficas» del mundo sutil, y podríamos decir incluso las que tienen un carácter verdadera y literalmente «infernal»[1]. Algunos adoptan también, como sinónimo o equivalente de «subconsciente», el término «inconsciente», que, tomado al pie de la letra, parecería referirse a un nivel todavía inferior, pero que, a decir verdad, corresponde menos exactamente a la realidad; si aquello de lo que se trata fuera verdaderamente inconsciente, no vemos siquiera cómo sería posible hablar de ello, y sobre todo en términos psicológicos; y por lo demás, ¿en virtud de qué, si no es de un simple prejuicio materialista o mecanicista, sería menester admitir que existe realmente algo inconsciente? Sea como sea, lo que es también digno de observación, es la extraña ilusión por la que los psicólogos llegan a considerar algunos estados como tanto más «profundos» cuando solo son simplemente más inferiores; ¿no hay ya en eso como un indicio de la tendencia a ir contra la espiritualidad, que es la única que puede llamarse verdaderamente profunda, puesto que es la única que toca al principio y al centro mismo del ser? Por otra parte, puesto que el dominio de la psicología no está extendido hacia arriba, el «superconsciente», naturalmente, permanece para ella más completamente extraño y cerrado que nunca; y, cuando ocurre que encuentra algo que se refiere a él, pretende anexárselo pura y simplemente asimilándolo al «subconsciente»; ese es, concretamente, el carácter casi constante de sus pretendidas explicaciones concernientes a cosas tales como la religión, el misticismo, y también a algunos aspectos de las doctrinas orientales como el Yoga; y, en esta confusión de lo superior con lo inferior, hay ya algo que puede considerarse propiamente como constituyendo una verdadera subversión.

    Destacamos también que, por la llamada al «subconsciente», la psicología, lo mismo que la «filosofía nueva», tiende a juntarse cada vez más a la «metapsíquica»[2]; y, en la misma medida, se acerca inevitablemente, aunque sin quererlo quizás (al menos en cuanto a aquellos de sus representantes que entienden permanecer materialistas a pesar de todo), al espiritismo y a otras cosas más o menos similares, cosas que se apoyan todas en definitiva, sobre los mismos elementos obscuros del psiquismo inferior. Si esas cosas, cuyo origen y carácter son más que sospechosos, hacen así figura de movimientos «precursores» y aliados de la psicología reciente, y si ésta llega, aunque sea por un camino desviado, pero por eso mismo más cómodo que el de la «metapsíquica» que todavía se discute en algunos medios, a introducir los elementos en cuestión en el dominio corriente de lo que se admite como ciencia «oficial», es muy difícil pensar que el papel verdadero de esta psicología, en el estado presente del mundo, pueda ser otro que el de concurrir activamente a la segunda fase de la acción antitradicional. A este respecto, la pretensión de la psicología ordinaria, que señalábamos hace un momento, de anexarse, haciéndolas entrar por la fuerza en el «subconsciente», algunas cosas que se le escapan enteramente por su naturaleza misma, no se relaciona todavía, a pesar de su carácter claramente subversivo, más que con lo que podríamos llamar el lado infantil de ese papel, ya que las explicaciones de este género, al igual que las explicaciones «sociológicas» de las mismas cosas, son, en el fondo, de una ingenuidad «simplista» que llega a veces hasta la necedad; en todo caso, eso es incomparablemente menos grave, en cuanto a sus consecuencias efectivas, que el lado verdaderamente «satánico» que vamos a tener que considerar ahora de una manera más precisa en lo que concierne a la psicología nueva.

    Este carácter «satánico» aparece con una claridad muy particular en las interpretaciones psicoanalíticas del simbolismo, o de lo que se da como tal con razón o sin ella; hacemos esta restricción porque, sobre este punto como sobre tantos otros, si se quisiera entrar en el detalle, habría que hacer muchas distinciones y habría que disipar muchas confusiones: así, para tomar solo un ejemplo típico, un «sueño» en el que se expresa alguna inspiración «suprahumana» es verdaderamente simbólico, mientras que un sueño ordinario no lo es en modo alguno, cualquiera que puedan ser las apariencias exteriores. No hay que decir que los psicólogos de las escuelas anteriores ya habían intentado muy frecuentemente, ellos también, explicar el simbolismo a su manera y reducirle a la medida de sus propias concepciones; en parecido caso, si es verdaderamente de simbolismo de lo que se trata, esas explicaciones por elementos puramente humanos, ahí como por todas partes donde se tocan cosas de orden tradicional, desconocen todo lo que constituye su fondo esencial; si al contrario no se trata realmente más que de cosas humanas, ya no es más que un falso simbolismo, pero el hecho mismo de designarle por este nombre implica todavía el mismo error sobre la naturaleza del verdadero simbolismo. Esto se aplica igualmente a las consideraciones a las que se libran los psicoanalistas, pero con la diferencia de que entonces ya no es de «humano» de lo que es menester hablar solo, sino también, en una medida muy amplia, de «infrahumano»; así pues, esta vez se está en presencia, ya no de una simple reducción, sino de una subversión total; y toda subversión, incluso si no es debida, inmediatamente al menos, más que a la incomprehensión y a la ignorancia (que, por lo demás, son lo que mejor se presta a ser explotado para un tal uso), es siempre, en sí misma, propiamente «satánica». Por lo demás, el carácter generalmente innoble y repugnante de las interpretaciones psicoanalíticas constituye, a este respecto, una «marca» que no podría engañar; y lo que es todavía particularmente significativo desde nuestro punto de vista, es que, como lo hemos mostrado en otra parte[3], esta misma «marca» se encuentra precisamente también en algunas manifestaciones espiritistas; ciertamente, sería menester mucha buena voluntad, por no decir una completa ceguera, para no ver en eso nada más que una simple «coincidencia». Naturalmente, en la mayoría de los casos, los psicoanalistas pueden ser tan completamente inconscientes como los espiritistas de lo que hay realmente debajo de todo eso; pero los unos y los otros aparecen como igualmente «conducidos» por una voluntad subversiva que utiliza en los dos casos elementos del mismo orden, cuando no exactamente idénticos, voluntad que, sean cuales sean los seres en los que está encarnada, es ciertamente muy consciente en éstos al menos, y responde a unas intenciones sin duda muy diferentes de todo lo que pueden imaginar aquellos que no son más que los instrumentos inconscientes por los cuales se ejerce su acción.

