Claudio y Juana

Hola. Este blog, intentará relatar una historia verídica, y no por eso menos espeluznante e increible. Sólo los téstigos de la historia, saben que sucedió tal como a Capti, se la contó su amigo onubense Claudio. Esta historia pretende ser un compendio de disparates, abusos, torturas, secuestros, humillaciones, lesiones degradantes, etc., y el objetivo al contarla, es que sirva a los profesionales del Derecho y de la Medicína, como ejemplo a evitar.

Extracto:

La terrorífica historia que Claudio tuvo con su mujer Juana, comenzó en el año 2000, cuando aquella por prescripción médica comenzó a tomar medicamentos para combatir unas fiebres, cuyo origen no se había podido diagnosticar. Un año peregrinando entre médicos de paga y de la Seguridad Social, no sirvió para hallar la causa de aquellas fiebres. Después de un año, un médico de paga, le recomendó que tomase pastillas psiquiátricas (derivados del Diazepan y diversos somníferos), según le dijo, porque estas actuarían sobre el nervio simpático, que a su vez actuaría sobre el centro o sistema regulador de la temperatura corporal y tal vez ese tratamiento le haría desaparecer aquellas fiebres. Por supuesto todo ello, después de haberse hecho todas las pruebas médicas habidas y por haber. Juana, al principio no parecía muy convencida de ese tratamiento sin diagnostico, incluso se sintió ofendida pues tal vez aquel médico hubiese pensado que su problema era psíquico y no fisiológico. Pero pasado un tiempo Juana se desayunaba, tranquilamente, con un puñado de pastillas psiquiátricas. Las tomaba y las dejaba de tomar según su libre albedrío. A partir de entonces, según Claudio, Juana dejó de ser la misma, su carácter cambió totalmente como de la luz del día a las tinieblas de la noche. Las fiebres, por supuesto continuaron, pero Juana vivía en otra realidad, en otro mundo, su comportamiento era unas veces agresivo y otras depresivo.

***

Aquel día de diciembre de 2004, Claudio y Capti tomaban unas bebidas en el café bar del Hotel Pato Amarillo, http://www.hvsl.es/CLuz/CLuzh006.htm de Punta Umbría en Huelva. Claudio le habló a Capti, de los efectos de los medicamentos psiquiatricos. Le explicó que un medicamento utilizado en psiquiatría, llamado Risperdal, perteneciente a la familia de los “neurolepticos”, produce unos efectos irreversibles, denominados “discinesia tardía”. La discinesia tardía, según el relato de Claudio, es un efecto producido por dicho medicamento y consiste en una rigidez muscular, en espasmos involuntarios, y deformaciones de la cara, con secreción y pérdida constante de baba por la boca que va goteando continuamente, dejando a la persona en una situación indigna e infame. Poco a poco el medicamento se adueña del sistema nervioso central del individuo que toma dicha sustancia psicotropica, produciendole a la larga la invalidez total y absoluta, pues sus miembros quedan deformados por la rigidez. El individuo no puede valerse por si mismo, no puede caminar, no puede hablar, la boca se le tuerce en una mueca horrible. La cara esta sacudida de espasmos. El individuo, debido a la rigidez muscular producida por ese psicotropico, tampoco puede dormir, ni siquiera con tranquilizantes. Es absolutamente imposible que un individuo que tenga discinesia tardía, pueda dormir. El risperdal es un medicamento de las primeras generaciones de medicamentos utilizados en psiquiatría. Actualmente su uso esta practicamente proscrito, o prohibido, debido a los graves e irreversibles efectos perniciosos que ocasiona en el organismo. Me habló Claudio, de casos de personas sanas convertidas de la noche a la mañana en invalidos. De gentes que habían quedado postrados en silla de ruedas….

