NO TODO SE EXPLICA CON ALUCINACIONES

LA VERDADERA HISTORIA de Carla Moral

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Todos recordamos la pelicula titulada “El Ente”, protagonizada por Barbara Hershey. En ella se contaba la historia de Carla Moran, una mujer que sufria ataques y violaciones por parte de una entidad paranormal. Hay algo de cierto en esta pelicula? Esta es la historia real, contada por Kerry Gaynor y Barry Taff, parapsicologos especializados en fenomenos poltergeist, ambos auspiciados por la doctora Thelma Moss, prominente parapsicologa de la Universidad de California.

En 1974 una mujer, a la que denominaron Doris D., viuda y con dos hijos que vivia en la localidad de Culver, se presento en el departamento de psiquiatria de la universidad de California afirmando estar padeciendo hechos extraordinarios; un ser espectral la atacaba sexualmente de forma reiterada. El psiquiatra que la trato no dudo en dar un diagnostico, la mujer padecia de un desorden mental, aunque ciertos detalles resultaban en verdad sorprendentes. Doris presentaba heridas y marcas semejantes a las producidas en ataques fisicos violentos.

Gaynor y Taff se interesaron en el caso y se entrevistaron con la mujer.

“Estuvimos conversando durante dos horas, cuenta Gaynor, y cuando abandonamos su casa nos pusimos a reir y pensamos que realmente le faltaba un tornillo…Pero dias despues nos llamo y nos dijo que varias personas que la habian visitado habian visto una aparicion, y nosotros lo que siempre buscamos es una verificacion independiente del fenomeno. Soy un cientifico, y mi trabajo consiste en experimentar el fenomeno y documentarlo”.
La segunda vez que visitaron la casa las cosas empezaron a ocurrir. Si bien ellos nunca vieron la aparicion, si fueron testigos de fenomenos visuales. “Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedian rapidamente. Intentamos fotografiarlos, pero sucedian demasiado rapido, y no conseguimos fijar ninguno. Trabajabamos con una Polaroid y una camara fotografica de 35mm.” Nota del webmaster (la fotografía se cree que son reflejos del cristal de la cámara)
“Estabamos en la cocina hablando con el hijo de 16 años de Doris cuando la puerta de un armario bajo se abrio de golpe y una cacerola salio disparada”, comenta Gaynor. “Salio volando y cayo dos o tres pies mas alla del armario. Yo me asome por si hubiera algun truco o alguien escondido en el armario, pero alli no habia nada. Ahí es cuando empezo todo”.
“La mujer empezo a chillar, ‘esta en el dormitorio’. Nosotros corrimos hacia alla y fue cuando aparecieron las luces y tomamos las instantaneas con la Polaroid. La mujer grito ‘esta en la esquina’ y rapidamente tomamos una foto, pero salio descolorida. Doris volvio a gritar que estaba en la esquina y volvimos a fotografiar… otra vez descolorida. Pensabamos que la camara se habia estropeado, asi que tomamos una foto de control. En ese momento Doris anuncio que el ente se habia ido. La foto salio perfecta”

“Con la Polaroid tomamos la foto mas interesante de todas. Doris dijo textualmente ‘esta delante de mi cara’ y entonces tomamos la instantanea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con identico resultado, y cuando ella dijo que ya se habia ido hicimos una foto de control y todo aparecio normalmente.”
“La tercera noche decidimos hacer la sesion en el dormitorio. Le pedi al ente que si realmente estaba alli que apareciese, y entonces la luz salio de la pared y se desplazo hasta el medio de la habitacion. Empezo a girar y a expandirse en todas direcciones. Teniamos a nueve fotografos profesionales distribuidos por la habitacion disparando sus camaras desde todos los angulos. Fue increible, esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional!!!! Es imposible falsificar algo asi sin disponer de sofisticados sistemas de laser”.

Taff describio el fenomeno como tres luces, una verde-amarillenta y dos bolas de luz blanca. “Nosotros vimos bolas de luz. De algun modo las camaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”

La mujer describio la entidad atacante como una figura masculina solida, pero no reconocida. Como sabia la mujer entonces que era un fantasma? “Porque despues del asalto la figura simplemente se evaporo”, responde Gaynor. Hay tres apariciones según cuenta la mujer. “ Dos de ellas la sujetan mientras que la tercera la viola. Es horrible. Ella me llamo en mitad de la noche llorando y fui hacia alla. Habia sido golpeada, tenia marcas azules y negras por todo el cuerpo” Sin embargo Gaynor nunca fue testigo de ningun asalto ni de ninguna aparicion en forma solida.

Pero Gaynor afirma que el y muchos de sus ayudantes fueron testigos de una aparicion totalmente formada. “Primero vimos como se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Despues la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujo entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo paso, nos miramos unos a otros… No podiamos ni hablar.”

Taff agrega “Cuando la aparicion se esfumo, dos jovenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio”

Los ataques solo sucedian muy entrada la noche. “Una vez, cuenta Gaynor, el hijo de 16 años oyo a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y cuando se acerco a ayudarla, algo le golpeo en la cabeza y lo lanzo hacia atrás. El chico se rompio un brazo.”