    En estas condiciones, es muy evidente que el uso principal del psicoanálisis, que es su aplicación terapéutica, no puede ser sino extremadamente peligroso para los que se someten a él, e incluso para aquellos que lo ejercen, ya que esas cosas son de las que nadie maneja nunca impunemente; no sería exagerado ver en eso uno de los medios especialmente puestos en obra para acrecentar lo más posible el desequilibrio del mundo moderno y conducir a éste hacia la disolución final[4]. Aquellos que practican estos métodos están bien persuadidos, al contrario, no lo dudamos, de la beneficencia de sus resultados; pero es justamente gracias a esta ilusión por lo que su difusión se hace posible, y es en eso donde puede verse toda la diferencia que existe entre las intenciones de esos «practicantes» y la voluntad que preside la obra de la que no son más que colaboradores ciegos. En realidad, el psicoanálisis no puede tener como efecto más que hacer salir a la superficie, haciéndolo claramente consciente, todo el contenido de esos «bajos fondos» del ser que forman lo que se llama propiamente el «subconsciente»; por lo demás, ese ser es ya psíquicamente débil por hipótesis, puesto que si fuera de otro modo, no sentiría de ningún modo la necesidad de recurrir a un tratamiento de este tipo; así pues, es tanto menos capaz de resistir a esta «subversión», y se arriesga mucho a hundirse irremediablemente en ese caos de fuerzas tenebrosas imprudentemente desencadenadas; si, a pesar de todo, llega no obstante a escapar de ellas, guardará al menos, durante toda su vida, una huella que será en él como una «mancha» imborrable.

    Sabemos bien lo que algunos podrían objetar aquí invocando una similitud con el «descenso a los Infiernos», tal como se encuentra en las fases preliminares del proceso iniciático; pero una tal asimilación es completamente falsa, ya que el propósito no tiene nada de común, como tampoco lo tienen, por lo demás, las condiciones del «sujeto» en los dos casos; solo se podría hablar de una suerte de parodia profana, y eso mismo bastaría para dar a eso de lo que se trata un carácter de «contrahechura» más bien inquietante. La verdad es que este pretendido «descenso a los Infiernos», que no es seguido por ningún «reascenso», es simplemente una «caída en la ciénaga», según el simbolismo usado en algunos Misterios antiguos; se sabe que esta «ciénaga» tenía concretamente su figuración sobre la ruta que llevaba a Eleusis, y que aquellos que caían en ella eran profanos que pretendían a la iniciación sin estar cualificados para recibirla, y que, por consiguiente, solo eran víctimas de su propia imprudencia. Agregaremos solo que existen efectivamente tales «ciénaga» tanto en el orden macrocósmico como en el orden microcósmico; esto se vincula directamente a la cuestión de las «tinieblas exteriores»[5], y se podrían recordar, a este respecto, algunos textos evangélicos cuyo sentido concuerda exactamente con lo que acabamos de indicar. En el «descenso a los Infiernos», el ser agota definitivamente algunas posibilidades inferiores para elevarse después a los estados superiores; en la «caída en la ciénaga», las posibilidades inferiores se apoderan al contrario de él, le dominan y acaban por sumergirle enteramente.

    Acabamos de hablar también aquí de «contrahechura»; esta impresión es enormemente reforzada por otras constataciones, como la de la desnaturalización del simbolismo que hemos señalado, desnaturalización que, por lo demás, tiende a extenderse a todo lo que conlleva esencialmente elementos «suprahumanos», así como lo muestra la actitud tomada al respecto de la religión[6], e incluso de las doctrinas de orden metafísico e iniciático tales como el Yoga, que tampoco escapan ya a este nuevo género de interpretación, hasta tal punto que algunos llegan hasta a asimilar sus métodos de «realización» espiritual a los procedimientos terapéuticos del psicoanálisis. Hay algo ahí peor todavía que las deformaciones más groseras que tienen curso igualmente en Occidente, como la que quiere ver en esos mismos métodos del Yoga una suerte de «cultura física» o de terapéutica de orden simplemente fisiológico, ya que éstas son, por su grosería misma, menos peligrosas que las que se presentan bajo aspectos más sutiles. La razón de ello no es solo el que estas últimas impliquen el riesgo de seducir algunos espíritus sobre los cuales las demás no habrían podido tener ninguna presa; esta razón existe ciertamente, pero hay otra, de un alcance mucho más general, que es la misma por la que las concepciones materialistas, como lo hemos explicado, son menos peligrosas que las que hacen llamada al psiquismo inferior. Bien entendido, la meta puramente espiritual, que es la única que constituye el Yoga como tal, y sin la cual el empleo mismo de esta palabra no es más que una verdadera irrisión, no es menos totalmente desconocida en un caso que en el otro; de hecho, el Yoga no es una terapéutica psíquica como tampoco es una terapéutica corporal, y sus procedimientos no son de ninguna manera ni a ningún grado un tratamiento para enfermos o desequilibrados cualesquiera; muy lejos de eso, se dirigen al contrario exclusivamente a seres que, para poder realizar el desarrollo espiritual que es su única razón de ser, deben estar ya, únicamente por el hecho de sus disposiciones naturales, tan perfectamente equilibrados como es posible; en eso hay condiciones que, como es fácil comprenderlo, entran estrictamente en la cuestión de las cualificaciones iniciáticas[7].

    No es eso todavía todo, y hay aún otra cosa que, bajo el aspecto de la «contrahechura», es quizás todavía más digna de observación que todo lo que hemos mencionado hasta aquí: es la necesidad impuesta, a quienquiera que quiere practicar profesionalmente el psicoanálisis, de ser previamente «psicoanalizado» él mismo. Eso implica ante todo el reconocimiento del hecho de que el ser que ha sufrido esta operación ya no es nunca tal cual era antes, o que, como lo decíamos hace un momento, le deja una huella imborrable, como la iniciación, pero en cierto modo en sentido inverso, puesto que, en lugar de un desarrollo espiritual, es de un desarrollo del psiquismo inferior de lo que se trata aquí. Por otra parte, en eso hay una imitación manifiesta de la transmisión iniciática; pero, dada la diferencia de naturaleza de las influencias que intervienen, y como no obstante hay un resultado efectivo que no permite considerar el asunto como reduciéndose a un simple simulacro sin ningún alcance, esta transmisión sería más bien comparable, en realidad, a la que se practica en un dominio como el de la magia, e incluso más precisamente de la brujería. Por lo demás, hay un punto muy obscuro, en lo que concierne al origen mismo de esta transmisión: como es evidentemente imposible dar a otros lo que uno mismo no posee, y como la invención del psicoanálisis es por lo demás algo reciente, ¿de dónde tienen los primeros psicoanalistas los «poderes» que comunican a sus discípulos, y por quién han podido ser ellos mismos «psicoanalizados» primero? Esta pregunta, que no obstante es lógico hacerse, al menos para quienquiera que es capaz de un poco de reflexión, es probablemente muy indiscreta, y es más que dudoso que se le dé nunca una respuesta satisfactoria; pero, a decir verdad, no hay necesidad de ella para reconocer, en una tal transmisión psíquica, otra «marca» verdaderamente siniestra por las aproximaciones a las que da lugar: ¡el psicoanálisis presenta, por ese lado, una semejanza más bien aterradora con algunos «sacramentos del diablo»!

