FAMOSOS MUERTOS O LESIONADOS POR LA PSEUDOCIENCIA PSIQUIÁTRICA o sus antepasados

ANTIGÜEDAD

EMPERADORES ROMANOS Siglo I

tiberius caligula
claudius neron

La información de que se dispone en tomo al estilo de vida y los perfiles psicológicos de los emperadores romanos y usurpadores que reinaron antes y después de Cristo, sugieren una alta prevalecencia de gota y otros signos de intoxicación por plomo. Muchos de ellos presentaban evidentes trastornos síquicos y comportamientos anómalos.

Entre los emperadores Julio-Claudianos, el lerdo y distraído Claudio (quien reinó del 41 al 54 d. C.) fue el más probable de haber tenido envenenamiento por plomo. Tenía problemas para hablar, miembros débiles, un caminar pesado, temblor, accesos de risa excesivos e inapropiados, ira fuera de lugar y a menudo babeaba. A través de su niñez y juventud sufrió tan severamente de diversos desórdenes, que el vigor de ambos, cuerpo y mente, fue embotado y aun cuando alcanzó la edad apropiada, se pensó que no era capaz de realizar ningún tipo de ocupación pública o privada. La patogénesis de las dolencias de Claudio ha sido materia de un largo debate. También sufrió de ataques recurrentes de dolor de estómago (gripe seca) que fueron tan intensos, que casi lo llevaron al suicidio. Claudio era un glotón inmoderado (y bebedor inmoderado también), de quien se presumía que “había encontrado algún rayo de sabiduría en el fondo de un ánfora”.

Tiberio (14- 37 d.C.), hijastro de Augusto, era un inveterado bebedor de vino y también un esquizofrénico. De hecho, su excesivo amor por el vino le dio el sobrenombre de Biberius Caldius Mero (Por Tiberio Claudio Nero). Calígula (37 – 41 d.C.) no fue sano ni de cuerpo ni de mente; como adulto, fue un alcohólico crónico. Su derrumbe, el cual fue la causa de que su cerebro y su reino tomaran una decidida dirección hacia lo peor, ha sido atribuido a una sobreindulgencia (y presumiblemente también al envenenamiento por plomo). El loco Nerón (54-68 d.C.) también era bebedor, pródigo, inmoral, extravagante, amante del placer y cruel.

El científico canadiense del National Water Research Institute (Burlington, Canadá), Jerome Nriagu, atribuye la caiga del imperio romano a la intoxicación por plomo de los alimentos y especialmente del vino. Su interesante punto de vista fue recogido en el New England Journal of Medicine (Marzo 1983). El plomo es un metal pesado, altamente dañino para los animales y seres humanos, que al adaptarse en las células cerebrales produce deterioro mental. En el riñón daña los túbulos renales y a ello se atribuye que, con mucha frecuencia en los adultos, la intoxicación por plomo produzca `gota”, ya que se retendría ácido úrico, que para muchos es la causa de esta enfermedad. Parece ser que la gota fue una enfermedad muy frecuente durante el imperio romano. La literatura de la época constantemente hace mención a ella y la satiriza considerablemente como una enfermedad de las clases ociosas y adineradas. Virgilio, Marcial, Athenaeus, Juvenal, Ovidio y Musonius hacen constantes menciones a ella en sus escritos, apareciendo la enfermedad como epidemia. Por otra parte, la intoxicación crónica por plomo produce evidentes alteraciones mentales, ya que se deposita en las células cerebrales (neuronas) y altera su funcionalidad

http://www.creces.cl/new/index.asp?imat=%20%20%3E%20%2021&tc=3&nc=5&art=326

http://iibce.edu.uy/2001-04/plomo.html


EDAD MEDIA

JUANA DE ARCO (1412-1431)

juana_arcoA los catorce años la niña Juana empezó a sentir unas voces que la llamaban. Al principio no sabía de quién se trataba, pero después empezó a ver resplandores y que se le aparecían el Arcángel San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita y le decían: “Tú debes salvar a la nación y al rey”.

Por temor no contó a nadie nada al principio, pero después las voces fueron insistiéndole fuertemente en que ella, pobre niña campesina e ignorante, estaba destinada para salvar la nación y al rey y entonces contó a sus familiares y vecinos. Las primeras veces las gentes no le creyeron, pero después ante la insistencia de las voces y los ruegos de la joven, un tío suyo se la llevó a donde el comandante del ejército de la ciudad vecina. Ella le dijo que Dios la enviaba para llevar un mensaje al rey. Pero el militar no le creyó y la despachó otra vez para su casa.

En ese tiempo estaba muy de moda acusar de brujería a toda mujer que uno quisiera hacer desaparecer. Y así fue que los enemigos acusaron a Juana de brujería, diciendo que las victorias que había obtenido era porque les había hecho brujerías a los ingleses para poderlos derrotar. Ella apeló al Sumo Pontífice, pidiéndole que fuera el Papa de Roma el que la juzgara, pero nadie quiso llevarle al Santo Padre esta noticia, y el tribunal estuvo compuesto exclusivamente por enemigos de la santa. Y aunque Juana declaró muchas veces que nunca había empleado brujerías y que era totalmente creyente y buena católica, sin embargo la sentenciaron a la más terribles de las muertes de ese entonces: ser quemada viva.

http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Juana_de_arco5_11.htm

http://corazones.org/santos/juana_arco.htm

JUANA LA LOCA (1504-1555)

juana_la_locaJuana I de Castilla tenía 27 años y a la futura reina de Portugal, Catalina de Austria, en su vientre, cuando conoció la noticia de que su marido había muerto en Burgos. Corría el año 1506, pero entonces ya se hablaba de la locura de Doña Juana. Una locura a la que hubiera sido más correcto llamar desesperación e impotencia.

Los malos tratos de Felipe El Hermoso, sus continuas ausencias y constantes infidelidades influyeron en el comportamiento de l
a Reina. Los primeros años de su matrimonio, cuando aún estaban en Flandes, eran una sucesión de disgustos a causa de los celos. Comenzó a considerársela loca, pero, curiosamente, esto coincidía con las posibilidades de Doña Juana a la herencia hispana tras la muerte de sus hermanos.

Algunos señalan que lo que padecía la Reina era una esquizofrenia, lo que quizás explicaría la alternancia de sus momentos de absoluta lucidez con otros de pérdida de control. La lucidez quedó demostrada infinidad de veces en lo acertado de sus decisiones políticas; las pérdidas de control, no tanto. Su marido, su padre, su hijo, el cardenal Cisneros… todos pusieron su grano de arena para que Doña Juana sacara lo peor de sí y diera el argumento demente que todos buscaban.

El culmen de su locura se produjo aquel año de 1506. Felipe, su marido, fue trasladado ya cadáver a la Cartuja de Miraflores, muy cerca de Burgos. Y allí comenzó una leyenda convenientemente inspirada por los cronistas de su época, que escribían al servicio y en justificación de aquellos que le arrebataron la Corona y el Reino.

Sí es cierto que la Reina luchó por llevar el cadáver de su marido a Granada, tal y como él dejó dicho, y que se negaba a separarse del féretro por temor a que le impidiesen cumplir los deseos de Don Felipe, pero no lo son tanto las fábulas que se levantaron en torno al peregrinaje fúnebre.

http://www.guiarte.com/juanalaloca/muestracapitulo.asp?id=88&titulo=El+inicio+de+la+historia

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