La mujer fue atacada 15 veces durante las diez semanas que duro la investigacion. “Pero ella se esta haciendo mas fuerte, dice Gaynor, ella es capaz de comprender que no esta loca y que realmente algo esta ocurriendo”

La mujer se mudo cinco veces, pero los ataques seguian ocurriendo. “Parece que el ente la seguia a donde iba. Ella cada vez se mudaba mas lejos y los ataques fueron disminuyendo hasta que despues de dos años mas o menos finalmente cesaron por completo. Gaynor afirma que el no quiere convencer al mundo de la existencia de fantasmas, simplemente que hay sucesos que se deben conocer y que demandan nuestra atencion. “Estoy mucho mas interesado en entenderlos y descifrarlos”

Fuente:http://www.emule.us/foro/archive/index.php/t-24098.html

La explicación psiquiátrica se reduce a “trastorno de la personalidad multiple”

La película

El Ente

No puedes verlo, pero está ahí.

“Algo” acecha a Carla Moran. Quiere su alma. Quiere su cuerpo. No hay forma de pararlo. Y no hay lugar donde pueda esconderse. El Ente ha venido a por Carla (Barbara Hershey).

No sabe qué es ni por qué la ha elegido, pero ella es la víctima. La atormenta en su habitación. La ataca en casaentesu amiga. Incluso se hace con el control de su coche mientras ella conduce e intenta matarla. Pero su intención no es matarla, tiene otras cosas en mente para ella.

Deslumbrantes efectos especiales, fantásticas interpretaciones, un guión lleno de tensión y una sorprendente dirección se combinan para hacer de EL ENTE una película con fuerza propia que le mantendrá pegado a su asiento. Año: 1982

Director: Sidney Furie

Intérpretes: Barbara Hershey

Calificación Moral: No recomendada para menores de 13 años

Duración: 1 hora y 59 minutos


El Exorcista, la verdadera historia

exorcismoEl reciente caso de una joven exorcizada por Juan Pablo II en el Vaticano ha vuelto a suscitar el interés público por la posesión diabólica. Además, al estreno de la película Poseídos hay que sumar un nuevo montaje del clásico film El Exorcista, basado en un suceso real que vamos a detallarles. La Iglesia, siempre reacia a hablar del diablo, se ve desbordada por los casos de presuntos endemoniados que, en la actualidad, acuden hoy a ella en busca de ayuda. Mientras, sus exorcistas advierten que las prácticas espiritistas, la ouija, los ritos satánicos y los maleficios abren la puerta a este estremecedor fenómeno.

William Peter Blatty, autor de El Exorcista, era un joven estudiante de literatura en la universidad jesuita de Georgetown (Washington DC) cuando, en agosto de 1949, leyó una noticia en el diario The Washington Post: “Un sacerdote libra a un joven de Mount Rainier de las garras del demonio”. Veinticinco años después, tras investigar los hechos y cambiar – a petición del padre Bowdern, sacerdote que practicó aquel exorcismo – la identidad del protagonista, por la de una niña, escribió una novela de la que se vendieron trece millones de ejemplares. Dos años más tarde la convirtió en el guión de la mítica película del mismo nombre. Según Blatty, Bowdern, obligado por el juramento de secreto a no hablar del exorcismo, le dijo únicamente: “Puedo asegurar que el caso en que me vi implicado era auténtico”.

El arzobispado local ha eludido en diversas ocasiones la entrega de los documentos oficiales respecto a este caso, “por razones serias y validas” según sus propias palabras, pero nunca ha negado su existencia. Hoy, sin embargo, conocemos todos los detalles gracias a Tomas B. Allen quien, cuarenta años después, consiguió que el padre Halloran – uno de los nueve jesuitas que asistieron a Bowdern – le facilitara un diario del exorcismo. Este escrito fue hallado en 1978, durante las obras del hospital de los hermanos de los pobres de Saint Louis, en una de cuyas habitaciones, clausurada hasta esa fecha, se produjo el exorcismo último y definitivo. Se trata de veintiséis páginas mecanografiadas en las que se recogen los testimonios de 48 personas que asistieron a la víctima y contemplaron de cerca su endiablado estado.

El maligno se manifiesta
Todo empezó con el ruido de un suave goteo en casa de los Mannheim – los nombres son falsos –, en Mount Rainier (estado de Washington). Allí vivía Robbie, un chico de 13 años, con su abuela materna, su madre y su padre. El persistente sonido se inició un sábado por la noche. El niño y su abuela se hallaban solos y realizaron una gira por las habitaciones buscando el origen del ruido. Al entrar en el dormitorio de la anciana, vieron que en un cuadro en el que se representaba a Jesús estaba torcido y se movía como si alguien golpeara la pared tras él. El goteo cesó para dar paso al chirrido de unos arañazos tras la pared, “como si una garra rascara la madera”. Los arañazos continuaron oyéndose durante once días. Comenzaban hacia las siete de la tarde y paraban a media noche. Curiosamente, se detuvieron el día en que murió Harriet, una tía espiritista de Robbie, que había enseñado al muchacho a manejar el tablero ouija. A partir de aquel momento, Robbie pasaba horas enteras jugando con la ouija, intentando entrar en contacto con su querida tía difunta. Fuera ésta o no la causa de la posesión, el hecho es que los fenómenos paranormales comenzaron a producirse a su alrededor sin interrupción. Al irse a dormir oía pasos junto a su cama y, durante el día, objetos y muebles pesados se deslizaban por el aire o se volcaban solos. Sus parientes podían ver girar vertiginosamente las sillas en que Robbie se sentaba. Él insistía en que no era culpa suya. Pero la fenomenología crecía y llegó a un punto de paroxismo la noche en que, para ahuyentar el miedo del chico, su abuela y su madre se acostaron con él. De pronto el colchón levitó y colcha y sábanas – completamente estiradas – se elevaron ante sus ojos como si algo invisible tirara de las esquinas.