    [1] Hay que notar, a este propósito, que Freud ha colocado, como encabezamiento de su Traumdentung, este epígrafe bien significativo: «Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo» (Virgilio, Eneida, VII, 312).
    [2] Por lo demás, es el «psiquista» Myers quien inventó la expresión de subliminal consciousness, la cual, para mayor brevedad, fue reemplazada un poco más tarde, en el vocabulario psicológico, por la palabra «subconsciente».
    [3] Ver El Error Espiritista, 2ª parte, cap. X.
    [4] Otro ejemplo de esos medios nos lo proporciona el uso similar de la «radiestesia», ya que, ahí todavía, en muchos casos, son elementos psíquicos de la misma cualidad los que entran en juego, aunque se debe reconocer que ahí no se muestran bajo el aspecto «horrible» que es tan manifiesto en el psicoanálisis.
    [5] Uno podrá remitirse aquí a lo que hemos indicado más atrás a propósito del simbolismo de la «Gran Muralla» y de la montaña Lokâloka.
    [6] Freud ha consagrado a la interpretación psicoanalítica de la religión un libro especial, en el que sus propias concepciones están combinadas con el «totemismo» de la «escuela sociológica».
    [7] Sobre una tentativa de aplicación de las teorías psicoanalíticas a la doctrina taoísta, lo que es también del mismo orden, ver el estudio de André Préau, La Fleur d’or et le Taoïsme sans Tao, que es una excelente refutación de las mismas.

    Autor: Réne Guénon
    CAPÍTULO XXXIV del libro El reino de la cantidad y los signos de los tiempos (1945).
    Fuente: http://www.euskalnet.net/graal/index2.htm

  20. Gracias Mario.
    Guenón nos advirtió sobre lo que está ocurriendo.
    El materialismo y el pensamiento cartesiano influye también en los psicólogos olvidando por completo que el ser humano no es sólo cuerpo y mente. Olvidan lo espiritual y los cuerpos sutiles o lo que en lenguaje castnediano sería el huevo luminoso y las fibras que lo atraviesan… Estamos en pleno Kali Yuga. Lo contrainiciatico dominándolo todo de tal manera que “incluso los elegidos estarán en peligro”… Un abrazo.

    Invitado

    Totalmente de acuerdo. Existe una puerta de salida que es la lógica necesaria para la inteligencia de las máquinas o los ordinadores quanticos. Con la cibernética y la inteligencia artificial, aparece la necesidad de abandonar Aristóteles y Descartes (El error de Descartes-Antonio Damasio) y zambullirse en la metafísica pré-pré socrático o los Upanishads. Y los especialistas lo hacen. Peron la gente ‘normal’ es perdida.

    El antiguo pensamiento chino (incluso inevitablemente el confucianismo actual) sigue siendo demasiado dual per no estar un verdadero enfoque a la realidad.
    Psicoanalistas son manipuladores ciegos.
    Es por que yo había orientado mi práctica a la psicoanálisis reichiana (wilhelm reich) , y a continuación, he abandonado conservando sólo las técnicas bioenergeticas
    en una exploración de terapia mediante los artes.( http://robindredi.***/arther.pdf ) que yo he abandonado tambien

  21. “Aún sois conscientes de la conciencia más física: sucede así con casi todo el mundo. Cuando se penetra en ella plena o exclusivamente, se percibe que es como la de un animal, sea oscura y agitada, sea inerte y estúpida, pero, en ambos casos, cerrada a lo `divino’. Sólo aplicándole la fuerza y la conciencia superiores se le podrá cambiar esencialmente. Cuando esos movimientos se presenten, no os dejéis trastornar por su aparición, pues comprended que surgen para ser transformados. ”
    (…)
    Siempre se debería comenzar por una experiencia positiva y no por una negativa, y hacer que algo de la naturaleza divina descienda sobre las partes que deben modificarse en el ser consciente. Una vez realizado esto de manera suficiente y cuando ya existe una firme base positiva, pueden alzarse sin miedo los elementos adversos ocultos en el subconsciente para destruirlos y eliminarlos con el poder de la tranquilidad, de la luz, de la fuerza y del conocimiento `divinos’.”

    (…)

    “Vuestra práctica del psicoanálisis era un error; al menos por un tiempo, ha dificultado y complicado la labor de purificación. El psicoanálisis de Freud es lo último que debería asociarse con el yoga (…)

    “El primero se apodera de una cierta parte de la naturaleza, la más sombría, peligrosa y malsana: la región subconsciente del vital inferior. Aísla sus fenómenos más mórbidos y les atribuye una acción desproporcionada a su verdadero papel natural…

    “Es cierto que el subconsciente es la parte más importante de la naturaleza humana y la que esconde el secreto de los dinamismos invisibles que explican sus actividades en la superficie. Pero el subconsciente vital inferior, que es todo lo que el psicoanálisis de Freud parece conocer (y de él, poco más que unos cuantos rincones mal iluminados), no es nada más que una porción limitada y muy inferior del conjunto subconsciente. El yo subconsciente se sitúa detrás y sostiene a todo el hombre superficial; encierra un ente mental, más amplio y eficaz, tras el ente mental de superficie, un ente vital más vasto y poderoso tras el superficial, una conciencia física más sutil y más libre tras la existencia corporal de superficie, etc…”

    SRI AUROBINDO

  22. Cabalgando al Tigre
    Miércoles, 8 febrero, 2006
    La Inversión Psicoanalítica: de Freud a Jung (I)
    Archivado en: Pensadores de interés — by Aspirante a domador @ 2:05 pm
    A continuación os dejo este interesantísimo texto, que corresponde al capítulo I del libro de Patrick Geay titulado “Hermès trahi. Impostures philosophiques et néo-spiritualisme d’après l’oeuvre de René Guénon, París, Dervy, 1996”. En él, Geay da un revolcón, somero pero yo creo que muy bien fundamentado, al psicoanálisis, a su juicio mera caricatura de iniciación.
    En mi opinión, ese carácter de imitación invertida y grotesca no implica que sea inofensivo, sino más bien lo contrario: al poner en juego fuerzas de la psique que no comprende (imposible contextualizarlas sin referirlas a algo superior), que maneja según reglas meramente empíricas (en el mejor de los casos) y que están soportadas por un corpus teórico que es una sombra deformada de elementos mitológicos, religiosos y tradicionales, los resultados pueden ser incluso los opuestos a los perseguidos, al responder la psique a otras leyes que no son necesariamente las que el psicoanálisis formula.
    Por cierto, Dr. Piedra, a lo largo de estas líneas, que a buen seguro leerás con delectación, Corbin se lleva de paso una (merecida) colleja por su roma comprensión del psicoanálisis como negación (por otro lado expresa) de lo suprahumano, de aquello que está más allá de la psique, en fin, del espíritu, en el sentido guenoniano del término.