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la contestacíón de Juana fue fulminante para Claudio, pues le dijo que a Navarra él no la acompañaría, y que cuando volviese se separaría de él. Habida cuenta de las circunstancias, del estado de Juana, y de que Claudio no sabía si su mujer tenía un cancer o qué tipo de enfermedad padecía, no se dió por vencido. Le dijo a Juana, que él no la iba a dejar sola, que en esas circunstancias permanecería a su lado y luego pasado todo, podría separarse cuando quisiera. Juana no daba su brazo a torcer, estaba decidida tanto a separarse de su marido, como a que aquel no la acompañase a la Clinica de Navarra. En su lugar pensaba llevarse a su anciana madre de 80 y pico de años. Alucinante, pensó Claudio. Aquella noche, Claudio estuvo pensando en que no podía dejar sóla a su mujer, por otro lado ya no le quedaban días de permiso, pues los habia consumido todos en agosto. Entonces pensó hacer lo que muchos empleados, según las encuestas de absentismo laboral, suelen hacer indebidamente multitud de veces, acogiendose a una baja laboral por enfermedad. Pero ¿que tipo de enfermedad podría alegar para que el médico le diese una baja, si Claudio estaba sano como un roble? Entonces aquel pensó que la unica enfermedad ficticia que podría alegar, sin que el médico le pusiese reparos, sólo podía ser una baja por “depresión”. Pero como Claudio no tenía ninguna depresión y jamás la habia tenido, dado su caracter superador de cualquier obstaculo, temía que el médico se diese cuenta de que no tenía depresión alguna. Entonces se compró dos libros que trataban sobre la enfermedad de la depresión, con el único objeto de hacerse una idea de los sintomas y caracteristicas de la referida enfermedad y de esta forma saber que cara y que gestos tenía que fingir ante el médico. Claudio se empolló aquellos libros en dos días y cuando ya supo, la cara que tiene un deprimido, y cuales son sus sintomas, igual que si fuese a un examen despues de estudiar la asignatura de la depresión, Claudio se encaminó al medico para solicitarle una baja por depresión. Este le dió la baja, pero le aconsejó que sería conveniente que le tratase un psiquiatra. Claudio fue a ver al psiquiatra de aquella misma compañia de prestaciones sanitarias, para seguirle la corriente al medico de medicina general y poder tener una coartada para que le siguiese dando las sucesivas bajas sin ningun tipo de problema. Pues Claudio no sabía cuanto tiempo podía estar Juana en la Clinica de Navarra, no sabia si podían ser dos semanas, dos meses o incluso un año. Claudio no sabia nada, solo sabía que a su mujer no podía dejarla ir sóla a Navarra. Pero los caminos torcidos de Dios, pusieron el derecho y la psiquiatría por esta vez al servicio y beneficio del delincuente o del perturbado psiquico, en este caso al servicio y beneficio de “Juana”.

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Juana se fué a ver al falso psiquiatra sin que Claudio se enterase, y aquella le contó toda clase de mentiras increibles hasta para un niño de 5 años. Pero el falso psiquiatra tragó con todas las mentiras de Juana, como si de axiomas se tratasen. Tales mentiras eran: Claudio tenia 4 antepasados que se habian suicidado (La verdad es que Claudio no tuvo nunca antepasados que se hubiesen suicidado). Claudio conducía el coche con los ojos cerrados(nadie puede conducir un coche con los ojos cerrados, se estrallaría en milesimas de segundo y Claudio no habia tenido ningun accidente). Claudio se habia tomado un bote de pastillas psiquiatricas(Claudio no se habia tomao ni una sola pastilla psiquiatrica pues no tenía depresión, era solo fingida, y si se hubiese tomado un bote, habrian tenido que hacerle un lavado gastrico de estoma
go, y eso no ocurrió). Claudio es un hipersexual (Claudio solo podía hacer el amor con Juana, cuando esta le apetecía, sino le apetecía, era imposible logicamente). Claudio hace gastos desorbitados se ha comprado un reloj para la pescasubmarina. (el reloj solo le costó 20.000 ptas. un reloj normal y corriente pues no tenía otro). Claudio le confesó a Capti, que Juana al ser enfermera habia hecho cursillo de psiquiatría y conocía los tipos de enfermedades psiquiatricas y sus sintomas. Por lo que le fue facil elegir el tipo de enfermedad y los sintomas que con falsedad pensaba imputar a su marido Claudio. En fin, todas estas mentiras fueron asimiladas por el falso psiquiatra como ciertas. Y faltando a la mas elemental ética y sigilo de los datos que conoce de sus pacientes, pues segun la Ley, tienen los médicos absolutamente prohibido facilitar a terceros datos de sus pacientes, bajo sanción de inhabilitación para ejercer la medicina, como falta muy grave. A petición de Juana y sin ver a Claudio aquel día, para examinarlo, como estaba obligado a hacer, y pudo haber hecho, aquel falso psiquiatra expidió un falso informe, sugiriendo el ingreso urgente e involuntario de Claudio en un centro psiquiatrico. Este falso psiquiatra solo habia visto a Claudio una sola vez hacia ya una semana y desde luego, y por supuesto, no podía emitir un falso informe diciendo que en aquel día que Juana le visitó a escondidas de Claudio, este precisaba ingreso urgente involuntario en un centro psiquiatrico sin ni siquiera haber visto al paciente (Eso en derecho penal esta tipificado como delito de falsedad documental, pero en este caso dicha falsedad documental es utilizada como herramienta para cometer otro delito como es el de privar de libertad a una persona). Pues cualquier diagnostico lleva como preceptivo el examen del paciente, de lo contrario el diagnostico es ajeno al estado del paciente, y un informe en esas circunstancias con esa trascendencia tan grave para la vida de una persona, es simplemente un atentado cometido por parte del falso psiquiatra, mediante un documento en el que falta a la verdad en la narración de los hechos y de sus consecuencias.

