El psiquiatra González Duro denuncia;palizas y violaciones" en el hospital de Carabanchel

ALEJANDRO VÍCTOR GARCÍA, – Granada EL PAÍS – Madrid – 08-04-1986

El psiquiatra del hospital Provincial de Madrid Enrique González Duro dio a conocer el pasado viernes en Granada, durante la clausura de unas jornadas sobre salud y bienestar social, un informe, elaborado por un grupo de especialistas, que denuncia “palizas y violaciones” en el hospital psiquiátrico penitenciario de Carabanchel. El trabajo fue entregado el pasado año a los ministros de Sanidad y de Justicia y al Defensor del Pueblo, sin que hasta ahora hayan contestado. Un portavoz del hospital negó ayer que se produzcan malos tratos. En el informe se denuncia la existencia de vejaciones físicas y psíquicas, como “malos tratos hacia los enfermos, palizas, duchas de agua hirviendo y violaciones”.El psiquiatra se refirió a que los enfermos viven en una situación de indefensión legal ante la represión del hospital, “comparable a la que se da en la Unión Soviética en los llamados hospitales psiquiátricos especiales”. Para realizar el estudio, que ha sido asumido por la Asociación Española de Neuropsiquiatría, sus redactores se entrevistaron durante un día con todos los estamentos hospitalarios, desde los reclusos internados hasta los funcionarios. Según González Duro, los encargados del cuidado, atención y control de los pacientes -unos 210 en el momento de elaborar el informe- eran presos comunes que estaban cumpliendo condena. “Llevan bata blanca y tienen poder sobre los enfermeros y ciertos privilegios, a pesar de que están en prisión por delitos de sangre”. Según el psiquiatra, quienes gobiernan a los enfermos mentales no tienen ninguna preparación técnica, ninguna asesoría y no mantienen contacto con los médicos. “Por eso, sistemáticamente, se producen malos tratos, como palizas, duchas de agua hirviendo, traslados a celdas de castigo y violaciones”. Celdas de castigo Las celdas de castigo, a tenor del informe, permiten aislar al enfermo mucho más de lo que permite la ley. En este sentido, se propone la desaparición de estos centros y, en concreto, de las celdas de castigo. Este tipo de enfermos, según González Duro, pase a depender de los centros psiquiátricos normales, “aunque nunca deben estar en pabellones especiales para ellos”.González Duro calificó el hospital penitenciario de Madrid como “una cárcel de máxima seguridad, aunque sin los adelantos que puede tener la de Herrera de la Mancha, y en donde se da una represión penitenciaria sumada a otra psiquiátrica de lo más tradicional. Los enfermos no saben cuándo van a salir porque sus garantías jurídicas no están contempladas en la práctica”. González Duro elaboró hace tres años otro informe sobre el hospital psiquiátrico de Granada en el que denunció el duro control a que eran sometidos los enfermos procedentes de penales por parte de la Policía Nacional. “Es mentira” El administrador del hospital Psiquiátrico penitenciario, que desconocía el contenido del informe, manifestó ayer que las acusaciones vertidas contra el centro “son falsas totalmente. En ningún caso se puede hablar de violaciones y palizas”. “Lo de las duchas de agua hirviendo es rídiculo. Tenemos problemas, precisamente, porque el agua no sale caliente”, afirmó. El mismo portavoz no negó, sin embargo, que los propios reclusos trabajen en el centro y se ocupen del cuidado de los enfermos.”Los internos”, explicó, “redimen condena trabajando. Esto es algo que sucede en cualquier establecimiento penitenciario y el psiquiátrico en este sentido no es una excepción. En el hospital, en concreto, se encargan de realizar las labores de limpieza y las mismas que llevan a cabo los celadores en cualquier centro sanitario”. De la asistencia a los enfermos se encargan, según la misma fuente, cinco psiquiatras, seis auxiliares de clínica y dos especialistas de medicina general. El administrador del hospital, que se excusó por no poder puntualizar cada una de las acusaciones puesto que su función se limita a llevar la economía del centro, aseguró que le sonaba vagamente que “un grupo de psiquiatras había estado hacía bastante tiempo en el centro para realizar un estudio sobre las condiciones de vida del hospital y que se habían entrevistado con el director y con los médicos”.

Fuente: El País

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