El fraude de los trastornos de aprendizaje y comportamiento

V I D A U N I V E R S I T A R I A -1 de febrero de 2006

Lic. Roberto Santos de Hoyos

colegios

Por lo común, a los padres de familia se les decía por medio del psiquiatra o del psicólogo que su hijo padecía un trastorno que afectaba su capacidad para aprender, trastorno conocido con el nombre común de trastorno de déficit de atención e hiperactividad, TDAH por sus siglas en inglés. El TDAH fue creado y definido mediante votación como enfermedad por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) en 1987; sus miembros tomaron en cuenta comportamientos normales de los niños y los catalogaron como síntomas, que hacen un desorden, pero no una enfermedad. Ciertamente se dijo a los padres que éste es un problema médico reconocido y que es necesario administrar continuamente ciertos medicamentos para los que se requiere prescripción médica. Como los padres sólo desean lo mejor para sus hijos y confían en los maestros, aceptaron el tratamiento mediante drogas como la mejor solución posible. Como resultado, se están recetando drogas a niños por supuestas razones educativas en escuelas de Inglaterra, Australia, Canadá, Estados Unidos e incluso en México. Sólo en Estados Unidos el estimado actual es de ocho millones de niños y niñas. Las drogas que se prescriben para los supuestos trastornos de aprendizaje son drogas psiquiátricas que forman hábitos y alteran la mente. Existen numerosos riesgos e inconsistencias en la prescripción de estas drogas para remediar el TDAH. El uso de la principal droga estimulante que se utiliza en el tratamiento, según la Guía Práctica del Médico, puede producir un incremento en el ritmo cardiaco y en la presión sanguínea, es un factor que contribuye a la dependencia de la cocaína en el futuro y el suicidio es una complicación de importancia relacionada con el síndrome de abstinencia de este estimulante y drogas similares. Se han realizado estudios que han demostrado que estos niños no tienen mejor desempeño académico, de hecho reprueban la misma cantidad de cursos y abandonan la escuela con la misma frecuencia que los niños que no tomaron estas drogas. De hecho, no existe absolutamente ningún criterio objetivo que confirme la existencia del llamado trastorno de déficit de atención e hiperactividad, no existe evidencia científica que compruebe que ésta sea una enfermedad cerebral como lo aseguran los psiquiatras. La Asociación Psiquiátrica Americana no ha podido mostrar ningún estudio médico científico que demuestre alguna alteración química u orgánica, no ha podido demostrar la etiología (causa), fisiopatología (mala función), de cómo se produce esta supuesta enfermedad. En medicina las enfermedades son investigadas, estudiadas y pueden ser TRIBUNA ABIERTA demostradas científicamente. La APA no lo ha demostrado en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad y otros diagnósticos psiquiátricos. La Conferencia Nacional de Institutos de Salud que se llevó a cabo en Estados Unidos en 1998, a la que asistieron expertos en el TDAH, se vio obligada a llegar a la conclusión de que no existe información alguna que confirme que este supuesto trastorno sea una disfunción cerebral. La Dra. Mary Ann Block, autora del libro El final del trastorno de déficit de atención e hiperactividad señala que: “El psiquiatra no realiza prueba alguna. Escucha el historial y prescribe la droga”. La Comisión Ciudadana de Derechos Humanos, A. C., Monterrey ha investigado y expuesto las violaciones a los derechos en el campo de la salud mental, haciendo público a todos los niveles, a los padres de familia, en las escuelas, con los maestros, en el Gobierno, el que se cataloguen como enfermos mentales a niños que incluso se encuentran perfectamente normales y se les administren drogas psiquiátricas similares a la cocaína que les crean adicciones, les altera la mente y los inducen al suicidio. Aquí en Nuevo León la Secretaría de Educación del estado ha tomado conciencia de lo dañino que es todo esto para los niños y ha eliminado los test psicológicos y psiquiátricos con los cuales eran etiquetados cientos de niños con TDAH, reemplazándolos por un sistema de evaluación pedagógica tradicional. Es cierto que los niños son muy activos, inquietos, etc., a veces hay problemas médicos reales como alergias, parasitosis, deficiencias nutricionales, anemias y muchas condiciones más; entonces es muy importante que el diagnóstico del niño sea correcto para que se pueda tratar exactamente el problema. Otras veces el niño es inquieto y no se concentra en el salón de clase: puede ser que no esté entendiendo lo que se le está explicando y entonces puede estar necesitando un apoyo extraescolar o puede ser que el niño es demasiado inteligente y se aburre en la clase; como se puede ver hay que detectar exactamente lo que hace que el niño esté más activo o menos atento. De lo que se puede estar seguro es que el niño no necesita ninguna droga psicoactiva con severos efectos secundarios para una enfermedad que no existe. Es muy importante que ayude a su hijo con un diagnóstico correcto, detectando el problema real que hace que su hijo esté más activo, pregúntele y descubra qué actividad o actividades le gusta hacer, ayúdelo a que las realice, encauce la energía de su hijo a actividades positivas, deportes, artes, etc., actividades que él quiera realizar.

Fuente:http://w3.dsi.uanl.mx/publicaciones/vidauni/pdfs/vida_uni_163.pdf

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