La familia consultó a médicos, psiquiatras y psicólogos, que declararon normal a Robbie. También a médiums que diagnosticaron una crisis de adolescente que pasaría a su tiempo. Pero Robbie ya no podía siquiera ir al colegio: su pupitre daba saltos y golpeaba los de los demás niños. Había comenzado a volverse hosco y reservado. Además, durante las noches tenía pesadillas en las que parecía hablar con alguien. Sus padres se dirigieron a un sacerdote luterano llamado Schulze quien, creyendo estar ante un poltergeist, rezó por el muchacho. Pero, tras pasar una noche con él y ser testigo directo de la aterradora fenomenología que rodeaba a Robbie y, sobre todo, al aparecer el 26 de enero sobre el pecho del niño unos arañazos en forma de letra, “como si alguien los hubiera trazado desde dentro con un cuchillo”, Schulze comenzó a pensar que un poder maligno había invadido al muchacho.

Es sabido que la posesión demoníaca se manifiesta, progresivamente, de tres formas: infestación (el demonio actúa sobre la materia circundante y produce fenómenos telequinéticos de toda índole); obsesión (atormenta a la víctima sin hacerla perder el conocimiento pero de modo evidente); y posesión (invade el cuerpo de la persona y lo trata como propiedad suya). Para Schulze, Robbie estaba a punto de pasar a la tercera fase, así que recomendó a la familia consultar a un sacerdote católico: “Ellos entienden de estas cosas”. Y es que, mientras las iglesias luteranas no conceden ninguna credibilidad teológica a la existencia del demonio, la católica tiene una larga tradición de exorcismos que se remonta a los realizados por Jesús. Además, desde los comienzos de la Cristiandad, cuentan para practicarlos con un ritual que se formalizó en 1614 bajo el nombre de Rituale Romanum. fue así como los Mannheim se pusieron en contacto con el padre Hughes, párroco de la iglesia católica más cercana. Al principio éste se limitó a darles agua bendita y unos cirios consagrados, remedios infalibles contra el demonio. Pero la botella con agua bendita explotó al entrar en el dormitorio de Robbie y las velas, al ser prendidas, lanzaron tales llamas que casi incendiaron la casa. Entonces Hughes decidió visitar al chico. Al parecer, Robbie estaba en la cama, en estado de trance, y le recibió diciéndole en latín: “Oh, sacerdote de Cristo, sabes que soy un demonio. ¿Por qué me molestas?”. Precisamente, según el Rituale Romanum, la capacidad de hablar o entender una lengua extranjera desconocida anteriormente por la persona es una de las características de la posesión, sobre todo si va unida a la exhibición de una fuerza sobrehumana, el conocimiento de hechos ocultos o futuros y una profunda aversión hacia lo sagrado que se manifiesta incluso hacia las medallas, cruces o reliquias ocultas. Así que Hughes – tal y como indica el ritual – solicitó permiso para practicar un exorcismo al arzobispo de Washington, O’Boyle, quien, incomprensiblemente, se lo concedió. Y es que en el Rituale se dice expresamente que “el sacerdote designado para hacer un exorcismo, además de distinguirse por su piedad, prudencia y vida íntegra, debe ser inmune a cualquier ansia de engrandecimiento personal y no confiar en su poder sino en el divino, así como de edad madura y reverenciado no sólo por su cargo sino por sus cualidades morales”. Características todas ellas que Hughes, a sus 29 años de edad, no había tenido tiempo de reunir. Tampoco siguió el joven párroco otra instrucción del ritual, a saber: “Recurrir a un estudio profundo del asunto (…) examinando los autores aprobados y los casos producidos”. Quizá por todo ello, aunque realizó una confesión general, ofreció misa y oraciones especiales e incluso ayunó, el exorcismo resultó trágico.