    Dada la longitud del texto, lo colgaré en dos partes. Que lo disfrutéis.

    ——————————————————————————————————–

    En su pequeño libro dedicado a la mística judía (1), Ch. Mopsik evocaba finalmente, sin discutirla, la existencia de una “tesis bastante reciente (que) ve en la cábala la inspiradora del pensamiento de Freud, el padre del psicoanálisis”. Esta tesis, bastante extraña a fin de cuentas, no ha dado lugar prácticamente a ningún análisis crítico. Nos proponemos, en este primer capítulo, intentar comprender el sentido de esta supuesta filiación, a fin de demostrar que, por el contrario, el psicoanálisis representa una versión caricaturizada de las antiguas iniciaciones y de los principios hermenéuticos tradicionales. Una de las características más paradójicas de las diferentes ideologías que han contribuido a construir el mundo moderno reside en el hecho de que todas ellas conservan, al menos en ciertos puntos, una estructura y una vocación “religiosas”, y ello a pesar de sus presupuestos fundamentales anti-religiosos.
    Este fenómeno ha sido constatado en numerosas ocasiones, en especial a propósito del marxismo o del mesianismo positivista de A. Comte. Acerca de este punto, Eliade ha analizado el proceso de recuperación del mito de la Edad de Oro, en el siglo XIX, señalando la existencia de una transposición, palabra por palabra, de las nociones escatológicas tradicionales en el seno del materialismo histórico.
    El concepto revolucionario de regeneración aparece propiamente como la extraña combinación de un ideal democrático de igualdad a veces teñido de ocultismo (2) o, más curiosamente, de egiptomanía (3), prolongando, aunque desacralizando, la idea tradicional del segundo nacimiento.
    Paralelamente, la teoría darwinista de la evolución de los seres vivos, cuyo impacto sobre Freud fue decisivo, ha sido impuesta -como recientemente ha observado Denton- como un verdadero dogma laico, y ello a pesar de su carácter “altamente especulativo, enteramente desprovisto de soportes factuales directos…” (4). En resumen, una de las mayores consecuencias espirituales de la hipótesis de Darwin consistió en suprimir radicalmente la doctrina bíblica de los orígenes a fin de sustituirla por una “mitología” opuesta, cuya particularidad inédita era la anulación del estatuto privilegiado de la humanidad primordial.
    Ahora bien, el hecho de que, como es sabido, Freud haya expresado la idea de una filiación intelectual entre Copérnico, Darwin y él mismo (5), no puede según nosotros comprenderse sino gracias a lo que podría denominarse una lógica de la inversión. Así, el psicoanálisis, en tanto que polo hermenéutico contemporáneo, representaría en realidad y más que cualquier otra teoría una especie de inversión del proceso iniciático tradicional; es por lo demás lo que afirmaba Eliade cuando escribía: “podría incluso considerarse al psicoanálisis como una forma degradada de la iniciación, es decir, como una iniciación accesible a un mundo desacralizado (…)” (6). Dicho de otro modo, a un mundo en el cual toda huella de iniciación regular completa hubiera casi desaparecido.
    Algunos han podido por otra parte asimilar el pensamiento freudiano a una manifestación cultural (7) del “mundo al revés”: esa conocida expresión “popular” (8) del tratamiento apocalíptico de la crisis social.
    Dicho esto, observemos que Eliade no habla aquí de una religión, sino de una iniciación “degradada” (9). Ahora bien, la explicación de esta estructura aparentemente iniciática del psicoanálisis dio lugar, hace ya más de treinta años, a un estudio particularmente interesante sobre Freud, aunque casi totalmente desconocido (10).
    Se trata de la obra de D. Balkan titulada Freud et la tradition mystique juive (11), cuya tesis principal sostenía el carácter y el origen cabalísticos del psicoanálisis (12). Incluso aunque esta idea nos parezca en el fondo poco convincente, la “demostración” de D. Balkan merece ser examinada de cerca. A pesar de que éste haya tenido conciencia de la dimensión laica de los conceptos freudianos de la religión, señalaba en primer lugar la declarada vinculación de Freud a su judaísmo en tanto que “fuente de energía” (13). La pertenencia de Freud a numerosas organizaciones judías así lo prueba, y la B’nai Brith de Viena era el signo de esta vinculación. Esta institución pseudo-masónica (14) en la que Freud presentó por primera vez su teoría de los sueños era también la prueba del papel desempeñado, en la vida de este último, por una asociación que se había dotado artificialmente de una estructura más o menos “iniciática”.
    En lo que concierne a los supuestos vínculos entre Freud y la Cábala, Bakan señalaba en segundo lugar (15) una semejanza entre las técnicas místicas de Abraham Abulafia y “el método psicoanalítico de la libre asociación”, añadiendo que “la lógica del universo real de Dios en Abulafia (16) se convertirá en Freud en la lógica del inconsciente”.
    Observaba posteriormente la existencia de caracteres comunes entre el Zohar y los escritos de Freud, ligados sobre todo a los métodos de interpretación del lenguaje (17), a la reconocida importancia dada a la sexualidad (18), al significado de los sueños (19), al papel de los juegos de palabras (20), etc. Otro aspecto instructivo del libro de Bakan evocaba, a través del ejemplo de Sabbataï Zevi, las “fuertes tendencias de Freud a la herejía” (21), señalando la relación entre el mesianismo judío heterodoxo de J. Frank o de Israël Baal Shem Tov (Hasidismo) y el proyecto psicoanalítico de desmantelamiento de la Ley mosaica. Por lo demás, es el interés concedido a Moisés lo que, según Bakan, podría dar la clave del pensamiento de Freud (22). En tanto que “nuevo legislador”, Freud debía en efecto abrogar la antigua Ley (23). El Moisés “egipcio” (24) del padre del psicoanálisis había impuesto al pueblo judío reglas de vida demasiado coercitivas que debían ser “hechas caducas por el progreso y por la nueva libertad del mundo occidental” (25). Pero Freud no solamente viene a sustituir a Moisés; muy pronto se asimiló a sí mismo a otro profeta del Antiguo Testamento: José, considerado como siendo por excelencia el intérprete de los sueños (26). “Cabe señalar (escribió Freud) que el nombre de José desempeña un gran papel en mis sueños… Mi propio ego encuentra muy fácil disimularse detrás de las personas que llevan ese nombre, ya que José era el nombre de un personaje famoso en la Biblia por interpretar los sueños” (27).
    Tales son, brevemente recordadas, las principales hipótesis del libro de D. Bakan. Las dificultades que plantean, como hemos dicho, residen en el hecho de que la conciencia del carácter anti-religioso del pensamiento freudiano se mezcla con la idea de un parentesco, o más bien de una continuidad, entre éste y la mística judía. Ahora bien, si Bakan ha planteado en su estudio un problema, el problema del psicoanálisis, la respuesta que ofrece es fundamentalmente contradictoria, en la medida en que la función última del psicoanálisis y de la Cábala judía no tienen estrictamente ninguna relación. Sin embargo, y a veces justamente, Bakan observa entre ambos relaciones que es preciso explicar, y ello nos parecería muy difícil sin recurrir a la hipótesis según la cual la teoría de Freud sería una forma invertida de la iniciación.

