Un psiquiatra destapa el fraude abortista del Centro Médico Aragón

lagaceta

Jueves 18 de enero de 2006|

Derechos humanos

Jame Canellas Galindo, médico especializado en psiquiatría infanto-juvenil, compaginó entre 2004 y 2005 su consulta privada con el asesoramiento externo de la clínica abortista Centro Médico Aragón. A 16 euros por informe, debía asesorar a mujeres que acudían al centro para cumplimentar un test que acreditaba el supuesto legal para abortar, aunque él mismo reconoce que la clínica le ponía en frente un “texto estandarizado” para que él lo firmara. El especialista, que se declara no abortista, denuncia las presiones que él y otros colegas recibieron de los responsables del centro: “esa gente pensaba sólo en maximizar el número de abortos, sin importarles lo más mínimo la problemática de las pacientes”, afirma. Una experiencia “desagradable” que describe como “un mero trámite. Esos informes son simplemente una manera de meter un caso concreto de aborto dentro del marco de la ley, sin explicar por qué se está legalizando”. Asimismo, Cañellas jura que sólo firmaba certificados después de un detenido análisis; por eso, le sorprende que hayan aparecido certificados en blanco con su firma, a la espera, simplemente, de rellenar el nombre de la paciente. Como en el caso de Ginemedex y Carlos Morín, las autoridades guardan un bochornoso silencio ante este terrible y fraudulento negocio.

La Gaceta de los Negocios destapaba este sábado la noticia, gracias a las denuncias de un especialista con conciencia. Jaime Cañellas Galindo tiene 44 años y empezó la carrera de medicina a los 16. Licenciado en psiquiatría por la universidad de Montepelier, se ha especializado en psiquiatría infanto-juvenil y también trabaja en el campo de la sexología y la fecundación artificial. Cañellas ejerce como psiquiatra en Gerona; y entre diciembre de 2004 y agosto de 2005 compaginó su consulta privada con el asesoramiento externo a la clínica abortista Centro Médico Aragón. Le ficharon con un contrato mercantil: la clínica le preparaba la agenda de citas, le facilitaba una consulta y él acudía unas horas al día.

Certificados estandarizados

Cañellas, que se considera una persona honesta, asegura que comenzó a trabajar en la clínica abortista más por acumular experiencia, y por la posibilidad de llegar a más pacientes, que por dinero. El Centro Aragón le pagaba 16 euros por informe. Trabajando para una mutua, el psiquiatra cobra entre 15 y 20 euros por cliente. Cañellas hacía su entrevista y luego ayudaba a la mujer que quería abortar a rellenar un test. Aunque reconoce que la clínica le ponía en frente un “texto estandarizado” para que él lo firmara. “No ha sido un experiencia agradable —comenta—, porque yo no soy abortista, así, sin más.

Yo pensaba que podía ayudar a mujeres que realmente estuvieran mal y tuvieran unos trastornos mentales , que el embarazo realmente empeoraba. He trabajado con toxicómanos, con adolescentes problemáticos… por puro interés profesional. Pero, no sé, la manera de trabajar del Centró Médico Aragón, la dinámica que llevaban era inhumana…”.

Presiones para favorecer el negocio

El problema, para Cañellas, no es que tuviera que firmar certificados a destajo. No. Lo que más le inquietaba es que el proceso de elaboración de informes psiquiátricos implementado el centro abortista era “muy frío”: esa gente pensaba sólo en maximizar el número de abortos, sin importarles lo más mínimo la problemática de las pacientes. Y eso chocaba con su carácter: “yo de frío no tengo nada, intento ser cálido, que haya buena interacción con el paciente”.

El paso de Cañellas por el Centro Médico Aragón fue una experiencia desagradable. Los propietarios le “presionaban continuamente” para que firmara informes favorables a las interrupciones del embarazo. “Considero que un aborto, desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico, es un tema muy duro —explica—. Por ello, la consecuencias de no abortar tienen que ser mucho más duras que las de hacerlo, para justificar una intervención de este tipo. Está en juego la salud de la madre, pero también la vida del feto”.

Fraude de ley y falsedad documental

Pero la empresa presionaba con frialdad para que él, y los otros psiquiatras que trabajan en el centro, tuvieran manga ancha. “Mi trabajo era como un mero trámite —recuerda Cañellas— y me sentía mal. Lo mío no son trámites. Esos informes son simplemente una manera de meter un caso concreto de aborto dentro del marco de la ley, sin explicar por que se está legalizando”. Asimismo, Cañellas jura, por su honor, que sólo firmaba certificados después de un detenido análisis; por eso, al psiquiatra le sorprende que hayan aparecido certificados en blanco con su firma, a la espera, simplemente, de rellenar el nombre de la paciente.