A finales de febrero, Robbie fue ingresado en el Georgetown Hospital, dirigido por jesuitas y atendido por monjas que guardaron el más absoluto secreto. Fue atado con correas a una cama y permaneció tumbado con los ojos cerrados, aparentemente tranquilo. Al entrar Hughes en la habitación, tocado con birrete negro, estola púrpura al cuello y con un reluciente aspersor de agua bendita, Robbie “despertó” y con voz perentoria le ordenó quitarse la cruz que llevaba oculta. Asimismo se dice que empezó a proferir juramentos en lengua semítica y aramea y en su pecho comenzaron a aparecer nuevos arañazos.
Hughes se arrodilló junto a la cama con el ritual en las manos, recitó la Letanía de los Santos en latín y luego el Padre Nuestro con el que comienzan las oraciones propias del exorcismo, pero al decir “Mas líbranos del mal”, Robbie logró desasir una de sus manos y aflojar una pieza del somier… La monja y el auxiliar presentes oyeron de pronto un alarido de Hughes… Robbie había rajado el brazo izquierdo del sacerdote desde el hombro hasta la muñeca. Alguien dijo que para cerrar la herida fueron necesarios más de 100 puntos. El exorcismo no prosiguió. Hughes sufrió una crisis nerviosa y abandonó Mount Rainier durante un tiempo.

Jesuitas en acción

Las murmuraciones de los vecinos, la desesperación o el hecho de que el cuerpo de Robbie empezara a actuar como un tablero ouija formando palabras con arañazos, fueron el detonante para que sus padres se trasladaran a St. Louis, donde tenían parientes. Allí, la familia pidió consejo al padre J. Bishop, profesor de teología.

Bishop habló con sus superiores y parece que la comunidad jesuita se hizo cargo del asunto. El 9 de marzo, éste visitó por primera vez a los Mannheim. Les interrogó sobre lo sucedido y realizó aspersiones con agua bendita por toda la casa. Especialmente en el dormitorio de Robbie, donde además practicó un exorcismo simple y colocó una reliquia de Santa Margarita sobre la almohada. Todo fue inútil. La reliquia salió disparada y rompió un espejo y el propio Bishop presenció el frenético movimiento de la cama de Robbie y los arañazos que aparecieron en su cuerpo. Al día siguiente habló con el padre William S. Bowdern, jesuita de 52 años, responsable de la iglesia de San Javier y considerado como un hombre santo por quienes le conocían. Por indicación del arzobispo Ritter, habría de ser Bowdern quien llevara a cabo el exorcismo.

El 10 de marzo por la noche, Bishop y Bowdern hablaron con Robbie y rezaron el rosario con él. El niño parecía tranquilo, pero en cuanto le dejaron solo en su habitación volvió a gritar pidiendo ayuda. Poco después mostraba dos arañazos en forma de cruz en sus antebrazos, algo que no dejó de extrañar a los jesuitas que en secreto habían llevado una reliquia del antebrazo de san Javier. Los sacerdotes calmaron a Robbie y le bendijeron. Pero, en cuanto le abandonaron, Robbie sufrió una gran crisis durante la cual una librería de 25 kilos se movió sola colocándose ante la puerta de su dormitorio. Su madre logró introducirse por una rendija en la habitación a tiempo para ver cómo el crucifijo y las reliquias que los sacerdotes le habían puesto se deslizaban solos por su cuerpo hasta quedar a los pies de la cama. Los muebles habían cambiado de sitio por sí mismos, el niño se retorcía de dolor debido a los arañazos y las sacudidas del colchón eran frenéticas.

Tras haber ayunado, celebrado misa y hecho su confesión general, el 16 de marzo por la noche, Bowdern inició el exorcismo que habría de prolongarse en sucesivas sesiones hasta el 18 de abril. Comenzó pidiendo al niño que hiciera un examen de conciencia. Luego fue en busca de toda la familia y de los otros sacerdotes: Bishop, que habría de escribir el diario, y Halloran, de 26 años, cuya fuerza era necesaria para sujetar al poseso. Tras rociar con agua bendita la cama, que no dejaba de moverse, comenzó a leer las letanías del ritual. Cuando dijo: “Yo te ordeno, espíritu impuro, seas quien seas, junto con todos tus asociados que han tomado posesión de este siervo de Dios, que, por los misterios de la Encarnación, Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor me digas mediante alguna señal tu nombre, el día y la hora de tu partida…”, ronchones rojos y arañazos cruzaron la garganta, los muslos, el estómago, la espalda y el rostro de Robbie. En su pecho apareció la palabra hell (infierno), y había sangre suficiente para ser secada con un pañuelo. Sobre el escaso vello púbico del niño también se dibujó la letra X y la palabra go (ir). Bowdern interpretó que el demonio se iría en diez días a través de la orina o los excrementos. En lo primero se equivocó. En lo segundo no. Pues, en cada sesión de exorcismo, salían de Robbie grandes cantidades de orina maloliente.

A partir de ese día, la lucha contra el mal fue ganando la batalla. Durante otra sesión, al preguntar al demonio su nombre, se dibujó con arañazos sobre el pecho de Robbie la palabra spite (rencor). No obstante, durante el día Robbie era un muchacho normal, algo característico de los posesos. Sólo durante los períodos de crisis, que a veces duraban horas y que, salvo en raras ocasiones, se presentaron siempre de noche, parecía ser otra persona. Chillaba, ladraba, reía diabólicamente, insultaba y maldecía al oír las plegarias o el nombre de Jesús. Y, al ir avanzando el exorcismo, comenzó a hablar con una voz profunda, ronca, y a volverse más violento. Gritaba obscenidades a los sacerdotes, les acusaba de terribles actos sexuales y les escupía. Su delgado cuerpo se arqueaba tanto que podía tocarse la cabeza con los dedos de los pies. Cantaba melodías que desconocía. Agitaba los brazos desesperadamente y, en cuanto se veía libre de ataduras, soltaba violentos puñetazos.