    NOTAS

    1. La Cabale, Jacques Grancher, 1988, p. 28.
    2. Cf. R. Darnton, La fin des Lumières, le mesmérisme et la Révolution, Perrin, 1984.
    3. R. Guénon ha observado, relativamente a este fenómeno, la influencia de su dimensión negativa. Ver especialmente Symboles fondamentaux de la Science sacrée, cap. XX; Le Règne de la Quantité et les signes des Temps, Gallimard, 1986, cap. XXVII, y, a título ilustrativo, los Extraits de lettres à Hillel, aparecidos en el Cahier de l’Herne René Guénon, 1986, pp. 112-114.
    4. Cf. L’Evolution, une théorie en crise, Flammarion, 1992.
    5. Cf. Introduction à la psychanalyse, Payot, 1985, pp. 266-267.
    6. Cf. Initiation, rites, sociétés secrètes, Gallimard, 1976, p. 270, n. 56. Señalemos además que este punto de vista ya había sido mantenido por R. Guénon en Le Règne de la Quantité…, cap. XXIV, diez años antes.
    7. Cf. F. Tristan, Le monde à l’envers, Hachette, 1980, pp. 86-88. Se advierte sin embargo en este estudio, muy bien argumentado, una ambigüedad ligada al hecho de que el autor utiliza bastante regularmente el término de inconsciente y también el de imaginario, en referencia al dominio que aborda, asimilándolos erróneamente al “mundus imaginalis”. Cf. pp. 4, 15, 39.
    8. Sobre el sentido dado aquí a esta palabra, cf. R. Guénon, Initiation et réalisation spirituelle, Ed. Traditionnelles, 1980, cap. XXVIII.
    9. Este detalle es importante en la medida en que, contrariamente al análisis (a menudo pertinente) de J. Borella, que presenta al psicoanálisis como una “anti-religión” (cf. La crise du symbolisme religieux, l’Age d’Homme, 1990, p. 192), el método psicoanalítico simula más en su funcionamiento a la iniciación tradicional, como afirmaba justa aunque demasiado brevemente J. Van Rillaer en Les illusions de la psychanalyse, Mardaga, 1980, p. 249.
    10. Tal como últimamente indicaba J. Chémouni en Freud, la psychanalyse et le judaïsme, un messianisme sécularisé, Editions Universitaries, 1991, p. 10, citando una opinión de G. Rosolato.
    11. Payot, 1977, abreviado en nuestro capítulo FTMJ.
    12. Cf., por ejemplo, FTMJ, pp. 54, 72.
    13. Este punto muy enigmático ha sido discutido por J. Chémouni en Freud, la psychanalyse et le judaïsme, sin que se haya dado una definición precisa a ese “algo” de judío que parece haber condicionado el nacimiento del psicoanálisis y que no es la religión judía, cf. p. 160. Esta “energía” debería quizá ponerse en relación con el “lado maléfico” y disolvente del nomadismo desviado, el cual, escribía R. Guénon, “predomina inevitablemente en los judíos desviados de su tradición”, cf. Le Règne de la Quantité…, p. 222, n. 1.
    14. Ver a este respecto J. Chémouni, Freud…, pp. 60-71, y D. Ligou, Dictionnarie de la Franc-Maçonnerie, P.U.F., 1987, pp. 143-144.
    15. Cf. FTMJ, pp. 75, 76.
    16. Sobre él, ver M. Idel, L’expérience mystique d’Abraham Aboulafia, Cerf, 1989.
    17. Cf. FTMJ, p. 82.
    18. Ibid., p. 205.
    19. Ibid., p. 206; el autor menciona aquí el tratado Berakhot, que forma parte del Talmud de Babilonia y que contiene importantes desarrollos sobre la onirocrítica judía.
    20. Ibid., p. 209. A este respecto, Bakan intenta establecer un paralelo entre los métodos (tradicionales) de interpretación de las letras (hebreas): Zeruf, Gematría, Notarikón, Temurah, y los de Freud.
    21. Ibid., p. 104.
    22. Ibid., p. 107.
    23. Ibid., p. 111.
    24. La misma fascinación por Egipto, antes evocada, se encuentra en Freud, (cf. n. 3); esto le hacía creer efectivamente en un origen egipcio de Moisés, cf. Moïse et le monothéisme, I, II, Gallimard, 1948. J. Chémouni señala una utilización muy sugerente de esta tradición por parte de Freud a propósito de las características psíquicas del “hombre-lobo”, cf. Freud…, p. 148. Advertimos en el pasaje la existencia de una obsesión comparable por los mitos egipcios en E. Drewermann, esta vez en referencia al origen de la leyenda de la natividad de Jesus, cf. De la naissance des dieux à la naissance du Christ, Seuil, 1992.
    25. Cf. FTMJ, p. 113.
    26. Acerca de la oniromancia judía, cf. A. Caquot, “Les songes et leur interprétation selon Canaan et Isräel”, en Les songes et leur interprétation, Sources orientales, Seuil, 1959.
    27. Frase citada por D. Bakan en FTMJ, p. 130, extraída de La science des rêves.

  23. Aspectos masónicos en la vida de Sigmund Freud

    FUENTE: http://www.logiagenesis.com/iv/content/view/106/42/

    Aspectos masónicos en la vida de Sigmund Freud
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    Escrito por Antonio Las Heras
    lunes, 24 de marzo de 2008
    Antonio Las Heras. Artículo aparecido en el número 80 de Hiram Abif, Revista Internacional de Masonería.

