Condenan a un psiquiatra a un año de cárcel por diagnosticar una psicosis a un paciente que tenía un tumor.

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25-3-2002 EUROPAPRESS

La sección primera de la Audiencia de Valencia ha confirmado la condena impuesta por el juzgado de lo penal número 10 de Valencia al neuropsiquiatra Adolfo C.S., quien diagnosticó, sin realizar prueba alguna, a un paciente que se había quedado ciego y deliraba con alucinaciones, una psicosis con un componente de ansiedad e irritabilidad cuando en realidad tenía una grave tumoración.

Asimismo, el fallo le condena a indemnizar con 180.303 euros a la familia y le inhabilita durante un año para la profesión de médico La sala considera que en este caso hubo una “conducta omisiva” por parte del acusado, condenado por un delito de lesiones por imprudencia grave, ya que no realizó “determinadas pruebas que hubieran sido exigibles para un adecuado diagnóstico del perjudicado”, al que en una última visita aconsejó el inicio de un procedimiento de declaración de gran invalidez porque entendía que sufría una enfermedad crónica e irreversible.

El acusado, según consideró probado el juzgado de primera instancia, comenzó a tratar médicamente el 24 de noviembre de 1993 al afectado en su consulta privado en Valencia, ya que el enfermo presentaba un ceguera total, deriraba y tenía alucinaciones. El psiquiatra, sin embargo, no le realizó ninguna exploración neurológica, quedó enterado de sus antecedentes por las manifestaciones de la mujer del paciente y le recetó un tratamiento antisicótico de clozapina.

Todas las veces que acudió a la consulta recibió el mismo tratamiento y no les prescribió ningún análisis de electroencefalograma, fundoscopia o fondo de ojos, TAC cerebral o resonancia para comprobar o descartar el origen orgánico de la enfermedad. El 1 de mayo de 1994 el médico dejó de tratar al enfermo y emitió un certificado en el que indicaba que el paciente tenía una historia de enfermedad mental de más de seis años y actualmente padecía una psicosis con un componente de “ansiedad e irritabilidad de bastante consideración”.

El especialista consideraba que era necesario que se le tramitara una gran invalidez. Hasta 1998, el paciente fue únicamente visitado pr el médico de cabecera hasta que el 23 de junio de ese año ingresó en el hospital La Fe, con un síndrome febril, desconexión con el medio, problemas en las extremidades e incontinencia urinaria y fecal.

Al practicarle un TAC y una resonancia comprueban que padece una grave tumoración, de 10 años de evolución, que le estaba desplazando el cerebro. El enfermo fue operado en el centro aunque como secuelas le queda la pérdida de visión, desorientación tempoespacial, dificultad para comprensión y emisión del lenguaje y movilización.

El médico recurrió contra la decisión del juzgado de primera instancia aunque la Audiencia ha mantenido la sentencia de primera instancia al considerar “censurable” en la conducta del acusado “su actitud remisa” a la hora de realizar todas las pruebas que le hubieran sido exigibles para dar un diagnóstico definitivo al posible origen lo que determinó que “finalmente, por considerarlo un enfermo crónico, le dé el alta, abandonándolo por su mero diagnóstico, de alguna manera, a su suerte, dejando que su mal siga su evolución ordinaria hasta el punto que por el propio desarrollo de su tumor, su estado fuera ya crítico”.

En este sentido, subraya que necesitó una intervención de urgencia “más amplia, que permitió que finalmente fuera detectado, lo que lamentablemente por su gran desarrollo, como él mismo llega a reconocer en una de sus declaraciones, sería evidente incluso para un médico no muy experimentado”. La sala cree que el acusado tuvo una conducta “omisiva” y no detectó lo que hubiera debido “con tan sólo desplegar una mínima diligencia en el desempeño de su profesión”, al exigir unas pruebas que eran en ese tiempo una “práctica ordinaria”.


TARDAN 18 AÑOS EN DETECTARLE UN TUMOR CEREBRAL A UNA MUJER

Una mujer de Berga, María Dolors Vila, de 43 años, padeció 18 años un tumor cerebral, que le ha causado la perdida de un 80 % de su memoria, sin que le fuera diagnosticado y operado hasta el 20 de enero de este año por un equipo de medico privado.
Vila empezó a visitar los primeros médicos por las crisis que sufra en 1980. Los diferentes facultativos que la atendieron le recetaron solo medicamentos para la epilepsia, enfermedad que también padecía. ” No me hacían caso. Se creían que eran manías “, dice Dolors Vila.
En 1996, la mujer había empeorado y dejo de trabajar, pero la sanidad publica le denegó la invalidez por que no le detectaron ninguna enfermedad grave. Vila denuncio a la Seguridad Social por negarle la invalidez, pero perdió el juicio en 1997.
Al año siguiente tramito una nueva solicitud de invalidez, pero se la volvieron a denegar. A finales de 1998 los médicos, temiendo un mal mas grave, le dieron hora para una resonancia al cabo de los 9 meses. Vila no espero a esta cita y acudió a un medico privado, quien le diagnostico un tumor cerebral y la opero.
Aunque la operación fue un éxito , la paciente sufría secuelas físicas y psíquicas que podrían haberse evitado si le hubiesen diagnosticado el tumor antes , según uno de los doctores que la operaron. Vila gano el juicio que interpuso con la Seguridad Social porque no le concedía la invalidez y recibirá 1,2 millones.
Todavía le queda pendiente otro juicio por diagnostico erróneo

Fuente: http://www.laislavirtual.com/negligencias/ver_articulo.phtml?articulo=2

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