La última señal

Robbie era luterano y el padre Bowdern decidió bautizarle para acogerle en el seno de la Iglesia Católica. Además, el bautismo es otra forma de exorcizar. Sin embargo, tras recibir este sacramento, se tornó más agresivo. La voz del demonio salía con más frecuencia durante las crisis, hablaba con más autoridad, y profería más obscenidades. Su rostro adquiría expresiones diabólicas y sus uñas, extraordinariamente largas, arañaban su pecho.
Conforme avanzaba la batalla, a los períodos de crisis se sucedían estados de calma en los que el chico proyectaba un aura siniestra que los exorcistas llaman “el roce de Satanás”. En cierta ocasión estuvo cuatro días muy tranquilo, pero era sólo otra treta del maligno que, “a veces, deja al cuerpo libre de molestias para hacer creer que ha sido expulsado”, señala el Rituale.
Finalmente, tras pasar por un verdadero calvario, durante el cual estuvo alojado en la rectoría de la Iglesia de San Javier, Robbie regresó en tren a Maryland y volvió de nuevo a Saint Louis. El niño fue ingresado a principios de abril en el hospital de los hermanos de los pobres.

El día 18 de ese mes, el padre Bowdern, consumido por el prolongado ayuno y la vigilia, se enfrentó a la que sería la última batalla. Robbie había comulgado ese día y los hermanos de los pobres habían puesto en su habitación una estatua del arcángel San Miguel venciendo al dragón. Con el último amén del exorcismo la habitación pareció invadida de una calma absoluta y Robbie habló con una nueva voz, clara, autoritaria, rica y profunda: “Satanás, Satanás, soy san Miguel y te ordeno a ti y a los otros espíritus malignos que abandonéis el cuerpo en nombre de Dominus, inmediatamente, ¡ahora, ahora, ahora!”. Entonces, durante 7 u 8 minutos, Robbie se debatió entre violentísimas contorsiones. Luego, dijo con calma: “Se ha ido”. Miró a los sacerdotes y aseguró sentirse bien. Todos se felicitaron. Todos menos Bowdern, que ya no se fiaba del maligno y esperaba una señal característica del final exitoso del exorcismo. Robbie contó que había visto en sueños como el arcángel se había encarado con el diablo haciéndole retroceder hacia una cueva cerrada con barrotes en cuya entrada estaba la palabra spite. Cuando los demonios desaparecieron, notó como si algo tirara de su estómago. Luego se sintió relajado y feliz como no lo había estado desde el 15 de enero. A la mañana siguiente comulgó en la capilla del hospital. Por la tarde durmió una larga siesta. Cuando despertó parecía no recordar nada de su penosa experiencia. “¿Dónde estoy? ¿Qué ha ocurrido?”, preguntó. En esos momentos, una explosión resonó en todo el hospital. Era la señal que Bowdern esperaba. Cuando Robbie salió del hospital, su habitación fue clausurada con llave. En el cajón de la mesilla permaneció el diario de Bishop hasta ser hallado en 1978.

Poco después de finalizar el exorcismo, durante una misa celebrada por Bowdern en la iglesia de San Francisco Javier, el ábside se iluminó y ante los asombrados jesuitas allí reunidos brilló por un instante la imagen de san Miguel, con una espada llameante en la mano.

La casa donde se iniciaron los hechos fue quemada durante un ejercicio de bomberos. Hoy tan sólo queda el solar, pero nadie quiere comprarlo.

A pesar de las amenazas de muerte prematura que el demonio hizo a los exorcistas, el padre Bowdern murió en 1983 con 86 años y Bishop en 1978 con 72. En cuanto a Robbie, su vida transcurrió con normalidad. Se casó y tuvo dos hijos.

No tuvieron tanta suerte algunas de las personas implicadas en el rodaje del film, William Friedkin, el director, recibió numerosas amenazas por parte de grupos satanistas. Cuatro miembros del equipo murieron en misteriosas circunstancias. La desaparición de objetos – incluidas varias cintas con escenas ya filmadas – era frecuente. En fin, tal cúmulo de desgracias que ha llevado a algunos a sugerir que sobre la película pesa una maldición.

Parapsicología, psiquiatría y posesión

Algunos psiquiatras creen que los “endemoniados” son víctimas de esquizofrenia o personalidad múltiple, ocasionada por abusos sexuales sufridos en la infancia. Otros sugieren que se debe al síndrome de Gilles la Tourette, cuyos afectados maldicen, gruñen y se retuercen de manera incontrolada; aunque este mal es incurable y la posesión, sin embargo, se cura. Por su parte, la doctora Judith L. Rapoport lo achaca al desorden obsesivo compulsivo (OCD).