    Sigmund Freud
    En una de sus novelas, Agata Christie hace decir a su distinguido detective Hercules Poirot: “A la gente hay que dejarla hablar, porque finalmente siempre termina diciendo la verdad”.
    Esto es válido para la siguiente afirmación expresada en el seno de un reciente encuentro internacional de psicoanalistas: “Otro colega hace un paralelo entre la masonería y el comité secreto de la International Psychoanalitical Association…” (1)

    Freud y la Masonería

    Sigmund Freud (1856/1939), padre de la moderna Psicología de lo Inconsciente y creador del Psicoanálisis, fue hermano masón y alcanzó el grado de maestro. Tal pertenencia a la Masonería Universal (sobre la que poca documentación histórica hay al alcance del mundo profano) ayuda – cual verdadero hilo de Ariadna – a entender algunos de los reales motivos, usualmente íntimos, de algunas de sus conductas y actitudes que todavía siguen siendo motivo de investigación y análisis para conseguir entender uno de los momentos constitutivos y más apasionantes de la historia de la psicología del siglo XX. A nuestro juicio jamás podrá comprenderse cabalmente lo ocurrido sin atender al hecho de su pertenencia a la orden masónica. Lo realizado en ella y mucho de lo aprendido en el campo iniciático se manifestó en su vida y en su obra.
    Es cierto que resulta muy difícil constatar de forma directa lo que aquí enunciamos. Ante todo, tengamos en cuenta que si bien algún material documental hubo, en su mayoría se perdió, fue destruido accidental o intencionalmente o todavía está guardado, siguiendo ancestrales procedimientos.
    Hoy, la Masonería se define como “discreta”. Pero tiempos ha habido en que necesitó ser “secreta”, como cuando fue perseguida por el fascismo, el comunismo el nazismo o el franquismo, y sus miembros (y familiares) eran asesinados, torturados o, en el mejor de los casos, encarcelados en condiciones lacerantes.

    La “Sociedad de los Miércoles”.

    Sigmund Freud diseñó, para comenzar a difundir su obra psicoanalítica, una organización (la “Sociedad de los Miércoles”) edificada con una estructura llamativamente similar al de una logia masónica. Tan cierto es esto que bien puede afirmarse que el psicoanálisis, como institución, tuvo su inicio a partir del otoño de 1902, cuando el médico vienés empezó a reunir en su casa, al anochecer de cada miércoles, a un grupo de médicos jóvenes con la intención de aprender, ejercer y difundir el psicoanálisis. En esas reuniones (presididas por el Maestro de Viena) se preparaban trabajos teóricos y se presentaban casos clínicos que constituyen los primeros pasos en la transmisión del psicoanálisis. En su primer año la Sociedad de los Miércoles la componían cinco médicos: Alfred Adler, Max Kahane, Sigmund Freud, Rudolf Reitler y Wilhelm Shekel.
    Tal como sucede en las tenidas masónicas, un secretario confeccionaba un acta reseñando lo ocurrido en cada encuentro. En la Masonería regular actual (donde se ha desechado la mera transmisión verbal) la concreción de este tipo de documentos – llamado entre los hermanos “la memoria del taller” – es obligatorio.
    Merced a la existencia de tales actas de aquello que constituyó una verdadera logia psicoanalítica fue posible, posteriormente, publicarlas y contar con referencias ciertas del momento fundacional del psicoanálisis.

    Crecimiento y vicisitudes de la logia freudiana.

    La forma en que fue creciendo lo que en principio era apenas un pequeño círculo es, igualmente, de nítida raigambre masónica. Freud sostenía que: «…el reclutamiento para la Sociedad de los Miércoles se realizaba por consentimiento unánime, pero en el clima cordial de los primeros años esto era sólo una formalidad. Un miembro presentaba a otro…». La similitud no puede ser mayor.
    Para ingresar a una logia masónica – como de hecho suele suceder con cualquier otra organización iniciática– es necesario que el profano sea presentado por algún hermano con grado no menor al de Maestro. Una vez concretada la solicitud, estando la logia debidamente reunida, se somete a votación el ingreso del postulante.
    El mecanismo usual, desde hace tiempo, es el de las bolillas blancas y negras. Para ser aceptado es necesario contar con el consentimiento unánime.
    Sigmund Freud parece estar refiriéndose a las cuestiones típicas que suelen darse en las organizaciones iniciáticas cuando escribe que «sólo hubo dos cosas de mal presagio… no logré crear entre sus miembros esa armonía amistosa que debe reinar entre hombres empeñados en una misma y difícil tarea, ni tampoco ahogar las disputas por la prioridad a que las condiciones del trabajo en común daban sobrada ocasión”.
    Al respecto, cabe recordar que los maestros más sabios de cualquier orden esotérica afirman que hay dos momentos claves en la vida de un hermano. Uno es el de su ingreso en la orden. El otro tiene lugar cuando la orden ingresa en él. El primerao puede determinarse con precisión. El segundo no siempre ocurre y, por ello, muchos iniciados terminan quebrando su camino al actuar con actitudes profanas. Eso es lo que un iniciado puede leer en el párrafo de Freud antes citado. A lo que se está refiriendo es a que —con su experiencia masónica— advierte que la Sociedad no ha ingresado en todos sus miembros; lo cual es imprescindible para que “reine la armonía amistosa” (expresión absolutamente iniciática).
    Otros párrafos freudianos también merecen nuestra atención: «Sabía demasiado bien de los errores que acechan a quienes se consagran al psicoanálisis y confiaba en que muchos de ellos podrían evitarse si se instauraba una autoridad dispuesta a aleccionar y a disuadir ». Si donde Freud escribe “psicoanálisis” pusiéramos “camino iniciático”, la frase seguiría siendo válida. El modo que propone para resolver la cuestión es, precisamente, el que usan las órdenes esotéricas: instaurar jerarquías.
    La filantropía y la fraternidad tampoco son asuntos que la logia psicoanalítica descuidase. El grupo se encargó de los miembros necesitados. En 1907 Freud decide disolver la Sociedad de los Miércoles e invita a sus miembros a fundar otra organización cuya duración se limitaría a tres años; tras ese período habría de disolverse para, en su momento, dar lugar a otra y así sucesivamente; siendo cada uno libre de asociarse o no a la nueva organización. La fórmula de “tres años” tampoco es ajena a la Masonería y hasta un recién iniciado la conoce. No ha ido casual – sino causal – que Freud eligiera esa cantidad de años.
    Por esta razón, un año después, en 1908, usando como base al grupo de la Sociedad de los Miércoles Freud funda la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Pero la propuesta de que se disolviera a los tres años no se cumplió.
    Es a partir de entonces cuando la participación institucional de Jung se hace más notoria. En la primavera de ese mismo año 1908 se reúne en Salzburgo el Primer Congreso Internacional de Psicoanálisis, del que surge el “Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische Forschungen” – primera publicación psicoanalítica regular – con Carl G. Jung como editor. La Sociedad de los Miércoles recibe nuevos integrantes. Sándor Ferenczi (Budapest), los abogados Víctor Tausk y Hans Sachs y Carl Furtmuller (un maestro de escuela). Como miembros visitantes figuraban A. A. Brill (traductor norteamericano de Freud), su futuro historiador Ernst Jones, el italiano Edoardo Weiss, Max Eitingon, Carl Gustav Jung, Ludwig Binswanger, Karl Abraham, Oskar Pfister y Lou-Andreas Salomé.

