La juez cerró las residencias de Colmenar por creer que se suministraban fármacos sin supervisión médica

La salud de 48 ancianos corrió ‘riesgo’ al estar en manos de personal no cualificado, dice el auto

MABEL GALAZ – Madrid – 04-10-2001

La titular del Juzgado número 3 de Colmenar Viejo, que decretó el pasado 28 de septiembre la clausura de las residencias Santa Rosa de Lima y La Milagrosa de esta localidad, halló un gran número de psicofármacos, fundamentalmente tranquilizantes, almacenados en los centros y supuestamente destinados a ser administrados a los ancianos sin prescripción médica, ya que el facultativo del centro ha negado habérselos recetado. Ayer, la Consejería de Servicios Sociales inició acciones legales contra los familiares de diez de los ancianos de los centros cerrados, al negarse aquéllos a hacerse cargo de sus mayores.

En los razonamientos jurídicos del auto, la juez explica que hay varios hechos objeto de delito. Así, recoge que, en el momento de realizarse la inspección ocular de las residencias, el pasado viernes, ‘ciudadanos extranjeros en situación de absoluta ilegalidad y sin ninguna clase de cualificación’ eran los que atendían los centros, ‘sin que estuviera asegurado el adecuado trato a los residentes’.

Esta cualificación es necesaria, según la juez, ‘habida cuenta de que la mayoría de los ancianos son personas asistidas con necesidad de constante ingesta de medicación’ y, al requerir algunos de los fármacos prescritos, de ‘conocimientos especializados en razón de los riesgos que su mal uso puede conllevar’. Sin embargo, las residencias contaban ‘únicamente con dos auxiliares de clínica (hijas de la propietaria) como personal especializado’.

La juez, en la inspección que realizó a los dos centros de Colmenar Viejo acompañada por el fiscal y el forense, halló ‘un acopio de medicación totalmente excesivo en variedad y cantidad en relación al número de residentes’. Además, no se facilitaron las correspondientes recetas del médico que las hubiera prescrito, ‘y eso que se trata de medicación que obligatoriamente necesita las correspondientes recetas’. El auto especifica que el forense halló 18 cajas de Haloperidol, 25 de Dormodor, ocho de Orfidal, 18 de Zyprexa y cinco de Lexatil, todos ellos psicofármacos.

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Fuente: http://www.elpais.es/articulo/madrid/juez/cerro/__/20011004elpmad_11/Tes/

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