El padre Martínez Sierra, teólogo y profesor de la Universidad de Comillas (Madrid) ha declarado que “antes de determinar si alguien está poseído o no, hay que desterrar absolutamente una posible enfermedad mental o la existencia de fenómenos parapsicológicos. Por eso, antes de aprobar un exorcismo se exigen informes de psiquiatras y parapsicólogos. Tan sólo si la persona presenta varias de las características señaladas por el ritual (aversión exagerada a lo sagrado, conocimiento de cosas ocultas o de lenguas ignoradas, y fuerza sobrehumana) puede tratarse el caso como una posesión. En cualquier caso, al demonio no le es preciso llegar a ésta para dificultar el reinado de Dios”.

Por su parte, el padre Fortea, párroco de la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid), esta de acuerdo en que sacerdotes y psiquiatras han de trabajar conjuntamente en casos de supuestos posesos. Aunque, tal y como explica en su tesina, El exorcismo actual, varias razones distinguen claramente al poseso del enfermo mental. “Los posesos son personas absolutamente normales cuando salen de los períodos de crisis, no padecen delirios ni alucinaciones, cosa que no ocurre a los esquizofrénicos. Tampoco puede tratarse de epilépticos, pues los espasmos y agitación que sufren duran más de los 15 minutos que se prolongan estos ataques.

Además, durante la posesión, las convulsiones y crisis de violencia van en aumento, en lugar de disminuir, como ocurre con los enfermos mentales, y simultáneamente a ellas aparece una nueva identidad que razona y contesta coherentemente. En todo caso, no deja de ser curioso que este extraño síndrome demonopático de disociación de la personalidad, con el que numerosas personas acuden a las consultas de los psiquiatras desaparezca para siempre con una oración litúrgica, cuando desde un punto de vista psiquiátrico, con el exorcismo se debería reforzar la sugestión del enfermo. Por supuesto que algunas personas pueden fingir que estan poseídas, pero para desenmascararlos basta decir el fragmento de un discurso de Cicerón en latín; si se agitan frenéticamente, entonces el sacerdote puede enviarlos con tranquilidad al psiquiatra. Es absurdo también – nos explica Fortea – sostener, como hacen algunos, que los posesos liberados por Jesús padecían en realidad enfermedades diversas. “Nunca se utiliza en los Evangelios la palabra posesión como sinónimo de enfermedad. Y además, si Jesús no creía en la posesión, ¿por qué no nos confirmó que estábamos en un error? Por el contrario, en Lucas 13,32 Jesús mismo se atribuye el poder de expulsar demonios y lo distingue de la virtud de curar enfermos. En realidad Jesús es el Gran Exorcista, y la Era Mesiánica se distingue por que al fin los demonios pueden ser expulsados del Reino de Dios”. Ayudante del padre Amorth en Roma, Fortea, para quien “el demonio no tiene cuerpo, tan sólo se manifiesta a través del cuerpo invadido”, tuvo la oportunidad de asistir a varios exorcismos. “Lo que ocurre en una posesión es algo más moderado y sorprendente a la vez que lo relatado en la película El Exorcista. No es usual que en un mismo caso se reúna toda la fenomenología que se produjo durante el caso en que se basó el film; normalmente el poseso se limita a blasfemar ante lo sagrado, caer en trance y poner los ojos en blanco, además de agitar los brazos mientras se le dicen las oraciones. Pero puedo asegurar que algo maligno emana de la persona”.
Opinión de la Iglesia

El hecho de que Juan Pablo II tuviera que hacer frente, en septiembre de 2000, a una joven endemoniada, ha puesto de actualidad el fenómeno de la posesión diabólica. La Iglesia admite la existencia del diablo y, aunque no es un dogma de fe, también acepta que el maligno tiene poder para poseer a una persona. Así, en el Nuevo Catecismo se lee: “El exorcismo esta dirigido a la expulsión de los demonios o a la liberación de una posesión demoniaca a través de la autoridad espiritual que Cristo confió a su Iglesia”. En Italia, la cifra de supuestos posesos debe ser muy elevada, pues la Conferencia Episcopal de este país ha pedido a los párrocos más rigor selectivo a la hora de reclamar exorcismos.
Asimismo, ha decidido imprimir cuanto antes en versión italiana el Rituale Romanum, revisado en 1998 par la Congregación del Culto Divino. En él hay algunas oraciones para rezar en solitario contra el maligno. Por su parte, el padre Gabriele Amorth, con más de 50.000 exorcismos a sus espaldas, ha declarado que “el mundo esta lleno de demonios dispuestos a adueñarse de personas, animales y cosas. Y existen varias vías: el ocultismo, los cultos satánicos y los maleficios”. De la misma opinión es el padre Suñer, exorcista durante cuatro años de la diócesis de Barcelona: “Cualquier práctica esotérica puede permitir que el demonio entre en una persona si ésta invoca a Satanás”.
Rituale Romanum

Entre las reglas a seguir por el exorcista que se indican en el Rituale Romanum de la Iglesia Católica para expulsar al diablo estan:

Colocar un crucifijo ante la vista del poseso o en sus propias manos. Ponerle reliquias y medallas. Pero no acercarle demasiado la Santa Hostia pues puede maltratarla.
No dialogar nunca con el demonio y ordenarle que se limite a contestar a las preguntas que se le dirijan. No creerle si simula ser un ángel o un difunto.
No dar crédito a lo que vea u oiga que hace o dice el poseso.
Preguntar a la víctima el nombre y número de entes malignos que lo poseen.
Preguntar en que época y por qué o cómo se produjo la posesión, así como el día y hora en que abandonara al poseso.
Exorcizar con autoridad enérgica, insistiendo en las palabras que más hacen sufrir al poseso.
Hacer la señal de la cruz en las zonas del cuerpo donde el poseso acuse alteración.
Rociar con agua bendita el cuerpo del poseso.
Repetir las frases y palabras que más atormenten al demonio.
Deben estar presentes los familiares para que vean cómo reacciona el poseso y le sujeten firmemente. Deben rezar durante la ceremonia y ser rociados por el exorcista con agua bendita.
No hay que dar pábulo a las trampas y engaños que usan los demonios para hacer creer que han abandonado al poseso. En ocasiones incluso les dejan comulgar o les muestran alguna visión beatífica. Hay que recurrir siempre al ayuno y la oración pues, según dijo Jesús (Mateo 17,20), hay una especie de demonios que no puede ser expulsada más que por la oración y el ayuno.

Fuente:http://www.formarse.com.ar/paranormal/el%20exorcista.htm

La película

El Exorcista

Sinopsis En un barrio tranquilo, en una casa con todas las comodidades modernas, una joven e inocente muchacha se siente mal. Su madre no puede ayudarla. Los médicos le hacen pruebas e intentan tratarla en vano. Desesperada temiendo que la enfermedad rebase lo físico y afecte a lo espiritual su madre llama a un sacerdote. Pero incluso él duda de que el mal haya entrado en su hogar, en el cuerpo de ella. Y cuanto más duda él, más poderoso se vuelve el mal. Sólo hay una causa, y sólo una esperanza de curación, practicar un exorcismo. Referencias * Película dirigida en 1973 por William Friedkin que ahora se presenta como la versión nunca vista con once minutos más de metraje. Friedkin, ganador de un Oscar por French connection, ha estrenado este mismo año Reglas de compromiso. * Se basa en una novela de William Peter Blatty y está inspirada en un hecho real ocurrido

Referencias * Película dirigida en 1973 por William Friedkin que ahora se presenta como la versión nunca vista con elexorcistaonce minutos más de metraje. Friedkin, ganador de un Oscar por French connection, ha estrenado este mismo año Reglas de compromiso. * Se basa en una novela de William Peter Blatty y está inspirada en un hecho real ocurrido en Washington. * Consiguió el Oscar al mejor sonido y al mejor guión adaptado, así como cuatro Globos de Oro al mejor director, película, guión y actriz (Linda Blair). * La música es de Jack Nitzsche aunque se hizo más famosa por incluir en su banda sonora temas del álbum Tubular Bells de Mike Oldfield. * La película tuvo dos secuelas, El exorcista II: el hereje (1977) de John Boorman y El exorcista III (1990), de William Peter Blatty, autor de la novela. Este mismo año se está rodando una cuarta entrega, El exorcista: dominación, de Tom McLoughlin

Año 1973-2000 Nacionalidad USA Estreno 20-10-2000 Género Terror Duración 131 m. ZINEMA.COM T. original The exorcist Dirección William Friedkin Intérpretes Ellen Burstyn (Chris MacNeil) Max von Sydow (Padre Merrin) Lee J. Cobb (Teniente Kinderman) Linda Blair (Regan MacNeil) Jack MacGowran (Burke Dennings) Guión William Peter Blatty Fotografía Jörgen Persson Música Jack Nitzsche Montaje Norman Gay


OVNIS

Naturaleza del fenómeno y origen de las dudas

ovni

La definición del fenómeno bajo estudio se encuentra en el mismo nombre con que se lo designa en la actualidad. Evoca la existencia de un gran número de observaciones congruentes de objetos voladores que, hasta el presente, no han podido ser identificados. Aunque no se sabe casi nada acerca de ellos, sí estamos llegando a un punto en que la realidad del fenómeno difícilmente puede seguir siendo negada. En efecto, los testigos del mismo pasan de varios millares, se reparten en todo el planeta, no tienen relación entre sí y, según algunas estadísticas, el 30% de ellos son profesionales que merecen la máxima confianza.

Frente a esta situación subsisten sin embargo numerosos opositores que hablan de “histeria colectiva”, de alucinaciones, de autosugestión, etc. o formulan aún otros juicios -generalmente a priori- que no son en modo alguno expresión de una legítima actitud científica.