    El Comité Secreto.

    Luego que Jung y sus discípulos se retiraran de las sociedades psicoanalíticas de Zurich y de Viena, Ernest Jones – en junio de 1912 – propone primero a Ferenczi y luego a Freud la creación de un Comité Secreto. De ese reducido grupo, no casualmente de tres “hermanos”, habría de surgir lo que algunos han bautizado “la guardia pretoriana de El Profesor”; el célebre y enigmático Comité. Con Freud y Otto Rank en Viena, el despliegue geopolítico de la ola psicoanalítica abarcaba Berlín (con Max Eitingon, Hans Sach y Karl Abraham), Budapest (Sandor Ferenczi) y Londres (Ernest Jones).
    Cada uno, por turnos, presidiría la Internacional o bien conduciría editoriales y publicaciones. «Lo que inmediatamente captó mi imaginación – expresa Freud – fue su idea de constituir un consejo secreto, compuesto por los hombres mejores y de más confianza con que contamos, que tomaría a su cuidado el desarrollo ulterior del psicoanálisis y defendería la causa contra las personas y los obstáculos con que ésta podrá tropezar cuando yo ya no esté…» (2).
    La percepción de que tal “comité” funcionaba al igual que una “hermandad” no es nuestra, ni nueva; sólo que hasta el momento ningún investigador advirtió cuánto de iniciático y, para mayor abundamiento, cuanto de masónico hay en las conductas del Padre del Psicoanálisis. Así, un autor francés de finales del Siglo XX lo expone de este modo: “El comité es una idea de Jones; idea que Freud no va a dejar de disputar; le es necesaria la prioridad en todo”. “Compuesto por siete psicoanalistas, hombres confiables, elegidos cuidadosamente, el Comité reúne alrededor de Freud a Jones, Ferenczi, Rank, Sachs, Abraham y Eitingon. Freud deseó que el Comité fuera secreto y el grupo tomó por otra parte la forma de una verdadera hermandad secreta: el 25 de mayo de 1913, Freud remite a cada uno de los miembros sus insignias, ofreciéndoles a cada uno un anillo de oro con una piedra engarzada grabada (en hueco) de origen griego. De esta manera, los siete se identificaban entre ellos; se identificaban también con los siete anillos del círculo místico”. (3)

    El anillo que identifica.

    De la misma manera en que los miembros de una orden se distinguen entre sí al usar algún tipo de ornamento, los masones igual que los miembros de órdenes cristianas, pueden hacerlo con un distintivo en su solapa o bien con un anillo. Freud, una vez constituido el grupo y ya avanzado en su trabajo, comenzó a regalar a cada integrante un mismo tipo de anillo: una gema griega azul engarzada en oro. En mayo 25 de 1913, Freud entrega los famosos anillos a los miembros de este comité.
    El sello del anillo muestra a Edipo respondiendo el enigma de la esfinge. La imagen, con posterioridad, se convirtió en el logotipo de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Con el tiempo, estos anillos fueron entregados igualmente a quienes ayudaron a la difusión de la obra psicoanalítica así como a personalidades distinguidas. Asimilándolo a la Masonería, podría decirse que el Comité Secreto hacía las veces de lo que en la logia se llama Cámara del Medio. Esta cámara consiste en la reunión de los hermanos maestros de una logia donde en sus deliberaciones deciden el futuro obrar de la misma. Lo ocurrido en la Cámara del Medio permanece en secreto para quienes aún no alcanzaron el tercer grado.

    Freud/Jung: ¿razones masónicas para un distanciamiento?

    Es bien conocido que tras los años de 1908 a 1913, de intenso y fecundo trabajo en conjunto (hubo períodod en que intercambiaron cartas todos los días y hasta varias, en una misma jornada) Sigmund Freud y Carl G. Jung
    (1875/1961, primero su privilegiado discípulo y posterior disidente, amplificador de los hallazgos freudianos, se distanciaron de manera abrupta y desagradable.
    Mucho se ha escrito y dicho sobre esto. Pero existe una circunstancia ligada a la Masonería, que pudo haber tenido una influencia decisiva en esta separación.
    Tras poner Freud en marcha la Asociación Psicoanalítica Internacional, la primera presidencia recayó en otro masón; pero de distinta vertiente: Carl Gustav Jung. El Maestro de Viena diría años después que esa elección resultó desgraciada. Y efectivamente lo fue. Pero, según entendemos, no por lo que suele afirmarse desde la historia del movimiento psicoanalítico, sino porque Sigmund Freud – un claro exponente de lo que puede llamarse la vertiente masónica racional – encontró en Carl Gustav Jung a un claro exponente de la vertiente masónica esotérica.
    Jung – por ejemplo – no vacila en explicar que las sociedades iniciáticas pueden ser a veces un adecuado paso intermedio en el camino de la individuación, sobre todo en una época en que el individuo se encuentra amenazado por el anonimato. El Maestro de Viena tenía un sincero y especial interés en colocar al psicoanálisis bajo la protección del respeto académico como una manera de conseguir su más rápida aceptación. Para Jung lo que importaba era desarrollar un modelo de trabajo psicoanalítico que, decididamente, sirviera a quien se sometiera a este método tal como si se tratara de un proceso iniciático y que, por ende, permitiera alcanzar resultados ciertamente transformadores.
    A esto Jung lo denominó “proceso de individuación”. La última carta importante que el sabio suizo escribe a Freud (18/12/1912) incluye un párrafo que ha llamado la atención de algunos historiadores del psicoanálisis (4) . Su esclarecimiento requiere remitirse al lenguaje masónico:
    “… mi estimado profesor, mientras Ud. transmita este tipo de cosas, no doy un rábano por mis acciones sintomáticas; ellas desaparecen ante el formidable rayo de luz de mi hermano Freud.”(5)
    “…el formidable rayo de luz de mi hermano Freud.” Solamente en clave iniciática – y, más todavía, masónica – puede entenderse en su cabal amplitud lo que ambos “hermanos” se están transmitiendo: el “rayo de luz” que conduce a la comprensión trascendente. Los “hermanos” tienen perfecta consciencia de haber recibido “la luz”.

    NOTAS.

    (1) ALBERTI, Sonia. En su resumen de “Los Estados Generales del Psicoanálisis”. http://www.estadosgerais.org

    (2) JONES, Ernest: “Vida y obra de Sigmund Freud”. Ed. Nova. Buenos Aires, 1960. Tomo II.