***

Los Renglones Torcidos de Dios, le jugaron una mala pasada a Claudio. El médico del aquel centro hospitalario, no le escuchó, no quiso escucharle, ya habia escuchado a su mujer Juana, y ante él tenía un auto judicial para ingresar a Claudio. Como si estuviese desempeñando el papel de PONCIO PILATOS, aquel mal llamado profesional de la medicina, se limitó a examinar el auto, rellenar un informe describiendo las mentiras contadas por Juana y escribiendo como motivo del ingreso: “ORDEN JUDICIAL”, despues de lavarse las manos como hizo PILATOS, dió instrucciones para que a Claudio se le inyectara un somnifero de tan gran potencia, que no pudiera despertar en toda la noche. Efectivamente, según me relató Claudio, el somnifero, era potentisimo, tanto que la lengua comenzó a inflamarsele, y Claudio temió morir asfixiado por el tamaño que alcanzó su lengua dentro de la boca. Apenas le quedaba espacio para inyectar aire por la laringe hacia sus pulmones. Claudio tenía antecedentes de enfermedades cardiovasculares y aquellos medicamentos estaban prohibidos en su caso. Pero todo daba igual, todo estaba ya escrito por Juana. A la mañana siguiente, dado que aquel hospital no tenía camas, enviaron a Claudio a otro segundo centro psiquiatrico de ALMONASTER LA REAL, población alejada de HUELVA unos 40 kilometros. Previamente le inyectaron otro somnifero pòtentisimo, que hizo que su lengua se inflamase mas y mas, estaba a punto de perecer por asfixia, y sin que nadie de los profesionales médicos se hubiese dignado escucharle, ni verle, (Claro que tampoco hubiese podido hablar con la lengua inflamada en la boca por efecto del medicamento administrado). Fue remitido al dia siguiente a un tercer Centro, alejado unos 10 kilometros del segundo. Sin previo diagnostico, sin un examen médico preceptivo, sin que nadie hubiese pensado que Claudio era una persona cuerda y que la loca era su mujer. No se le dió ninguna oportunidad de defensa. La alevosía de Juana, dejo a Claudio sin la mas mínima posibilidad de defensa. Recibido en ese segundo centro, sin diagnostico de ningun tipo y sin escucharle, con la lengua completamente inflamada, sin poder hablar, fue remitido a un tercer centro en el mismo día, pues aquel tampoco tenía espacio y no le pertenecía como institución sanitaria a Claudio, debido a que pertenecía también a la Seguridad Social, mientras a Claudio, por ser funcionario del MOPU, le correspondia una clinica privada. En el tercer centro al que Claudio fue remitido, de caracter privado, dependiente o adscrito a la Mutualidad de Funcionarios de la Junta Andaluza, se daba la circunstancia que el accionista, propietario, y psiquiatra era la misma persona. Como Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como. Y con un interés económico en mantener un paciente al menos 10 dias para poder tener ingresos, porque tal vez el negocio de loquero, en aquellos años estuviese a la baja, tal vez los verdaderos locos estuviesen todos fuera. Ese centro tampoco le hizo ningun diagnostico, pero del informe del primer ingreso, en el que expresamente llevaba inscrito como motivo de dicho ingreso: “ORDEN JUDICIAL”, además de transcritas textualmente las mentiras que Juana se inventó, ya descritas anteriormente, se comenzó a suministrar a Claudio unos potentes medicamentos psiquiatricos de la familia de los temidos “NEUROLEPTICOS”, medicamentos cuyo uso produce invalidez irreversible, por efecto de la rigidez muscular que llega a atrofiar el sistema nervioso central, que controla todos los movimientos musculares y nerviosos. Entre los neurolepticos que le suministraron, se encontraba el proscrito y prohíbido “RISPERDAL”, de cuyos efectos perniciosos e irreversibles, ya se ha comentado anteriormente. Tambien empezaron a suministrarle “LITIO”, otro veneno, que afecta a determinados organos vitales, como los riñones, o el higado, pero donde mas afecta es al cerebro, produciendo un estado de aletargamiento vegetal en la persona, de tal forma, que aquella es incapaz de distinguir entre la realidad de los actos y la irrealidad de los sueños. Los actos de la persona médicada con LITIO, son actos irresponsables. Por otro lado, aunque el litio se utiliza para casos graves e incurables de enfermos bipolares, no obstante, aún no se ha podido determinar porque motivo produce esos efecos en el organismo, y aún no se saben los mecanismos por los que actua. Lo cierto es que destruye poco a poco el cerebro. Aquel centro psiquiatrico, sin previo diagnostico, comenzo a medicar a Claudio, como si de un loco se tratase. Todo ello en base exclusivamente a las mentiras increibles contadas por su mujer Juana.

