Asesores de la FDA desaconsejan una etiqueta especial en los fármacos para la hiperactividad

HIPERACTIVIDAD Y DÉFICIT DE ATENCIÓN

AMÉRICA VALENZUELA

El comité asesor de la agencia que regula los fármacos en EEUU (FDA) no considera necesario situar una etiqueta negra que resalte los riesgos cardiovasculares, alucinaciones y mayor riesgo de suicidio que pueden producir los fármacos para tratar el síndrome de déficit de atención e hiperactividad (SDAH). La etiqueta negra es, en EEUU, el signo de advertencia de peligro para fármacos más grave que existe. El comité asesor ha tomado su decisión tras revisar 90 estudios sobre los efectos adversos derivados del consumo de los medicamentos destinados al tratamiento de esta patología psiquiátrica. De acuerdo con el comité los riesgos cardiovasculares (infarto, ictus o hipertensión) no son aplicables a niños, excepto los que sufren alguna anormalidad cardiovascular congénita. Este posible efecto se recogerá en el prospecto entre los otros efectos secundarios menos graves.

El comité tampoco ha dado el visto bueno a la idea de resaltar con la etiqueta negra los posibles episodios de agresividad o el aumento de los suicidios. De esta forma, los posibles efectos adversos también se reflejarán en el grueso del prospecto junto con los demás efectos secundarios. No obstante, la decisión no es vinculante y la decisión final la tomará la FDA. La comisión ha anunciado que tiene previsto elaborar una guía divulgativa sobre este tipo de medicamentos que explicará más profundamente los riesgos derivados del consumo de estos fármacos y que se entregará cada vez que se dispense el medicamento.

El comité ha señalado su especial preocupación por las alucinaciones en los niños. “La predominancia de las alucinaciones en niños, tanto visuales como táctiles, en las que aparecen insectos, serpientes y gusanos merecen especial atención y estudiarlas más a fondo”, comentan en el informe. Por eso, ha advertido con contundencia que si se produce algún episodio de psicosis, la medicación deberá detenerse. Aunque en el caso de sufrir un episodio de agresividad, el médico será el que valorará si son mayores los beneficios que los perjuicios de la medicación en cada caso concreto y si el niño debe continuar o no con la medicación. Los consejos del comité se extienden a los fármacos modernos utilizados para el tratamiento de la SDAH, como la atomoxetina (Strattera de Lilly), modafinil (Sparlon de Cephalon), no sólo a los estimulantes clásicos -anfetaminas (Adderall de Shire) y otros derivados del metilfenidato (como Concerta de Johnson & Johnson o Ritalin de Novartis)-. De acuerdo con datos extraídos de Medco Health Solutions Inc., en 2005 1,7 millones de adultos entre 20 y 64 años y casi 3,3 millones de jóvenes de hasta 19 años tomaron medicamentos para el tratamiento del SDAH. El uso de estos medicamentos en adultos aumentó el año pasado respecto a 2004 en un 19% en adultos de 20 a 44 años. En jóvenes de 10 a 19 años aumento un 2%. Sin embargo, en menores de 10 años disminuyó un 5%

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2006/03/27/neurociencia/1143475118.html

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