    (3) GUILLAUMINE, Jean y otros. “L´invention de la pulsion de mort”. Ed. Dunod, París, 2.000

    (4) RODRIGUE, Emilio. “Sigmund Freud. El Siglo del Psicoanálisis”. Edit. Sudamericana, Buenos Aires, 1996

    (5) McGUIRE, William (Org.) “A Correspondencia Completa de Sigmund Freud e Carl G. Jung”. Imago, Río de Janeiro, 1993

  24. Pingback: EN DEFENSA DE LA AUTÉNTICA PSICOLOGÍA « EL FRAUDE DEL PSICOANÁLISIS·

  25. El psicoanalisis es tan importante, a tal grado, que introdujo y modifico el lenguje de toda una sociedad, asi como tambien, revoluciono el pensamiento de la humanidad.

    Freud y Lacan no se podra entender nunca leyendo a “cientificos o filosofos” de “corta y pega” fragmentos de pseudo paginas en la WEB patetizado con personas que comparten esta misma ignorancia y se dejan arrastrar por el otro; o como lo dijera Freud, “si dos individuos estan de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos”.
    Si creen tener la capacidad y las ganas de entender verdaderamente el psicoanalisis, metanse a leer las obras completas en una biblioteca…

    • Farsantes, existen miles de contradicciones y errores en las obras de Lacan y Freud, todo esto estudiado y documentado.
      No existe estudio alguno que avale al psicoanálisis como un método terapéutico.

  26. no estoy deacuerdo con el psicoanalisis chicos vean la realidad la ezquizofrenia se cura? la paranoia igual? el psicoanalisis por lo menos aporta a ello algo muiy valioso y util el concepto de mujer el significante un psicologo expliqueme que es la psique asi bien definido.

  27. Freud interpretaba los procesos mentales de sus pacientes proyectándo y racionalizando su propia neurosis, el producto de esas fantasías es lo que hoy recordamos como psicoanálisis.

    Perfil de Freud: Paranoide Fanático: núcleo paranoide con rasgos narcisistas. Delirios de grandeza irracionales y endebles, pretenciosos, desprecia a los demás y es arrogante; restablece el orgullo perdido con reclamaciones extravagantes y fantasías.

    ver a detalle el perfil http://www.holoxtalent.com/apps/blog/sigmund-freud%C2%B4s-personality

  28. Pingback: La mentira del Psicoanálisis | Lejos del tiempo·

  29. Pingback: El psicoanálisis: “Una superchería para nuestro siglo”, por Aldous Huxley | Lejos del tiempo·

  30. NO CABE DUDAS QUE EL PSICOANÁLISIS ES UN FRAUDE DE PIES A CABEZA, COMO ESTUDIANTE DE CUARTO AÑO NO ME CANSO DE AFIRMARLO CADA VEZ QUE PUEDO, ES LAMENTABLE QUE AUN HOY EN PAÍSES COMO EL MÍO, ARGENTINA, SIGA SIENDO UNO DE LOS QUE MÁS IMPORTANCIA LE DA A NIVEL ACADÉMICO E INSTITUCIONAL SIN TOMAR EN CUENTA TODOS LOS ERRORES Y FALACIAS DE UNA TEORÍA QUE HACE AGUA POR TODOS LADOS Y ES INCAPAZ DE RESISTIR REFUTACIÓN ALGUNA.

  31. FREUD NO CURO A NADIE, Y LACAN, OTRO, ES QUE UNA MENTE ENFERMA…..NO SE CURA, EL ÀNIMO SE TRANSFORMA…LA FAMILIA SE CANSA .ES ALGO MISTERIOSO, DONDE UN APELLIDO ES ENSUCIADO,NOSOTROS NOS VAMOS A OTRA CIUDAD, ACÀ HAY MUCHAS COSAS DANDO VUELTAS, ME VOY BIEN….GRACIAS A DIOS….ES ALGO MALO QUE TE PASA Y TE DEJA SOLO_A, REBELDE, SUICIDIOS, HAY QUE LUCHAR PARA ESTAR BIEN…..Y A VECES NOS CANSAMOS…..UNA VIDA CON UNA ENFERMEDAD MENTAL,NUNCA DISFRUTO NADA, LO ÙNICO QUE ME GUSTA ES CUANDO HAY QUE COMER, Y LAS PASTILLAS,TOMARLAS,PARA MÌ,HACEN ALGO POSITIVO…..PERO, ¿QUÈ Y LA GENTE DE REPENTE ? NO SEAN AGRESIVOS,ACABARAN MAL…..EN PAZ Y AMOR HACIA TI,TU FAMILIA….QUE TE DEMUESTREN QUE TE QUIEREN….ES UN CIRCULO …..

  32. No puedo estar nada de acuerdo con el sentido de tu post. Mucha gente tiene manía a Lacan, que era un personaje escéntrico y un gran provocador, pero las afirmaciones sobre que Freud era un farsante están totalmente infundadas. Creo que criticar así exige mucho más rigor que el que demuestran estas críticas. No quiero faltar al respeto, simplemente doy mi punto de vista; el artículo se resume en dos ideas, repetidas hasta la saciedad: que el psicoanálisis no es científico (ese es un debate de los años 50, en la que la epistemología analítica -los únicos detractores de Freud- no hicieron más que demostrar una y otra vez su ignorancia sobre el tema) y que a Lacan no hay quien lo entienda. Te invito a que leas un artículo sobre física cuántica, a ver si te parece más claro que el “galimatías” lacaniano. Por otra parte, que supongas la lingüística chomskyana como cosa establecida es bastante gratuito. Te invito a que veas el siguiente vídeo, en el que se deja ver la endeblez teórica de Chomsky:

    Por supuesto, si de lo que se trata es de hacer discusión de gallinero sacando frases de contexto y mencionando experimentos que parecen falsos (¿30 años de seguimiento para demostrar que una teoría era falsa? ¿Y cuál fue la institución encargada de semejante macro-proyecto?), entonces el psicoanálisis debe quedar desterrado; y con él, la cultura, el arte y todo lo que no tenga una “utilidad”.

    Gracias por tu post. Un saludo: alfonsograciablog.wordpress.com

  33. Este señor no sabe lo suficiente de psicoanálisis, ni parece conocer en profundidad la obra de Sigmund Freud. El psicoanálisis sigue estudiándose y aplicándose, no está olvidado, ni mucho menos. Ese interés en desacreditarlo tan ferozmente es a todas luces un caso de resistencia muy comprensible desde el punto de vista psicoanalítico. Pero cada cual puede resistirse a lo que quiera.

  34. Mezclas conceptos totalmente al azar y no citas tus referencias. Piensas que estas del lado de la ciencia pero, ¿donde esta la rigurosidad científica de tu articulo?
    Se nota que no leiste a los autores que criticas.

    Habría sido provechoso leer una critica interesante, como la que hace un Deleuze por ejemplo. En cambio, esto es un bodrio.

  35. El odio que despierta en algunos el psicoanálisis no responde más que al horror del propio inconsciente.

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