Urgen medidas frente a los abusos

Ahora, Cañellas piensa que, “para evitar abusos”, sería necesario personalizar mas los certificados psiquiátricos, incluyendo la sintomatología y, sobre todo, el diagnostico psiquiátrico preciso en relación con el embarazo, que justifica el grave riesgo para la salud mental de cada embarazada en concreto. Además, cree que deberían ser los servicios públicos de psiquiatría los que valoraran e hicieran el diagnostico, porque serían mas selectivos -su ganancia no depende del número de certificados firmados- así “el negocio que tienen montado esas clínicas a costa de los ‘abortos terapéuticos’ se frenaría”.

Jaime Cañellas asegura que vale la pena tratar públicamente la cuestión de las irregularidades que se están cometiendo en el negocio del aborto. “En primer lugar, porque es una cuestión realmente delicada. Y segundo, por las presiones y las prisas a las que me vi sometido cuando trabajé en la clínica: hay gente que se está forrando a costa de cosas que son muy críticas, como es la vida y la muerte. Me parece muy feo. Es casi imposible de entender que haya gente capaz de dedicarse al aborto como si fuera un mero tema industrial. Son fríos, calculadores”.

Oídos sordos a las denuncias

Pero, hasta ahora, como ha ocurrido con el caso de Ginemedex y el negocio abortero de Carlos Morín pese al escándalo internacional que ha causado su flagrante ilegalidad, no ha prosperado ninguna denuncia acerca de irregularidades que cometen la clínicas abortistas, ninguna ha tenido la más mínima repercusión en la Administración.La autoridades, sean del signo que sean, hacen oídos sordos a los que aseguran que en España no se cumple la Ley del Aborto.

Certificados
falsos

Jaime Cañellas asegura que vale la pena tratar públicamente la cuestión de las irregularidades que se están cometiendo en el negocio del aborto. “En primer lugar, porque es una cuestión realmente delicada. Y segundo, por las presiones y las prisas a las que me vi sometido cuando trabajé en la clínica: hay gente que se está forrando a costa de cosas que son muy críticas, como es la vida y la muerte. Me parece muy feo. Es casi imposible de entender que haya gente capaz de dedicarse al aborto como si fuera un mero tema industrial. Son fríos, calculadores”. Pero, hasta ahora, no ha prosperado ninguna denuncia acerca de irregularidades que cometen la clínicas abortistas, ninguna ha tenido la más mínima repercusión en la Administración. La autoridades, sean del signo que sean, hacen oídos sordos a los que aseguran que en España no se cumple la Ley del Aborto.

Fraude al descubierto

El 15 de junio de 2006, el Partido Social Europeo presentó ante la Guardia Civil un escrito en el que denunciaba, ente otras cosas, que habían llegado a su poder certificados de psiquiatras que trabajaban para el Centro Médico Aragón, firmados en blanco y sin el nombre de la paciente del centro. Los certificados eran textos estándar y tremendamente escuetos. Escritos en catalán y bajo el epígrafe de “confidencial” certifican que “La Señora…” y aquí va el nombre en blanco, “se encuentra en estado de gestación y presenta en relación con este hecho y por factores adversos relacionados, de naturaleza tanto extra como intra psiquiátrica, en una situación de crisis, en la que se manifiestan síntomas de mala resolución. Por ello, estimo, que de continuar esta situación, existe un grave riesgo para su salud psíquica”.

Necesaria investigación

La firma de Jaime Cañellas aparecía en uno de estos documentos. El psiquiatra de Gerona asegura que, cuando conoció la existencia de esos documentos, se quedó de piedra, porque él nunca ha firmado un documento en blanco o sin análisis previo preceptivo. “Yo firmaba los certificados después de un exploración y un test, y solo si el embarazo representaba realmente un peligro, como en el caso de una mujer con depresión grave o con ideas de suicidio obsesivas y estructuradas; o con delirios relacionados con el embarazo; si no, no lo hacía. La Clínica se cabreaba, pero yo no firmaba. Tenían otros psiquiatras y supongo que algunos firmaban lo que se les decía. Por eso no te puedo garantizar qué ha hecho la Clínica con respecto a esos documentos”. Cañellas está preocupado. No se explica de dónde ha salido ese certificado estándar en blanco con fecha y su firma. “Si aparece algún documento más tendré que querellarme contra la clínica, aunque no me apetece hacerlo, porque soy un tipo normal y, aunque me gano la vida, no me sobran los medios económicos”.

Pesquisas de la Guardia Civil han confirmado que los certificados psiquiátricos se expenden en algunas clínicas abortistas sin ningún tipo de garantía; aunque también reconocen que es difícil afrontar el caso desde el punto de vista legal.

Fuente: http://www.hazteoir.org/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=3926

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