***

Cuando Juana descubrió que Claudio no estaba tomando aquellos venenos de “neurolepticos”, que pensaba adminstrarle durante toda su vida y sólamente eximirle de ellos una vez acabase su corta existencia, que como consecuencia de aquellos venenos neurolepticos, no podría ser muy larga, aquella montó en una cólera desmedida y desproporcionada. Los neurolepticos y el litio, actuaban muy aprisa en el organismo de Claudio, si en tan sólo un més aquel ya no podía practicamente andar, ni dormir, si en ese corto espacio de tiempo su boca se retorcia ya en una mueca horrible, debido a la contractura muscular de aquel veneno, si su sistema nervioso central quedaba destrozado en sólo un mes, Juana auguraba para su regocijo, muy pocos años de vida en Claudio. Pero esa contrariedad de que Claudio no se estuviese tomando aquella horrible medicación, hizo pensar a Juana, si sus pretensiones de quedarse impunemente con los bienes parafernales de Claudio, tal vez podrían irse al garete, o al infierno. La colera de Juana fue tal, que despues de amenazar a su marido con ingresarlo de por vida en un psiquiatrico, aquel le dijo a Juana, delante de sus
hijas, echandole un valor que no tenía límites, si es que no se estaban dando cuenta que se estaba convirtiendo en un ínvalido como consecuencia de tomar aquellos venenos. Juana le dijo, que si, que era efecto de aquellas pastillas, pero que tenía que tomarselas durante toda su vida. Claudio, entonces penso que Juana no era una asesina, sino que estaba completamente loca, pero loca sin remedio. Juana se habia convertido en una loca, en una alucinogena, desde que empezó a tomar pastillas psiquiatricas a mogollón, sin control médico alguno, a su libre albedrío, a su libre locura, con el objeto de erradicar unas fiebres de origen desconocido. El objeto no surtió efecto alguno, las fiebres continuaron, pero Juana se había deteriorado mentalmente de una manera aberrante y era una adicta a las “diazepainas”. Se había convertido en un monstruo, capaz de asesinar a Claudio, lentamente pero sin pausas y también sin pruebas. Dejar de tomarse los neurolepticos por parte de Claudio, significaba una pausa que Juana no estaba dispuesta a aceptar. Aquel día Claudio, se atrevió a llegar mas lejos, defendiendo el derecho a su integridad fisica y moral, pues aquel le dijo a Juana, “que él no necesitaba tomar aquellas pastillas de Risperdal y de Litio, habida cuenta que las habia dejado de tomar hace tiempo, y él no las necesitaba, pues no tenía ninguna enfermedad psiquica como Juana afirmaba y la prueba de lo que decía es que se encontraba mejor que tomandolas”. La reacción de Juana ante aquella insolencia de Claudio fue fulminante, pues le dijo: si no estuvieses loco, entonces me hubiera separado de ti. Si no me he separado es porque estas loco. Claudio comprendió entonces porqué Juana permanecia a su lado. Para ella la versión: estar loco, significaba algo mucho mas profundo, significaba que podría quedarse con sus bienes. Si en cambio, simplemente Juana se hubiese separado, y se hubiera efectuado la separación de gananciales, entonces Claudio hubiese llevado mayor tajada, pues poseía los bienes dejados por sus padres, y pasaría a incrementarlos con su mitad de gananciales. Pero si Claudio fuese un incapaz psiquico como ella pretendía, entonces Juana podría administrar y disponer de los bienes gananciales y también de los privativos de su marido. Al menos Juana parecía entenderlo así. Al darse cuenta de que Juana estaba perturbada psiquicamente, a Claudio le pasó por su cabeza como un relampago, esa frase que tanto habremos oido: “a los locos hay siempre que darles la razón”. Y eso hizo Claudio, le dió la razón, aquel día, a la loca de Juana. Aquel le dijo: “llevas razón Juana, tal vez necesitase esos medicamentos hace un tiempo, pero ahora como ves, no los necesito, si tu vieses que otra vez volviese a necesitarlos, pues adelante, entonces me obligas a tomarlos, como has hecho hasta ahora. Pero por favor, dejame que me recupere, estas viendo mi estado fisico. En las fotos se aprecia perfectamente, tengo la boca torcida, no puedo caminar, mi cara esta sacudida por espasmos musculares involuntarios, mi saliva gotea de mi boca sin poder evitarlo, no puedo dormir y esos medicamentos me estan matando. Tu misma te das cuenta, cuando no quieres que te acompañe a las celebraciones de las bodas a las cuales nos invitan. Tu misma te avergüenzas de mi estado fisico. ¿porque habría de tomar ahora esos venenos, si como ves tu misma me van a matar rapidamente, y ahora no los necesito?”