La simulación y el engaño en busca de la incapacidad laboral esconden patologías psiquiatricas

Bilbao (España) 25 de Abril de 2008

La neurosis de renta es una simulación inconsciente en la cual el paciente “siente” los síntomas de la enfermedad que refiere

Las crecientes exigencias del entorno laboral provocan, a juicio de José Guimón, psiquiatra de Avances Médicos S.A. y catedrático de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), “un enorme caudal de patologías psiquiátricas relacionadas con el mundo del trabajo. No es infrecuente”, precisa Guimón, “que se detecten situaciones de mobbing o de algún otro tipo de acoso que deriva en situaciones crónicas que en ocasiones derivan hacia un reconocimiento de incapacidad laboral”.

Sin embargo, el propio psiquiatra admite que “existen exageraciones y simulaciones que buscan el beneficio de la baja o la incapacidad laboral. En este universo de engaños tiene su origen la neurosis de renta, una simulación inconsciente. Ahora bien”, puntualiza el experto, “también existen simulaciones conscientes que no tienen porque ir disparejas de un enfermedad psiquiátrica. Hay que preguntarse si una persona joven que desea dejar de trabajar el resto de su vida no esconde algún tipo de patología”.

Es más, el especialista asegura que “de una simulación conciente inicialmente puede brotar una neurosis, frente a la cual el sujeto ya se encontrara desarmado, pues carece de elementos para suprimir los síntomas patológicos desencadenados. Es cierto que no en todas las situaciones estresantes sobrevienen las neurosis, lo cual habla de la predisposición individual”.

Observa Guimón que “las neurosis de renta presentan sintomatología de aspecto neurótica particularmente semejante a la que se observa en las llamadas neurosis traumáticas. Por  otro   lado, se caracterizan por la búsqueda de compensaciones o beneficios, lo que tienen el cuadro clínico de rasgos que, en ocasiones, hacen pensar en simulación”.

Sin embargo, “son varias las características que diferencian a los ‘buscadores de renta’ de los neuróticos en general, de los hipocondríacos y de los simuladores: ausencia de angustia patológica; afectación de los órganos relacionados con el trabajo previo al sufrimiento del ‘trauma’, con conservación paradójica de otras funciones; mala disposición  (que comparten con los simuladores)  a ser objeto de nuevas entrevistas medicas y a someterse a exploraciones instrumentales dolorosas o a internamientos psiquiátricos o antecedentes personales que inclinan a pensar en la existencia de serias dificultades del sujeto para enfrentarse a la lucha por la vida.”

Guimón advierte que “la psiquiatría posee herramientas de trabajo para distinguir esta simulación. Existen diversos test de detección, así como fórmulas de interrogación que pueden desenmascarar al simulador. En todo caso, insisto, estos mecanismos tienen una fiabilidad relativa puesto que aquel que simula no siempre está libre de padecer una patología psiquiátrica”. Al referirse a las Neurosis de Renta Guimón incluye en la misma a los siguientes cuadros: Neurosis traumáticas de indemnización, Sinistrosis (Neurosis sinistrosica) y a los Querulantes de pensión.

El primer Simposio sobre Psiquiatría Laboral está organizado conjuntamente por el gabinete psiquiátrico Avances Médicos (AMSA) y la Fundación de Estudios Sanitarios, entidad promovida por el Colegio Oficial de Médicos de Bizkaia y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

Fuente:Portales Médicos

 


 

El 12 de febrero de 1979, un decreto del Estado Mayor excluyó a Pere Carrera del servicio militar por padecer una “enfermedad”: ser homosexual. Una enfermedad llamada homosexualidad Hoy, tras casi 20 años y una indemnización por daños morales, continúa luchando en los tribunales contra esa resolución. Cuando fue excluido, Carrera había cumplido 9 de los 18 meses de servicio en la base de submarinos de Cartagena y, al igual que el resto de su promoción, había jurado bandera. Hace tres años (24 años después de la exclusión) sus esfuerzos empezaron a fructificar. El 2 de octubre del 2003 la Audiencia Nacional anuló la resolución del Ejército por ser contraria al principio de igualdad recogido en la Constitución, le concedió una indemnización por daños morales de 6000 euros Llegar hasta allí le costó a Carrera, además de la venta de su vivienda, una extraña enfermedad, diagnosticada por un psiquiatra y reconocida por la Seguridad Social: delirio querulante contra el Ejército español. La querulancia se define como el ansia de pleitear. En el caso de Carrera, toda esta energía reivindicativa se dirige contra el Ejército, al que considera causante de gran parte del sufrimiento. Ahora quiere la pensión militar.

Fuente: http://gayatown.blogspot.com/


Nota del webmaster

El psiquiatra José Guimón se intenta justificar que aunque se les cuelen continuamente simuladores para pedir incapacidades, dando una impresión de fiabilidad nula del diagnóstico psiquiátrico, es que alguna patología psíquica tendrán para no enfrentarse a la vida.

La respuesta es sencilla, si a dichos simuladores “inconscientes” les ofrecieran un trabajo de psiquiatra, con sus 3000 € netos con su consulta privada, con el trabajo de 6 horitas sentado , sin responsabilidades judiciales. Todos los simuladores cambiarían la pensión por trabajar de psiquiatra o cualquier otra sinecura bien pagada. ¿Qué hace a una persona ser funcionaria o trabajar para papá estado?, ¿La imposibilidad de luchar en el mercado privado y sus inseguridades? Dirigiendo dicha neurosis subyacente al empleo público o algo más sencillo la ley del mínimo esfuerzo.

El segundo caso lo borda y ejemplifica el cachondeo absoluta de la psiquiatría.

Primero le expulsan de la mili por padecer la “enfermedad psiquiátrica” de la homosexualidad, y luego para obtener una pensión militar dice que padece una patología psiquiátrica “delirio querulante” de litigar contra el ejército por dicha expulsión en base a ser homosexual sancionado por la psiquiatría del momento.

Ahora a la inversa dice que padece de patología psiquiátrica, no ve esta persona que es denigrante etiquetar como locura una reivindicación judicial justa y con mayor inri debido a declararle como insano para hacer el servicio militar ¿Está loco por defender sus derechos? ¿Estaría cuerdo si no hubiera pleiteado y aceptado dicha discriminación?

La cuestión es sacar dinero como sea, ya hemos visto otros casos, esquizofrénico va al ejército y pide pensión, porque el ejército “le ha causado la enfermedad”. Aquí los tontos parecen ser los esquizofrénicos que no hicieron la mili o no se metieron al ejército para pedir una pensión contributiva.

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