El origen de esta desconfianza y su difusión parece ser principalmente el fruto de una estrategia planeada en altos círculos de la Defensa de los Estados Unidos de Norteamericana. Después de la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Aéreas estadounidenses quedaron muy intrigadas por repetidos avistajes de objetos desconocidos, rastreados por radar o aviones de caza. Las comisiones constituidas para investigar el fenomeno (como el Proyecto “Blue Book” que consideró 10.147 casos) han llegado, casi unánimemente, a negar su existencia, pero sin poder destruir elementos que mantenían vigentes las dudas. Así, por ejemplo, el Informe Ruppelt concluyó en 26,9 % de casos “no-identificados”, a los cuales corresponderían informes detallados y confiables, de entre 4.400 casos revisados solamente de 1947 a 1952.

forrestalFue a raíz del primer caso cuando varias Agencias gubernamentales (CIA, NSA, DIA, EBI, NASA) tomaron cartas en el asunto y el general Marshall formó en julio de ese mismo año el grupo “Majestic 12” (MJ-12), los nombres de cuyos doce miembros originales conocemos. Uno de los que formaba parte del grupo inicial fue el Secretario de Estado James Forestal, que se suicidó. La razón oficial de su suicidio fue una depresión nerviosa, pero otras fuentes aseguran que se debió a la preocupación que le producía lo que había detrás del fenómeno ovni. Su familia, por otra parte, siempre ha afirmado que fue asesinado por la CIA porque era de la opinión de que había que decirle toda la verdad al pueblo.

Mientras tanto, el ministro de Defensa James Forrestal, se enfrentó a esta conspiración del Silencio. Era muy idealista y religioso; era partidario del derecho a la información. Cuando planteó el problema de los extraterrestres y pretendió comentarlo con los dirigentes del partido y del Congreso, el presidente Truman le advirtió que no lo llevara a cabo. Pero Forrestal insistió en su tentativa, percatándose de que era vigilado. Muchos de aquellos que desconocían la verdadera trama de los hechos por él relatados lo tildaron de paranoico. Más adelante, se difundió la noticia de que Forrestal, a consecuencia de una depresión nerviosa, había ingresado en Bethesda, en el hospital de la Marina. La realidad, no obstante, era que se tenía miedo a que Forrestal hablara de más y era necesario aislarlo y desacreditarlo. A una hora temprana de la mañana del 22 de mayo de 1949, agentes de la CIA liaron una sabana al cuello de Forrestal sujetando ésta a una extremidad de la habitación y arrojaron a éste por la ventana. La sábana se rasgó cayendo al suelo éste, falleciendo. Así fué como Forrestal fue uno de las primeras victimas de la GRAN CONSPIRACION

Había también una campaña de la prensa contra Forrestal, conducido por el columnista Pearson. La campaña intentó hacer que pareciera un paranoico. La paranoia, sin embargo, nunca fue mencionada en las evaluaciones oficiales de su estado psiquiátrico. Una de las situaciones más espectaculares mencionadas por Pearson era que mientras que Forrestal estaba en Hobe, la Florida, poco antes de que fuera hospitalizado, fue despertado por una sirena en medio de la noche y salió a la calle clamando, “los rusos están atacando.” Esta situación no ha sido confirmada por ninguna persona que estaba allí esa noche, y fue descrita como una fabricación fabulada por el capitán George Raines, doctor de la marina de guerra a cargo del tratamiento de Forrestal.

Fuente: Wikipedia

Pero resulta evidente que, desde el punto de vista de la estrategia militar, las autoridades no podían reconocer públicamente la violación del espacio aéreo con tal amplitud y sin que nada pudiera hacerse para detenerla. La Comisión Robertson, en 1953, declaró explícitamente en su Informe que debía evitarse “el desarrollo de una psicología nacional mórbida, gracias a la cual una propaganda hostil podría inducir una nefasta desconfianza hacia la autoridad constituida”. Varios miembros de comisiones semejantes o de altas esferas militares, (como el Mayor Keyhoe y el Dr. Hynek) confirman que siempre se estimó preferible tender una “cortina de humo” ante el problema, lo cual no significa que se haya abandonado una investigación estratégicamente muy importante. Al contrario, prosigue bajo el mayor secreto posible, en la esperanza de lograr el dominio de la tecnología de los extraños aparatos que parecen estar surcando impunemente todos los cielos del mundo, acompañando incluso a algunos cosmonautas en sus pruebas.

Esta evaluación de las investigaciones y declaraciones oficiales, que hemos resumido brevemente, hace descubrir así motivos y razones para inducir en error a la opinión pública y para desacreditar a los científicos (y a los “aficionados”) que no pertenecen a los círculos oficiales que niegan el fenómeno, lo cual deriva desgraciadamente en un gran desperdicio en los esfuerzos de investigación, de recopilación y de procesamiento de información.

Contrariamente a la tesis oficial norteamericana, las pruebas nos están llevando a admitir la existencia del fenómeno. Para proseguir en la consideración científica del mismo, dadas sus caracterís
ticas, resulta necesario aislar y acumular las observaciones independientes que sea posible obtener, hasta que un análisis estadístico sea posible. De este modo, se puede esperar una información a la vez sobre la coherencia interna del fenómeno y sobre algunas de sus características. Así se lograría describir, con cierto grado de generalidad, cómo ocurre el fenómeno. Explicar el porque supone la elaboración de un modelo teórico inicial que dé cuenta de todos sus aspectos. Este modelo debe permitir elaborar una o varias hipótesis de trabajo destinadas a orientar la investigación posterior.

Fuente:http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina45diciembre/4507colle.htm

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