. Aquella respuesta de Claudio, cogió a Juana desprevenida, pues el hecho de que Claudio, que nunca habia admitido, ni ante ella ni ante nadie, padecer ninguna enfermedad psiquica, ahora admitiese que ella llevaba razón, significaba un triunfo para Juana. Significaba que su enemigo de muerte, o a quien pensaba Juana matar poco a poco con los neurolepticos, ahora reconocía que ella tenía razón. Es decir la propia victima estaba reconociendo la victoria de Juana. Si Claudio reconocía aquello, ya no habría nadie en la tierra que dudase que Claudio estaba loco, como ella habia conseguido hacer creer con mentiras a todo el mundo. Solo quedaba una persona que sabría que Claudio no estaba loco y que todo fue un atropello con alevosía de Juana. Esta persona era la propia Juana. Pero Juana jamás reconocería ante nadie su crimen con Claudio. Es mas, Juana se sugestionaba a si misma repitiendose tropecientas veces que Claudio estaba loco, para intentar engañarse ella misma y terminar creyendoselo. Dicen que los mentirosos compulsivos, son sólo enfermos que llegan a creerse sus propias mentiras, de esta forma al creer lo que dicen, les resulta facil engañar a los demás. Mienten con tanta convicción, que son capaces de engañar al detective mas profesional. No obstante las alegaciones de Claudio, suplicando por su integridad fisica ante Juana, aquellas no surtieron efecto de inmediato. Ya que Juana estuvo sin hablarse con el pobre Claudio unos dos meses. Por supuesto que la vida marital ya hacia tiempo que se había roto. La teoría de Claudio, fue la misma de siempre: dejar pasar la tormenta y mantenerse a resguardo mientras tanto, tampoco podía hacer otra cosa. De esta forma continuó la relación entre Claudio y su mujer Juana. De aquella forma tan infame de mantener una relación de desigualdad en la relación matrimonial: Juana era la dueña de Claudio y este no tenía derecho ni a una simple vida de perro. Pues su vida era más bien la de un perro torturado, envenenado y mutilado fisica y psiquicamente por los neurolepticos (Risperdal) y por el Litio. Pasó el tiempo, hasta que un día de la festividad de Reyes Magos del año 2004, ocurrió algo que cambió el actuar de Claudio ante Juana….

***

Atrévete loca. ¿sabes lo que hice cuando me amenazaste a primeros de este año?. Pues fuí a ver al mejor abogado penalista de Huelva, se lo conté todo, y desde ese despacho me gestionaron el contacto con tres reconocidos psiquiatras de gran prestigio a nivel nacional, quienes previas las pruebas médicas necesarias, y actuando con total objetividad, emitieron tres informes que se encuentran protocolizados ante un notario y depositada una copia, de todos ellos, en el citado despacho de abogados. Si algún día ese despacho no tuviese noticias de Claudio, pues existe comunicación telefónica continua, se realizaría una requisitoria judicial y en caso de que Juana no pudiese dar noticias del paradero de Claudio, sería presentada una denuncia, además de una querella criminal, ya redactada, contra Juana y contra aquel falso médico, que emitió aquel falso informe. Claudio, eufórico por haber dejado fuera de combate de ideas a Juana, le dijo: atrévete, llama ahora a esos impresentables y cuasi delincuentes loqueros, que les espera lo que se merecen: se ampliará la querella contra ellos

Leer la historia completa:

Fuente:http://claudioyjuana.blogspot.com/

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